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jueves, 31 de mayo de 2007

Las aguas de Siloé.


El libro de Thomas Merton, “Las Aguas de Siloé” aparece en 1949, el mismo año de su ordenación sacerdotal, y en él se presenta una concisa pero completa historia de monasticismo cisterciense, al decir de Fernando Beltrán, en especial de la orden de la estricta observancia, desde sus orígenes benedictinos, pasando por la reforma francesa del siglo XVII y hasta sus comienzos en el Nuevo Mundo, e incluye además, una descripción de la vida cisterciense contemporánea. Se trata, sigue diciendo este autor, de una obra valiosa que sitúa en el marco de una larga tradición la propia figura de Merton y ayuda a entender la síntesis personalísima, pero no del todo original, que llegará Merton a efectuar de la misma.
En la solapa de la edición del libro en español, hecho por editorial sudamericana se apunta:
“Este libro complementa la célebre autobiografía del autor de La Montaña de los siete círculos. Muestra un cuadro completo y comprensivo de la vida diaria del monje, desde el momento en que se levanta a las dos de la mañana, para cantar Maitines, hasta que se acuesta, después de Completas, a las siete de la tarde. Ofrece, además, una idea general del significado y objeto de la vida Trapense, contenida en expresiones de personalidades que forjaron y templaron el espíritu de la Orden a través de los siglos”

Hasta donde conozco, en los últimos años este libro no se ha vuelto a editar en español.
El libro incluye además un glosario de términos monásticos y sus ejemplos del lenguaje por signo que utilizaban los trapenses.

Aniversario de Ordenación sacerdotal de TM.

Thomas Merton, Sacerdote.

El pasado 26 de mayo fue aniversario de ordenación sacerdotal de Thomas Merton. Lo teníamos presente, pero luego, con los asuntos cotidianos se nos pasó recordarlo acá. La condición sacerdotal de Merton es un elemento fundamental para comprender su vida y su espíritu, y un aspecto a tener en cuenta cuando intentamos adentrarnos en su mundo y tomarle como maestro. Ahora mismo me viene a la memoria uno de los capítulos de “El Signo de Jonás”, donde TM recoge todo lo relacionado con su ordenación, y el impacto que esto tuvo en su vida. Él vivió esos días con mucha apertura espiritual, y de hecho tuvo una comprensión bien amplia de lo que ese acontecimiento podía suponer. Tampoco olvidamos la presencia que tuvo en esos días su recuerdo agradecido a María de la Caridad del Cobre, a cuyo santuario había peregrinado años antes para conseguir esta gracia, y como le ofreció su primera misa, tal y como había prometido.

Acceder al sacerdocio supuso para TM la superación de ciertas imágenes que guardaba y que tal vez tenían que ver con su propia experiencia personal; así, el 30 de mayo de 1948, día de retiro, escribió:
“He pasado un mal rato tratando de imaginar qué es lo que va a significar para mí el hecho de hacerme sacerdote. A veces me aterroriza la idea de entrar a formar parte de una casta llena de limitaciones espirituales y de rigidez, pero el sacerdocio no es realmente eso, aunque algunas personas lo presenten de esa manera. En último término, la única solución a ese problema está en la obediencia. Yo sigo adelante por obediencia. Si mis superiores desean que yo sea sacerdote, esto por lo menos es sensato. Dios lo quiere, y quiere que sea algo bueno para mí, aunque puede comportar una muerte inimaginable”.

Luego, tres días después de su ordenación, apuntaba: “Yo tuve la impresión de que todas aquellas personas que habían venido para verme se dispersaron en dirección de los cuatro puntos cardinales del universo con himnos y mensajes y profecías, hablando en lenguas y dispuestos a resucitar a los muertos, porque de hecho durante esos tres días nos sentimos henchidos del Espíritu Santo y el Espíritu de Dios pareció apoderarse más y más cada día de todas nuestras almas a través de las tres primeras misas de mi vida, mis tres gracias máximas”.

¿Qué supuso en ese momento para TM la ordenación sacerdotal?
“Es como si fuese la conclusión triunfal de una época y el comienzo de una nueva historia cuyas implicaciones me sobrepasan absolutamente”.

Son abundantes en sus diarios las referencias a su condición sacerdotal y lo que supuso en su trayectoria espiritual, y en estos días volveremos sobre el tema.

miércoles, 30 de mayo de 2007

Rezar con TM.


"Padre, manténme, te ruego, en este silencio, para que yo pueda aprender de él la palabra de Tu paz, la palabra de Tu misericordia, la palabra de Tu dulzura para con el mundo, de manera que tal vez a través de mi testimonio Tu palabra de paz pueda hacerse oir en lugares donde desde hace tiempo nadie ha podido escucharla.

Investigar la verdad y aprender a sufrir por la verdad.

La luz misma y el consuelo del Espíritu: con eso me basta.

Amen".


"Conjeturas de un espectador culpable"

En camino, con TM.


"Nosotros no vemos el camino que queda delante de nosotros. Parece oscuro, pero Dios es Señor de todos los destinos y Su voluntad es amor. Así, pues, dejemos de lado todo lo demás y confiémonos completamente a Él, entregándonos nosotros mismos a Su amor, pidiéndole que nos ilumine y nos guíe en el camino de la acción positiva, si es que tal acción es viable. Aparte de esto, hemos de tener gran paciencia y una fidelidad inquebrantable a Su voluntad y a nuestros ideales".

Carta a Evora Arca de Sardinia, en "Witness to Freedom".

martes, 29 de mayo de 2007

Interesante!!!!!


Interesante este escrito tomado del blog digital-religión, sobre unos reclamos del papa a los países del G8. Es bueno tomar nota al respecto:



El 16 de Diciembre del año pasado, Benedicto XVI le escribía una carta a Angela Merkel, con el propósito de que la diera a conocer a los otros dirigentes del G8. En esta carta, onocida por la opinión pública el 23 de Abril de este año, el Papa les reclamaba estas iniciativas para la justicia social:
1) Rápida cancelación, completa e incondicionada, de la deuda exterior de los países fuertemente endeudados y de los países menos desarrollados.2) Los países industrializados deben ser conscientes de los compromisos que han asumido en el ámbito de las ayudas al desarrollo, y cumplirlos plenamente.3) Son necesarias grandes inversiones en el campo de la investigación y del desarrollo de fármacos para el tratamiento del sida, de la tuberculosis, de la malaria y de otras enfermedades tropicales. Es necesario poner a disposición de los países subdesarrollados tecnologías médicas y farmacéuticas, experiencia en el campo de la higiene, sin condicionarlo a exigencias jurídicas o económicas.4) La comunidad internacional debe continuar en sus esfuerzos para reducir significativamente el comercio legal e ilegal de armas, el tráfico ilegal de preciosas materias primas y la fuga de capitales de los países pobres, así como hay que eliminar el lavado de dinero negro y la corrupción d funcionarios de dichos países”. (Cfr. L´Osservatore Romano, 23 de Abril de 2007, 1. En Vida Nueva, 5 de Mayo de 2007, 16).No está nada mal, ¿verdad? Pocas veces he visto a la “enseñanza social de la Iglesia” concretar tanto en política y con lenguaje moral tan directo. Me ha parecido importante darlo a conocer.

Thomas Merton y el Dalai Lama. Segundo encuentro.


La segunda audiencia de TM con el Dalai Lama tuvo lugar el 6 de noviembre de 1968, dos días después de la primera. Tras la descripción acostumbrada del camino, Merton nos introduce en el tema:
“A la entrada de la residencia del Dalai Lama había algunos peregrinos, tal vez sadhakas, con caléndulas en sus sombreros o en el pelo. La mayor parte del tiempo de la audiencia lo dedicamos a hablar de problemas relacionados con la epistemología y a continuación del samadhi. En otras palabras, de “la mente”. La conversación derivó hacia lo teológico y lo filosófico, “de tipo escolástico”, así como temas más occidentales como la libertad, la gracia, el don, pero el Dalai Lama no comprendió con claridad los términos. Hablaron del conocimiento en la tradición cristiana y en la tibetana, para acabar una vez más en el tema de la meditación y el samadhi. “Yo dije, dice TM, que para los monjes era importante ser en el mundo ejemplos vivientes de libertad y la transformación de la conciencia que se puede producir en la meditación. El Dalai Lama habló después acerca del samadhi en el sentido de concentración controlada”. El Dalai Lama hablo de la postura sedente para la meditación, y luego compartieron más sobre “la mente”.
“Fue una conversación muy animada y, según pienso, todos disfrutamos con ella. Él ciertamente así lo daba a entender. Me gusta la solidez de las ideas del Dalai Lama. Es un pensador muy consecuente y avanza paso a paso. Sus ideas acerca de la vida interior se alzan sobre fundamentos muy sólidos y a partir de una toma de conciencia real de problemas prácticos. Insiste en la idea de distanciamiento de una “vida no mundana”, aunque por otra parte ve esta última como un camino para alcanzar la plena comprensión de los problemas de la vida y del mundo y para participar activamente en ellos. Pero la renuncia y el distanciamiento han de ser lo primero. Evidentemente el Dalai Lama echa de menos la vida monástica plena y desearía disponer de más tiempo para meditar y estudiar. Al final nos invitó a celebrar el viernes un nuevo encuentro para hablar de monaquismo occidental”.
Al despedirse, dice TM, que le dijo:
Y mientras tanto, pensad más sobre la mente”.
(Continuará…)

lunes, 28 de mayo de 2007

Seguimos con Merton y el Dalai Lama.

