Seguidores

martes, 30 de junio de 2009

Luces para el camino.


" La identidad de una persona sólo se realiza dentro de una colaboración consciente y madura con los demás".

"Es sobre todo en nuestro trabajo donde se dan las oportunidades más obvias y tangibles para el desarrollo personal".

"El mundo no es sólamente un espacio físico que atraviesan aviones a propulsión y lleno de gente que corre en todas direcciones. Es un complejo de responsabilidades y opciones hechas con los amores, los odios, los temores, las alegrías, las esperanzas, las ambiciones, las crueldades, la bondad, la fe, la confianza y la sospecha de todos".

"Siento profunda desconfianza en todas las respuestas obligatorias... ni siquiera las mejores respuestas son definitivas".


Thomas Merton.

viernes, 26 de junio de 2009

Modos de entender la "perfección".


El profesor SANTIAGO ARZUBIALDE, que acaba de ser mi profesor de "CORIENTES DE ESPIRITUALIDAD", escribe acerca del concepto de "perfección" en la espiritualidad cristiana. La perfección es otra manera de entender la santidad, y a lo largo de la historia ha recibido diversas lecturas o comprensiones. Les hago un breve resumen sobre otro tema que creo puede resultar interesante para reflexionar en la propia experiencia espiritual:

1- Aristóteles define la perfección a partir de la plenitud del ser humano. Pefecto es "aquel ser al que nada le falta en su género", en su ser y en su obrar. La versión cristiana de este modo de comprender la perfección puso el acento en el último fin del hombre, que es la contemplación de Dios: ver a Dios cara a cara. El hombre durante toda su vida camina a la perfección, sobre todo en el ámbito oracional, en la medida en que progresa en la unión contemplativa con Dios, en la medida en que esa unión es más habitual y perfecta. Aquí la perfección se basa sobre todo en la perfección propia del hombre y en lo que será su plenitud futura en la otra vida.
2- Otro modo de entender la perfección parte de un progreso en el desarrollo ontológico del ser humano, que en sí y desde sí, va progresando en la seguridad de su ser, en sus facultades, en su capacidad de superación, y en el cumplimiento cada vez más exacto de las tareas que le corresponden en la trama social. Es una perfección por la actividad, por el obrar, y a nivel religioso encuentra su expresión en el cumplimiento de la ley, que manifiesta la voluntad de Dios, y las buenas obras.
3- Pero, la idea cristiana de perfección, sin negar los aspectos positivos que puedan hallarse en las dos lecturas anteriores, coincide con un punto de vista más sano, presente no sólo en la psicología y la antropología, sino en la tradición espiritual cristiana. LA PERFECCIÓN LE VIENE DADA AL HOMBRE "DESDE FUERA", ES DECIR, DE LA REVELACIÓN.

¿Qué significa esto? Cito el texto íntegramente:


"Coincide con una "excentración" por la cual el hombre sale de sí. El hombre es perfecto en la medida en que su ser personal dispone libremente de sí, sin condicionamientos de ningún género, en el ejercicio de su libertad; y, a su vez, por su condición social-solidaria, llega a la madurez en la medida en que sus relaciones humanas alcanzan su plenitud en el desinterés del amor incondicional a su prójimo. Es la "excentración" propia del amor, la actitud humana que se asemeja al proceder de Dios para con el hombre y le da a este acceso a una plenitud superior, que Dios le confiere con el don de la autocomunicación de sí mismo en el amor y en el consuelo. Esta libertad proveniente del amor de Dios, colma la frágil indigencia del ser humano con un don que el hombre jamás llega a "poseer": la perfección del mismo Dios, que se identifica a un tiempo con su voluntad salvífica y con su gloria. Y el hombre participa de ellas por la amistad y el consuelo con que Dios le regala".


Tomado de: ""Theología Spiritualis". El camino espiritual del seguimiento a Jesús. (Tomo I).

Autor: Santiago Arzubialde. Publicaciones de la Universidad Pontificia de Comillas. MADRID.

jueves, 25 de junio de 2009

Sobre la situación espiritual.

