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domingo, 29 de abril de 2007

Más sobre el vínculo de Merton con Cuba.


Introducción: Durante mucho tiempo, años, estuve buscando el número de la revista cubana CONTRACORRIENTE, que traía las cartas de Thomas Merton a Cintio Vitier. Finalmente, casi de milagro, la encontré mientras registraba en una librería habanera. Luego de leerla tomé estos apuntes en mi diario personal, en los que de modo conciso resumo lo que encontré de novedoso en la lectura. Hace un tiempo, mientras investigaba acerca del vínculo de Thomas Merton con Cuba intenté un encuentro personal con el poeta cubano, pero luego de varias llamadas a su casa pude sólo conversar con su esposa, Fina, también poeta, la que me dio a entender claramente que sería difícil encontrar tiempo para el encuentro y que no tenían nada más que decir sobre Merton. En realidad buscaba yo impresiones, criterios, opiniones, acerca de Merton y su obra, pero no me fue posible conseguirlas. Aquí van, pues, estos apuntes, todavía necesitados de revisión y actualización, pero válidos para seguir adentrándonos en el conocimiento de TM, su vida y su obra.

Cintio Vitier habla sobre Thomas Merton.

Encuentro nuevos datos sobre Thomas Merton en la revista “Contracorriente” (abril, mayo, junio.1996); recuerdos y cartas del poeta cubano Cintio Vitier. Fue Ernesto Cardenal quien puso a Cintio en contacto con Merton, y a partir de entonces (1962) establecieron una relación epistolar que duró hasta 1966. Apunto algunos datos de interés:

1- Poema de Merton titulado “Glosa al pecado de Ixión”, a propósito de la llamada “crisis de octubre”.
2- Profunda relación de TM con poetas nicaragüenses y con la poesía de César Vallejo. Merton hizo traducciones de algunos de ellos: Pablo Antonio Cuadra y Cardenal, también Alfonso Cortés. Según Cintio, pudo ser Ernesto Cardenal el que acercó a Merton a la poesía de Vallejo, quien a su vez “permitió a Merton profundizar su comprensión entrañable de Hispanoamérica”.
3- El escritor cubano Roberto Friol hizo la traducción de las hojas del diario de Merton correspondientes al 29 de abril de 1940, recuerda Cintio.
4- Del viaje a Cuba de Merton, Cintio escribe: “Disfrutó de un verdadero hartazgo de catolicismo latino y popular, sin que las mil tentaciones y estrépitos que lo rodeaban lograran perturbarlo”. (Pág.57). Cintio reconoce que la descripción que hace Merton de un hotel en Matanzas corresponde al llamado”Louvre”. Y respecto a Camaguey, donde Merton disfrutó leyendo a Santa Teresa, rodeado de “las palmeras grandes y magníficas de un jardín enorme” corresponden, según Cintio, al Casino Campestre. Aquí Cintio resume: “De este modo, así como en Matanzas tuvo el signo incipiente de la predicación y en Camaguey del retiramiento, en Santiago recibió el bautismo de la poesía, siempre en esa cuerda cariñosa que Cuba guardaba para él”. Al acontecimiento que Merton vivió en la iglesia de San Francisco, en la Habana (narrado en el diario el 29 de abril) Cintio lo describe como “un suceso espiritual único en nuestra historia”, que “Merton relaciona su posibilidad real en el tiempo con las características más espontáneas y sencillas de nuestro pueblo”.
5- Ya en las cartas de Merton a Cintio (5 en total) encontramos alguna otra referencia; por ejemplo, en la del 1 de agosto de 1963, escribe:

“La Habana será siempre una ciudad muy querida para mí, como lo es todo lo de Cuba. Ciertamente, en la Habana, me fue dado entender con claridad la realidad del misterio cristiano, por la gracia de Dios, y no puedo evitar creer en las profundas potencialidades cristianas de Cuba, y de toda Latinoamérica. Nunca podré olvidar las iglesias de la Habana, o el santuario del Cobre”. (Pág.60)

En la carta del 4 de octubre del 63, pregunta: “¿Qué día es la fiesta de la Caridad del Cobre? Creo que nunca lo supe”. (61)

En la carta del 24 de mayo del 64, termina diciendo: “Pienso en ti y en todos mis amigos cubanos. Dios los bendiga y los guarde. Hay también una profunda elocuencia en el silencio y la paciencia”. (62)

(Entre los cubanos que Merton menciona en sus cartas están: Fina García Marrúz, Eliseo Diego, Roberto Friol, Octavio Smith, Cintio Vitier, Lezama)

6- Supongo que en las cartas que Merton recibía desde acá, y a través de algunas noticias que le llegaban, estaba al tanto de las tensiones que vivían los creyentes cubanos en aquellos primeros años de revolución. En la carta del 1 de agosto de 1963 escribe:

No sientan que las dificultades en medio de las cuales laboran hacen menos significativas sus vidas. Al contrario, los cristianos vivimos en todas partes en una especie de destierro, y es necesario que todos comprendamos esto. El peligro mayor proviene de identificar la Iglesia con un sistema económico y cultural próspero y sólido, como si Cristo y el mundo hubieran finalmente acordado ser amigos. La iglesia necesita cristianos de pensamiento libre y original, con nuevas soluciones y dispuestos a correr riesgos”.
“Ustedes no tienen por qué sentir confusión o duda, sino abrir sus corazones al Espíritu Santo y regocijarse de su libertad que nadie puede arrebatarles. Ningún poder en la tierra puede impedirles amar a Dios y unirse a él. Ni tampoco dependen de la devoción tradicional, puesto que el Señor está junto a ustedes, y vive en ustedes. Su Evangelio no está viejo, ni olvidado; es nuevo, y está ahí para que lo mediten. Por su Gracia pueden aun recibir los sacramentos de la Iglesia y alegrarse de estar en el cuerpo de Cristo. Y tienen a sus hermanos cristianos y a toda Cuba para amar”.
Esta carta termina diciendo: “Dios los bendiga a todos. Alégrense en la Verdad y no teman nada. Recen por mí. Estoy unido a ustedes en la Caridad de Cristo y en su Espíritu”. (Pág.60)

7- En relación con las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, Merton también ofrece su criterio: “Cualesquiera sean las limitaciones y faltas de los distintos gobiernos, lo esencial es que haya algún entendimiento y comunicación entre ellos, y yo considero que los Estados Unidos han fallado lastimosamente en la comprensión de la revolución cubana y en su comunicación con los que la dirigen” (60)
8- Otros temas toca TM en estas cartas que deberé repasar más adelante; si quiero citar un texto de la carta primera de Merton a Cintio (7-diciembre-1962) donde dice: “Tengo muchos amigos latinoamericanos, porque únicamente así puede uno ser de veras “americano”: en otras palabras, ser sólo un estadounidense sería un destino miserable”.(59)

sábado, 28 de abril de 2007

Thomas Merton, controvertido.

En un reciente viaje a República Dominicana pude consultar un texto en el que aparecía la voz THOMAS MERTON: me refiero a un DICCIONARIO DE LA MÍSTICA. Tomé algunas notas y aquí están, como un aporte más al conocimiento de este maestro.

THOMAS MERTON. (Diccionario de la Mística).

Thomas Merton: escribió más de 60 libros, extensa correspondencia. Proporcionó apertura mundial al catolicismo americano y una espiritualidad renovada a la vida contemplativa de la iglesia. Entró en Getsemaní el 21 de febrero de 1942 como novicio (brother Louis). Sus primeras obras muestran a un Merton todavía sombrío y que quería evadirse del mundo. En la contemplación y en numerosos contactos (sobre todo de carácter literario) se reveló el verdadero Merton:

1- Intensa sensibilidad. (Crisis de un enamoramiento tardío).
2- Inteligencia rápida.
3- Intereses variados: desde los Padres de la Iglesia a la literatura moderna, desde la sabiduría china hasta el compromiso pacifista.
4- Percepción artística: fotógrafo, dibujante.
5- Compromiso social y crítico de la política.
6- Calidad literaria: poeta, ensayista.
7- Profunda espiritualidad cristiana.

Interesante: Su amigo RICE (1970) interpretó la muerte de TM como un suicidio para acceder al nirvana; evidentemente absurda, pero nos conduce a la cuestión que preocupaba cada vez más a Merton: las relaciones de la mística cristiana con la mística del oriente asiático. (Especialmente el Zen).
Esta preocupación no era más que un aspecto de su preocupación principal: El papel de la mística y de la contemplación en el mundo contemporáneo (The inner experience);
“La contemplación es la intuición inmediata y, en cierto modo, pasiva de la realidad interior, de nuestro sí mismo espiritual (como afirma también el zen) y de Dios, que vive en nosotros (cosa que únicamente la fe conoce)”. Tan solo esta contemplación garantiza (tanto para el individuo como para la sociedad) una vida humanamente digna.

(Páginas 719-720; autor: Sudbrack. J.)

Nota: La relación de TM con el Zen y otras corrientes de espiritualidad orientales causan conflicto a algunas personas, y por ello rechazan a Merton, le critican o descalifican como maestro católico. He leído con frecuencia en Internet criterios de esta índole. Por supuesto, no los comparto. He aquí un ejemplo de juicio negativo encontrado en la red:

“Thomas Merton, por supuesto, constituye una amenaza particular a los Cristianos, porque se presenta como un monje cristiano contemplativo, y su obra ya afectó la parte vital del Catolicismo Romano, su monasticismo. Poco antes de su muerte, el Padre Merton escribió una introducción apreciativa a una nueva traducción del Bhagavad Gita, que es el manual espiritual o "Biblia" de todos los Hindúes, y uno de los pilares del monismo o Advaita Vedanta. Se debe recordar que el Gita, se opone a casi toda la enseñanza más importante del Cristianismo. Su libro sobre los Maestros Zen , publicado póstumamente, es también digno de análisis, porque toda la obra está basada en un traicionero error: la suposición de que las así llamadas "experiencias místicas" en todas las religiones son verdaderas. Las advertencias contra esto son fuertes y claras tanto en las Santas Escrituras, como en los Santos Padres. Él lo debería saber mejor”.

viernes, 27 de abril de 2007

Bautismo y Conversión en Thomas Merton (4).

Luego de recibir el bautismo católico la vida de Merton trascurrió entre momentos de intensa devoción, una conciencia progresiva de la vaciedad de su vida y las viejas costumbres que compartía con sus amigos: juergas, bebidas, mujeres, búsquedas intelectuales, intentos de llegar a ser un escritor famoso. Eran años de tensión para el mundo los que precedieron al comienzo de la Segunda Guerra Mundial (“Eran días grises de gran calor y bochorno, y el peso de la opresión física de la atmósfera se añadía inconmensurablemente al agobio de las noticias de Europa, que se hacían más ominosas día a día.” M7C; 249-250) Merton pide a Dios la publicación de su libro, y Dios responde con algo mejor: le devuelve su vocación, el deseo de ser sacerdote. (249)
El día que empezó la guerra Merton acude a la misa en la iglesia de San Francisco de Asís, cerca de la estación de Pensilvania (New York):

Recibía de la mano del sacerdote a Cristo en la Hostia, al mismo Cristo que era clavado de nuevo en la Cruz por efecto de mis pecados y de los pecados de todo el mundo egoísta, estúpido e idiota de los hombres.”(252)

Es en medio de toda esta situación descrita que llegaría a la mente de Merton el deseo de ser sacerdote; no mientras oraba, sino sentado en el suelo, una tarde de resaca, desayunando con sus amigos (255); comieron, conversaron, fumaron y luego salieron a pasear. Y nos dice Merton:

En alguna parte, en medio de todo esto, una idea se me había ocurrido, una idea que era algo alarmante y bastante trascendente por sí misma, pero mucho más asombrosa en tales circunstancias. Tal vez muchos no creerán lo que estoy diciendo. Mientras estábamos allí en el suelo tocando discos y comiendo este desayuno (huevos revueltos, tostadas y café) surgió la idea: voy a ser sacerdote.”