Estamos repasando los encuentros de Thomas Merton con el Dalai Lama, según aparece en los Diarios de Merton. Es interesante destacar como en la medida en que Merton se adentra en la vida espiritual son frecuentes estas descripciones del mundo natural que le rodea. Luego estaba describiéndonos la impresión que dejó el Dalai Lama en él. Continuamos citando la entrada del diario del 4 de noviembre de 1968:
Afirmó que le alegraba verme, que había oído muchas cosas de mí. Yo hablé básicamente de mis propias preocupaciones personales, de mi interés por el misticismo tibetano. Algunas de las respuestas que me dio fueron confidenciales y directas. En general me aconsejó que adquiriese una buena base en filosofía madhyamika (Nagarjuna y otras fuentes hindúes auténticas) y que consultase a experimentados tibetanos, uniendo el estudio con la práctica. El dzogchen – afirmó el Dalai Lama- era bueno, siempre que se contase con una suficiente fundamentación en metafísica – o, en cualquier caso, madhyamica, que está más allá de la metafísica-. Uno tiene la impresión de que él está muy sensibilizado a las interpretaciones parciales y desenfocadas que hacen algunos autores occidentales del misticismo tibetano y especialmente a ciertos mitos populares. Él mismo se ofreció a concederme otra audiencia dos días más tarde y dijo que tenía algunas preguntas que plantearme”.
Se evidencia a lo largo de estas páginas del diario de Merton en Asia su amplio conocimiento de otras religiones y escuelas de mística, y el diálogo franco y fraterno que establecieron estas dos figuras de la espiritualidad de nuestro tiempo.

Después de la visita, Merton anotó: “El Dalai Lama me inspira una gran confianza como persona realmente carismática que es. Todos los tibetanos son bastante impresionantes, y su solidez contribuye significativamente a contrarrestar los curiosos informes acerca de algunas de sus prácticas. Todo esto es una magnífica experiencia”.

(Continuará…..).

domingo, 27 de mayo de 2007

Thomas Merton en Asia: Encuentro con el Dalai Lama.




En su viaje por Asia Thomas Merton tuvo la oportunidad de entrevistarse en tres ocasiones con el líder espiritual del budismo tibetano. En sus diarios recoge algunos elementos de esos encuentros. El primero, el 4 de noviembre de 1968, después del mediodía:

“Esta mañana me recibió en audiencia el Dalai Lama en su nueva residencia. Fue un día luminoso, soleado: el cielo azul, las montañas absolutamente despejadas. Tenzin Geshe envió un jeep a buscarnos. Recorrimos en sentido ascendente el largo camino que pasa por el puesto militar y al lado de la iglesia anglicana abandonada de San Juan en el Desierto. Todo en Mcleod Ganj está admirablemente situado: elevado sobre el valle, con montañas cubiertas de nieve detrás, abundancia de pinos, en los que viven algunos monos, y al sur una amplia panorámica sobre las llanuras. Un oficial indio inspeccionó nuestros pasaportes a la entrada de la residencia del Dalai Lama. Varios monjes merodeaban por allí –como merodean los monjes en cualquier otro lugar- tal vez esperando ir a algún lugar. Breve espera en un recibidor, todo flamantemente nuevo, una alegre y luminosa alfombra tibetana, los volúmenes de las escrituras Kangyur y Tangyur que Susuki ofreció al Dalai Lama llenan las estanterías.
Como persona, el Dalai Lama es sumamente impresionante. Es fuerte y se muestra vigilante, mayor de lo que yo esperaba (por alguna razón pensaba que sería pequeño). Una persona muy sólida, enérgica, generosa y cálida, perfectamente capaz de enfrentarse a enormes problemas – no menciona directamente ninguno-. No hablamos ni una sola palabra de política. Toda la conversación giró en torno a la religión, la filosofía y especialmente las formas de meditación”.
(Continuará…..).

sábado, 26 de mayo de 2007

Pentecostés.


Predicador del Papa: El Espíritu Santo actúa en el mundo

ROMA, viernes, 25 mayo 2007 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. - predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia del próximo domingo, solemnidad de Pentecostés.
* * *

Envías tu Espíritu y son creados

Domingo de PentecostésHechos 1,1-11; Romanos 8,8-17; Juan 14,15-16.23b-26
La tarde de Pascua, Jesús en el cenáculo «sopló sobre ellos [sus discípulos] y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo"» [Jn 20,19-23 Ndr]). Este soplo de Cristo evoca el gesto de Dios que, en la creación, «sopló sobre el hombre, hecho de polvo del suelo, un aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente» (Gn 2,7). Con aquel gesto Jesús viene a decir, por lo tanto, que el Espíritu Santo es el soplo divino que da vida a la nueva creación, como dio vida a la primera creación. El Salmo responsorial subraya este tema: «Envías tu soplo y son creados, y renuevas la faz de la tierra» [Sal 103,1-34. Ndr]. Proclamar que el Espíritu Santo es creador significa decir que su esfera de acción no se restringe sólo a la Iglesia, sino que se extiende a toda la creación. Ningún tiempo, ningún lugar están privados de su presencia activa. Él actúa en la Biblia y fuera de ella; actúa antes de Cristo, en el tiempo de Cristo y después de Cristo, si bien nunca separadamente de Él. «Toda verdad, de donde quiera que venga dicha -escribió Santo Tomás de Aquino-, viene del Espíritu Santo». Cierto: la acción del Espíritu de Cristo fuera de la Iglesia no es la misma que dentro de la Iglesia y en los sacramentos. Allí Él actúa por poder , aquí por presencia, en persona. Lo más importante, a propósito del poder creador del Espíritu Santo, no es en cambio comprenderlo o explicar sus implicaciones, sino experimentarlo. ¿Y qué significa experimentar al Espíritu como creador? Para descubrirlo partimos del relato de la creación. «En el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas» (Gn 1, 1-2). Se deduce que el universo existía ya en el momento en que interviene el Espíritu, pero aún era informe y tenebroso, caos. Es después de su acción cuando lo creado asume contornos precisos; la luz se separa de las tinieblas, la tierra del mar, y todo adquiere una forma definida. El Espíritu Santo es, por lo tanto, Aquél que permite pasar -a la creación- del caos al cosmos, el que hace así algo bello, ordenado, limpio ( cosmos viene de la misma raíz que cosmético, ¡y quiere decir bello!), realiza así un «mundo», según el doble significado de esta palabra. La ciencia nos enseña hoy que este proceso ha durado miles de millones de años, pero lo que la Biblia quiere decirnos, con lenguaje sencillo e imaginativo, es que la lenta evolución hacia la vida y el orden actual del mundo no ocurrió por casualidad, obedeciendo a impulsos ciegos de la materia, sino por un proyecto aplicado en él, desde el inicio, por el creador. La acción creadora de Dios no se limita al instante inicial; Él está siempre en acto de crear. Aplicado al Espíritu Santo, esto significa que Él es siempre el que hace pasar del caos al cosmos, esto es, del desorden al orden, de la confusión a la armonía, de la deformidad a la belleza, de la vejez a la juventud. Esto a todos los niveles: en el macrocosmos y en el microcosmos, o sea, en el universo entero así como en cada hombre. Debemos creer que, a pesar de las apariencias, el Espíritu Santo está a la obra en el mundo y lo hace progresar. ¡Cuántos descubrimientos nuevos, no sólo en el campo físico, sino también en el moral y social! Un texto del Concilio Vaticano II dice que el Espíritu Santo está a la obra en la evolución del orden social del mundo ( «Gaudium et spes», 26 ). No es sólo el mal el que crece, sino también el bien, con la diferencia de que el mal se elimina, termina consigo mismo, mientras que el bien se acumula, permanece. Ciertamente aún existe mucho caos a nuestro alrededor: caos moral, político, social. El mundo tiene todavía mucha necesidad del Espíritu Santo; por ello no debemos cansarnos de invocarle con las palabras del Salmo: «¡Envía tu Espíritu, Señor, y renueva la faz de la tierra!».

viernes, 25 de mayo de 2007

Una oración de Thomas Merton en Pentecostés.

El 21 de mayo de 1961 Thomas Merton escribe en su diario una “plegaria a mi Padre Dios en la vigilia de Pentecostés”. Es un texto hermoso, cargado de lirismo, escrito en un período decisivo de su vida, y que expresa el deseo auténtico de santidad que habitaba en TM. Es un canto de alabanza que incluye a toda la creación y en la que descubre su interioridad ante la infinita misericordia de Dios.
Su primera plegaría recoge el canto de las criaturas: cielo, flores, colinas, aves. Y entonces se suma él mismo a ese coro espléndido: “Padre, te alabo uniéndome al coro de estas criaturas, hermanas mías. Tú nos has hecho a todos, y me has colocado aquí esta mañana en medio de ellos. Aquí estoy”.
Luego hace un examen de su vida de oración, de su relación con Dios. Antes: “En tiempos pasados yo solía orar prolongadamente, y me veía envuelto en oscuridad, tristeza y confusión. Sin duda, mi propia voluntad era la raíz de mi tristeza, y lo lamento”. Qué ha cambiado?. “La oración de tus amigos a favor mío y mis propias oraciones han tenido una respuesta”. Y eso ha dado como resultado un ahora diferente para Merton: “ Aquí estoy en esta ermita ante ti. Aquí me ves. Aquí me amas. Aquí pides la respuesta de mi propio amor y mi confianza. Aquí me pides que yo sea simplemente Tú amigo”.
Aquí habla de Merton de la gratuidad y la libertad de la experiencia mística, es decir, de una vida entregada, abandonada en Dios, aunque no necesariamente una vida perfecta. Más que un hacer es un aceptar: “Ser Tu amigo significa ni más ni menos aceptar Tu amistad porque es Tu amistad. Esta amistad es Tu vida, el Espíritu de Tu Hijo. Me has llamado aquí para ser Tu Hijo: para nacer de nuevo, repetidamente, en Tu luz, en conocimiento, en consideración, en gratitud, en pobreza y en alabanza”.

