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lunes, 10 de diciembre de 2007

El poder de la intención.2

Decíamos en una reflexión anterior que era el EGO lo que nos impedía conectarnos con esa fuerza o poder de Dios en el universo, en la creación, en nuestra vida cotidiana. En lugar de reconocernos como lo que somos: hijos de Dios, criaturas, elaboramos otras imágenes que de algún modo van falseando nuestra identidad. Eso viene a ser el ego, formado por seis elementos primarios o convicciones, y ellos desactivan en nosotros la fuerza de la intención. Los enumero:
1- Soy lo que tengo. (Lo que poseo es lo que me define)
2- Soy lo que hago. (Lo que consigo en esta vida es lo que me define)
3- Soy lo que los demás piensan de mí. (Mi reputación de define)
4- Estoy separado de todos los demás. (Mi cuerpo me define, soy autosuficiente)
5- Estoy separado de todo lo que me falta en la vida. (Mi espacio vital está desconectado de mis deseos)
6- Estoy separado de Dios. (Dependo de una evaluación previa: méritos o pecados)

Se trata de debilitar la fuerza del ego, para así conectarse a esa fuerza divina que está en todas partes. El autor le llama “sendero hacia la maestría”. Este sendero que debilita el ego y potencia la conexión con Dios, pasaría por cuatro carriles o cuatro pasos:
La disciplina. (El cuerpo)
La sabiduría. (La mente)
El amor. (El corazón)
La entrega. (El lugar de la intención)

La meta es llegar ser disciplinados, sabios y amantes, recorriendo el camino que va de lo individual a la totalidad; Dios es uno y yo soy uno con Dios. Recuerdas lo de Pablo: “No soy yo, es Cristo quien vive en mí”. Así, cuando yo oro, está orando conmigo Dios, y todo el universo con Él. Puedes utilizar todo el poder de Dios en un momento dado, y a eso le hemos llamado habitualmente “milagro”. Ya decía Jesús: “Tengan un poquito de fe, y moverán montañas”. La fe es más que un sentimiento bonito y piadoso; es estar conectados con Dios, es la comunión plena lo que provoca el milagro.
Es importante por tanto: Desarrollar la conciencia de la intención como una fuerza a la que puedo conectarme, puedo trabajar por esto, abrirme a esa realidad divina, a la que tengo derecho porque soy llamado, soy hijo, “heredero”.

2 comentarios:

Al Godar dijo...

Incluyo tu blog en mi lista de Blogs sobre Cuba.
Saludos
Al Godar

M. Jose dijo...

"Dios es uno y yo soy uno con Dios." Es lo que intento cada día desde que tome la decisión de seguir este camino. Aún no estoy muy disciplinada, tampoco tengo sabidurúa, intento ver a Dios en todos para poder amarlos y mi entrega o mi próposito esta todavia en proceso de crecimiento. Pero como considero que sí, que tengo derecho, acepto de todo corazón mi herencia.
Preciosa reflexión para este día.
Gracias P. Manuel
Jose

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.