¿Cómo describe Thomas Merton los sentimientos de aquel día?

NO ERA:
1- Una reacción de repugnancia especialmente intensa por estar cansado y desinteresado de la vida que llevaba.
2-Ni la música, o el otoño; no era una tendencia emocional, algo morboso u obsesionante.
3- Tampoco un objeto de pasión o capricho.

SI ERA:
1- “Una atracción fuerte, dulce, profunda e insistente que de súbito se dejó sentir; pero no como un movimiento de apetito hacia ningún bien sensible”.
2- “Era algo en el orden de la conciencia, un sentimiento nuevo, profundo y claro, de que esto era realmente lo que debía hacer.”

En aquel mismo lugar tuvo que expresar lo que sentía, y como al azar dijo a sus amigos: “Creo que debiera ingresar en un monasterio y hacerme sacerdote.” (255).

Ese mismo día, luego de compartir la misma idea con una muchacha con la que paseaba, Merton entra a una pequeña biblioteca católica para buscar un libro sobre órdenes religiosas, y de ahí a la iglesia jesuítica de San Francisco Javier, en la que nunca antes había entrado. Como conducido por la mano de Dios encuentra una puerta que lo conduce a una capilla en la que tenía lugar una celebración, sería una Novena o una Hora Santa.

Apenas encontré sitio y caí sobre mis rodillas, empezaron a cantar el Tantum Ergo… todas estas personas, trabajadores, ancianas, estudiantes, empleados, cantaban el himno en latín al Santísimo Sacramento escrito por Santo Tomás de Aquino.
Fijé los ojos en el Monumento, en la Hostia blanca. Y entonces, súbitamente, se me hizo claro que toda mi vida estaba en crisis. Mucho más de lo que podía imaginarme o comprender o concebir ahora dependía de una palabra… de una decisión mía
.” (257)


Es importante la lectura que hace el propio Merton de aquellos instantes:

1- Algo inesperado: No estaba preparado para esto, nada había estado más lejos de su mente.
2- Venido de Dios: “Llamado aquí bruscamente para responder a una pregunta que se había preparado, no en mi mente, sino en las profundidades infinitas de una providencia eterna”.
3- Oportunidad que podía perder: “Experimenté que era sólo por un momento”.
4- Un momento de crisis y de interrogación: Un momento inquisitivo, un momento de gozo. “Toda mi vida quedó en suspenso al borde de un abismo; pero esta vez el abismo era de amor y de paz, el abismo era Dios”.
5- Un acto intuitivo, interior: Más que racional, “un acto ciego e irrevocable el arrojarme. Pero si dejaba de hacerlo…”.

La pregunta estaba ahí: “¿Quieres realmente ser sacerdote? Si lo quieres dilo…”

Él respondió: “Si, quiero ser sacerdote, lo quiero con todo mi corazón. Si es tu voluntad, hazme sacerdote…” Y lo hizo mirando rectamente a la Hostia, sabiendo en ese momento como nunca antes a quién miraba.

Resumiendo: Si Merton encuentra es porque busca, ya sea que lo haga consiente o inconscientemente. Es algo inesperado que de alguna manera se espera. Lo que se describe es una verdadera experiencia interior. Aquí encontramos los dos descubrimientos de la experiencia de Dios: Yo soy nada (“Se me hizo claro que toda mi vida estaba en crisis”) y Él es todo (“Sabiendo en ese momento como nunca antes a quién miraba”). Descubrimiento profundo del ser de Dios, más allá del conocimiento intelectual o racional; ve la mano providente de Dios condiciéndole en medio de la historia humana. Confirma su sensación de que el bautismo es una llamada.
Merton, estimulado entonces por la baronesa Catalina de Huek, decide abandonar el colegio de Buenaventura donde trabajaba dando clases, para irse a Harlem, barrio pobre habitado fundamentalmente por negros, para apoyar la obra social que ella realizaba. Aun allí el tema de la vocación de deja de rondarle, y encuentros y palabras providenciales le fueron haciendo comprender que la negativa de los Padres Franciscanos a admitirle en el noviciado no suponía necesariamente que no tuviera vocación para el sacerdocio. Entonces volvió a pensar en los trapenses. (360-365).

jueves, 26 de abril de 2007

Oraciones Personales (1).


1- ¡Bendito y alabado seas por siempre, mi Señor! Yo quisiera ser consciente cada mañana de tu cercanía para conmigo, de tu amor para conmigo; yo quiero redescubrir el valor de tu amistad, y para eso necesito “caer en la cuenta” de la verdad de las criaturas y del mundo, salidos de tus manos, de tu voluntad de amor. Esta mañana comencé a utilizar las reflexiones basadas en la espiritualidad sanjuanista, y siempre que lo hago mi ser interior se rebela ante lo que entiendo como una mirada negativa en extremo de la realidad que nos rodea: criaturas, relaciones, mundo. No obstante, Señor, en esas palabras nacidas de una experiencia y una búsqueda, están las llaves de la luz que estoy necesitando en este momento de mi vida. En este día quiero pensar en lo que tú eres y en lo que yo soy; quiero alabarte por todo lo que has hecho en mi vida y pedir perdón por lo que hice yo. Quiero aceptar con paz y confianza que todo es pasajero y efímero; todo menos Tú. Y que todo lo que acontece en mi vida encuentra su último sentido en ti, porque, recuerdo que, “Todas mis fuentes están ti”. AMEN.


2-Dios mío, perdona mi falta de voluntad para cumplir los propósitos que hago y que realmente deseo vivir; Tú que eres paciente y fiel conquista mi corazón con amor, y no dejes que mi infidelidad frustre tus proyectos para conmigo. AMEN.

3-Cuando necesitamos el perdón de Dios (y el nuestro propio) la Palabra de Dios adquiere una resonancia especial en la oración de la mañana. “Alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti, Señor”. (Salmo 85). Soy un pobre; espiritualmente pobre y necesitado; el vacío interior hace nacer el temor, como el de quien se asoma a un abismo. “Ten misericordia de nosotros, Señor, y recuerda tu santa alianza”. Una alianza que olvido yo constantemente. Pero Tú eres Dios: “No hay un solo momento en que Dios deje de reinar, ni puede empezar lo que siempre ha sido y nunca dejará de ser” (San Cipriano). La debilidad es una fuerza divina: esa es mi fe, la que me sostiene, y sostiene mi esperanza.

miércoles, 25 de abril de 2007

Ser de Cristo es nuestra alegría.


Nuestra gloria y nuestra esperanza. Nosotros somos el Cuerpo de Cristo. Cristo nos ama y nos desposa como Su propia carne. ¿No es esto suficiente? Pero realmente no nos lo creemos. ¡No! Estad contentos, estad contentos. Nosotros somos el Cuerpo de Cristo. Nosotros le hemos encontrado a Él, pero Él nos ha encontrado a nosotros primero. Nosotros estamos en Él y Él en nosotros. No hay nada ulterior que buscar, sino simplemente ahondar en esta vida que ya poseemos. Estad contentos. (Thomas Merton. Diarios)

Conocer y Amar. Henri Nouwen.


Hoy escuchamos la historia del encuentro de Jesús y María Magdalena, dos personas que se aman. Jesús dice: “María”. Ella lo reconoce y dice: “Rabbuni”, que significa Maestro. (Jn 20,16) Esta historia simple y conmovedora me pone en contacto con mi terror, y también con mi deseo de ser conocido. Cuando Jesús llama a María por su nombre, está haciendo mucho más que pronunciar la palabra por la cual todos la conocen, ya que su nombre significa todo su ser. Jesús conoce a María Magdalena. Sabe su historia: su pecado y su virtud, sus temores y su amor, su angustia y su esperanza. Conoce cada parte de su corazón. Nada en ella está oculto para él. La conoce más profunda y plenamente de lo que ella se conoce a sí misma. Por lo tanto, cuando Él pronuncia su nombre, origina un acontecimiento profundo. De pronto, María toma conciencia de que el que la conoce verdaderamente la ama verdaderamente.
Siempre me pregunto si la gente que conoce todas mis partes, incluso los pensamientos y sentimientos más profundos y ocultos, realmente me ama. A menudo, estoy tentado de pensar que sólo soy amado mientras me desconocen parcialmente. Temo que el amor que recibo sea condicional y me digo: Si realmente me conocieran, no me amarían. Pero, cuando Jesús llama a María por su nombre, le habla a su ser entero. Ella se da cuenta de que Aquel que la conoce más profundamente no se está apartando de ella, sino que viene a ella, ofreciéndole su amor incondicional.
Su respuesta es: “Maestro”. Escuchó su respuesta, como el deseo de que Jesús sea, verdaderamente, su maestro, el maestro de todo su ser: de sus pensamientos y sentimientos, de su pasión y esperanza, incluso de sus pasiones más ocultas. Le oigo decir: Tú, que me conoces tan plenamente, ven y sé mi maestro. No te quiero alejar de ninguna parte de mí misma. Quiero que toques los lugares más profundos de mi corazón, de manera que no pertenezca a nadie, excepto a ti. Puedo ver que este encuentro ha sido un gran momento de sanación. Inmediatamente, María se siente totalmente conocida y amada. Ya no existe la división entre lo que ella puede mostrar sintiéndose a salvo y lo que no se atreve a revelar. Es vista íntegramente, y sabe que los ojos que la ven son los ojos del perdón, de la misericordia, del amor y de la aceptación incondicional.
En este encuentro simple podemos observar un momento religioso verdadero. Todo el temor se ha ido, y todo se ha convertido en amor. Y no hay mejor forma de expresarlo, que las palabras de Jesús: “Ve y encuentra a mis hermanos y diles: estoy ascendiendo hacia mi Padre y Padre de ustedes, hacia mi Dios y su Dios”. No hay ya diferencia entre Jesús y aquellos a quien ama. Son parte de la intimidad, que Jesús disfruta con el Padre Ellos pertenecen a la misma familia. Ellos comparten la misma vida, en Dios.
¡Qué alegría ser conocido plenamente, y al mismo tiempo, ser amado plenamente! Es la alegría de pertenecer, a través de Jesús y estar allí completamente a salvo y completamente libre. (Henri Nouwen; “Camino a Casa. Un viaje espiritual”)

martes, 24 de abril de 2007

El verdadero amor, segun Teresa.


“Es en la batalla interior donde se ve el amor. Creedme que, aunque haya más faltas y algunas pequeñas quiebras, sin comparación es mayor la ganancia nuestra. Y digo que es ganancia porque nos da a entender quién somos y hasta dónde llega nuestra virtud. Porque una persona siempre muy recogida, por santa que a su parecer sea, si no ha librado batallas, no sabe si tiene paciencia ni humildad, ni tiene cómo saberlo.
El verdadero amante en todas partes ama y siempre se acuerda de su amado Triste cosa sería que sólo se pudiese tener oración en rincones escondidos.” (Fundaciones, Santa Teresa de Jesús)

El canto enamorado de San Juan de la Cruz.