Luego reconoce la labor que corresponde hacer: Aprender. Y reconoce el lugar donde ha de hacerlo: la comunidad. Y Cómo ha de conseguirlo? La fidelidad.

Dos cosas: 1- Pronunciar Tu nombre con confianza.
2- Tenerte a Ti en el corazón.

Merton termina pidiendo ser un hombre de paz, capaz de trabajar por la paz del mundo. “A estudiar aquí la verdad y la no violencia y la paciencia y el valor de sufrir por la verdad”.

En esta oración de Merton por Pentecostés descubrimos nuestras propias necesidades, y las ponemos también ante Dios.

jueves, 24 de mayo de 2007

De vuelta.

Hola. Ya estoy de regreso, luego de tres dias de viaje. He disfrutado de un descanso excelente con aire, sol y mar, un ambiente tranquilo y la hospitalidad de una casera amabilísima y de excelentes amigos matanceros. He tenido la posibilidad y el tiempo para leer sobre Teresa y creo que los artículos de este Diccionario de MC, preparado por Tomás Álvarez son muy buenos, amenos, abundantes en detalles y provocadores para buscar continuar la lectura del tema en otras fuentes. Tanto me he entusiasmado con ello que he pensado en la posibilidad inmediata de abrir un Blog sobre Teresa y los santos del Carmelo y dejar este integramente a Thomas Merton y otros autores contemporaneos. Estoy analizando el asunto, pero creo que será posible. Esperen en los próximos dias nuevas entradas sobre Merton, sus libros, sus textos, y lo mismo sobre temas actuales de espiritualidad.

domingo, 20 de mayo de 2007

En camino.

"Yo tengo la obligación clara de participar, mientras pueda y en la medida de mis capacidades, en todos los esfuerzos destinados a contribuir a la renovación espiritual y cultural de nuestro tiempo". (Thomas Merton, Diarios II).
Esto lo escribió TM un 22 de agosto de 1961. Esto podría decirlo cualquiera de nosotros que intente vivir auténticamente y crecer "en espíritu y verdad". Al mismo tiempo VIVIr, si , porque, como diría Merton También:
"A uno le hace feliz el misterio del mutuo reconocimiento de este mar grande, confuso, silencioso y anónimo que es nuestro mundo".

Estaré tres días de vacaciones, y ya el jueves volveré a hacerme presente acá.

sábado, 19 de mayo de 2007

La Ascensión del Señor.


La Ascensión de Cristo se halla íntimamente ligada a su Resurrección, como lo hacen notar los evangelios de San Marcos y San Lucas. Ambos tienen interés en asociar, sin atenerse a la cronología de los hechos, el retorno de Jesús hacia su Padre con el acontecimiento pascual, presentando la Resurrección y la Ascensión como un único movimiento que conduce al Señor a su gloria. Pero lo que celebra la solemnidad de la Ascensión más que un hecho es un misterio: el del cumplimiento de la Pascua en el Cuerpo total de Cristo, cabeza y miembros. En este día, Cristo “habiendo tomado nuestra débil condición humana, la elevó a la derecha de la gloria de Dios”, y “fue elevado al cielo para hacernos compartir su divinidad”. La liturgia no cesa de repetirlo en unos términos que expresan alternativamente alegría y acción de gracias, humildad y deseo del cielo.
La ascensión, como misterio de gloria, no supone para Cristo una evasión de nuestra condición humana: Jesús prometió a los suyos permanecer con ellos hasta la consumación del mundo. De igual suerte, la contemplación del cielo no entraña una evasión para los cristianos: si los ángeles recuerdan a los apóstoles que el Señor volverá es para que regresen a sus tareas, a la misión que han recibido de dar testimonio de cuanto han visto.

Leyendo a Santa Teresa: El Padrenuestro(I)


Nota: En comunidad estamos leyendo a Santa Teresa y sus comentarios al Padrenuestro. Estas son las notas de uno de nuestros estudiantes, Nelson Rodríguez Cabezas.


CAPÍTULO XXVII
En que trata el gran amor que nos mostró el Señor en las primeras palabras de Paternóster y lo mucho que importa no hacer caso ninguno de linajes las que de veras quieren ser hijas de Dios.

Comienza Santa Teresa de Jesús su comentario con las primeras palabras del Paternóster, “Padre Nuestro, que estás en los cielos”. Cuando pensamos en Dios como Padre, le atribuimos generalmente las mejores cualidades que podemos encontrar en un padre humano. No caemos en la cuenta de que Dios las supera infinitamente. El hecho de que Jesucristo nos haya enseñado esta oración lo ve Santa Teresa como un compromiso que Él toma compartiendo con nosotros su filiación divina. Es como el niño que le pide a su padre que adopte a un amigo suyo. El Padre nos adopta como hijos por haber sido adoptados como hermanos por Jesucristo. Santa Teresa le reprocha a Jesús que ha comprometido a su Padre con hijos que serán muy desagradecidos con Él. Una oración que comienza con semejante regalo, no puede pedir después cosas malas para nosotros. Sería un verdadero atrevimiento llamar “Padre” a Dios si no hubiera sido porque el Hijo nos invitó a hacerlo. Desde entonces, hemos dejado de preocuparnos por el nombre de Dios porque tenemos la seguridad de poder llamarle “Padre”. Padre significa amor, preocupación por los hijos, entrega generosa a ellos


Capítulo XXVIII
En que declara qué es oración de recogimiento y pónense algunos medios para acostumbrarse a ella
.

En este segundo capítulo trata las palabras “que estás en los cielos”. Empieza su reflexión sobre la importancia de conocer donde está Dios. Nos dice que se encuentra en todas partes, que donde está Dios es el cielo, la gloria. Pero asegura que para hablar con el Padre no hay que ir al cielo, que se encuentra muy cerca, que para buscarlo hay que ponerse en soledad y mirar dentro de si. Nos explica la importancia del trato con Dios como Padre, y afirma que en esta actitud no hay falta de humildad, al contrario.
Después la santa nos habla de la oración de recogimiento como fruto de la oración vocal, pero para llegar a este estado de recogimiento nos da algunos medios:

- recoge el alma todas las potencias y se entra dentro de si con su Dios (cielo pequeño de nuestra alma)
- no distraerse con los sentidos exteriores, para que no haya embarazo de lo exterior y este el alma sola con Dios.
- En solo acto vital, el entendimiento y al voluntad adoran y aman al Dios presente.

Y es que para Santa Teresa este grado de la oración produce frutos de fortaleza y amor que deja en el alma. Pone como ejemplo un palacio espléndido comparándolo con un alma limpia y llena de virtudes, en este palacio está el Rey (Dios) sentado en el trono que es nuestro corazón. Si entendemos que el alma, que es el palacio, esta el rey entonces no lo dejaremos solo y procuraríamos, nos dice, no estuviera tan sucia. El punto está en que no nos damos por entero, para que el pueda obrar en nosotros, para que pueda poner y quitar como cosa propia, pero ÉL lo hace sin violar nuestra voluntad porque el toma lo que le demos, no se da del todo hasta que nosotros no nos demos del todo.

jueves, 17 de mayo de 2007

La Regla del Carmelo. Noticia con ideas sugerentes.

En el Carmelo se multiplican las celebraciones del VIII centenario de la Regla de San Alberto a los ermitaños del Monte Carmelo hacia el años 1.207. En Roma los dos consejos generales se unieron en la concelebración del 12 de mayo, presidida por el secretario de la Congregación de Religiosos, Mons. Gianfranco Agostino Gardin. En este contexto apreciamos una iniciativa proveniente de América Latina. Para su “VI Festival de Artes”, que tendrá lugar los días 25 y 26 de mayo en El Empalme, provincia de Guayas,” la “Juventud Carmelitana Ecuatoriana” (JUCAE) ha preparado un texto elaborado por el P. Juan Arias sobre la Regla Carmelitana. Ofrece tres fichas pedagógicas de trabajo: 1) Perspectiva histórica. 2) Su espiritualidad. La Regla vivida por Santa Teresa y San Juan de la Cruz. 3) Relectura de la Regla, hoy, en América Latina.
Describiendo las características o actitudes del primer grupo que recibió la Regla, se evocan: 1) hermanos no clérigos, 2) europeos en Tierra Santa, 3) peregrinos, 4) ascetas, 5) penitentes, 6) eremitas, 7) mendicantes, 8) menores, 9) frailes, 10) evangelizadores. Con referencia a esta última categoría se recuerda el decálogo de su actitud: 1) escucha, 2) acogida, 3) asumir la cruz, 4) fidelidad, 5) paciencia histórica, 6) persona orante, 7) amar sin condiciones, 8) creer en el Dios de la vida, 9) solidariedad, 10) coherencia.
El escrito–ideario concluye con esta consideración: “Estos acercamientos a nuestra Regla desde la perspectiva latinoamericana nos hacer ver su riqueza y actualidad para responder a desafíos y exigencias nuevas para nuestra vida carmelitano-teresiana, encarnada en diversas culturas”. E inculca todavía: “Los valores fundamentales de la Regla continúan teniendo validez, pero hay que encarnarlos y vivirlos con los matices de los signos de los tiempos y de los lugares”.

Interesante documento de Benedicto XVI

Carta de Benedicto XVI: Los tres desafíos del mundo globalizado.