Estoy revisando un libro de Josef Sudbrack, S.J., para mi tesina de licencia en teología espiritual, y encuentro unas ideas interesantes que quiero compartir. El libro trata acerca de la espiritualidad desde una perspectiva cristiana, y el autor, antes de adentrarse en el meollo de la obra situa muy acertadamente unas coordenadas personales que sustentan su propia experiencia espiritual; en esta época de cambios y dudas es fundamental no quedarse en lo teórico, sino buscar también el propio camino de encuentro con Dios. Según el autor, a partir de su experiencia, descubre las coordenadas de la espiritualidad de este tiempo; creo que vale la pena pensar en ellas desde lo personal de cada uno.

1- Confianza básica cristiana: Puede ser un entorno católico familiar en el cual se crece, pero también una experiencia de conversión sólida, en una comunidad que acoge y vive la fe autenticamente. Un hogar cristiano es lo ideal, pero es algo que no es fácil encontrar hoy, y me refiero a uno realmente cristiano, y no sólo por tradición. La fe cristiana como inconmovible base de la vida, abierto siempre a lo nuevo, a lo porvenir, sin dejarse llevar por la nostalgia que idealiza el pasado.
2- Batalla a lo largo de la vida en torno a la relación con Dios: porque Dios no es algo dado, sino que hay que actualizar siempre la fe; superar las visiones culturales propias de cada época, incitando siempre al debate intelectual, pero siempre caminando de lo genérico a lo concreto, del sistema al individuo, del individuo a la profundidad de la persona. Elaborar una comprensión propia de la realidad espiritual sin desligarse de la comunidad, y comprender que una teología negativa es mucho más realista: "Dios es siempre más".
3- Descubrimiento del lenguaje: un elemento que también yo he considerado siempre importante. Es importante saber expresar adecuadamente lo que se quiere trasmitir. Limpiar las palabras. El lenguaje es siempre el resultado de una rica experiencia cultural; la lengua, las palabras, los conceptos, si no son los adecuados, pueden empobrecer o neutralizar el más rico patrimonio espiritual. La poesía, la música, la danza, son un lenguaje más pleno.
4- Puesta al día: El testimonio de una Iglesia vida. Vivir significa cambiar. Importante la apertura al mundo, el debate con el pensamiento contemporáneo, nuevas corrientes teológicas. Perspectivas sociales de la religión.

Importante trasmitir experiencia cuando hablamos de fe; una experiencia que va de la vida a la cabeza, y de la cabeza al corazón. Por importante que sea la dimensión social para el cristianismo no olvidar que la existencia cristiana se basa en el encuentro con Dios, en la experiencia de Dios. Pasa que los teólogos a menudo escriben y piensan desde un despacho, y pasa que los que están a pie de obra no son capaces de reflexionar en su experiencia dando un fundamento teórico a su experiencia. Es importante que se establezca un diálogo entre experiencia y reflexión. Esto ayudará a superar la subcultura que hoy abunda caracterizada por lo pseudoreligioso, lo esotérico, o la supertición. Una experiencia descafeinada, que ha perdido su radicalidad. El hombre no deja de sentir el aguijón de lo negativo, y lo religioso puede darle herramientas para asumir las preguntas esenciales; para ello no son suficientes teorías de despacho, sino que se reclama una teología espiritual vivida y reflexionada.
Me parece que estas ideas pueden aydar en la conformación de una espiritualidad cristiana desde lo personal.

La obra en cuestión de la que he tomado estas ideas es: "El Espíritu es concreto. La espiritualidad desde una perspectiva cristiana". Autor: Josef Sudbrack, S.J, Bilbao, Ediciones Mensajero, 2004.

martes, 23 de junio de 2009

Un desafío.


En "Acción y contemplación", en el capítulo titulado "La crisis de identidad", Merton describe la situación creada a partir de la irrupción de los "profetas" de la Modernidad, en especial los llamados "maestros de la sospecha", y apunta:


"Todos estos pensadores, incluso los cristianos, tienden a considerar que las formas convencionales de religión están aliadas con las fuerzas que han disminuido y despersonalizado al hombre. Nos guste o no, su pensamiento se refiere a nosotros y forzosamente tiene que afectarnos, aunque más no sea porque ha creado un ambiente de cuestionamiento, crítica y duda, en el que nuestros mejores candidatos (se refiere a los que se acercan a nuestras instituciones religiosas con un interés vocacional) van a venir pidiéndonos valores auténticos y exigiéndonos no que cumplamos con los requisitos de un antiguo código escrito, sino que seamos genuina y espontáneamente humanos antes que nada. Más que ante un problema, nos hallamos ante un desafío".