ORACIÓN DEL ALMA ENAMORADA:
“Señor Dios, Amado mío: si todavía te acuerdas de mis pecados para no hacer lo que te ando pidiendo, haz en ellos, Dios mío, tu voluntad, que es lo que yo más quiero, y ejercita tu bondad y misericordia y serás conocido en ellos. Y si es que esperas a mis obras para por ese medio concederme mi ruego, dámelas tú y óbramelas, y las penas que tú quisieres aceptar, y hágase. Y si a las obras mías no esperas, ¿Qué esperas, clementísimo Señor mío? ¿Por qué te tardas? Porque si, en fin, ha de ser gracia y misericordia la que en tu Hijo te pido, toma mi pobreza pues la quieres, y dame este bien, pues que tú también lo quieres.

¿Cómo se levantará a ti el hombre engendrado y criado en bajezas, si no le levantas tú, Señor, con la mano que le hiciste?
(Y es que) Míos son los cielos y mía es la tierra; mías son las gentes, los justos son míos, y míos los pecadores; los ángeles son míos, y la Madre de Dios y todas las cosas son mías, y el mismo Dios es mío y para mí, porque Cristo es mío y todo para mí. Pues ¿Qué pides y buscas, alma mía? Tuyo es todo esto y todo es para ti. No te pongas en menos ni repares en migajas que se caen de la mesa de tu Padre. Sal fuera, y gloríate en tu gloria; escóndete en ella y goza, y alcanzarás las peticiones de tu corazón. Amen. (San Juan de la Cruz).

lunes, 23 de abril de 2007

San Juan de la Cruz: Las condiciones del pajaro solitario.


"LAS CONDICIONES DEL PAJARO SOLITARIO: Son cinco. La primera, que se va lo más alto; la segunda, que no sufre compañía, aunque sea de su naturaleza; la tercera, que pone el pico al aire; la cuarta, que no tiene determinado color; la quinta, que canta suavemente. Las cuales ha de tener el alma contemplativa que se ha de subir sobre las cosas transitorias, no haciendo más caso de ellas que si no fuesen, y ha de ser tan amiga de de la soledad y silencio, que no sufra compañía de otra criatura; ha de poner el pico al aire del Espíritu Santo, correspondiendo a sus inspiraciones, para que haciéndolo así, se haga más digna de su compañía; no ha de tener determinado color, no teniendo determinación en ninguna cosa, sino en lo que es voluntad de Dios; ha de cantar suavemente en la contemplación y amor de su Esposo". (San Juan de la Cruz)

Bautismo y Conversión en Thomas Merton (3).



Merton recuerda en su autobiografía una anécdota que tuvo especial importancia para él, “por lo que se refiere a mi alma”; conversaba con uno de sus amigos (Lax) y este le preguntó: “¿Pero Tú qué quieres ser?”. La conversación describe una realidad común para muchos cristianos, y merece ser leída con detenimiento; trascribo acá lo más importante (Pág. 239-240).

“–No lo sé; presumo que quiero ser un buen católico.
-¿Qué quiere decir “ser un buen católico”?
La explicación que di era bastante defectuosa, expresaba mi confusión y descubría cuán poco había pensado de verdad sobre ello.
Lax no la aceptó:
- Lo que deberías decir –me dijo- , lo que deberías decir es que quieres ser un santo.

¡Un Santo¡ El pensamiento me impresionó como algo misterioso.
-¿Cómo quieres que yo llegue a ser santo?
-Queriéndolo –dijo Lax simplemente.
-No puedo ser un santo –dije- no puedo ser un santo.

-No –Lax agregó- No. Todo lo que se necesita para ser santo es querer serlo. ¿No crees que Dios te hará aquello para lo que te creó, si tú consientes en permitirle que lo haga? Todo lo que tú tienes que hacer es desearlo.”

Pero, reconoce Merton, el principal obstáculo para alcanzar la santidad es que no queremos serlo... Es la cobardía la que nos hace decir: No, no puedo, para no hacer lo que debo. (“Me contento con salvar mi alma… no quiero abandonar mis pecados y mis afectos”). Merton comprende que su amigo tiene razón, que es eso lo que dicen los Evangelios, y han dicho los santos. Pero era necesario que pasara por encima de sus viejas costumbres: “Mi complejidad, pervertida por mis apetitos.”(Pág. 241)
Así, en un impulso, aprovechando la luz de ese momento, compra (“A gran precio”) el primer volumen de las obras de San Juan de la Cruz, y comienza a leerlo. “Me sentaba en la habitación… y volvía las primeras páginas, subrayando pasajes aquí y allá con lápiz”. Pero dice también: “Me exigiría más que eso hacerme santo… porque esas palabras que subrayaba, aunque me asombraban y deslumbraban con su importancia, eran todas demasiado simples, para que yo las comprendiese… demasiado desnudas, demasiado limpias de toda duplicidad y compromiso…” (240)

Así, complejidad y simplicidad aparecen como realidades opuestas. Complejos son el hombre, su vida, sus apetitos, su mundo. Simple es Dios, y su Palabra, su camino, su santidad. Nosotros queremos ser “normales”, y no santos. Creemos que ser santos es algo complicado. Pero justamente resulta todo lo contrario: Lo normal es ser santos, y ser santos es ser simples, sencillos, sin complicaciones.

“Los santos están saturados de Cristo en la plenitud de su Poder Real y Divino; tienen conciencia de ello y se entregan a él para que pueda ejercer su poder por mediación de los actos más mínimos y al parecer más insignificantes para la salvación del mundo.”(236)
La Santidad es, definitivamente, nuestra vocación, nuestro destino, nuestra condición; aquello para lo que fuimos creados; la meta de nuestra vida. Juan Pablo II, de feliz memoria, lo afirmó así al comenzar el milenio: Cuando se nos pregunta si queremos ser bautizados se nos está preguntando si queremos ser santos. Es la misma cosa. Elegimos ser del “montón”, para no renunciar a nuestros pequeños placeres personales, aun cuando esos placeres no traigan más que dolor

sábado, 21 de abril de 2007

"Esto es santidad".Thomas Merton.


Decir que he sido creado a imagen de Dios es decir que el amor es la razón de mi existencia, ya que Dios es amor. El amor es mi verdadera identidad. El desinterés es mi verdadero yo. El amor es mi verdadera personalidad. El amor es mi nombre. Así pues, si hago, pienso, digo o conozco algo que no sea sólo por amor a Dios, no puede darme paz, descanso, plenitud ni alegría. Parea encontrar el amor tengo que entrar en el santuario donde está escondido, que es el misterio de Dios. Y para entrar en Su santidad tengo que llegar a ser santo como Él es santo, perfecto como Él es perfecto.
¿Cómo puedo siquiera atreverme a concebir tal pensamiento? ¿No es una locura? Ciertamente es una locura si creo saber lo que son realmente la santidad y la perfección de Dios en sí mismas y pienso que de algún modo yo puedo imitarlas. Tengo que empezar, pues, por comprender que la santidad de Dios es, para mí y para todos los seres humanos, algo que está más allá de la más elevada idea de cualquier género de perfección, más allá de cualquier enunciado humano pertinente.
Para ser “santo”, pues, tengo que ser algo que no comprendo, algo misterioso y escondido, algo que parece contradecirse; pues Dios, en Cristo, “se vació”. Se hizo hombre y habitó entre pecadores. Fue considerado un pecador. Fue condenado a muerte como un blasfemo, como uno que, al menos implícitamente, había negado a Dios y se había rebelado contra la santidad de Dios. DE hecho, la principal cuestión en el proceso y condena de Cristo fue precisamente la negación de Dios y de su Santidad. Así pues.
, Dios mismo fue condenado a morir en la cruz porque no estuvo a la altura del concepto que el hombre tenía de Su santidad… No era suficientemente santo, no era santo de la manera apropiada, no era santo del modo en que se esperaba. Por consiguiente, no era Dios en absoluto. Y, de hecho, fue abandonado y olvidado incluso por Sí mismo. Era como si el Padre hubiera negado al Hijo, como si el poder y la misericordia divinos hubieran fracasado estrepitosamente.
Al morir en la cruz, Cristo manifestó la santidad de Dios en aparente contradicción consigo misma. Pero en realidad esta manifestación fue la negación y el rechazo completo de todas las ideas humanas de santidad y perfección. La Sabiduría de Dios se hizo locura para los hombres, Su poder se manifestó como debilidad, y Su santidad se hizo, según ellos, profana. Pero la escritura dice que “lo que es grande a los ojos de los hombres es una abominación a los ojos de Dios”, y en otro lugar dice Dios: “Mis pensamientos no son vuestros pensamientos”.
Así pues, si queremos buscar alguna manera de ser santos, tenemos que renunciar, ante todo, a nuestro modo de ser y a nuestra sabiduría. Tenemos que “vaciarnos”como hizo Él. Tenemos que “negarnos a nosotros” y, en cierto sentido, reducirnos a “nada”, a fin de poder vivir, no ya en nosotros, sino en Él. Tenemos que vivir por un poder y una luz que es como si no existieran. Tenemos que vivir gracias a la fuerza de un aparente vacío que está siempre realmente vacío y, sin embargo, nunca deja de socorrernos en todo momento. Esto es santidad.
No puedo lograr nada de esto mediante ningún esfuerzo personal, gracias a mis afanes o a la competición con otros seres humanos. Tengo que abandonar todos los caminos que los hombres pueden seguir o comprender. Yo que estoy sin amor, no podré llegar a ser amor si el Amor no me identifica consigo mismo. Pero si Él envía Su propio Amor, a Sí mismo, para actuar y amar en mí y en todo cuanto yo hago, entonces seré transformado, descubriré quién soy y poseeré mi verdadera identidad perdiéndome en Él. Esto es lo que se llama santidad. (“Nuevas Semillas de Contemplación”.)

viernes, 20 de abril de 2007

La Danza General. Thomas Merton.


"Lo que es serio para los hombres a menudo no tiene importancia a los ojos de Dios.Lo que en Dios puede parecernos un juego es quizás lo que El toma más seriamente.Dios juega en el jardin de la creación, y, si dejamos de lado nuestras obsesionessobre lo que consideramos el significado de todo, podemos escuchar el llamado de Dios y seguirlo en su misteriosa Danza Cósmica.No tenemos que ir muy lejos para escuchar los ecos de esa danza.Cuando estamos solos en una noche estrellada; cuando por casualidad vemos a los pajaros que en otoño bajan sobre un bosque de nísperos para descansar y comer; cuando vemos a los niños en el momento en que son realmente niños; cuando conocemos al amor en nuestros corazones; o cuando, como el poeta japonés Basho, oímos a una vieja rana chapotear en una solitaria laguna; en esas ocasiones, el despertar, la inversiónde todos los valores, la "novedad", el vacío y la pureza de visión que los hace tan evidentes nos dan un eco de la danza cosmica.Porque el mundo y el tiempo son la danza del Señor en el vacío. El silencio de las esferas es la música de un festín de bodas. Mientras más insistimos en entender mal los fenómenos de la vida, más nos envolvemos en tristeza, absurdo y desesperación. Pero eso no importa, porque ninguna desesperación nuestra puede alterar la realidad de las cosas, o manchar la alegría de la danza cósmica que está siempre allí. Es más, estamos en medio de ella, y ella está en medio de nosotros, latiendo en nuestra propia sangre, lo queramos o no".