A la presidenta de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales CIUDAD DEL VATICANO, martes, 15 mayo 2007 (ZENIT.org).- Publicamos la carta que Benedicto XVI ha enviado a la presidenta de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, la profesora Mary Ann Glendon, con motivo de la sesión plenaria celebrada en el Vaticano sobre el tema «Caridad y Justicia en las relaciones entre pueblos y naciones», del 27 de abril al 1 de mayo.
* * *
A su excelencia Profesora Mary Ann GLENDON Presidenta de la Academia pontificia de ciencias sociales Con ocasión de la reunión de la Academia pontificia de ciencias sociales para su XIII sesión plenaria, me alegra saludarla a usted y a sus distinguidos colegas, expresándoles mis mejores deseos para sus deliberaciones, acompañados de mi oración. Este año, el encuentro de la Academia está dedicado al estudio del tema: "Caridad y justicia en las relaciones entre pueblos y naciones". La Iglesia no puede menos de interesarse por ese tema, dado que la búsqueda de la justicia y la promoción de la civilización del amor son aspectos esenciales de su misión al servicio del anuncio del Evangelio de Jesucristo. No cabe duda de que la construcción de una sociedad justa corresponde en primer lugar al orden político, tanto dentro de los diversos Estados como en la comunidad internacional. Como tal, en todos los niveles requiere un ejercicio disciplinado de la razón práctica y un entrenamiento de la voluntad para poder discernir y satisfacer las exigencias específicas de la justicia, respetando plenamente el bien común y la dignidad inalienable de toda persona. En mi encíclica "Deus caritas est" reafirmé, al inicio de mi pontificado, el deseo de la Iglesia de contribuir a esta necesaria purificación de la razón, para ayudar a formar las conciencias y para estimular una respuesta más amplia a las exigencias genuinas de la justicia. Al mismo tiempo, subrayé que, incluso en la más justa de las sociedades, habrá siempre espacio para la caridad: "No hay ningún orden estatal, por justo que sea, que haga superfluo el servicio del amor" (n. 28). La convicción de la Iglesia de que la justicia y la caridad son inseparables nace, en definitiva, de su experiencia de la infinita justicia y misericordia de Dios reveladas en Jesucristo, y lo manifiesta insistiendo en que el hombre mismo y su irreductible dignidad deben ocupar el centro de la vida política y social. Por tanto, el magisterio de la Iglesia, que no sólo se dirige a los creyentes sino también a todos los hombres de buena voluntad, apela a la recta razón y a una sana comprensión de la naturaleza humana al proponer principios capaces de guiar a los individuos y a las comunidades hacia la búsqueda de un orden social marcado por la justicia, la libertad, la solidaridad fraterna y la paz. En el centro de esa enseñanza, como sabéis muy bien, está el principio del destino universal de todos los bienes de la creación. Según ese principio fundamental, todo lo que produce la tierra y todo lo que el hombre transforma y confecciona, todo su conocimiento y toda su tecnología, todo está destinado a servir al desarrollo material y espiritual de la familia humana y de todos sus miembros. Desde esta perspectiva íntegramente humana podemos comprender más plenamente el papel esencial que desempeña la caridad en la búsqueda de la justicia. Mi predecesor el Papa Juan Pablo II estaba convencido de que la justicia por sí sola era insuficiente para entablar relaciones realmente humanas y fraternas dentro de la sociedad. "En todas las esferas de las relaciones interhumanas —afirmó—, la justicia debe experimentar, por decirlo así, una notable "corrección" por parte del amor que —como proclama san Pablo— es "paciente" y "benigno", o dicho en otras palabras, lleva en sí los caracteres del amor misericordioso tan esenciales al Evangelio y al cristianismo" ("Dives in misericordia", 14). Es decir, la caridad no sólo permite a la justicia ser más creativa y afrontar nuevos desafíos, sino que también inspira y purifica los esfuerzos de la humanidad encaminados a alcanzar la auténtica justicia para construir así una sociedad digna del hombre. En un contexto en que, "la solicitud por el prójimo, superando los confines de las comunidades nacionales, tiende a extender su horizonte al mundo entero" ("Deus caritas est", 30), se debe comprender y subrayar más claramente la relación intrínseca que existe entre caridad y justicia. A la vez que manifiesto mi confianza en que vuestros debates de estos días resulten fructuosos a este respecto, deseo atraer brevemente vuestra atención hacia tres desafíos específicos que el mundo afronta, desafíos que únicamente pueden afrontarse con un compromiso convencido al servicio de la mayor justicia, que está inspirada por la caridad. El primer desafío atañe al medio ambiente y a un desarrollo sostenible. La comunidad internacional reconoce que los recursos del mundo son limitados y que todo pueblo tiene el deber de poner en práctica políticas encaminadas a la protección del medio ambiente, con el fin de prevenir la destrucción del patrimonio natural cuyos frutos son necesarios para el bienestar de la humanidad. Para afrontar este desafío, se requiere un enfoque interdisciplinar semejante al que vosotros habéis empleado. Además, hace falta una capacidad de valorar y prever, de vigilar la dinámica del cambio ambiental y del desarrollo sostenible, de elaborar y aplicar soluciones a nivel internacional. Es preciso prestar atención particular al hecho de que los países más pobres son los que suelen pagar el precio más alto por el deterioro ecológico. En el Mensaje para la Jornada mundial de la paz de 2007, puse de relieve que "la destrucción del medio ambiente, su uso impropio o egoísta y el acaparamiento violento de los recursos de la tierra, generan fricciones, conflictos y guerras, precisamente porque son fruto de un concepto inhumano de desarrollo. En efecto, un desarrollo que se limitara al aspecto técnico y económico, descuidando la dimensión moral y religiosa, no sería un desarrollo humano integral y, al ser unilateral, terminaría fomentando la capacidad destructiva del hombre" (n. 9: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 15 de diciembre de 2006, p. 6). Al afrontar los desafíos de la protección del medio ambiente y del desarrollo sostenible, estamos llamados a promover y a «salvaguardar las condiciones morales de una auténtica "ecología humana"» (“Centesimus annus », 38). Por otra parte, esto exige una relación responsable no sólo con la creación sino también con nuestro prójimo, cercano o lejano, en el espacio y en el tiempo, y con el Creador. Esto nos lleva a un segundo desafío, que implica nuestro concepto de persona humana y, en consecuencia, nuestras relaciones recíprocas. Si a los seres humanos no se les ve como personas, varones y mujeres, creados a imagen de Dios (cf. Gn 1, 26), dotados de una dignidad inviolable, será muy difícil lograr una plena justicia en el mundo. A pesar del reconocimiento de los derechos de la persona en declaraciones internacionales y en instrumentos legales, es necesario progresar mucho para que ese reconocimiento tenga consecuencias sobre los problemas globales, como los siguientes: la brecha cada vez mayor entre países ricos y países pobres; la desigual distribución y asignación de los recursos naturales y de la riqueza producida por la actividad humana; la tragedia del hambre, de la sed y de la pobreza en un planeta donde hay abundancia de alimento, de agua y de prosperidad; los sufrimientos humanos de los refugiados y de los prófugos; las continuas hostilidades en muchas partes del mundo; la falta de una protección legal suficiente para los niños por nacer; la explotación de los niños; el tráfico internacional de seres humanos, armas y drogas; y otras muchas injusticias graves. El tercer desafío concierne a los valores del espíritu. Urgidos por preocupaciones económicas, tendemos a olvidar que, al contrario de los bienes materiales, los bienes espirituales, que son típicos del hombre, se extienden y se multiplican cuando se comunican. A diferencia de los bienes divisibles, los bienes espirituales, como el conocimiento y la educación, son indivisibles, y cuanto más se comparten, más se poseen. La globalización ha aumentado la interdependencia de los pueblos, con sus diferentes tradiciones, religiones y sistemas de educación. Eso significa que los pueblos del mundo, precisamente en virtud de sus diferencias, están aprendiendo continuamente unos de otros y entablando contactos cada vez mayores. Por eso, resulta cada vez más importante la necesidad de un diálogo que pueda ayudar a las personas a comprender sus propias tradiciones cuando entran en contacto con las de los demás, para desarrollar una mayor autoconciencia ante los desafíos planteados a su propia identidad, promoviendo así la comprensión y el reconocimiento de los verdaderos valores humanos dentro de una perspectiva intercultural. Para afrontar positivamente estos desafíos es urgentemente necesaria una justa igualdad de oportunidades, especialmente en el campo de la educación y de la transmisión del conocimiento. Por desgracia, en muchas partes del mundo la educación, especialmente en el nivel primario, sigue siendo dramáticamente insuficiente. Para afrontar estos desafíos sólo el amor al prójimo puede inspirar en nosotros la justicia al servicio de la vida y de la promoción de la dignidad humana. Sólo el amor dentro de la familia, fundada en un hombre y una mujer, creados a imagen de Dios, puede asegurar la solidaridad inter-generacional que transmite amor y justicia a las generaciones futuras. Sólo la caridad puede estimularnos a poner una vez más a la persona humana en el centro de la vida de la sociedad y en el centro de un mundo globalizado, gobernado por la justicia. Con estas consideraciones, queridos miembros de la Academia, os aliento en vuestro esfuerzo por seguir realizando vuestro importante trabajo. Sobre vosotros y sobre vuestros seres queridos invoco de corazón las bendiciones divinas de sabiduría, alegría y paz. Vaticano, 28 de abril de 2007 [Traducción distribuida por la Santa Sede © Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana] ZS07051503

martes, 15 de mayo de 2007

FIDELIDAD. Un poema de Ray Morell.