lunes, 22 de junio de 2009

"Insaciable hambre de respuestas"


"Siempre habrá evasiones. Siempre habrá razones por las que nunca podemos ser competentes para juzgar esas evasiones. Pero aun así debemos reconocer que un clima de preguntas y respuestas, de problemas y soluciones, un clima de lógica, orden, eficiencia y claridad aparentemente infalibles puede ser bastante engañoso. Puede tentar a los hombres a racionalizar. Puede corromper en ellos la capacidad de ser humildes y sinceramente obedientes a la verdad y a la voluntad de Dios, tal y como la encontramos en el misterio existencial de la vida diaria.

Resulta natural que la nueva generación responda a las racionalizaciones sobre la autoridad con otras racionalizaciones sobre la autenticidad. En tales casos, no se trata tan sólo de un problema de la nueva generación, sino un problema de todas las generaciones. Se trata del problema de sustituir con preguntas y respuestas verbales la realidad de la vida misma, en la que las preguntas a menudo se responden solas si las dejamos tranquilas.

Tenemos la costumbre de tratar todo como si fuese una pregunta; en otras palabras, tenemos la costumbre de tironear de las cosas pidiéndoles "respuestas", en lugar de dejarlas en paz, y eso a menudo provoca crisis vocacionales dentro del monasterio. Después de que uno se ha frustrado suficientemente con la inútil búsqueda de respuestas y soluciones donde en realidad hay muy pocos problemas o ninguno en absoluto, es fácil imaginar que la respuesta más importante y auténtica es poner en cuestión nuestro compromiso original y romperlo.

La simplicidad y autenticidad primitivas de la misma vida monástica deberían, finalmente, calmar esa insaciable hambre de "respuestas" y aliviar el escozor que produce el hecho de tener problemas y tener que solucionarlos...La única respuesta posible no es una nueva fórmula o un nuevo programa, sino simplemente la vida misma, en paz, humildad, simplicidad y silencio".


Thomas Merton.

En "La vocación y el pensamiento moderno" (Acción y contemplación)

domingo, 21 de junio de 2009

La Otra orilla.


Estamos embarcados con Jesús en un viaje, corto o largo según se vea; estamos atravesando el mar sobre una frágil barquilla que llamamos "Vida". Si algo me asombró desde muy pequeño, y me asustó también de cierta manera, fue mi fragilidad física: ante el espejo intentaba palpar la estructura osea que me sostenía (siempre fuí muy delgado), y comprendía que podía quebrarse en cualquier exceso. Luego, con los años, asumí una frase que han repetido generaciones, y que nos define: "No somos nada". Es una doble negación, aparentemente contradictoria, que refleja esa constancia de fragilidad y transitoriedad de la existencia humana. Por eso no es raro que tengamos miedo cuando la barca se mueve en demasía y amenaza naufragar, cuando sentimos que la vida se acaba sin que podamos ver en el horizonte la otra orilla. ¿Han escuchado el famoso relato del vigía de Cristobal Colón, que subido al mástil otea el horizonte, y finalmente grita: ¡Tierra!? Así nosotros intentamos también vislumbrar la otra orilla... es nuestra esperanza.

Porque estar siempre en medio de la mar, sorteando grandes olas, enfrentando piratas, amenazado por naufragios, sólo es posible si se cree en un destino. Si hay un lugar al que vamos y hacia el que apunta la proa de nuestra nave; una isla tal vez llamada "esperanza", una orilla "Otra"en la que una "familia" nos espera. Quizá nuestra barca navega a la deriva, y todo lo demás es sólo un sueño, pero hay sueños que por necesarios ya son reales. Por eso no voy simplemente de pasajero, sino que me he alistado en la tripulación, y remo o subo al mástíl; y no niego que alguna vez mi corazón grita: "Señor, que nos hundimos"; pero la oración de mis labios intenta ser siempre: "Señor, auméntanos la fe".

Navegar es una vocación; el enemigo del viaje es siempre el miedo. Con temor no se puede ser un buen marinero, un buen viajero. El antídoto del miedo es la confianza, y por supuesto la nave viaja entonces con una fuerza inusitada: la fuerza del Amor.

jueves, 18 de junio de 2009

Una confianza atrevida y sin límites.