Jamás nos perderemos.


"Vi que Dios nunca empezó a amar a la humanidad. Pues al igual que el hombre está destinado a llegar al gozo sin fin, y así coronar la complacencia de Dios en su obra, así el hombre en el pensamiento divino siempre ha sido conocido y amado. De Él venimos, en Él estamos envueltos, a Él regresamos. Encontraremos en Él nuestro cielo total en un gozo eterno… y esto por el designio previsor de la bendita Trinidad desde antes que comenzara el tiempo. En este amor eterno el alma del hombre se mantiene a salvo, como ponen de manifiesto estas revelaciones. En este amor sin fin somos conducidos y cuidados por Dios y jamás nos perderemos. Pues Él quiere que sepamos que nuestra alma vive y que esta vida, por su bondad y por su gracia, continuará sin fin en el cielo, donde le amaremos, le daremos gracias, le alabaremos". (Juliana de Norwich)

miércoles, 18 de abril de 2007

Una oración.

ORACIÓN PARA VESTIRSE DE FIESTA.
“Como no falte oración,
Dios tendrá cuidado de su hacienda”
(S.Juan de la Cruz).

Líbrame, Señor, de las tinieblas; líbrame de los apegos y del desaliento, de la ira y el egoísmo. “Que no sea esclava de nadie nuestra voluntad, sino del que la compró con su sangre”. Que Tu amistad sea la luz de mi vida; que ame la soledad y ame el silencio tanto como la compañía del prójimo y el conversar con mis hermanos.
Que mi vida sea siempre un canto de alabanza a Tu amor sin límites.
Que mi libertad revele Tu grandeza infinita.
Que la paz interior y la alegría sean el claro testimonio de que Tú vives en mi corazón.
AMÉN.

martes, 17 de abril de 2007

Apuntes de mis diarios.


LUCES: Pequeños apuntes en mis diarios.

1- Los lunes son siempre tranquilos, duermo hasta un poco más tarde, y luego desayuno. Silencio, soledad, recogimiento; el verde del patio, los sonidos callejeros, el ambiente agradable y acogedor de mi habitación. En este silencio mi estar se convierte en oración, sin necesidad de palabras. (12, agosto, 2002).
2- Sigo saliendo por las noches a caminar por la ciudad; la razón fundamental es que amo la noche: su silencio, la soledad de las calles, el misterio que esconden los trasnochadores. Se que necesito ciertos ejercicios para el espíritu que me ayuden a equilibrar mi mundo interior. Celebrar la eucaristía, aun estando cansado, me deja lleno de gozo, me alivia interiormente y me llena de ganas de ser mejor; en la eucaristía soy perdonado y sanado de todas mis miserias. Ahí sí me siento parte de algo. (15, agosto, 2002).
3- Dos ideas alimentan mi interioridad, las que hacen referencia al ocultamiento y a la pobreza. Es fundamental en mi vida espiritual descubrir otra vez la pobreza y redescubrir al pobre. (16, agosto, 2002).
4- Soy mentiroso, Señor, soy un gran pecador; no hay exageración o vana piedad en mis palabras. Ningún hombre o mujer de este mundo podría perdonarme ¿Podrías Tú?
5- Podría escribir: en este instante lo tengo todo. Estoy solo, y los ruidos del entorno no logran romper el silencio de este instante; silencio de piar de los pájaros del patio, de las nubes grises arriba en el cielo. Y luego, por contraste, ruido interior.
6- Me acosté anoche con el libro de Merton, y esta mañana desayuno con el libro de Merton; leer a Merton es mi oración de estos días.
7- Yo he vivido de una forma desenfrenada, sin medida, sin prudencia, sin sentido común. Y a pesar de ello, por la misericordia y la gracia de Dios, no he perdido totalmente el deseo de lo espiritual, porque puedo ver que eso es lo único que me mantiene el deseo de vivir, de no rendirme ante lo evidente. Cuando he tenido que decidir entre vivir o morir, el creer en Dios, el pensar que Dios está conmigo, me ha hecho elegir la vida. (28, agosto, 2002).
8- Mi felicidad siempre estuvo íntimamente ligada a Dios; ser feliz sin Dios es una pretensión absurda, pero una tentación que ronda inevitablemente en mi vida. En este momento de mi vida no hay tierra firme bajo mis pies, y vivo de la pequeñita fe que todavía guarda mi corazón. Una frase de Thomas Merton para la oración del día: “Mi paraíso es el corazón de Cristo”. (D I, 120).
9- La escritura puede ser un camino terapéutico que ayude a clarificar la propia identidad, que ayude a descubrir a Dios en la oscuridad. En definitiva, con palabras de H. Nouwen: “Escribir se convirtió en parte de mi lucha por la supervivencia”, y sigue diciendo: “Me daba la pequeña distancia de mí mismo que necesitaba para evitar ahogarme en mi desesperación”. (La Voz… ; 13)
10- Una de las invitaciones de Henri Nouwen es: Vuelve a casa. ¿Cuál es mi casa, mi hogar? Pienso en la posibilidad de que mi casa sea el Carmelo Teresiano, o la soledad y el retiro a que me invita una voz interior. “Tu casa es donde estás verdaderamente a salvo. Es donde puedes recibir lo que deseas”. (27) El Corazón de Jesús es el paraíso, es el hogar al que debo regresar; y el amor de María es también casa para los discípulos de Jesús.

lunes, 16 de abril de 2007

Más sobre la práctica de llevar un Diario.


Si, a medida que crecemos, no se produce algún cambio importante en nuestras vidas, no merece la pena llevar diarios. Los diarios dan por sentado que cada día hay algo nuevo e importante en nuestra vida. (TM, Diarios, 13 de enero de 1940).


El hecho de llevar un diario me ha enseñado que en el interior de nuestra vida no se producen tantas novedades como uno mismo piensa a veces. Cuando relees tu diario compruebas que tu descubrimiento más reciente es algo que ya habías encontrado hace cinco años. De todos modos, también es verdad que uno penetra más y más profundamente cada día en las mismas ideas y experiencias. (Thomas Merton, DIARIOS; 10 de julio de 1949).

Un poema de Thomas Merton.


Destazando un buey


El cocinero del príncipe Wen Hui
estaba destazando un buey.
Extendió una mano,
bajó un hombro,
apoyó un pie,
presionó con una rodilla.
El buey quedó deshecho.
Con un susurro,
el brillante cuchillo de carnicero murmuraba
como un viento suave.
¡Ritmo! ¡Cronometración!
¡Como una danza sagrada,
como las antiguas armonías!

"¡Buen trabajo!", exclamó el príncipe.
"¡Su método es impecable!"
"¿Método?", dijo el cocinero
dejando a un lado su cuchilla.
"¡Lo que hago es seguir el Tao
más allá de todo método!

Cuando empecé a
destazar bueyes,
veía ante mí
al buey entero,
toda una masa única.
Después de tres años,
ya no veía aquella masa.
Veía sus distinciones.
Pero ahora ya no veo nada
con los ojos. Todo mi ser
aprehende.
Mis sentidos están ociosos. El espíritu,
libre para trabajar sin un plan concreto,
sigue su propio instinto
guiado por una línea natural.
Por la abertura secreta, el espacio oculto,
mi cuchilla no encuentra su propio camino.
No atravieso ninguna articulación,
no corto hueso alguno.

Un buen cocinero necesita cortador nuevo,
una vez al año. Corta.
Un mal cocinero necesita uno nuevo
todos los meses. ¡Él mutila!

Llevo utilizando esta misma hoja
diecinueve años.
Ha destazado
un millar de bueyes.
Su hoja sigue cortando
como si estuviera recién afilada.

Hay espacios entre las articulaciones;
la hoja es delgada y cortante:
cuando esta delgadez
encuentra aquel espacio,
¡hay todo el sitio que se pudiera desear!
¡Pasa como una brisa!
¡Por eso mantengo esta hoja desde hace
diecinueve años
como si estuviera recién afilada!

Cierto es, en ocasiones hay
articulaciones duras. Las siento venir,
entonces me detengo, observo con atención,
me contengo, casi no muevo la hoja,
y ¡whump! la parte se desprende
cayendo como un trozo de tierra.

Entonces retiro la hoja,
me quedo quieto,
y dejo que la alegría del trabajo
penetre en mí.
Limpio la hoja
y la guardo."

El príncipe Wan Hui dijo:
"¡Eso es! ¡Mi cocinero me ha mostrado
como debiera vivir
mi propia vida!

Thomas Merton.

sábado, 14 de abril de 2007

Gracias VITRAL!

Con pesar ha llegado a nosotros la noticia de que VITRAL, revista de carácter religioso y social de la diócesis de Pinar del Río, Cuba, no seguirá publicándose. Durante más de 10 años ha sido un referente para muchos cubanos, a lo largo de toda la Isla y en muchas partes del mundo. Siempre admiré la valentía de Dagoberto Valdés, su director, para reflejar nuestra realidad sin tapujos, y hacerlo además con un lenguaje de caballeros. Creo que la revista no pierde al dejar de publicarse, es un final digno para su itinerario; pierde la iglesia cubana y nosotros, sus lectores, echaremos de menos la espectativa con que aguardábamos que llegara y la luz que nos daba para comprender mejor nuestra realidad nacional. Gracias a Mons. Siro y a los que trabajaron para hacerla posible durante todos estos años, y ahora, sin lamentos o quejas inútiles, a buscar nuevos caminos para servir al Señor y a la Patria.

Qué es la Eucaristía?. Henri Nouwen.


Hace unos meses pude disfrutar de la lectura de un libro de Henri Nouwen titulado: “Con el corazón en ascuas. Meditaciones sobre la vida eucarística”. En ese momento tome algunas notas de la lectura que quiero compartir acá, porque creo pueden ayudarnos a renovar nuestro amor a la Eucaristía.

Celebramos la Eucaristía cada día o participamos de ella con frecuencia, pero preguntémonos: ¿Qué es la Eucaristía? ¿Es algo más que una hermosa ceremonia, un rito consolador o una cómoda rutina? ¿Proporciona la Eucaristía esa vida que tiene poder para vencer la muerte? Todas estas preguntas son muy reales y siento una constante necesidad de responderlas. Y naturalmente que lo hemos hecho, pero las respuestas necesitan ser constantemente actualizadas en un mundo que cambia. El acontecimiento eucarístico revela las más profundas experiencias humanas, como son la tristeza, la atención a los demás, la invitación, la intimidad y el compromiso. Resume la vida que estamos llamados a vivir en el nombre de Dios. Sólo cuando reconocemos la riquísima red de conexiones entre la Eucaristía y nuestra vida en el mundo, puede aquella ser “mundana” y nuestra vida “eucarística”. Los cinco aspectos principales de la celebración eucarística aparecen destacados en un conocido relato evangélico: el de los discípulos de Emaús. Ahí se nos habla de pérdida, presencia, invitación, comunión y misión. Todos ellos constituyen en su conjunto una dinámica: la que consiste en pasar del resentimiento a la gratitud, es decir, de un corazón endurecido a un corazón agradecido. Así, la Eucaristía expresa esta dinámica espiritual y la vida eucarística nos invita a experimentarla y afirmarla en cada instante de nuestra existencia diaria; porque lo que celebramos y lo que estamos llamados a vivir son, en esencia, la misma cosa.
Así, el relato evangélico y la Eucaristía comparten el mismo esquema, a saber:
1- Lamentar la pérdida: “Señor, ten piedad”.
2- Discernir la Presencia: “! Es Palabra de Dios!”
3- Invitar al Desconocido: “Yo creo”.
4- Entrar en comunión: “Tomad y comed”.
5- Partir en misión: “Vayan y prediquen”.