A propósito de las brechas por donde se> nos escurre el espíritu a propósito de tus koan y los míos> a propósito de lo inefable> a propósito de un madrigal fílmico>> Es ese el tremendo huracán> en los resquicios del alma> el que llaman Fidelidad> a ti,a mi> al mundo> Fidelidad al Cristo Encarnado> que se nos queda aqui> siempre> Fidelidad a la Fidelidad> al Fiel que no niega y se niega> en el día a día> en esta hora y después de esta hora> en este minuto y en el otro minuto>> Fidelidad al otro y al Ti mismo> como un huracán desde aquel pequeño reducto> del alma> que juega a avivar los vientos> de la pequeñez> trocándola en Fidelidad a un Todo> en el mismo instante de la Nada>> Fidelidad total> Universal> a la luz y a las tinieblas cegadoras> con traición mezclada> confundida>> Que grande Fidelidad> esta pequeñez de huracán> sin mesuras> en cualquier resquicio innombrable> del alma,> abatida> turbada> encendida> apagada> antes y después de sentirse> amada

Los libros de Teresa(1)

Santa Teresa de Jesús es maestra en la Iglesia, maestra de oración y vida espiritual, y nos ha legado importantes obras escritas, que recogen su propia experiencia en las cosas del Espíritu. Una de esas obras es su AUTOBIOGRAFÍA, o LIBRO DE LA VIDA. Es la primera gran obra escrita por Teresa, y por ello, la más espontánea, viva, que refleja mejor su ser, su psicología, sus vivencias y sentimientos En ella combina lo humano y lo sobrenatural, siendo un escrito íntimo, confidencial y secreto, pues fue redactado para sus confesores y directores espirituales. Teresa escribió este libro en un momento especial de su vida, abundante en gracias místicas (1555-59) y contactos con letrados y santos. El libro tiene 5 unidades arguméntales:
1- Aspectos biográficos. (Capítulos 1-10)
2- Tratado de Oración.(Capítulos 11-22)
3- Vida Nueva en Cristo (Capítulos 23-31)
4- En San José de Ávila(Capítulos 32-36)
5- Así vivimos ahora (Capítulos 37-40).

Los temas importantes de esta obra son: oración, valor didáctico de su vida, ambiente religioso y espiritual en que ella vivió, la situación de la mujer y el proceso de conversión. Es indudablemente la primera fuente de su magisterio espiritual.

“Procuraba lo más que podía traer a Jesucristo, nuestro bien y Señor, dentro de mí presente; y ésta era mi manera de oración: si pensaba en algún pasaje bíblico lo representaba en mi interior, aunque más me gustaba leer buenos libros, que esa era toda mi recreación; porque no me dio Dios talento de discurrir con el entendimiento ni de aprovecharme con la imaginación…” (Vida 4, 7)


“Aconsejaría yo a los que tienen oración, en especial al principio, procuren amistad y trato con otras personas que traten de lo mismo. Es cosa importantísima, aunque no sea sino ayudarse unos a otros con sus oraciones” (Vida 7, 20)

Ser flexibles, invitación de H.Nouwen.

LA VIRTUD DE LA FLEXIBILIDAD.
Los árboles parecen fuertes, comparados con los pastos que crecen salvajes. Pero cuando viene la tormenta, los árboles son desarraigados, mientras que el pastizal, aunque el viento lo mueva de un lado para otro, sigue con sus raíces bien plantadas en el suelo y vuelve a erguirse cuando la tormenta pasa. La flexibilidad es una gran virtud. Cuando nos aferramos a nuestras posiciones y no dejamos que nuestros corazones sean movidos un poco de un lado para otro por las ideas o las acciones de los otros, es muy fácil que nos rompamos. Ser como el pastizal no significa que cualquier cosa nos parezca bien. Quiere decir que nos moveremos un poco con el viento que sopla en nuestros tiempos, mientras seguimos firmemente anclados al piso. Una rigidez sin humor, intensa, testaruda, con respecto a las cosas que suceden hoy puede quebrar nuestros espíritus y convertirnos en amargados. Seamos flexibles, mientras seguimos estando profundamente arraigados. (H.Nouwen).

lunes, 14 de mayo de 2007

El cristiano y la política.

Notas.

Vínculo del Evangelio con el mundo. (“Estar en el mundo, sin ser del mundo”).
Vínculo de la Religión con la política. (“Pagar o no tributo al César”).

¿Cuál ha de ser la posición del cristiano respecto a lo político?
1- La política no es una cosa sucia.
2- Evitar posturas extremistas.: Nacional catolicismo o espiritualismo.
3- Comprometernos desde el evangelio.

Importante:
1- Nada humano queda fuera de Dios.
2- Todo a de ser iluminado desde el Evangelio. (Fe, esperanza, caridad: virtudes teologales, con incidencia social).
Ej.: Primera lectura: Ciro, instrumento de Dios.
Evangelio: Jesús y el César. El dinero es el Cesar, pero usarlo libre y responsablemente, es nuestra responsabilidad frente a Dios.
3- Todo realidad humana está “amenazada” por el Evangelio: Todo es perfectible en Cristo).
4- Historia: Cesaropapismo o pretensiones de poder temporal de la Iglesia. Acomodamiento, oportunismo, garantes del poder político, una predica moralizadora pero no liberadora.

Resumen: La Resurrección de Cristo ilumina, redime, toda realidad humana, también lo político, el compromiso del hombre con su mundo. Evitar una religión “escapista”.

¿Cómo hace”política” una comunidad cristiana?
1- Fe, esperanza y caridad: segunda lectura.
2- Firmes en el Espíritu.
3- Conscientes de la elección.

RECONOCER LA FUNCIÓN DEL PODER, PERO SIN ENTREGARLE EL CORAZÓN: ESE ES DE DIOS SOLO.

La carga del amor.

LA CARGA DEL AMOR. (“Tu rey viene a ti pobre”, Zac. 9, 9-10)

La carga del Amor; el amor que elige y pone su señal en cada uno de nosotros. El amor que nos hace pobres, que nos despoja, para poder convertirnos en bienaventurados. A partir de Mateo 11, 25-30, tres momentos de reflexión:

1-“Has escondido estas cosas a los sabios y entendidos”.
Es un saber diferente, que no se encuentra en la razón, sino en el corazón. No es que ignore la razón, pero la supera. Es “lo esencial” de que habla el pequeño príncipe. El camino es la sencillez (que no tiene composición ni artificio, que carece de adornos ostentosos, franco en el trato, que no es doble).

2- “Mi padre me lo ha enseñado todo”. Ese saber que viene del corazón lo ha conocido Jesús de Dios; el tesoro de Jesús es su Padre, su corazón es el Padre. A través de su relación con él comprende y vive la pobreza y la carga del amor.

3- “Mi yugo es llevadero y mi carga ligera”. Pero no deja de ser yugo y carga, no hay que olvidarlo. ¿Cuál fue la mayor pobreza del hijo de Dios? La encarnación, comprensible solo en clave de amor. Jesús abraza su condición de hijo y su condición humana, una es yugo y carga para la otra, pero ambas, juntas, nos alcanzaron la compasión de Dios. (Yugo: instrumento de madera con que se uncen formando yunta las bestias de labor; en sentido figurado: ley o dominio que sujeta y obliga a obedecer).


En Resumen: El saber y la libertad de Jesús brotan del haber aceptado el yugo de su condición de Hijo al mismo tiempo que su precaria humanidad, porque sabía que esa era la voluntad de su Padre, voluntad de Misericordia y de amor.

La pobreza mayor y más radical no es la que elegimos voluntariamente, sino la que nos es dada o impuesta, desde dentro de nosotros o desde fuera. Asumirla y hacerla parte de nuestra vocación a la santidad es la carga que Jesús nos invita a llevar como él llevó la suya propia, porque es la misma realidad que compartimos: “llevamos un tesoro en vasijas de barro”.
El yugo de la fe, las enseñanzas de Jesús; el yugo del Espíritu que llevamos en nosotros, nos mantiene en el camino y nos ayuda a soportar las cargas, sin perder la alegría.

Tres propósitos:
1-Ser sencillos, despojarnos de artificios y máscaras.
2-Aprender del Padre, que es sabio en amor y lleva nuestra carga.
3-Reconocer la fuerza y el poder del yugo de la fe y del amor
.

Tal vez las palabras de Jesús al final de este evangelio deban ser comprendidas desde dos niveles: lo que hace llevaderos el yugo y la carga propios, es el compartirlos con el yugo y la carga del otro. Jesús se convirtió en el lugar de reposo de toda la humanidad que sufre, y no lo hizo desde una situación de grandeza y poder, sino desde su propia pobreza y condición humana. “Gracias, Padre –dice Jesús- porque así te ha parecido bien”. La Palabra de Dios es inagotable, y cuánto más profundizamos en ella se nos descubren nuevas y mayores riquezas, entendibles únicamente desde el corazón.

sábado, 12 de mayo de 2007

Un Texto De Karl Rahner.

La tercera y suprema fase de nuestra relación con Dios. Kart Rahner.

“Abandonar la criatura y apartarse de ella es la primera fase –para nosotros, pecadores, siempre nueva- del hallazgo de Dios. Pero sólo la primera. El servicio a la criatura, regresando al mundo enviado por Dios, podría ser la segunda fase. Pero todavía hay otra: encontrar en Dios la criatura misma en su naturaleza propia e independencia; encontrarla en medio de la inexorabilidad celosamente llameante del ser divino, todo en todas las cosas; encontrar todavía esta criatura allá dentro en el centro, encontrar lo pequeño en lo grande, lo limitado en lo ilimitado, la criatura (¡ella misma!) en el creador: esta es la tercera y suprema fase de nuestra relación con Dios. En ella nosotros, que hemos partido desde el mundo hacia Dios, volvemos con Él en su salida al mundo; y estamos lo más cerca posible de Él, donde Él está lo más lejos posible de sí mismo: en su verdadero amor al mundo; porque, si Dios es el amor, estaremos lo más cerca posible de Él, donde Él se encuentra lo más lejos posible: en cuanto Amor enamorado del mundo”.

miércoles, 9 de mayo de 2007

La lectura espiritual. Henri Nouwen.


