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lunes, 31 de agosto de 2009

CONFIANZA.


"Vuelve, por favor, vuelve,

quien quiera que seas,

religioso, infiel, hereje pagano.

Aunque hayas hecho cien promesas

y cien veces las hayas roto,

esta puerta no es la puerta

de la desesperanza y la frustración.

Esta puerta está abierta para todos.

Ven, ven, tal como seas".


-RUMI-

domingo, 30 de agosto de 2009

Espiritualidad cristiana.


Acerca de la espiritualidad cristiana leo actualmente, y me parece de interés compartir algo; se trata de algunos rasgos típicos de esta espiritualidad, elementos que han de estar presentes, o que debemos tener en cuenta en nuestra experiencia espiritual.



1- La espiritualidad cristiana presupone siempre una manera de vivir, y no simplemente una filosofía abstracta o un código de creencias. Ser cristiano es vivir de una manera determinada.

2- Esta manera cririana de vivir es una vida de seguimiento; el cristiano es un discípulo de Jesús. Este es un concepto que tiene muchos matices, pero que puede comprenderse: cristiano es el que sigue a Jesús.

3- La llamada al camino de seguimiento es una llamada a pertenecer a una comunidad. Nada hay en el Nuevo Testamento que sugiera que se trata de una llamada puramente individual. Cada persona ha de responder personalmente a la llamada, pero esto implica que nos unamos al cuerpo de creyentes que testimonia los hechos salvíficos del Señor.

4- El camino de seguimiento en comunidad encuentra su expresión más alta en la participación de la Eucaristía. Es en la fracción del pan donde reconocemos a Cristo.

5- El camino de seguimiento en la comunidad eucarística de creyentes es en el Espíritu.

6- Toda espiritualidad cristiana auténtica tiene que tender la mano a todos, sin tener en cuenta la clase, el género o la condición social.


Estas ideas pueden desarrollarse aun más, pero así como las expongo permiten captar los aspectos básicos de la espiritualidad del cristiano, los que no pueden faltar. Les recomiendo la lectura de este libro:

"Espiritualidad cristiana. Temas de la tradición", autores: Lawrence S. Cunningham y Keith J. Egan, Sal Terrae, 2004.

Recoge los temas fundamentales de la espiritualidad cristiana, en diez capítulos, con abundantes referencias a Thomas Merton. Está presentado como un manual, que se lee con facilidad y nos introduce en los fundamentos de la experiencia espiritual cristiana.

viernes, 28 de agosto de 2009

Crecer espiritualmente, amando a otras personas.


"Son pocas las personas que se santifican en el aislamiento. Muy pocas consiguen ser perfectas en la soledad absoluta.

Vivir con otras personas y aprender a perdernos en la comprensión de sus debilidades y deficiencias puede ayudarnos a ser verdaderos contemplativos, ya que no hay un medio mejor para librarnos de la rigidez, la crudeza y la aspereza de nuestro arraigado egoísmo, que es el único obstáculo insuperable para la luz y la acción infusas del Espíritu Santo.

Ni siquiera la valerosa aceptación de las pruebas interiores en una soledad absoluta puede compensar totalmente la obra de purificación realizada en nosotros por la paciencia y la humildad, amando a otras personas y comprendiendo con benevolencia sus necesidades y exigencias menos razonables.

Los eremitas están siempre expuestos al peligro de secarse y endurecerse en su excentricidad. Al vivir sin contacto con otras personas, tienden a perder ese sentido profundo de las realidades espirituales que sólo puede dar el amor puro.

¿Crees que el camino hacia la santidad consiste en encerrarte con tus oraciones, tus libros y las meditaciones que te agradan e interesan a tu mente, para, rodeado de muros, protegerte de las personas, a las que consideras estúpidas? ¿Crees que el camino hacia la contemplación se encuentra en el rechazo de actividades y trabajos que son necesarios para el bien de otros, pero que te aburren y te distraen? ¿Te imaginas que vas a descubrir a Dios enclaustrándote en una crisálidad de placeres ascéticos y espirituales, en lugar de renunciar a todos tus gustos, deseos, ambiciones y satisfacciones por amor a Cristo, que ni siquiera vivirá dentro de tí si no puedes encontrarlo en otras personas?".


Thomas Merton

Nuevas semillas de contemplación, 202-203

jueves, 27 de agosto de 2009

GRACIAS!!!