"Desgraciadamente es cierto que muchos hombres han intentando resolver sus problemas de identidad mediante una imitación fraudulenta de lo que se imaginan que es su creador. El problema es mucho más sutil. Tal sólo se resuelve mediante un compromido mucho más profundo y misterioso que comienza con la aceptación de un lugar y de un destino que nunca podemos comprender completamente debido a que no pertenece simplemente a un sistema ordenado y natural de leyes, sino a un orden sobrenatural de gracia y amor, un orden de libertad en el que nada puede predecirse científicamente y hay que tomar todo como una apuesta, con una confianza atrevida y sin límites".

Thomas Merton.

Semillas.


"El puritanismo es temer que alguien en algún lugar del mundo esté siendo feliz. La mejor respuesta al puritanismo es la felicidad. No tenemos, de ninguna manera, que convertirnos en el espejo de las personas que nos odian. Tenemos la obligación de ser felices".

Salman Rushdie.

lunes, 15 de junio de 2009

Esta primavera.


"Esta primavera se demora tanto,

que voy a olvidar que estuvo ayer.

Cuando regrese su emoción de árbol

no me acordaré de florecer.


Confundiré tus senos con su trino

y en vez de cantar te besaré.

Tu cuerpo me parecerá un suicidio

y de fecundarlo moriré.


Jamás sabré si soy dichoso,

si maravilloso o si terrible.

Y no sabré lo que termina

o recién camina

o lo imposible.


Esta primavera

puede hacerme enloquecer".


Silvio Rodríguez.
(Pintura: M.Jose)

Redescubrir nuestra identidad.


Según Merton, la Iglesia ha de tener en cuenta y respetar las perspectivas que el ser humano tiene respecto al mundo: "La Iglesia intenta comprender esas ideas y compartirlas. Nosotros, en los monasterior, no podemos ignorarlas. El esquema 13 del Concilio Vaticano II nos obliga a comprender al hombre contemporáneo tal como es y no como quisiéramos que fuese". La perspectiva moderna de la dignidad de la persona y sus derechos de conciencia, a pesar de sus limitaciones, es superior a la de siglos anteriores; luego, tendrá la Iglesia que ayudar también al hombre de este tiempo a reconocer ciertos valores: "No sólo podemos salir al encuentro de su deseo de que se reconozca y desarrolle su libertad, sino que incluso tal vez tengamos que devolverle la esperanza fundamental en su propia capacidad de ser una persona, de tener una identidad y de decicarse totalmente al servicio de Dios".

"No sólo es imposible deshacerse de todas las influencias que han ejercido sobre el hombre moderno los pensadores (de la sospecha: Marx, Freud, Nietzche, etc), sino que tampoco es necesario hacerlo. Por el contrario, debemos tener en cuenta estas influencias e intentar utilizarlas generosamente en la medida en que el pensamiento moderno pueda servir a la causa de la verdad y de la vida monástica".

¿Qué es positivo? "La visión mundial de la ciencia moderna".

¿Qué es negativo? "La pasividad e indiferencia del moderno hombre masa"; "La deshumanización del hombre en la sociedad industrial".

IMPORTANTE: "La necesidad que tiene el hombre de redescubrir su identidad (o falta de ella), y asumir con madurez la responsabilidad de sí mismo en su mundo y en la historia".

Una visión dinámica de la persona humana: "Un dinamismo o proyecto, una libertad, una persona responsable de la creación de un mundo y de una identidad proporcionada a su situación".

¿Pero, no son Marx y Freud francamente ateos en su proyecto de hombre?

Necesitamos distinguir lo que es ateo y lo que proviene de las raíces cristianas de ambos pensadores. Y luego: "se ha dicho que la sublevación contra el cristianismo es una especie de juicio pronunciado en y por la historia sobre la incapacidad que han mostrado los cristianos para cumplir en su momento las exigencias de la palabra de Dios".


(De la lectura de "Acción y contemplación", Thomas Merton)

sábado, 13 de junio de 2009

CUERPO Y SANGRE DE CRISTO.