Una disciplina importante en la vida del Espíritu es la de la lectura espiritual. A través de la lectura espiritual podemos tener cierto control sobre lo que entra en nuestra mente. Diariamente nuestra sociedad nos bombardea con innumerables imágenes y sonidos. Pero, ¿Queremos realmente que nuestra mente se convierta en el contenedor de la basura del mundo? ¿Queremos que nuestra mente se llene de cosas que nos deprimen, nos confunden, nos excitan, nos repelen o nos atraen, sin tener ocasión de pensar si es bueno para nosotros o no? ¿Queremos dejar que sean otros los que decidan lo que ha de entrar en nuestra mente y determinar nuestros pensamientos y sentimientos? Evidentemente que no; pero dejar que sea Dios, y no el mundo, el Señor de nuestras mentes, requiere una verdadera disciplina. Ello requiere que no solo seamos sencillos como palomas, sino también astutos como serpientes. Por eso la lectura espiritual es una disciplina tan beneficiosa. Nuestros pensamientos y sentimientos quedarán profundamente afectados si llevamos siempre con nosotros un libro que continuamente orienta nuestra mente en la dirección en la que queremos ir. Aunque solo leamos quince minutos diarios esos libros, pronto comprobaremos cómo nuestra mente va dejando de ser un contenedor de basura para convertirse en una vasija llena de buenos pensamientos. Pero la lectura espiritual no consiste solo en leer sobre cosas y personas espirituales. Consiste en leer espiritualmente, es decir, de una manera espiritual. Leer de una manera espiritual es leer deseando que Dios se acerque a nosotros. No es leer para dominar un saber, una información, sino para que el Espíritu Santo nos domine a nosotros. Es un dejar que Dios nos lea a nosotros a través de la lectura, y nos descubra quienes somos. (Henri Nouwen)

Los Hombres no son islas.

El hombre está dividido contra sí y contra Dios por su egoísmo que lo divide de sus hermanos. Esta división no puede ser sanada por un amor que se coloca solitario en uno de los dos lados de la hendidura; el amor debe alcanzar ambos lados para poder juntarlos. No podemos amarnos a nosotros mismos si no amamos a los otros; y no podemos amar a otros si no nos amamos a nosotros mismos. Mas un amor egoísta de nosotros mismos nos vuelve incapaces de amar a otros. La dificultad de este mandamiento ("Amarás a tu prójimo como a ti mismo") radica en la paradoja de que tendríamos que amarnos inegoístamente porque aun el amor a nosotros mismos es algo que debemos a otros.
Esta verdad nunca es clara mientras presumimos que cada uno de nosotros, individualmente considerado, es el centro del universo. No existimos sólo para nosotros, y únicamente cuando estamos plenamente convencidos de esta verdad comenzamos a amarnos adecuadamente y así también amamos a otros. ¿Qué quiere decir amarnos adecuadamente? Lo primero, desear vivir, aceptar la vida como un inmenso don y un gran bien, no por lo que ella nos da, sino porque nos capacita para dar a otros. El mundo moderno empieza a descubrir cada vez más que la calidad y la vitalidad de la existencia del hombre dependen de su voluntad secreta de vivir. Existe dentro de nosotros una fuerza oscura de destrucción, que alguien ha llamado el "instinto de la muerte". Es algo terriblemente poderoso esta fuerza engendrada por el amor propio frustrado que lucha consigo mismo. Es la fuerza del amor de sí mismo que se ha vuelto aborrecimiento de sí mismo, y que, al adorarse, adora el monstruo en que se consuma.
Es, pues, de importancia suprema que consintamos en vivir para otros y no para nosotros mismos. Cuando hagamos esto, podremos enfrentarnos a nuestras limitaciones y aceptarlas. Mientras nos adoremos en secreto, nuestras deficiencias seguirán torturándonos con una profanación ostensible. Pero si vivimos para otros, poco a poco descubriremos que nadie cree que somos "dioses". Comprenderemos que somos humanos, iguales a cualquiera, que tenemos las mismas debilidades y deficiencias, y que estas limitaciones nuestras desempeñan el papel más importante en nuestras vidas, pues por ellas tenemos necesidad de otros y los otros nos necesitan. No todos somos débiles en los mismos puntos; y por eso nos complementamos y nos suplementamos mutuamente, cada uno rellenando el vacío del otro.
Sólo cuando nos vemos en nuestro contenido humano verdadero, como miembros de una raza que está planeada para ser un organismo y un "cuerpo", empezamos a comprender la importancia positiva, tanto de los éxitos como de los fracasos y de los accidentes de nuestra vida. Mis éxitos no son míos: El camino para ellos fue preparado por otros. El fruto de mis trabajos no es mío: Porque yo estoy preparando el camino para las realizaciones de otros. Ni mis fracasos son míos: Pueden dimanar del fracaso de otros, mas también están compensados por las realizaciones de otros. Por consiguiente, el significado de mi vida no debe buscarse solamente en la suma total de mis realizaciones. Unicamente puede verse en la integración total de mis éxitos y mis fracasos, junto con los éxitos y fracasos de mi generación, mi sociedad y mi época. Pueden verse, sobre todo, en mi integración dentro del misterio de Cristo. Eso fue lo que el poeta John Donne comprendió durante una grave enfermedad, al oir que las campanas doblaban por otro. "La Iglesia es Católica, universal -dijo-; luego todos sus actos, todo lo que ella hace, pertenece a todos... ¿Quién no inclina el oído a la campana que en alguna ocasión tañe? Y, ¿quién puede suprimir de ese tañido la verdad de que un pedazo de uno mismo está saliendo de este mundo?"
Todo hombre es un pedazo de mí mismo, porque yo soy parte y miembro de la humanidad. Todo cristiano es parte de mi cuerpo, porque somos miembros de Cristo. Lo que hago, para ellos y con ellos y por ellos lo hago también. Lo que hacen, en mí y por mí y para mí lo hacen. Con todo, cada uno de nosotros permanece responsable de su participación en la vida de todo el cuerpo. La caridad no puede ser lo que se pretende que sea, si yo no comprendo que mi vida representa mi participación en la vida de un organismo totalmente sobrenatural al que pertenezco. Unicamente cuando esta verdad ocupa el primer sitio, encajan las otras doctrinas en su contexto adecuado. La soledad, la humildad, la negación a uno mismo, la acción y la contemplación, los sacramentos, la vida monástica, la familia, la guerra y la paz: Nada de esto tiene sentido sino en relación con la realidad central que es el amor de Dios viviendo y actuando en aquellos a quienes Él ha incorporado en Su Cristo. Nada, absolutamente nada tiene sentido, si no admitimos, con John Donne, que "los hombres no son islas, independientes entre sí; todo hombre es un pedazo del continente, una parte del todo".
Thomas Merton (Extracto de "Los hombres no son islas").

martes, 8 de mayo de 2007

PROYECTO THOMAS MERTON.

Proyecto Thomas Merton: Para proponer una espiritualidad liberadora, humanista y ecuménica.

Desde hace más de diez años estoy empeñado en la lectura de la obra de Thomas Merton, y finalmente he querido compartir con otras personas la riqueza que encuentro en la experiencia espiritual de este maestro católico. He comenzado publicando artículos en la revista diocesana PALABRA NUEVA sobre la vida y la obra de Merton y haciéndole conocer en las personas de mi entorno: sacerdotes, religiosas, seminaristas y laicos. Pero ahora estamos tratando de dar nuevos pasos, y ya comenzamos:
1- La publicación de un sencillo boletín, LUZ DEL MUNDO, con textos de Thomas Merton y otros maestros espirituales, clásicos y contemporáneos.
2- Un blog, AMIGOS DE THOMAS MERTON, que lleva ya más de 100 entradas y que también pretende la promoción de la espiritualidad de Merton y otros.

Pero queremos dar nuevos pasos, que serían:
1- La creación de una BIBLIOTECA THOMAS MERTON, que promueva el conocimiento de este autor y de otros autores cristianos, también los contemporáneos.
2- Crear un espacio mensual para ofrecer charlas y conferencias sobre temas de espiritualidad.
3- Crear un grupo de Meditación y oración en torno a los maestros del Carmelo, e iluminados también por la espiritualidad contemporánea.


Las razones de este proyecto no son meramente religiosas: creo que la espiritualidad es necesaria al ser humano para que descubra la dimensión trascendente de su historia, y sin dejar de comprometerse con su tiempo, pueda ver siempre más allá de lo inmediato y convertirse en profeta de un tiempo futuro. Para eso es importante promover una espiritualidad como la de Thomas Merton: liberadora, humanista y ecuménica, que vaya más allá de lo devocional, que estimule la búsqueda y el crecimiento de la vida interior, y que permita aportar el elemento cristiano en su dimensión más plena al curso de nuestra historia nacional. La riqueza de los maestros del Carmelo aporta muchos elementos a esta visión renovada de la fe, y sería importante trabajar en la promoción de su obra y experiencia de Dios, aterrizándolas en nuestra realidad e historia.
Todo eso pretendemos, y sabemos que es mucho, pero tenemos esperanza y poco a poco iremos sembrando esa semilla. Creo que nuestra gente necesita de esta espiritualidad para superar dependencias y desesperanzas, y abrirse a una nueva perspectiva que les permita redescubrir la fe y experimentar la fuerza de una religiosidad encarnada y vivida que desde dentro vaya transformándonos y transformando nuestro entorno social.