¿Qué hago ahora? (o Dónde pongo lo hallado)

(Silvio Rodríguez)

(Una persona muy especial me hizo llegar esta canción de Silvio esta mañana, y al compartirla en este espacio común quiero decirle que nada de lo que encontramos se pierde, y que en el misterio que somos lo hallado siempre acaba encontrando su lugar; o, como dije una vez en un poema "La amistad es eterna bienvenida, eterna luz que alumbra otros caminos")



Dónde pongo lo hallado

en las calles, los libros, las noche,

los rostros en que te he buscado.
Dónde pongo lo hallado

en la tierra, en tu nombre, en la Biblia,

en el día que al fin te he encontrado.
Qué le digo a la muerte tantas veces llamada a mi lado

que al cabo se ha vuelto mi hermana.

Qué le digo a la gloria vacía de estar solo

haciéndome el triste, haciéndome el lobo.
Qué le digo a los perros que se iban conmigo

en noches pérdidas de estar sin amigos.

Qué le digo a la luna que creí compañera

de noches y noches sin ser verdadera.
Qué hago ahora contigo.

Las palomas que van a dormir a los parques

ya no hablan conmigo.
Qué hago ahora contigo.

Ahora que eres la luna, los perros,las noches,

todos los amigos.

(1969)

miércoles, 26 de agosto de 2009

La comprensión del dogma.


"No es la seca fórmula de una definición dogmática en sí lo que arroja luz en la mente de un contemplativo católico, sino el asentimiento al contenido de esa definición, que se profundiza y amplía hasta convertirse en una penetración vital, personal e incomunicable de la verdad sobrenatural que expresa, una comprensión que es un don del Espíritu Santo y que se funde en la Sabiduría del Amor para poseer la Verdad en su infinita Sustancia, que es Dios mismo.

Los dogmas de la fe católica no son meros símbolos o vagas racionalizaciones que aceptamos como arbitrarios puntos de estimulación en torno a los cuales se pueden formar o desarrollar buenas acciones morales; y aun es menos cierto que cualquier idea podría servir tan válidamente como las que han sido definidas, que cualquier pensamiento piadoso antiguo podría fomentar esta imprecisa vida moral en nuestras almas. Los dogmas definidos y enseñados por la Iglesia tienen un significado muy preciso, positivo y determinado, que debe ser explorado y penetrado por quienes tienen la gracia de poder hacerlo, si quieren vivir una vida espiritual íntegra. Pues la comprensión del dogma es el camino directo y ordinario hacia la contemplación.

Todas las personas que puedan hacerlo deben adquirir algo de la exactitud y agudeza de los teólogos para apreciar el verdadero sentido del dogma. Todo cristiano debe tener una comprensión de su creencia tan profunda como su estado le permita. Y esto significa que todos y cada uno deben respirar la atmosfera limpia de la tradición ortodoxa y ser capaces de explicar su creencia con una terminología correcta, una terminología con un contenido de ideas auténticas.

Con todo, a la verdadera contemplación no se llega por un esfuerzo de la mente. Al contrario, una persona podría fácilmente extraviarse en el bosque de detalles técnicos que interesan a los teólogos profesionales. Pero Dios da a los verdaderos teólogos un hambre, nacida de la humildad, que no se puede saciar con fórmulas y argumentos y que busca algo más cercano a Dios de lo que la analogía puede aportarnos".


Thomas Merton

Nuevas semillas de contemplación, 160-161

domingo, 23 de agosto de 2009

Tradición y revolución (3)

"La noción de dogma aterroriza a quienes no comprenden a la Iglesia. No pueden concebir que una doctrina religiosa pueda estar expresada en una afirmación clara, definida y con autoridad sin que de inmediato se vuelva estática, rígida e inerte y pierda toda su vitalidad. En su angustia frenética por huir de tal concepción, se refugian en un sistema de creencias que es vago y fluido; un sistema en el que las verdades pasan como niebla y vacilan y varían como sombras. Hacen su selección personal de fantasmas en este pálido e indefinido ocaso de la mente. Ponen mucho cuidado en no poner nunca tales abstracciones bajo la plena luz del sol, porque temen ver que son completamente insustanciales.
Privilegian a los místicos católicos con una especie de respetuosa consideración, pues creen qiue estos raros seres humanos llegaron de alguna manera a la cima de la contemplación desafiando al dogma católico. Suponen que su profunda unión con Dios ha sido una huida de la autoridad docente de la Iglesia y una protesta implícita contra ella.
Pero la verdad es que los santos llegaron al conocimiento más profundo y vital de Dios, a la vez que el más individual y personal, precisamente por causa de la autoridad docente de la Iglesia, precisamente a través de la tradición guardada y propiciada por esa autoridad.
El primer paso hacia la contemplación es la fe; y la fe comienza con un asentimiento a la enseñanza de Cristo a traves de Su Iglesia: Quien a vosotros me escucha, a Mí me escucha y La fe viene de la predicación (Romanos 10, 17)".
Thomas Merton
Nuevas semillas de contemplación, 159-160
Seguro que muchos estarán pensando: ¿Y Thomas Merton, a quien tenemos por paradigma de libertad interior dijo estas cosas? Con toda intensión las traigo al blog, para que veamos que la realidad "real" no es blanco y negro, sino que cada ser humano está formado por una múltiple diversidad de imágenes e ideas que van conformando su vida interior. Como dice el propio TM en la cita que aparece a la derecha del blog, sólo se puede discutir, cuestionar o negar, lo que primero se ha conocido y se ha vivido bien.