Una de las celebraciones litúrgicas anuales de más arraigo popular en los países de tradición católica es sin lugar a dudas el Corpus Christi , o la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Jesucristo. Es una fiesta introducida en la Iglesia en un momento particular y bajo condiciones muy concretas, que estimuló la devoción a la Sagrada Forma Eucarística, más allá del momento propiamente celebrativo de la Eucaristía. Durante muchos años gozó de prestigio, y luego del Concilio Vaticano II y las reformas que desde él se propusieron algunos elementos concretos de la festividad perdieron fuerza, lo mismo que la devoción concreta de la Adoración ante el Sagrario, salvo en pequeños ambientes y grupos. Esto sucedió, no por desprecio, sino simplemente porque cambió el modo de mirar y concebir el culto cristiano, porque se centró el interés en el compromiso del discípulo con la realidad y los pobres, y por otras razones, de mayor o menor peso y seriedad.

Una devoción puede ayudar en un momento determinado de la historia de la Iglesia, y luego menguar o desaparecer, al cambiar la sensibilidad o la comprensión del mensaje cristiano; una devoción es siempre relativa frente al absoluto de Dios, y relativa también frente a la vida litúrgica de la Iglesia, centrada en la Eucaristía, celebrada y compartida. Ahora se habla desde Roma de revitalizar esta devoción, recuperar el esplendor de la celebración de la fiesta del Corpus, convocar de nuevo a los fieles a la Adoración ante el Santísimo.

Personalmente me siento tocado por la plenitud del Misterio Eucarístico: una Presencia que convoca, que une, que alimenta, que impulsa. Los cristianos, así aparece ya en el libro de los Hechos de los Apóstoles, se reunían el domingo para escucha la Palabra y partir el Pan. En medio de incontables cambios y transformaciones y durante siglos la Iglesia de Jesús no ha dejado de celebrar la Eucaristía, de apreciar el dón del Pan Vivo. Veo que en mi vida como cristiano, como consagrado y como sacerdote Iglesia y Eucaristía van de la mano, y son centrales. También valoro el hecho de que en los templos católicos de Occidente haya siempre un lugar especial para conservar y venerar el Pan Eucarístico, En la historia de la Iglesia la devoción al Santísimo apareció cuando la mayoría de los fieles se alejo de la comunión; no se sentían dignos a causa de sus pecados, y en lugar de acercarse a la mesa del perdón, se arrodillaron ante el Omnipotente que castiga. No digo que hoy suceda exactamente lo mismo, pero sí que no podemos mirar simplemente al pasado para recuperar una devoción, sino redescubrir el Misterio de una Presencia, que quiere ser fiesta del encuentro, acción de gracias ante Jesús, Señor y Maestro.

jueves, 11 de junio de 2009

Eucaristía y responsabilidad.


"Comenzamos cada una de nuestras eucaristías suplicando la misericordia de Dios. Probablemente, no hay en la historia del cristianismo otra oración más frecuente e íntimamente repetida como la súplica Señor ten piedad... Es el grito del pueblo de Dios, el clamor de todos los contritos de corazón.

Pero sólo es posible articular este grito cuando estamos dispuestos a confesar que de algún modo nosotros mismos tenemos algo que ver con nuestras pérdidas. Pedir misericordia significa reconocer que el culpar de nuestras perdidas a Dios, al mundo o a los demás no responde plenamente a lo que de verdad somos...

Celebrar la eucaristía exige de nosotros vivir en este mundo aceptando nuestra corresponsabilidad por el mal que nos rodea y que nos invade. Mientras sigamos empeñados en quejarnos de los difíciles tiempos que nos ha tocado vivir, de las terribles situaciones que tenemos que aguantar y del insoportable destino que hemos de afrontar, jamás podremos llegar a la contrición, que sólo puede proceder de un corazón contrito. Cuando nuestras pérdidas son mero fruto del destino, nuestras ganancias son mero producto de la suerte. El destino no conduce a la contrición, ni la suerte al agradecimiento.

De hecho, tanto nuestros conflictos personales como los conflictos a escala regional, nacional o mundial son nuestros conflictos, y sólo podemos superarlos reivindicando nuestra responsabilidad respecto de ellos y optando por una vida de perdón, de paz y de amor".


-Henri Nouwen-

Modernidad y pensamiento cristiano.