Necesidad y propuesta: Necesito conseguir libros de espiritualidad para poder ofrecer este servicio de manera estable, pues los míos propios que son la base de este proyecto no son suficientes. Estoy buscando que alguna persona u organización me financie y haga llegar un lote de libros y estoy realizando algunas gestiones al respecto, pero también las personas de modo individual pueden hacerme llegar un par de libros por las vías normales del correo o con algún viajero que pase por Cuba. De este modo es posible y no implica mayores dificultades. Acá en el país es imposible conseguir literatura cristiana y las personas aprovecharían muy bien la posibilidad de acceder a estas lecturas.
Los autores fundamentales para el proyecto serían:
1-Thomas Merton.
2- Henri Nouwen.
3- Anselm Grün.
4-William Johnston.
5- Carlos G.-Vallés.
6- Thomas Keating.
7-John Powell.
8-Santa Teresa de Jesús.
9- San Juan de la Cruz.
10-Isabel de la trinidad.
11- Otros autores contemporáneos de espiritualidad.

Mi dirección es: P.Manuel Valls, ocd. Iglesia del Carmen. Infanta, entre Neptuno y Concordia. Habana 3, CP: 10300. Ciudad de la Habana, CUBA.
Es un lugar céntrico de la capital cubana, de fácil acceso para cualquiera que venga de paso o como turista, y de este modo nos haría un importante servicio.

Agradezco de antemano cualquier esfuerzo a favor de este proyecto que está comenzando, con pocos recursos, pero con muchos deseos.
P.Manuel Valls, ocd.

lunes, 7 de mayo de 2007

Isabel de la Trinidad.


“El Alma más débil, incluso la más culpable, es la que tiene más derecho a confiar. Ese acto de olvido personal y de abandono en los brazos de Dios glorifica y alegra más al Señor que todos esos repliegues sobre sí misma y esos exámenes de conciencia que le obligan a ponerse en contacto con sus miserias cuando tiene en el fondo de su ser un Salvador que quiere purificarla constantemente”. (Carta#228)

“Toda la naturaleza me parece estar llena de Dios. El viento que agita los altos árboles, los pajaritos que cantan, el hermoso cielo azul…todo me habla de Él. ¡Oh mamá! Necesito decirte que mi felicidad aumenta cada vez más y adquiere, como Dios, proporciones infinitas. Es una felicidad tan serena y tan dulce…Me gustaría revelarte mi secreto”. (Carta#216, a su madre)

“La vida de una Carmelita es una comunión ininterrumpida con Dios desde la mañana hasta la noche y desde la noche hasta la mañana. Si Él no llenase nuestras celdas y nuestros claustros, qué vacíos estarían. Pero, es a Él a quien vemos en todas las cosas, pues le llevamos dentro de nosotras mismas. Nuestra vida viene a ser un cielo anticipado”. *Carta#189).

“Se puede ser feliz en las contradicciones… Necesitamos mirar siempre al Señor. Hay que esforzarse al principio, cuando todo se subleva en nuestro interior, pero lentamente, a base de paciencia y con la ayuda del Señor, se logra triunfar”. (Carta#189)

“Vivamos muy alto, muy lejos, en Él…dentro de nosotros”. (carta#176)

NOVEDADES.


Sigo trabajando con entusiasmo en esta página dedicado fundamentalmente a comentar la obra de Thomas Merton y otros maestros espirituales, de modo particular también los maestros del Carmelo. Todavía sigo echando de menos más comentarios, pero ya van llegando; especialmente sigo esperando los de mis buenos amigos Angel, Héctor, Alexis, y también los de mis hermanos del carmelo teresiano, y los JC. En esta última semana aparecieron dos nuevas secciones: AL PASO, que me permite dejar algunas reflexiones personales con regularidad, y LA NOTICIA, donde comparto algún hecho reciente de interés y que alguna vez llevará mi propio comentario. Sigo buscando, y tratando de convertir AMIGOS DE THOMAS MERTON en un sitio de encuentro que motive la búsqueda y el crecimiento interior, donde lo espiritual sea el fundamento de una humanidad más "humana" y abierta al solplo del Espíritu.

sábado, 5 de mayo de 2007

Teresa de Jesús: Las razones de su reforma.


Aquí les va un pasaje de CAMINO, uno de los libros escritos por Santa Teresa; este en particular me resulta muy iluminador para revisar mi propia ruta en el camino critiano.


De la causa que me movió a hacer con tanta estrechura este
monasterio
.
1. Al principio que se comenzó este monasterio a fundar (por las
causas que en el libro tengo escrito están dichas, con algunas
grandezas del Señor, en que dio a entender se había mucho de
servir en esta casa), no era mi intención hubiera tanta aspereza en
lo exterior ni que fuese sin renta, antes quisiera hubiera posibilidad
para que no faltara nada. En fin, como flaca y ruin; aunque algunos
buenos intentos llevaba más que mi regalo.
2. En este tiempo vinieron a mi noticia los daños de Francia y el
estrago que habían hecho estos luteranos y cuánto iba en
crecimiento esta desventurada secta. Dime gran fatiga, y como si yo
pudiera algo o fuera algo, lloraba con el Señor y le suplicaba
remediase tanto mal. Parecíame que mil vidas pusiera yo para
remedio de un alma de las muchas que allí se perdían. Y como me
vi mujer y ruin e imposibilitada de aprovechar en lo que yo quisiera
en el ser servicio del Señor, y toda mi ansia era, y aún es, que pues
tiene tantos enemigos y tan pocos amigos, que ésos fuesen
buenos, determiné a hacer eso poquito que era en mí, que es
seguir los consejos evangélicos con toda la perfección que yo
pudiese y procurar que estas poquitas que están aquí hiciesen lo
mismo, confiada en la gran bondad de Dios, que nunca falta de
ayudar a quien por él se determina a dejarlo todo; y que siendo
tales cuales yo las pintaba en mis deseos, entre sus virtudes no
tendrían fuerza mis faltas, y podría yo contentar en algo al Señor, y
que todas ocupadas en oración por los que son defendedores de la
Iglesia y predicadores y letrados que la defienden, ayudásemos en
lo que pudiésemos a este Señor mío, que tan apretado le traen a
los que ha hecho tanto bien, que parece le querrían tornar ahora ala
cruz estos traidores y que no tuviese adonde reclinar la cabeza.
3. ¡Oh Redentor mío, que no puede mi corazón llegar aquí sin
fatigarse mucho! ¿Qué es esto ahora de los cristianos? ¿Siempre
han de ser los que más os deben los que os fatiguen? ¿A los que
mejores obras hacéis, a los que escogéis para vuestros amigos,
entre los que andáis y os comunicáis por los sacramentos? ¿No
están hartos de los tormentos que por ellos habéis pasado?
4. Por cierto, Señor mío, no hace nada quien ahora se aparta del
mundo. Pues a Vos os tienen tan poco ley, ¿qué esperamos
nosotros? ¿Por ventura merecemos nosotros mejor nos la tengan?
¿por ventura hémosles hecho mejores obras para que nos guarden
amistad? ¿qué es esto? ¿qué esperamos yo los que por la bondad
del Señor estamos sin aquella roña pestilencial, que ya aquéllos
son del demonio? Buen castigo han ganado por sus manos y bien
han granjeado con sus deleites fuego eterno. ¡Allá se lo hayan!,
aunque no me deja de quebrar el corazón ver tantas almas como se
pierden. Mas del mal no tanto: querría no ver perder más cada día.
5. ¡Oh hermanas mías en Cristo! ayudadme a suplicar esto al
Señor, que para eso os juntó aquí; éste es vuestro llamamiento,
éstos han de ser vuestros negocios, éstos han de ser vuestros
deseos, aquí vuestras lágrimas, éstas vuestras peticiones; no,
hermanas mías, por negocios del mundo; que yo me río y aun me
congojo de las cosas que aquí nos vienen a encargar supliquemos
a Dios, de pedir a Su Majestad rentas y dineros, y algunas personas
que querría yo suplicasen a Dios los repisasen todos. Ellos buena
intención tienen y, en fin, se hace por ver su devoción, aunque
tengo para mí que en estas cosas nunca me oye. Estáse ardiendo
el mundo, quieren tornar a sentenciar a Cristo, como dicen, pues le
levantan mil testimonios, quieren poner su Iglesia por el suelo, ¿y
hemos de gastar tiempo en cosas que por ventura, si Dios se las
diese, tendríamos un alma menos en el cielo? No, hermanas mías,
no es tiempo de tratar con Dios negocios de poca importancia.
6. Por cierto que, si no mirase a la flaqueza humana, que se
consuela que las ayuden en todo (y) es bien si fuésemos algo), que
holgaría se entendiese no son éstas las cosas que se han de
suplicar a Dios con tanto cuidado.

Amor y soledad.




"Si no hubiera silencio detrás de las muchas palabras doctrinarias, ya no habría religión sino sólo una ideología religiosa, porque la religión va más allá de las palabras, y los actos alcanzan la definitiva verdad sólo en el silencio y el Amor. Cuando falta este silencio, donde sólo están las “muchas palabras” y no la Palabra Única, hay mucha agitación y mucha actividad pero no paz, no pensamiento profundo, no comprensión, no calma interior. Donde no hay paz no hay luz y no hay amor. La mente hiperactiva se convence a sí misma de que está despierta y productiva, pero está soñando, se está dejando llevar por la fantasía y la duda. Sólo en el silencio y la soledad, en la calma de la adoración, en la reverente paz de la oración, es donde el yo se silencia y se humilla en presencia del Dios Invisible para recibir su Única Palabra de Amor; Sólo en esas “actividades” que son “no-actos” se despierta uno del espíritu del sueño de una existencia múltiple, confusa y agitada".
(“Amar y vivir”. Thomas Merton, Oniro1997. Páginas 32-33)

jueves, 3 de mayo de 2007

El sacerdocio en Thomas Merton /Lecturas personales.

