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miércoles, 19 de diciembre de 2007

El poder de la intención.5 (Wayne W. Dyer)

Ser creativo significa confiar en tu propósito y tener una actitud de firme determinación en tus actividades y pensamientos cotidianos. Significa dar forma concreta a tus deseos e intenciones. Una manera de empezar a hacerlo es ponerlo por escrito. La creatividad nos ayuda a crear y recrear nuestro entorno, a enriquecerlo. Llevamos en nosotros el “espíritu santo”, que es “dador de vida”.
Ser bondadoso significa ayudar a crecer a todo lo que está a tu alrededor; vive en la bondad y la alegría, recibimos cuando damos e incluso ser generosos influye positivamente en nuestra salud. Hemos de ser bondadosos con nosotros mismos, con los demás y con la creación. Los pensamientos no bondadosos debilitan nuestra conexión con Dios, y viceversa. La bondad trae florecimiento y crecimiento alrededor suyo, y felicidad y plenitud es el fin que persigue.
Ser amor supone siempre colaborar más que competir. Toda intención está movida por el amor Supone sentirse en armonía con todo y todos. El amor es la fuerza que está detrás de la voluntad de Dios. Amor como energía vital. Importante hacer lo que amo, y amar lo que hago. El amor nos impulsa a alcanzar plenamente nuestra vocación. El amor es la energía más poderosa del mundo, y también la más desconocida.
Ser belleza es experimentar la belleza de todo lo que nos rodea, lo que toques y experimentes. Para Dios todo es bello, así ha de ser también para nosotros. Vida, belleza, verdad, son símbolos de lo mismo, un aspecto de la fuerza divina. Cada uno de nosotros es bello para Dios, somos expresión de una belleza amante. Los pensamientos bellos construyen un alma bella. Decide ver belleza en todo, busca la belleza en las peores circunstancias posibles.
Ser expansivo es estar siempre en crecimiento, en cambio, abiertos a lo nuevo. Encontrar siempre nuevas expresiones para nuestro ser.
Ser abundante es no poner límites, toda la creación es nuestra. El Reino de Dios es abundancia. Toda la creación es fruto de una conciencia ilimitada. Recordar: nos convertimos en lo que pensamos. (“El antecesor de todo acto es un pensamiento”.Emerson). Aprendamos a descubrir signos de la abundancia de Dios a nuestro alrededor. El universo no puede ser mezquino, no puede tener carencias. No contiene sino abundancia. No existen límites para nuestro potencial como personas, como entidades colectivas y como individuos.
Ser receptivo significa dejar a Dios actuar en nuestra vida, dejar que su fuerza sea parte de nosotros, entregarnos, decir: “Aquí estoy, Señor, hágase tu voluntad”. Aprende a dejarme llevar por la voluntad de Dios, confío en Él, y no exijo nada. No rechazar nada ni a nadie, acogerlo todo, sin enjuiciar, ver todo como un don, como una oportunidad. La tarea no es decir cómo, sino decir sí.

La meditación es aquí muy importante: nos permite recibir el conocimiento interno para establecer contacto consciente con Dios. Al estar tranquilos, receptivos y en silencio, te modelas a imagen y semejanza de Dios y recuperas el poder de tu Fuente. Meditar es la forma básica de crecer.

Tu fuerza de voluntad es mucho menos eficaz que tu imaginación, que constituye el vínculo con la fuerza de la intención. La imaginación es el movimiento de la mente universal en tu interior. Tu imaginación crea el cuadro interior que te permite participar en el acto de la creación.

1 comentario:

M. Jose dijo...

P. Manuel, me encanta la reflexión de hoy... "fresca y vivificante", sobre todo me ha gustado mucho los dos últimos párrafos del texto.
Gracias hoy necesitaba leer algo así.
Jose

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.