El Concilio Vaticano II fue un intento por parte de la Iglesia, o al menos por una buena parte de ella, por acercarse al mundo moderno sin prejuicios. Hoy es evidente que hay un fuerte movimiento de rechazo y revisión de aquel momento que vivió la Iglesia en el pasado siglo XX. Aquí nos quedamos con el intento, loable, necesario, fundamental para entender la realidad que Merton describe a la hora de valorar la situación vocacional de su tiempo, válida también para pensar en el nuestro. Creo que Iglesia y Mundo aparecen confrontados siempre, y que han de aprender siempre uno del otro. Merton dice: estamos en el mundo, también nosotros somos modernos; invita a descubrir de qué manera podemos aprovechar nosotros las nuevas ideas para renovar la vida religiosa. Creo que hay elementos tradicionales que responden a una comprensión del ser humano muy diversa a la que hoy tenemos, y creo que la modernidad trae importantes signos de crecimiento y maduración del ser humano que no pueden desconocerse a nivel eclesial. No obstante, Merton apunta luego que "debemos conservar nuestro desapego y nuestro sentido de la proporción. Al abrir nuestra mente al pensamiento moderno debemos tener en cuenta sus limitaciones y sus propios riesgos. Sobre todo, debemos tener conciencia de sus complejidades, sus variaciones, sus confusiones, ya que el pensamiento moderno no es una unidad armoniosa. El hombre moderno no está de acuerdo consigo mismo. Carece de voz orientadora, tiene miles de voces, miles de ideologías que compiten por atraer su atención mediante una Babel de lenguajes. Nuestra responsabilidad para con el hombre moderno va mucho más allá de simplemente jugar juegos con él, aprender parte de su jerga para decirle lo que imaginamos que debe oír. Nuestra responsabilidad para con él empieza por nosotros mismos"

Es decir, no se trata de que asumamos la realidad pasivamente, sin sentido crítico, ni que tampoco condenemos y rechazamos todo lo nuevo, descalificando o demonizando. No. La espiritualidad, y en este caso la cristiana, tiene un lugar necesario e importante en el mundo. Jesús le llama "levadura" y le llama "luz". Debemos ayudar a que el ser humano encuentre su verdad, la que da sentido a la existencia. Pero para hacerlo, dice Merton: "Debemos reconocer que sus problemas también son los nuestros y dejar de imaginar que vivimos en un mundo totalmente diferente (aquí se refiere exactamente a la vida monástica, o a la vida consagrada). Debemos reconocer que nuestros problemas comunes no pueden ser resueltos con meras respuestas lógicas y menos aún con pronunciamientos oficiales". (Con cuanta frecuencia lo hacemos).

Así, Merton resume lo anterior de este modo: " Al tomar en serio el temperamento moderno, no debemos aceptar todos sus mitos e ilusiones sin cuestionarlos o terminaremos repitiendo consignas sin significado, sustituyendo con sociología, psicoanálisis, existencialismo y marxismo, el mensaje del Evangelio. Debemos utilizar los descubrimientos del pensamiento moderno sin engañarnos a nosotros mismos".

miércoles, 10 de junio de 2009

Vocación y mundo moderno.


El "problema vocacional"preocupa hoy de modo particular a la Iglesia Católica europea, y en en especial a la vida religiosa; pero esta situaciónal no es tan nueva como pareciera, ni encuentra siempre una lectura acertada que permita entender las verdaderas causas de la situación. Ya Thomas Merton en su libro "Acción y contemplación", publicado después de su muerte, 1971, (Contemplatión in a World of Acción) trata el tema desde diferentes angulos y con la originalidad habitual de sus análisis.

El primer capítulo se titula: "La vocación y el pensamiento moderno". Así comienza:



"¿Hasta que punto los problemas vocacionales de novicios y monjes son el resultado de un conflicto entre el pensamiento moderno y las ideas monásticas tradicionales? ¿Hasta que punto este conflicto inevitable es algo que podemos comprender y resolver? Obviamente, nuestros novicios son hombres (o al menos "chicos") de nuestro tiempo. Este es un hecho irreversible, ¿debemos considerarlo una desgracia? Seríamos muy estúpidos si lo hiciéramos. ¿Es el pensamiento moderno un mal irreparable? ¿Debemos suponer que la única manera de que un postulante pueda adaptarse a nuestra vida es sometiéndose a un proceso de desinfección total e implacable, a fin de limpiarse de todas las ideas del siglo XX? Esto sería un insulto, a la vez presuntuoso y absurdo. Significaría la extinción de la vida monástica. Al contrario, debemos tratar de comprender de qué manera las ideas modernas pueden ser algo importante y aceptable, incluso útil, para afrontar nuestros problemas monásticos".