La palabra Eucaristía significa literalmente “acción de gracias”. Una vida eucarística necesita ser vivida con agradecimiento. El agradecimiento necesita ser descubierto y vivido con gran finura interior. Y es que nuestras pérdidas, nuestras experiencias de rechazo y abandono y nuestros muchos momentos de desilusión no dejan de arrastrarnos a la ira, la amargura y el resentimiento. Jesús nos dio la Eucaristía para que pudiéramos optar por el agradecimiento. Esta es una opción que nosotros mismos debemos tomar y que nadie puede tomar por nosotros. En la Eucaristía nos invita a mirar nuestra vida de un modo totalmente nuevo, desde arriba, donde Dios nos ofrece su gloria. Por ella nuestras pequeñas vidas se hacen grandes, y ello forma parte del misterioso trabajo de salvación de Dios. (Continuará…)

Los diarios de Thomas Merton (3).


Aquí seguimos reproduciendo y comentando brevemente un artículo sobre los diarios de Thomas Merton (ver entradas anteriores sobre el tema); se trata de descubrir una senda espiritual en los escritos más personales de Merton, y al mismo tiempo encontrar luz para nuestro propio camino. Leamos:

“Merton se convirtió en monje escribiendo acerca del proceso de convertirse en monje. La forma de su particular vocación monástica se le reveló en sucesivas experiencias que, aunque para sus lectores pudieran resultar paradójicas, presentaban para él una misteriosa claridad. Escribió acerca del silencio para convertirse en un ser silencioso. Escribió acerca de su condición de perdido para que Dios lo encontrara rápidamente. Se ocultó a sí mismo del mundo mostrándose plenamente a él.
Escribir acerca de la misericordia de Dios era haber sido congregado por la misericordia de Dios A medida que las palabras de Merton se hacían cada vez más agradecidas, lo que de alguna manera era vil en él se convertía en valioso, lo que era pobre se hacía infinito, su fragilidad humana se convertía en poder. La misericordia incesantemente renovada de Dios hacia él a lo largo de su vida es el código que nos permite entrever el núcleo del misterio encerrado en la obsesión de Merton por escribir diarios: “Pendiente como estoy de la misericordia de Dios, me alegro de cualquier acontecimiento que se produce” (29 de noviembre de 1952).

Más adelante apuntan: “En su deseo de dominarlo todo escribiendo acerca de ello, Merton tomó conciencia de que Dios era quien lo estaba dominando a él. Nunca perdió de vista la realidad de sus pecados, pero confió a pesar de todo en la promesa del perdón divino. Incluso en las noches más sombrías, cuando su boca enmudecía y su corazón parecía petrificado, sus oídos seguían atentos en la oscuridad a la voz del Señor, que le dirigía palabras de bienvenida”.

Y luego, casi al final: “Su escritura actúa frente a los lectores como una ventana y a la vez como un espejo. En los diarios de Merton los lectores vislumbran en parte sus propias “posibilidades infinitas” de “contemplación y oración”. A medida que Merton lucha con las contradicciones de su vida, los lectores se autoexaminan en el espejo de su arte autobiográfico. Oyendo la voz literaria de Merton, se despierta en los lectores la atracción por la escucha de la voz silenciosa y tranquila que resuena en su propio interior, una voz que anhela encarnarse en algún gesto externo totalmente espontáneo y personal”.

Especialmente este último párrafo describe con mucha claridad el efecto que ejerce en sus lectores la obra de Merton; en mi caso, ha sido siempre un estímulo para mis propias búsquedas espirituales, para la meditación y la oración, y sus intuiciones han guiado mis pies en el sendero del evangelio. Uno quiere tener siempre la sabiduría y la libertad que ve en sus maestros, y de alguna manera he convertido también yo la lectura asidua de lo que Merton escribió en una verdadera disciplina espiritual.

viernes, 13 de abril de 2007

Simplicidad e integridad al escribir. Thomas Merton.


"Me parece que el hecho de escribir, lejos de constituir un obstáculo para la perfección espiritual en mi propia vida, se ha convertido en una de las condiciones de las que dependerá mi perfección. Si he de ser un santo – y eso y no otra cosa es precisamente lo que debo pensar y desear- parece que he de conseguirlo escribiendo libros en un monasterio trapense. Si he de ser un santo, no debo limitarme a ser un monje, que es lo que todos los monjes deben hacer para convertirse en santos, sino que además he de poner por escrito aquello en lo que me he convertido. Puede parecer sencillo, pero no es una vocación precisamente fácil.
Ser un monje tan bueno como me sea posible y continuar siendo yo mismo y escribir sobre todo eso. Poner por escrito todo lo referente a mi vida, en semejante situación, con la mayor simplicidad e integridad, sin enmascarar cosa alguna, sin confundir las cuestiones: esta tarea es muy dura porque yo estoy envuelto en ilusiones y apegos. También estas cosas tienen que quedar reflejadas en mis escritos. Pero sin exageración, ni repetición, ni énfasis inútil. No necesito golpearme el pecho ni lamentarme ante los ojos de nadie que no seas Tú, oh Dios, que ves las profundidades de mi fatuidad. Ser sincero sin resultar pesado. Es una especie de crucifixión. Sin duda no muy dramática o penosa. Pero esto requiere tanta sinceridad que supera mi naturaleza. De un modo u otro tiene que venirnos del Espíritu Santo.
Uno de los resultados de todo esto podría ser una transparencia completa y santa: viviendo, orando y escribiendo a la luz del Espíritu Santo, perdiéndome a mí mismo enteramente al convertirme en propiedad pública de la misma manera que Jesús es propiedad pública en la misa. Este es probablemente un aspecto importante de mi sacerdocio, mi vivencia de mi propia misa: llegar a ser tan natural como una hostia en las manos de todo el mundo. Tal vez éste vaya a ser, después de todo, mi personal camino de soledad. Un camino que, pese a ser de los más extraños imaginados hasta ahora, es el escogido por la Palabra de Dios.
Y sin embargo, después de todo, esto sólo me enseña que nada vital acerca de mí mismo puede llegar nunca a ser propiedad pública".
(Thomas Merton, DIARIOS; 1 de septiembre de 1949).

jueves, 12 de abril de 2007

Los diarios de Thomas Merton (2).


Seguimos con esta mirada a los diarios que Thomas Merton dejó escritos. Siguen diciendo los autores del prólogo a la síntesis de sus DIARIOS, Patrick Hart y Jonathan Montaldo:

“Escribir un diario fue la manera que tuvo Merton de realizar la “obra del corazón” de un poeta, el “trabajo interior” de un sabio, el “trabajo de la celda” de un monje. Escribir un diario fue el canal congénito a través del cual se encarnaron y adquirieron vida propia las innumerables respuestas interiores que su espíritu ofrecía al mundo. Una vez consignadas por escrito en un papel, sus palabras formaron frases dotadas de una verdad propia.
Al escribir sus diarios Merton era consciente de practicar una disciplina espiritual: el hecho de tener que poner por escrito sus vivencias le mantenía “despierto” hasta que una determinada pauta experimental desembocaba en fugaces epifanías –“destellos de verdad, pequeños y recurrentes fogonazos de una realidad que está fuera de toda duda y se materializa de forma instantánea”- que lo empujaba más lejos en “la dirección que se le había mostrado y hacia la cual se sentía llamado” (3 de marzo de 1966).
La escritura fue la religión que comprometió a Merton con su Dios. Podría decirse que Merton alumbró a Dios en sí mismo al escribir sobre la necesidad que él mismo sentía de que Dios naciese en él”.

¿Qué efecto tiene en los lectores la obra escrita de Thomas Merton? Esta es la respuesta que dan los autores de este artículo que citamos:
´
“Los diarios de Merton animan a sus lectores a escribir en el Libro de la Vida, con la misma abundancia con que lo hizo él, reconociendo sus propios corazones tal como realmente son. Merton sabía que sus dilemas personales eran universales. Él sabía que también sus lectores anhelaban vivir sus propias vidas como “un libro en el que pudiera caber todo” para que Dios y todo el mundo lo leyera, a no ser que sus propios corazones exhibieran una muestra vergonzosa y temible de sus infinitas posibilidades.
Al escribir sus diarios Merton aprendió que en el Banquete de la Vida él comía el mismo alimento que todos los demás seres humanos. Aprendió que, como cualquier otro, también él necesitaba ocupar un lugar en torno a la mesa y recibir el sacramente de los momentos particulares de su vida”.

En fin, al lector de sus diarios, Merton se le revela en toda su humanidad y precariedad, y es por eso que la figura del monje trapense se nos hace aun más cercana y podemos identificarnos con ella.
(continuará…)

miércoles, 11 de abril de 2007

Los diarios de Thomas Merton (1).


Entre todos los escritos de Thomas Merton prefiero sus diarios, cartas y otros papeles autobiográficos, porque me acercan más al ser humano, a la persona única e irrepetible que era Merton. En general soy un entusiasta lector de este tipo de literatura, y personalmente me inspiran e iluminan para entender mi propia vida. Por otro parte, también yo llevo un diario desde muy temprana edad y aunque una buena parte ya no existe, creo que ha sido un recurso importantísimo para mi propio crecimiento, psicológico y espiritual. En la publicación en español de una síntesis de los diarios de Merton aparece un excelente prólogo firmado por dos conocedores de la obra del monje trapense. Quiero poner acá algunos pasajes de ese texto, y creo que puede valer no sólo para conocer más a Tom, sino para descubrir también nuevos caminos en la propia búsqueda de la Verdad.

“Thomas Merton empezó a llevar un diario personal desde una fecha muy temprana, concretamente desde 1931, con dieciséis años de edad. Desde niño se había familiarizado con la idea de que su vida sería de una riqueza inagotable si escribía acerca de la misma. Escribir iba a convertirle en un celebrante destacado de la creación infinita de la vida.
La escritura se convirtió en la segunda naturaleza de Thomas Merton: era su respiración profunda con la que trataba de absorberlo todo. Escribir era su manera de saborear y de ver. Un olor se convertía en perfume cuando él lo había captado en una página. “Escribir es pensar y vivir, e incluso orar”, anotó en su diario (27 de septiembre de 1958). Por medio de la escritura, “la vida misma vivía”, pensaba él (14 de abril de 1966). Se encontró para sí mismo un lugar en el que vivir dentro de un mundo escrito. Escribió con el corazón en la mano, como si el siguiente latido de su corazón dependiese de lo que él consignaba por escrito acerca del mismo.
Dotado de una amplísima imaginación, deseaba escribir un “libro” en el que cupiese todo aquello que pudiera formar parte de su vida. El sí mismo de la vida viviría por medio de él, a medida que trataba de explorar una senda a través de las innumerables cosas del mundo consignando sus nombres por escrito. La vida se recordaría a sí misma gracias a él, a medida que compilaba calendarios de los cambios que se producían en el clima interior de su corazón. Al crear en su diario un “libro de todo”, Merton fue completando su propio párrafo en la autobiografía de la Vida.” (Tomado de “Una senda a través de los diarios de Thomas Merton”. Patrick Hart y Jonathan Montaldo, prologo a DIARIOS 1939-1960. ONIRO, 2001).