Introducción: Estas notas están tomadas de mis diarios y son reflexiones a partir de la lectura de Merton, en este caso EL SIGNO DE JONÁS.
Ante el altar de Dios.
Empiezo a leer la cuarta parte del SJ. Su título: “Ante el altar de Dios”. ( 165- 203). En la introducción, interesantes anotaciones sobre el sentido del sacerdocio. Es para él como un destino, un gran secreto para el que se nace, algo vital, un regalo; luego “ningún hombre es ordenado sacerdote para sí solo”. El sacerdote pertenece a todos los hombres, está para servirles y comunicarles la gracia que ha recibido. Luego, un párrafo que me ilumina:
“Dios no nos convierte en santos o en sacerdotes imponiendo sobre nuestra vida ordinaria otra extraordinaria. Lo que hace es tomar nuestra vida y todo nuestro ser, elevarlos a un nivel sobrenatural, transformándolos interiormente; pero en el exterior, dejándonos tan vulgares como antes éramos” (166).
Dos cualidades resalta Merton: “Los dos aspectos más característicos de la caridad divina en el corazón de un sacerdote son la gratitud y la clemencia” (166). Lo primero para con Dios, y lo segundo para con el prójimo.

Acabando de leer la cuarta parte del SJ: disfruté mucho esta lectura; Merton describe sus criterios y sentimientos en referencia al sacerdocio y a la celebración de la eucaristía. Tomo nota de los textos que me parecen interesantes y subrayo muchos otros en el propio libro. Podría preparar una selección de textos de TM sobre el sacerdocio para mi propio uso y provecho espiritual.

Con el don del sacerdocio Thomas Merton recibe la Gracia de abrir su corazón de una manera nueva a la Sagrada Escritura. Está reflejado en esas páginas del diario, especialmente influyente la celebración de Santo Domingo, el 4 de agosto de 1949, y ese día escribe: “Yo he meditado a menudo acerca de las Escrituras, pero no las he estudiado nunca seriamente” (190). Luego, al día siguiente, lamenta: “¡Cuán poco leí las Escrituras durante el Noviciado!” Las páginas siguientes de esta parte del libro están centradas en la escritura; otras afirmaciones al respecto:
“Toda palabra que brota de la boca de Dios es pasto que alimenta al alma y le da vida eterna” (193).
“Siempre he sentido un gran y confuso afecto por los que escribieron la Biblia” (200). A partir de la lectura, medito en algunos aspectos que son vitales para mantener la unión con Dios y el espíritu de la consagración:

1- Meditar sobre el sentido del sacerdocio cristiano: el común y el ministerial.
2- Devoción a la Virgen, Nuestra Señora.
3- Leer y orar la Sagrada Escritura.
4- Leer a San Juan de la Cruz, y demás santos del Carmelo.
5- Tomar consciencia de la misión intercesora del sacerdocio cristiano.

miércoles, 2 de mayo de 2007

Santidad y relación con el mundo.

Nota introductoria: La lectura de los Diarios y otros textos de Thomas Merton suscitan siempre mi reflexión, anotando a menudo las ideas que más llaman mi atención, comentándolas además. En este caso se trata de un tema prioritario para mí, el de la santidad y su relación con el mundo en que vivimos. Merton es un monje contemplativo, pero descubre la santidad del mundo también, la necesidad de no olvidar al otro, al prójimo, revelándonos un hondo humanismo e invitando a todos sus lectores a revisar el sentido de la propia consagración. En estos apuntes encontraremos algunas ideas muy sugerentes que valen como punto de partida para nuestra personal reflexión.

Santidad y relación con el mundo en Thomas Merton. (Diarios I, 122-125)

1- Razón de nuestra consagración: “Yo he venido al monasterio para encontrar mi lugar en el mundo, y si no logro encontrar esto, estaré perdiendo mi tiempo en el monasterio”. (Pág. 123). Invitación a reflexionar sobre nuestra relación con el mundo que nos rodea y con sus guerras: vivimos al margen, a salvo de los problemas de la mayoría. La falsa solución (123): vivimos en un mundo malo, y debemos ignorarlo, ridiculizarlo, escupir sobre él y maldecirlo. ¿Es válido o suficiente vivir de espaldas a la realidad todo el tiempo?
2- No hemos venido al convento para resaltar nuestra diferencia, sino nuestra común pertenencia a la humanidad. (Pág.124) Dos niveles de inmovilidad: alienación en la vida consagrada (“Un hombre que vive o pretender ser un ángel o una estatua tiene que morir”) o dejarse arrastrar por lo superficial y mediocre de la vida del mundo.

“La entrada en el monasterio me ha enseñado a vivir. Ahora yo les debo a todos y cada uno de los seres humanos una participación en esta vida. Mi primera obligación es empezar a vivir, por primera vez, como miembro de una raza humana… Y mi primer acto humano es el reconocimiento de lo mucho que debo a todos los demás”.

Por lo anterior Merton descubre que su santidad es don que proviene en gran parte de los otros, además de ser regalo de Dios:

“Tal vez la única manera que yo tenga de llegar a ser santo es en virtud de los deseos que manifiestan muchas personas buenas de que realmente yo sea santo”.

Si lo consigo –como es mi deber- será en virtud de las oraciones de otras personas que, aunque mejores que yo, desean sin embargo que yo rece por ellas”.
(Pág. 125)

La entrada a un monasterio, a un convento, a una vida dedicada a lo espiritual, consagrada a Dios, permite un “tipo adecuado de retraimiento”, una nueva perspectiva para mirarlo todo. Merton dice: me ha enseñado a vivir. Pero eso recibido no es para el mero disfrute personal, sino que debe ser comprendido y vivido en relación con los otros.
¿Cómo darles participación en lo que uno aprende, vive, recibe?:

1- Mi pertenencia a esta humanidad que vive a comienzos del siglo XXI, a esta Cuba, a esta Iglesia, a esta familia religiosa; también a esa muchedumbre que camina en la oscuridad a causa de su falta de libertad, de sus dependencias, de sus vicios y sufrimientos.
2- Mi reconocimiento de lo mucho que debo a los demás, conocidos y desconocidos.

El mundo fue creado por Dios y es bueno, y a menos que ese mundo sea nuestra madre, nosotros no podemos ser santos, porque no podemos ser santos si no empezamos siendo por encima de todo humanos”.

Importante: Esa “maternidad” del mundo para con nosotros y nuestra santidad; esa necesidad de ser hombres y mujeres de este mundo para alcanzar la santidad. Maneras concretas de manifestarse en nosotros esta realidad, como expresión del misterio de la Encarnación:

“La nacionalidad de cada uno de nosotros debería llegar a tener un sentido a la luz de la eternidad”.

Descubrir y amar el lugar concreto y preciso que Dios ha escogido para mi santificación (“Revisar todos mis planes absurdos y aceptarme como soy, y dar mi visto bueno a Getsemaní y a América como son…”). (Sobre el lugar de una persona, y cómo ello influye en su vida espiritual: Diarios I, Pág. 70 y 189)
Según TM, Dios nos ha colocado en un lugar físico, histórico, determinado; ese lugar es importante pero nunca definitivo ni absoluto.

“Importa poco en que ciudad te haya tocado vivir. En ella puedes trabajar por tu salvación y encontrar paz, si ese es tu deseo, porque para la paz que necesitamos hemos de mirar dentro de nosotros mismos”. (70)

“A menudo no existe ninguna razón para preferir un lugar a otro”.

“Psicológicamente hay grandes diferencias entre unos lugares y otros”.

“Los límites que tales diferencias imponen a tu propia espiritualidad son a menudo muy significativos”.

Pero un lugar puede tener una influencia positiva en nosotros temporalmente, y luego sumergirnos en la inercia. La providencia de Dios nos brinda la oportunidad de estar en lugares determinados durante cierto tiempo, porque ello ayudará a nuestro crecimiento personal. ¿Para qué? “Posibilitan el que tú busques y encuentres determinadas cosas en tu propia alma”. (70) No es tan importante si el lugar es agradable y hermoso; lo que importa es “el valor de un sacrificio”; y “lo único que se puede hacer con el lugar, el tipo de vida, es abandonarlo”.

Lo anterior lo escribió Merton en 1941; luego, en 1958 (17 años más tarde) vuelve a escribir sobre el tema:

“Lo verdaderamente decisivo es que no importa mucho donde te encuentres si te sientes en paz contigo mismo y vives tu vida. El lugar no vivirá ciertamente mi vida por mí. Esto es lo que yo he averiguado”. (189)

Así, vale aquí pensar en ese interrogante tan frecuente: ¿Dónde Dios me quiere?. Para Merton el camino es interior, y el lugar también lo es, sino absolutamente por lo menos en gran parte. Un lugar es una ciudad, una casa, una persona… tal vez un proyecto. ¿Y un carisma, una vocación particular?

Otro poema de Thomas Merton.

El hombre con un solo pie y el faisán del pantano


Kung Wen Hsien vio a un oficial mutilado,
cuyo pie izquierdo le había sido amputado.
¡Una penalización del juego político!

"¿Qué clase de hombre", exclamó, "es esa
extraña cosa con un solo pie?
¿Cómo ha llegado a esto? ¿Habremos de
decir que fue el hombre
el que hizo esto, o que fue el Cielo?".

"El Cielo", dijo, "esto viene del
Cielo, no del hombre.
Cuando el Cielo le dio vida a este hombre,
quiso
que se distinguiera de los demás
y lo introdujo en la política,
para que así se hiciera famoso.
¡Observen! ¡Un solo pie! ¡Este hombre es
diferente!

El pequeño faisán del pantano necesita dar diez saltos
para conseguir un bocado de grano.
Ha de correr cien pasos
antes de poder tomar un sorbo de agua.
Y a pesar de todo no pide
que se lo mantenga en un corral,
aunque así podría tener todo lo que pudiera
desear,
ante sus pies.

Antes prefiere correr
y buscarse su propia y pequeña subsistencia,
libre de jaulas".

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.