sábado, 22 de agosto de 2009

Tradición y revolución (2)

"Se supone que una revolución es un cambio completamente radical. Pero la ideología de la revolución política nunca cambiará nada más que las apariencias. Habrá violencia, y el poder pasará de un partido a otro; pero cuando el humo se disipe y los cuerpos de todos los muertos hayan sido enterrados, la situación será esencialmente la misma que antes: en el poder habrá una minoría de hombres fuertes que explotarán a todos los demás para sus fines personales. La codicia, la crueldad, la lujuria, la ambición, la avaricia y la hipocrecía serán las mismas de antes.
Las revoluciones humanas no cambian nada. La única influencia que puede subvertir realmente la injusticia y la iniquidad de los hombres es el poder que respira en la tradición cristiana y renueva nuestra participación en la Vida que es la Luz de los hombres.
Todas estas referencias al dinamismo cristiano les parecen absurdas a quienes no tienen experiencia personal de este aspecto revolucionario de la verdad cristiana y únicamente ven la corteza exterir del conservadurismo humano muerto que tiende a formarse alrededor de la Iglesia, de la misma manera que las lapas se pegan a los cascos de los barcos.
Cada cristiano y cada nueva edad de la Iglesia tienen que hacer este redescubrimiento, este retorno a la fuente de la vida cristiana... sólo un don de Dios puede enseñarnos la diferencia entre la seca corteza exterior de la formalidad que se forma a veces en la Iglesia por las naturalezas humanas que la componen, y la viva e interna corriente de Vida Divina, que es la única tradición católica real".
Nuevas semillas de Contemplación, 158-159
Thomas Merton

viernes, 21 de agosto de 2009

Tradición y revolución.


En su libro "Nuevas semillas de contemplación" TM dedica un capítulo a reflexionar en relación al binomio tradición-novedad en la Iglesia Católica; aquí dejo algunas ideas:


"Lo más paradójico a propósito de la Iglesia es el hecho de que es al mismo tiempo esencialmente tradicional y esencialmente revolucionaria. Pero esta paradoja no es tan grande como parece, porque la tradición cristiana, a diferencia de todas las demás, es una revolución viva y perpetua. Todas las tradiciones humanas tienden a estancarse y deteriorarse. Tratan de perpetuar cosas que no se pueden perpetuar. Se adhieren a objetos y valores que el tiempo destruye sin piedad. Están atadas a un orden de cosas contingente y material -costumbres, modas, estilos y actitudes- que inevitablemente cambian y dan paso a otras.

La presencia de un fuerte elemento de conservadurismo humano en la Iglesia no debería oscurecer el hecho de que la tradición cristiana, cuya fuente es sobrenatural, es algo absolutamente opuesto al tradicionalismo humano. La tradición viva del catolicismo es como la respiración de un cuerpo físico. Renueva la vida impidiendo el estancamiento. Es una constante, tranquila y pacífica revolución contra la muerte.

La tradición católica es una tradición, porque en el cristianismo sólo hay una doctrina viva. Toda la verdad del cristianismo ha sido plenamente revelada, pero aun no ha sido plenamente comprendida ni plenamente vivida. La vida de la Iglesia es la Verdad de Dios mismo, exhalada en la Iglesia por Su Espíritu, y no puede haber ninguna otra verdad que la sustituya y reemplace".

Nuevas semillas de contemplación, 156-157
Thomas Merton.

Podemos ver que TM parte de lo posible y no de lo real; es capáz de ver más allá de lo inmediato, y puede así poner en cuestión lo cotidiano desde un ideal más alto. Lo real es aquí lo posible, más que lo que de hecho sucede. Dice: esto es lo cristiano, vean a ver quien encaja en ello y quien no.

Seguiremos leyendo el texto.

jueves, 20 de agosto de 2009

Arquitectura y espacio sagrado.