Recordar pues, la utilidad de escribir cotidianamente acerca de la propia experiencia de la vida:
1- La vida se enriquece cuando la escribimos.
2- Nos ayuda a celebrar nuestra existencia.
3- Es una manera de vivir más intensamente.
4- Es una excelente manera de oración.
5- Constituye un mundo verdadero en el cual vivir.

En fin: es un modo de crear y recrear la propia vida y todo lo que nos rodea, aprendiendo de ello, sanando y descubriendo la novedad del Ser.

(Continuará…)

martes, 10 de abril de 2007

Bautismo y Conversión en Thomas Merton (2).


“Si hubiera aceptado el don de la santidad ofrecido en mis manos cuando estaba junto a la pila bautismal… ¿Qué podría haber sucedido en el mundo? Los hombres no tienen idea de lo que puede hacer un santo”. (M7C; 235)


Cuando la Gracia de Dios irrumpe en nuestra vida la trastorna toda; lo vemos todo de una manera nueva, redescubriendo el sentido de lo que hemos vivido y de todo lo que nos rodea; entendiendo lo que antes nos resultó inexplicable. Pero trayendo a su vez “una responsabilidad espantosa, si dejamos de responder a ella” (M7C, 229). Thomas Merton compara su bautismo con el desierto al que entra Israel después de cruzar el Mar Rojo; es una tierra diferente, “una tierra de colinas y llanuras, que espera la lluvia del cielo”. El bautismo no supuso para él (creo que para casi nadie) el dejar atrás toda su antigua vida, sino la entrada en una dinámica existencial diferente; ahora podía ver con mayor claridad la miseria y el vacío de su vida anterior, aun cuando no pudiera deshacerse totalmente de ella. El bautismo es (para Merton) fundamentalmente una llamada; llamada que “en cierto sentido, me era casi imposible oírla y contestarla” (Pág. 229); pero ya entonces comprendía que le había sido “abierta ese día la puerta hacia reinos inmensos” (229). Es ciertamente una situación paradójica en la que Dios pone a prueba la capacidad del hombre para responder a su gracia.

“Existía una especie de imposibilidad moral” (Pág. 230).

¿Qué habría debido hacer y no hizo, según Merton?

1- Ir a la comunión todos los días. (Frecuentar todo lo posible la Eucaristía).
2- Buscar dirección espiritual, constante y completa.
3- Alimentar un alto ideal (sacerdocio); pero también podían haber sido otros, como laico comprometido.
4- Oración: aprender a orar y dedicar tiempo a ello.
5- Devoción a María, virgen.

Es evidente que en muchas páginas de su autobiografía Merton manifiesta una piedad tradicional y afectada (Él mismo lo reconocerá años después); no obstante, sabiendo esto, podemos servirnos de ello para despertar a nuestras propias necesidades espirituales.

“Uno de los grandes defectos de mi vida espiritual en ese primer año era la falta de devoción a la Madre de Dios” (231); a lo largo de su vida mantuvo Merton una especial relación espiritual con María, y ejemplos abundantes de ello los encontramos en las páginas de sus diarios. Aquí, en las reflexiones de su autobiografía, encontramos también muestras de esa cercanía afectiva para con la madre de Dios. Por ejemplo, su viaje a Cuba, para visitar el santuario de El Cobre, pág. 280-288, y ofrecimiento de su sacerdocio a la Virgen, etc. Al respecto podemos apuntar algunas precisiones del propio Merton:
1- Una piedad formal: “Creía en las verdades que enseña la Iglesia acerca de Nuestra Señora, decía el Ave María cuando rezaba, pero eso no era bastante”. “Nuestra Señora ocupaba en mi vida poco más del lugar de un bello mito… pues en la práctica no le prestaba más que la clase de atención que uno da a un símbolo o a una cosa de poesía. Era la virgen que estaba en la puerta de las catedrales medievales. Era la que había visto en todas las estatuas del Musée de Cluny y cuyos cuadros, por ese motivo, habían decorado las paredes de mi estudio” (231-232). Pero: “Ese no es el lugar que corresponde a María en la vida de los hombres”.
2- Una piedad fuerte: “La gente no se da cuenta del tremendo poder de la Santísima Virgen. No sabe quién es, que por sus manos vienen todas las gracias porque Dios ha querido que ella participe así en su obra de salvación de los hombres”. (231). “Es la Madre de Cristo todavía. Su Madre en nuestras almas. Es la Madre de la vida sobrenatural en nosotros. La santidad nos viene por su intercesión. Dios ha querido que no haya otro medio. Yo no tenía ese sentido de su dependencia ni de su poder. No sabía qué necesidad tenía de confianza en ella”. (232).

Entonces, a modo de resumen, Merton pregunta:

“ Qué podía hacer yo sin amor de la Madre de Dios, sin un objetivo espiritual claro y elevado, sin dirección espiritual, sin comunión diaria, sin una vida de oración?”

Lo anterior puede verse en sentido positivo: lo que debía incorporar Merton a su vida; pero había algo más: Lo que tenía que cambiar o quitar de su vida.

“Pero lo que más necesitaba era el sentido de la vida sobrenatural y mortificación sistemática de mis pasiones y de mi naturaleza insensata” (232). Necesitaba transformar, trabajar, eso que antes reconocía como “una especie de imposibilidad moral”. Su vida, marcada por la realidad pecado, por los excesos, por el vicio; eso deja huellas en el cuerpo y en el espíritu de la persona; la incapacita para ciertas cosas.

“Había vivido para mí solo. Había vivido para la satisfacción de mis deseos y ambiciones, para placer y comodidad, reputación y éxito”. (Egoísmo). Era necesario un CAMBIO RADICAL. (En la raíz). Sin embargo: “Pensé que todo lo que tenía que hacer era continuar viviendo como había vivido antes, pensando y obrando como antes lo hacía… Pero, si continuaba viviendo como lo había hecho antes, sería simplemente incapaz de evitar el pecado mortal. (232).
“El bautismo había traído consigo la obligación de reducir todos mis apetitos naturales a la subordinación de la voluntad de Dios” (Pasar de la sabiduría de la carne a la sabiduría del espíritu).

“”Hasta donde los hombres están dispuestos a preferir su propia voluntad a la voluntad de Dios, puede decirse que odian a Dios; por supuesto, no pueden odiarlo en Sí mismo. Pero lo odian en los mandamientos que violan. Pero Dios es nuestra vida: la voluntad de Dios es nuestro alimento, nuestra carne, el pan de nuestra vida. Odiar nuestra vida es entrar en la muerte, y por consiguiente, la prudencia de la carne es la muerte”.

“Ya que mi vida después del bautismo era muy parecida a lo que había sido antes de él, me hallaba en la condición de los que desprecian a Dios por amar al mundo y su propia carne más que a él.”

“Casi todo lo que hacía tendía, por virtud de mi tendencia habitual, a complacerme a mí mismo antes que todo lo demás, a obstruir y desvirtuar la obra de la gracia en mi alma” (233)

Intelectualmente convertido, convencido su entendimiento de las verdades que enseña la iglesia, faltaba a Thomas Merton la conversión del corazón (sentimientos, voluntad, movimientos interiores). “Donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón”. Los tesoros de Merton seguían estando lejos, fuera de Dios. (“Cegado por mis propios apetitos”; “Quería gozar de todas las clases de placeres”; “No vacilaba en colocarme en situaciones que sabía acabarían en desastre espiritual”. 233).

Algunas Ideas para una espiritualidad del cuerpo. (Henri Nouwen).




(Tomado de: “La Voz Interior del Amor”,
Henri Nouwen.)

1- Estás llamado a la unidad. Esa es la buena nueva de la encarnación. La Palabra se vuelve carne y, así, se crea un nuevo lugar en que pueden habitar todo lo tuyo y todo lo de Dios. Cuando hayas encontrado esa unidad, serás verdaderamente libre. (30)
2- Nunca te has sentido completamente a salvo en tu cuerpo. Cada vez más, has llegado a ver a tu cuerpo como un enemigo que hay que conquistar. Pero Dios quiere que seas amigable con tu cuerpo, de manera que pueda estar preparado para la resurrección. Cuando no eres totalmente dueño de tu cuerpo, no puedes reclamarle una vida eterna.
3- ¿Cómo hacer que tu cuerpo te pertenezca? Dejándole participar en tu deseo más profundo de recibir y ofrecer amor. Tu cuerpo necesita ser sostenido y sostener, ser tocado y tocar. Ninguna de estas necesidades es para desdeñar, negar ni reprimir.
4- Pero tienes que seguir buscando tu necesidad corporal más profunda, la necesidad de amor genuino. Cada vez que puedas ir más allá de los deseos corporales superficiales de amor, estás haciendo que tu cuerpo te vuelva a pertenecer y te estás acercando a la integración y a la unidad.
5- En Jesús, Dios se hizo cargo de la carne humana. El espíritu de Dios cubrió a María, y en ella toda enemistad entre el espíritu y el cuerpo fue superada. Así, el Espíritu de Dios se unió al espíritu del hombre, y el cuerpo humano se transformó en el templo destinado a elevarse a la intimidad de Dios a través de la resurrección. A todo cuerpo humano se le ha dado una nueva esperanza, la de pertenecer eternamente al Dios que lo creó. Gracias a la encarnación, puedes hacer que tu cuerpo te vuelva a pertenecer (33).


Sigo leyendo a Nouwen: “Ni un cuerpo represivo ni un cuerpo permisivo, sino verdaderamente encarnacional” (44). Una nueva espiritualidad en la que el cuerpo ocupe un lugar esencial. “Tu cuerpo te es dado para reafirmar tu personalidad”. “Confiar en él y escuchar su lenguaje” “Tu cuerpo como una verdadera expresión de quien eres”. Y todo lo anterior entendido en la vocación única:
“Debes empezar a confiar en tu única vocación y a dejar que se arraigue y se fortalezca en ti para que puedas florecer en tu comunidad”. “Tendrás más confianza en ti y más libertad para reclamar tu lugar único en la vida como un don que Dios te dio”. “Confía en tener una vocación única que vale la pena reclamar y vivir lealmente” (44-45)

“No habrá necesidad de comparaciones. Recorrerás tu propio camino, no aislado sino con la conciencia de que no debes preocuparte si los demás están o no satisfechos”. (45)

lunes, 9 de abril de 2007

La Resurrección:unidad, intimidad e integridad.



La resurrección no es un acontecimiento post mortem sino una realidad de la vida cotidiana. Nuestra preocupación por el cuerpo nos convoca a una unidad más allá de la organización, a una intimidad más allá del erotismo y a una integridad más allá de la totalidad psicológica. Estamos convocados a sobrepasar los límites de nacionalidad, raza, sexo, edad y capacidad mental y crear una unidad de amor que permita a los más débiles de entre nosotros vivir bien. Se nos llama a abandonar la lujuria, la necesidad sexual y el deseo de unión física por una intimidad espiritual que incluye cuerpo, alma y corazón. Y se nos invita a dejar viejos modos de bienestar individual y alcanzar una nueva integración de las múltiples facetas de nuestra humanidad. Tales llamadas son invitaciones a la resurrección. El cuidado corporal es preparación del cuerpo para la resurrección final mientras la adelantamos en nuestras vidas diarias por medio de la unidad espiritual, la intimidad y la integridad.
Somos el pueblo de la resurrección, que vivimos la vida con una gran visión que nos transforma mientras la vivimos.