En este primer párrafo está esbozado el esquema de todo el capítulo, y desde él yo podría desarrollar una amplia reflexión acerca de ciertos aspectos de la vida religiosa, y la vida eclesial en general, en la actualidad. Merton, que fue durante muchos años maestro de estudiantes y de novicios, siempre agradeció la cercanía de los más jóvenes para entender lo que pasaba en el mundo, y disfrutó muchísimo acompañándoles y ayudándoles en el camino espiritual.

Necesitamos reflexionar en estos problemas de los que habla Merton en ese párrafo, porque hoy siguen siendo nuestros problemas en la vida consagrada.

Seguiremos con el tema.

viernes, 5 de junio de 2009

Unidad, estabilidad y sentido.



En 1957 fue publicado por Patmos un libro de Merton sobre la Eucaristía, que llevaba por título "El Pan vivo". De él he tomado el siguiente texto; pertenece a la época preferentemente más devocional y monástica de la obra escrita de Thomas Merton, pero tal y como suena puede aplicarse fácilmente a la situación actual del ser humano. Siempre andamos buscando, tropezando con los mismos obstáculos.



"Vivimos en el momento preciso en que el exhorbitante optimismo del mundo materialista se ha hundido en una ruina espiritual. Nos encontramos viviendo en una sociedad de hombres que han descubierto su propia nulidad donde menos podían imaginarlo: en medio del poder y de las conquistas de la técnica. El resultado es una ambivalencia antagónica en la que cada hombre se ve forzado a proyectar sobre su vecino una carga de odio a sí mismo demasiado grande para ser soportada por su propia alma.

Sometidos constantemente al inexorable proceso de erosión espiritual que destruye gradualmente el entendimiento y la voluntad, sabemos, en lo más profundo de nuestro ser, que nuestra vida debe recobrar alguna unidad, estabilidad y sentido. Instintivamente sentimos que esto sólo puede venir de la unión con Dios y de unos con otros. Pero bajo el contínuo bombardeo de propagandas insensatas, abdicamos nuestro privilegio de pensar, esperar y decidir por nosotros mismos. Pasivos y desesperados, nos dejamos caer en la inerte masa de objetos humanos que sólo existen para ser manipulados por los dictadores o por los grandes poderes anónimos que dirigen el mundo del negocio. Pero nunca encontraremos a Dios si no somos personas maduras. Para encontrar a Dios, hay que ser antes libre".

lunes, 1 de junio de 2009

Monasticismo.


" El monasticismo se entiende a menudo como "cristianismo para minorías", como una afirmación de vida sagrada en un ámbito sagrado, el más pequeño, sagrado y autónomo mundillo, negador del mundo, del recinto monástico. ¿Está bien eso? Quizá. Pero es algo terriblemente limitado. Y lo bueno que haya en eso quizá sea más "mundano" de lo que creemos. En realidad, esa intitución de un mundillo perfecto en medio de un mundo imperfecto, al que se niega implícita o explícitamente, acaba por ser también una afirmación del propio mundo, es decir, de la institución social. El monasticismo sirve para dar a la sociedad cristiana (especialmente en Occidente desde Carlomagno a la Revolución francesa) un toque de ambigüedad que parece espiritualizarla más. Se puede saborear esto, se puede amar, pero al mismo tiempo hay que ver francamente y admitir qué es lo que se ama y se saborea: la "cristiandad", y precisamente la Romanitá del mundo cristiano medieval y renacentista.

Un monasticismo que simplemente afirma esos valores religiosos y culturales, aún en el "nivel espiritual" más elevado, ha terminado su época. Pero quizá continúe algún tiempo. Y ese es, efectivamente, el monasticismo en que entré yo, al que fui llamado yo, y para el que, en gran medida, mi pasado me había preparado. Lo sigo amando, pero veo que debo "renunciar" a él en sentido de transcenderlo; pues, ante la faz de la muerte, no es todavía suficiente. "Servirá", desde luego, pero con riesgo de evadirse de las realidades de nuestra situación presente y de abdicar de las actuales responsabilidades hacia la palabra de Dios en el mundo".

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.