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viernes, 14 de diciembre de 2007

El poder de la intención.4 (Wayne W. Dyer)


Hay en nosotros, oculto muchas veces, pero latente, un “saber silencioso”, al cual hemos renunciado a favor del mundo de la razón; a ese saber le llamamos a menudo “intuición” y no es otra cosa que esa conexión con lo divino, con Dios, omnipresente. Estamos tratando de ofrecer herramientas que nos ayuden a recuperar esa conciencia interior, que de cuando en cuando vislumbramos. El saber silencioso comienza a manifestarse cuando invitamos a la fuerza de la intención a jugar un papel activo en nuestra vida. Sería algo así como vaciar la mente de lo superfluo que acumula indiscriminadamente para penetrar en el misterio del ser, de la creación, de Dios.

“Estar vacío, completamente vacío, no es nada a lo que haya que temer. Es absolutamente imprescindible que la mente esté desocupada, que no se le imponga nada, que esté vacía, porque solo entonces puede trasladarse a profundidades desconocidas”. (J. Krishnamurti)

La fuerza de la intención tiene siete caras; conectarse con la intención supone trabajar a favor de ella, es decir, ponerse en armonía con esa fuerza. La forma mejor de establecer una nueva relación con el Espíritu es contemplar las condiciones que deseas reproducir: contempla lo que deseas, en lugar de lo que no tienes. Aquí presentamos cada una de esas siete caras y lo que has de ser o hacer para estar en sintonía con el deseo de Dios.

1-La cara de la creatividad. (Ser creativo)
2-La cara de la bondad. (Ser bondadoso)
3-La cara del amor. (Ser amor)
4-La cara de la belleza. (Ser belleza)
5- La cara de la expansión. (Ser expansivo)
6- La cara de la abundancia ilimitada. (Ser abundante)
7-La cara de la receptividad. (Ser receptivo)

1 comentario:

M. Jose dijo...

Y en ese saber silencioso, como tu dices P.Manuel, es cuando empiezas a enamorarte de Dios.
Hoy he empezado a leer el libro de William Johnston
Gracias
Jose

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.