En la Resurrección descubro que:
- Mi fe y mi incredulidad nunca están lejos una de la otra.
- Nadie conoce a Jesús de inmediato. Le confunden con un jardinero, un desconocido o un fantasma. Pero cuando aparece un gesto familiar sus amigos saben que está con ellos. La ausencia y la presencia se tocan.
- Las historias de Resurrección revelan la omnipresente tensión entre llegada y partida, intimidad y separación, abrazo y liberación, domesticidad y misión, presencia y ausencia. Nos enfrentamos a esta tensión todos los días. Nos pone en camino para la realización total de la promesa que se nos hizo.
- Las historias del evangelio sobre la Resurrección ahondan mi esperanza y mi fe y me dan una visión nueva de mi cuerpo, y me invitan a hacer la conexión real entre la historia de Jesús y nuestras historias.
- Nuestra vida humana es una misión para proclamar el incondicional amor de Dios en este mundo.

(Notas tomadas de: “Diario del último año de vida de Henri Nouwen”. PPC, 2002.)

domingo, 8 de abril de 2007

La Resurrección: un acontecimiento íntimo. (Henri Nouwen)


Mañana de Pascua. Una eucaristía muy simple y silenciosa alrededor de la mesa del comedor. Un grupo pequeño de amigos, contentos de estar juntos. Después del Evangelio, hablamos acerca de la Resurrección. Liz, que trabaja con mucha gente angustiada, dijo: Tenemos que seguir haciendo rodar las piedras enormes que le impiden a la gente salir de sus tumbas. Elizabeth, que vive con cuatro discapacitados en el hogar de El Arca, dijo: Después de la resurrección, Jesús tomó nuevamente el desayuno con sus amigos y les mostró la importancia de las cosas pequeñas y comunes de la vida. Alguien que se pregunta si puede ser llamada a ir a Honduras a trabajar allí con la comunidad, dijo: Es tan reconfortable saber que las heridas de Jesús permanecieron visibles en su cuerpo resucitado. Nuestras heridas no son quitadas sino que se transforman en fuentes de esperanza para otros.
A medida que todos hablaban me sentí muy cerca del acontecimiento de la Pascua. No era un acontecimiento espectacular que fuerza a la gente a creer. Más bien, era un acontecimiento espectacular para los amigos de Jesús, para aquellos que lo habían conocido, escuchado y creído en él. Era muy íntimo: una palabra aquí, un gesto allí, una toma de conciencia gradual de que algo nuevo estaba naciendo, pequeño, casi inadvertido, pero con la potencia de cambiar la faz de la tierra. María Magdalena escuchó su nombre. Juan y Pedro vieron la tumba vacía. Los amigos de Jesús sintieron que su corazón ardía en encuentros que tienen su expresión más acabada en las extraordinarias palabras: ¡Ha resucitado! Todo estaba igual que antes, mientras todo había cambiado.
Nosotros, sentados en círculo alrededor de la mesa, con un poco de pan y un poco de vino, hablando suavemente acerca de la forma en que lo reconocíamos en nuestras vidas, sabíamos, en lo profundo de nuestro corazón, que también para nosotros todo había cambiado mientras todo seguía igual. Nuestras luchas no han terminado. En la mañana de Pascua, todavía podemos sentir el dolor del mundo, de nuestras familias y amigos, de nuestros propios corazones. Todavía está allí, y estará allí por largo tiempo. Sin embargo, todo es diferente porque hemos encontrado a Jesús y hablado con Él.
Había una alegría simple y calma en nosotros, y una sensación muy profunda de ser amados por un amor que es más fuerte, mucho más fuerte que la muerte.
(Camino a casa. Un viaje espiritual. Henri Nouwen, Lumen 1997).

PASCUA: La Nueva Vida. (Thomas Merton)


Para todos los amigos, lectores de este blog, una cordial y fraterna felicitación: !Cristo ha resucitado! !ALELUYA!. Que estas fiestas, celebradas con gozo, se conviertan en fuerza nueva para vivir en Cristo, sirviendo a los hermanos, y en verdad resucitados. Aquí les va un texto de Merton:


Ahora el poder de la Pascua ha irrumpido sobre nosotros con la resurrección de Cristo. Ahora encontramos en nosotros una fuerza que no es nuestra, y que se nos da libremente siempre que la necesitamos, elevándonos por encima de la ley, dándonos una nueva ley que está oculta en Cristo: la ley de su Misericordia y de su Amor hacia nosotros. Ahora ya no nos esforzamos en ser buenos porque tengamos que hacerlo, porque sea una obligación, sino porque nuestra alegría es complacer al que nos ha dado todo Su Amor: ahora nuestra vida está llena de sentido.
La Pascua es la hora de nuestra liberación. ¿De qué? Precisamente de la Cuaresma y de su dura ley, que acusa y juzga nuestra debilidad. Ya no estamos bajo la ley. ¡Estamos liberados del duro juicio!
Aquí está toda la grandeza y todo el esplendor inimaginable del misterio de Pascua; ahí está la “gracia” de Pascua, que no somos capaces de aferrar porque tenemos miedo de entender su pleno significado. Para comprender la Pascua y vivirla, debemos renunciar a nuestro temor a la novedad y a la libertad”.

(Tiempos de Celebración. Thomas Merton ).

sábado, 7 de abril de 2007

SIN OLVIDARSE DE LOS POBRES.



Las celebraciones de Semana Santa nos dejan poco tiempo para mantener al día este blog, esperemos que la próxima semana todo vuelva al ritmo normal. Mientras tanto aquí están las palabras del papa Benedicto XVI al finalizar el Vía Crucis, recordando que celebrar al Cristo supone tener presente a los que hoy en el mundo comparten su cruz. !Importante advertencia!.





Queridos hermanos y hermanas:Siguiendo a Jesús en el camino de su pasión, vemos no sólo la pasión de Jesús, sino que también vemos a todos los que sufren en el mundo. Y esta es la profunda intención de la oración del Vía Crucis: abrir nuestros corazones, ayudarnos a ver con el corazón. Los Padres de la Iglesia consideraron como el pecado más grande del mundo pagano su insensibilidad, su dureza de corazón, y les gustaba mucho la profecía del profeta Ezequiel: «quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne» (Ezequiel 36, 26). Convertirse a Cristo, hacerse cristiano, quería decir recibir un corazón de carne, un corazón sensible a la pasión y al sufrimiento de los demás. Nuestro Dios no es un Dios lejano, intocable en su beatitud. Nuestro Dios tiene un corazón, es más, tiene un corazón de carne. Se hizo carne precisamente para poder sufrir con nosotros y estar con nosotros en nuestros sufrimientos. Se hizo hombre para darnos un corazón de carne y despertar en nosotros el amor por los que sufren, por los necesitados.Recemos en estos momentos al Señor por todos los que sufren en el mundo, pidamos al Señor que nos dé realmente un corazón de carne, que nos haga mensajeros de su amor no sólo con palabras, sino con toda nuestra vida. Amén

jueves, 5 de abril de 2007

Meditación. Juliana de Norwich y José Luis Martín Descalzo.


CONOCER NUESTRA POBREZA.
Dios quiere que sepamos cuatro cosas. Primero, él es el fundamento de quien nos viene la vida y la misma existencia. Segundo, él nos protege con su fuerza y su misericordia mientras estamos en pecado, en medio de nuestros salvajes adversarios. Y nosotros mismos somos los que nos arriesgamos, porque les damos oportunidad de que nos ataquen y somos ignorantes de nuestra pobreza. Tercero, es él quien cortésmente nos salvaguarda y nos alerta cuando vamos desencaminados. Cuarto, Dios nos espera con paciencia y no se enoja ni se vuelve huraño, porque lo que más quiere es que volvamos a él, y que estemos unidos a él por el amor con el que él mismo ya se ha ligado a nosotros. Por el discernimiento y la gracia, tomamos conciencia de nuestro pecado, pero esa toma de conciencia no nos hiere ni nos hace perder la esperanza. Porque por este humilde conocimiento, seremos separados de todo lo que no es Dios, con el remordimiento y la gracia. Por fin, Jesús nos curará totalmente y nos unirá a él. Él ha tenido la previsión de proveer esta ruptura y esta sanación, para todos, de modo que los santos más destacados puedan ver su pecado y su pobreza junto conmigo. Y yo, la más pequeña del pueblo de Dios, hallo consuelo junto con los más grandes. Así se une Dios con nosotros en la caridad. (Juliana de Norwich).
Oremos: Amado Señor, sé tú mismo mi cimiento y mi esperanza. Protégeme cuando yerro y me desvío. Levántame cuando caigo. Ayúdame a conocer mi pobreza y enséñame a volver sólo a ti para buscar perdón y paz. AMEN.

Y entonces vio la luz. La luz que entraba
Por todas las ventanas de su vida.
Vio que el dolor precipitó la huida
Y entendió que la muerte ya no estaba.

Morir sólo es morir. Morir se acaba.
Morir es una hoguera fugitiva.
Es cruzar una puerta a la deriva
Y encontrar lo que tanto se buscaba.

Acabar de llorar y hacer preguntas;
Ver al Amor sin enigmas, sin espejos;
Descansar de vivir en la ternura;
Tener la paz, la luz, la casa juntas
Y hallar, dejando los dolores lejos,
La Noche-luz tras tanta noche oscura
(José Luís Martín Descalzo).

Sacerdote, Thomas Merton.









A propósito de este jueves santo y a falta de tiempo para más, un texto de TM en "El Signo de Jonás":


“La labor de un sacerdote consiste en espiritualizar el mundo. Eleva sus manos consagradas y la gracia de la Resurrección de Cristo fluye de él para iluminar las almas de los elegidos que permanecen en la oscuridad, bajo la sombra de la muerte. Mediante su bendición, la materia se eleva y santifica para proclamar la gloria de Dios. El sacerdote prepara la venida de Cristo, al difundir por el mundo la luz invisible que ilumina a los hombres que lo pueblan; por medio del sacerdote la gloria de Cristo se convierte en creación hasta que todo queda saturado de plegaria”. (El Signo de Jonás).

martes, 3 de abril de 2007

El Rostro de Cristo. Benedicto XVI


Esta es la experiencia de los verdaderos amigos de Dios, los santos, que han reconocido y amado en los hermanos, especialmente en los más pobres y necesitados, el rostro de aquel Dios largamente contemplado con amor en la oración. Ellos son para nosotros ejemplos estimulantes, dignos de imitar; nos aseguran que si recorremos con fidelidad ese camino, el camino del amor, también nosotros, como canta el salmista, nos saciaremos de gozo en la presencia de Dios (cf. Sal 16, 15). "Jesu... quam bonus te quaerentibus", "Jesús, qué bondadoso eres con los que te buscan". Así hemos cantado hace poco, entonando el antiguo canto "Jesu, dulcis memoria", que algunos atribuyen a san Bernardo. Es un himno que adquiere un significado especial en este santuario dedicado a la Santa Faz y que nos trae a la mente el salmo 23: "Esta es la generación de los que lo buscan, los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob" (v. 6). Pero, ¿cuál es la "generación" que busca el rostro de Dios?, ¿cuál es la generación digna de "subir al monte del Señor", de "estar en el recinto sacro"? Explica el salmista: son los que tienen "manos inocentes y puro corazón", los que no dicen mentiras ni juran contra el prójimo en falso (cf. vv. 3-4). Así pues, para entrar en comunión con Cristo y contemplar su rostro, para reconocer el rostro del Señor en el de los hermanos y en las vicisitudes de todos los días, es preciso tener "manos inocentes y puro corazón". "Manos inocentes" quiere decir existencias iluminadas por la verdad del amor, que vence a la indiferencia, la duda, la mentira y el egoísmo. Además, hay que tener un corazón puro, un corazón arrebatado por la belleza divina, como dice santa Teresa de Lisieux en su oración a la Santa Faz; un corazón que lleve impresa la faz de Cristo. Queridos sacerdotes, si queda impresa en vosotros, pastores de la grey de Cristo, la santidad de su rostro, no tengáis miedo: también los fieles encomendados a vuestra solicitud pastoral se contagiarán y transformarán. Y vosotros, seminaristas, que os preparáis para ser guías responsables del pueblo cristiano, no os dejéis atraer por nada que no sea Jesús y el deseo de servir a su Iglesia.Lo mismo os digo a vosotros, religiosos y religiosas, para que todas vuestras actividades sean reflejo visible de la bondad y de la misericordia divina. "Busco tu rostro, Señor". Buscar el rostro de Jesús debe ser el anhelo de todos los cristianos, pues nosotros somos "la generación" que en este tiempo busca su rostro, el rostro del "Dios de Jacob". Si perseveramos en la búsqueda del rostro del Señor, al final de nuestra peregrinación terrena será él, Jesús, nuestro gozo eterno, nuestra recompensa y gloria para siempre: "Sis Jesu nostrum gaudium, qui es futurus praemium: sit nostra in te gloria, per cuncta semper saecula".

La Vida Consagrada. Thomas Merton.


De la lectura de EL SIGNO DE JONÁS están tomados estos textos, que si bien hablan de la vida monástica en particular pueden aplicarse a toda vida de consagración.

“Las limitaciones de cada monje y las de la comunidad en que vive, forman parte del plan de Dios para la santificación de las comunidades e individuos. El voto de constancia impide al monje entregarse a la vana esperanza de soñar en hallar un “monasterio perfecto”. Ello implica un profundo acto de fe: el reconocimiento de que no importa con quiénes estamos o con quiénes vivamos, siempre que podamos dedicarnos a la oración, gozar de silencio, pobreza y soledad, ocupados en trabajos manuales, leer y estudiar las cosas de Dios y, sobre todo, amar al prójimo como Cristo nos amó a nosotros”. (15)

“Difícil es la constancia para un hombre cuyo ideal monástico contiene algún matiz o elemento extraordinario. La vida monástica es, por su misma naturaleza, ordinaria. La rutina es una de sus máximas bendiciones. La monotonía exterior de la observancia regular nos libra de problemas inútiles, nos aparta de las minucias de la vida y nos absuelve de la tediosa necesidad de trazar planes y de llegar a decisiones personales. Quedamos así libres para orar todo el día y vivir a solas con Dios”. (15)

“Un monje puede siempre, lícita y simbólicamente, compararse con un profeta, porque los monjes son los descendientes y herederos de los profetas. El profeta es un hombre cuya vida entera constituye una prueba fehaciente de la providencial acción de Dios en el mundo. Todo profeta es un signo y un testimonio de Cristo. Todo monje en el que Cristo viva y en el que, por consiguiente, se cumplan todas las profecías, es, repito, testimonio y signo del Reino de Dios. Hasta nuestros errores son más elocuentes de lo que pensamos”. (15-16)

Los textos anteriores refieren a la condición del hombre religioso, del monje; cada uno de ellos vale para una reflexión sobre la vida consagrada. Merton reproduce ideas clásicas de la espiritualidad monástica cristiana, pero estas ideas precisan de una mirada crítica, porque llevan consigo elementos cuestionables, propios del momento espiritual que el propio Merton vivía: resignación, conformidad, perfección individual, poca dimensión comunitaria, poco estímulo a la libertad y decisión personal.

Elementos positivos:

1-Valor de la fidelidad (texto 1)
2-Valor de la Vida cotidiana (texto 2)
3- Valor de nuestra vida como profecía (texto 3).

lunes, 2 de abril de 2007

Meditaciones para Semana Santa.


“Se acercan ya los días santos de la pasión salvadora de Jesús y de su resurrección gloriosa”. En el evangelio, Jesús profetiza su muerte inminente. Entendemos que se refieren a él los rasgos que aluden al Siervo elegido por Dios para restaurar su alianza con el pueblo. Dentro de esta luz, conscientes de nuestra debilidad y de nuestros pecados, expresamos nuestra confianza en la “fuerza de la pasión del Hijo” y en su sacrificio perpetuado en la celebración de la Eucaristía. (Misal).

“La Cuaresma nos ha invitado a cambiar nuestros corazones, a realizar en nosotros la metánoia cristiana. Pero, al mismo tiempo, la Cuaresma nos ha recordado con demasiada claridad, nuestra impotencia para cambiar nuestras vidas de ningún modo. La Cuaresma, en el año litúrgico, desempeña el papel de la Ley, el pedagogo, que nos convence del pecado y nos inflige la abrumadora evidencia de nuestra propia nada. Por eso nos intranquiliza y nos impresiona, despertando en nosotros quizá alguna sensación de ese “temor” existencial de la criatura cuya libertad la suspende sobre un abismo que puede ser una infinita falta de sentido, una desesperación sin límites. Ese es el fruto de esa ley que juzga nuestra libertad junto con su impotencia para imponer pleno significado sobre nuestras vidas meramente por adaptarse a un código moral. ¿No hay nada más que eso?”. (Thomas Merton, TC).

“Las dos últimas semanas antes de Pascua se centran en la Pasión de Jesús. Son tres los motivos que llevan a la Iglesia a invitarnos a observar el sufrimiento de Jesús.
El primer motivo radica en que las personas prefieren huir del sufrimiento. Pero, necesariamente, la condición humana implica el sufrimiento de su existencia finita, de sus límites y de sus debilidades, de su mortalidad. Muchos no quieren aceptar que son finitos. Se comportan como Dios. Allí estriba el pecado original, en querer ser como Dios, todopoderoso, autosuficiente, infalible. De este pecado original provienen todas las desgracias. Durante el tiempo de Pasión, la Iglesia pone ante nuestros ojos al Dios sufriente para que abandonemos nuestro delirio de grandeza de querer ser como Dios. En el tiempo de Pasión, observamos el sufrimiento de Jesús con la finalidad de reconciliarnos con el hecho de ser finitos y débiles, de estar enemistados con los demás y amenazados con que nuestra vida desemboque en muerte”. (Anselm Grün).


“Jesús, el Hijo Amado de Dios, es perseguido. Este mundo no le da la bienvenida a Él, que es pobre, manso, que llora, que tiene hambre y sed de justicia, que es misericordioso, puro de corazón y pacificador. El Bienaventurado de Dios es una amenaza al orden establecido y una fuente de constante irritación para aquellos que se consideran los amos de este mundo. Sin acusar a nadie, es considerado un acusador, sin condenar a nadie hace que ciertas personas se sientan culpables y avergonzadas, sin juzgar a nadie quienes lo ven se sienten juzgados. No pueden tolerarlo y debe ser destruido, porque dejar que siga existiendo les parece como confesar la propia culpa. Cuando trabajamos y luchamos para llegar a ser como Jesús, no podemos esperar que se nos admire. Debemos estar preparados para que se nos rechace. (Henri Nouwen).

domingo, 1 de abril de 2007

DOMINGO DE RAMOS.



Domingo de Ramos, pórtico de la Semana Santa. Nuestros templos se colman de personas que siguiendo una antigua tradición, trasmitida de generación en generación, quieren recibir las palmas, “el guano bendito”, como decimos en Cuba. Para este domingo dos propuestas para nuestra reflexión:
1- “¡Perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen!”. Jesús dice esto sobre sus verdugos. Pero ¿Es verdad? Todo parece indicar que no eran precisamente inocentes.
¿Cómo es posible que los verdugos de Jesús, y también nosotros muchas veces, no sepamos lo que hacemos? La respuesta es esta: No sabemos lo que hacemos porque no sabemos cuánto somos amados. Esa es la ceguera y la verdadera ignorancia de los verdugos. Criticamos, perseguimos y crucificamos a otros porque no nos sentimos queridos, aceptados y amados. Somos severos con los otros porque estamos urgentemente necesitados de amor, y al no saberlo nos sentimos débiles y frágiles y entonces nos endurecemos, pero de una manera absurda y falsa. La mayoría de nosotros no ha escuchado nunca en su corazón la voz de Dios diciendo: “Te amo”. Pocos hemos escuchado lo que Jesús junto al Jordán: “Tú eres mi hijo amado, en quien me complazco”. La verdad es que una inmensa mayoría no ha escuchado esto, ni de Dios, ni de otro ser humano. Esta es la fuente de la maldad del mundo. Por eso esa era la misión de Jesús: contarnos acerca del infinito e inmenso del Padre. Y así, “Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo”.
2- “Uno de ustedes me va a entregar”. Así dice Jesús en la Última Cena. Y vean la palabra ENTREGAR porque es muy importante. Porque eso es también lo que hace Dios, según Pablo: “…él, que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo ENTREGÓ por todos nosotros”. (Romanos 8, 32). El momento en que Jesús es entregado es crucial en el ministerio de Jesús. Es pasar de la acción a la pasión. Después de años de enseñar, predicar, sanar y desplazarse hacia donde Él quisiera ir, Jesús es entregado al capricho de sus enemigos. Ya las cosas no son hechas por Él, sino A Él. Es flagelado, coronado de espinas, escupido, ridiculizado, desnudado, clavado desnudo, en una cruz. Es una víctima pasiva, sujeta a las acciones de los otros. Desde el momento en que Jesús es entregado, comienza su pasión y a través de esta pasión Él cumple con su vocación.

¿Qué aprendemos hoy de Jesús?:
1- Lo más importante es el Amor. Esa es la razón para vivir, la meta de nuestra vida, la santidad a la que somos convocados por la fe. Amar y dejarse amar sigue siendo la tarea más importante de cada ser humano, y por eso el mensaje de Jesús sigue siendo hoy URGENTE. Mientras la gente no sea o no se sepa amada habrá crucificados.
2- Y a veces el crucificado puede convertirse en la mayor expresión de ese AMOR que necesitamos. Jesús cumple en plenitud su misión cuando, por amor, acepta que su vida sea, no acción, sino PASIÓN, dejarse hacer. La mayor parte de nuestra vida también es pasión También nosotros, cuando somos entregados, podemos encontrar la manera de anunciar como Jesús la BUENA NUEVA. Dice Jesús: “Ustedes no me quitan la vida, yo la doy”. Eso es ser cristiano.
Para este domingo en el que se juntan la gloria y el rechazo en la persona de Jesús, sintamos la urgencia de la falta de amor, amor verdadero, amor que se deja crucificar, y seamos de verdad discípulos de aquel que siempre nos amará primero. Amen

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.