"La profunda revelación en la conciencia religiosa del hombre contemporáneo se relaciona con la revolución en su sentido del espacio. Eso lo describe, de modo ingenuo pero exacto, J.A. T. Robinson al decir en Honest to God ("Con franqueza ante Dios") que el hombre moderno ya no se las puede arreglar con una noción de Dios "ahí afuera", una noción de trascendencia que presupone de hecho que el cielo sea una cúpula sobre la tierra y que Dios esté entronizado encima de ella.

El concepto de "espacio sagrado", que en realidad ha formado la conciencia religiosa del Occidente cristiano, tiene íntima relación con la arquitectura sagrada. El templo egipcio, griego o romano, era simplemente una casa en que estaba situada la estatua del Dios: quizás una cueva. Uno "entraba" en el santuario, pequeño y oscuro, donde estaba presente el dios.

Pero la arquitectura sacra cristiana aprovechó el aula cupular o la vasta basílica, y la fantástica explotación del espacio y luz de la catedral gótica la convirtió en una representación simbólica del mundo entero. La catedral es un "mundo"creado por muros en que se representa toda especie de seres, por ventanas por las que entra la luz del cielo vertiéndose sobre el pueblo de Dios, por un santuario espiritual y oculto en que se representan los sagrados Misterios. Ahí están presentes las concepciones de trascendencia e inmanencia. Recuérdese que la arquitectura gótica en Francia se desarrolló bajo el influjo de la teología del Pseudo -Dionisio, una teología de la oscuridad apofática (el Dios que es conocido al "desconocer") y la trasmisión jerárquica de la luz desde Dios, a través de los ángeles y la Iglesia.

Es una visión teológica muy sofisticada y profunda que, desde luego, hemos perdido.

Hoy en día ya no es posible ajustar ese tipo de iglesia al "espacio" de nuestras ciudades y de nuestro mundo.

La revolución de nuestra conciencia religiosa exige una franca comprensión del hecho de que tenemos un concepto de espacio y cosmos totalmente diferente. En ese nuevo concepto, no hay contención. Han desaparecido todos los límites y fronteras, o si exísten, son infinitamente flexibles. No hay "ámbito" en que pueda contenerse una luz inteligible. No hay localización espacial en que se encuentran lo infinito y lo finito. Lo que captamos es un redescubrimiento de la inmanencia, pero no sirve al inmanentismo de las religiones asiáticas, estático y fijado en éxtasis.

Nuestra tarea más importante es darnos cuenta del hecho de que nuestra nueva conciencia del espacio ya no admite la tradicional imaginería religiosa con que nos representamos nuestro encuentro con Dios. Al mismo tiempo, también hemos de reconocer que esa imaginería tradicional nunca fue esencial para el cristianismo. Debemos recuperar la conciencia neotestamentaria de que nuestro Dios no necesita templo (Hechos 7, 47-53) ni aun catedral. El Nuevo Testamento, en efecto, enseña que Dios tiene un solo templo indestructible, que es el hombre mismo (1 Cor 3, 17). Comprender que Dios está presente en el mundo en el hombre no es ninguna idea nueva ni radical, de hecho. Por el contrario, es una de las enseñanzas más elementales del Nuevo Testamento".


Thomas Merton.
"Conjeturas de un espectador culpable", 277-278

miércoles, 19 de agosto de 2009

¿Sigue siendo actual esta opinión de TM?


"Es una característica inquietante de la religión moderna el que se tienda cada vez más a diluir la fe y a sustituirla por un espíritu gregario o conformidad pasiva con el grupo, como si la obediencia de la fe de que habla San Pablo no fuera nada más que la negación a pensar por uno mismo y la renuncia a toda lealtad a las más profundas aspiraciones espirituales de cada cual. Como resultado de esa distorsión, surgue entonces la tentación de irse al otro extremo, buscar atención y consuelo mediante la rebelión inconformista. De ahí que la Iglesia tienda a dividirse entre una gran masa de convensionalistas pasivos e inertes que se agarran a ciegas a lo conocido, y una pequeña minoría de caprichosos excéntricos que admiran todo lo nuevo simplemente porque es nuevo".


-Humanismo Cristiano, 93-

Thomas Merton

lunes, 17 de agosto de 2009

Una grandeza teórica.


"La apertura al mundo verdaderamente cristiana procede de un auténtico resperto hacia el ser y el hombre, y hacia la situación natural e histórica del hombre en el mundo. Pero el respetar al hombre en su situación histórica de hoy, sin tomar en cuenta su necesidad, su angustia, sus limitaciones y su peligro, y sobre todo, sin consentir tomar parte en su responsabilidad, sólo acaba en una cruel burla al hombre. ¿De qué sirve exaltar la grandeza del hombre sencillamente porque los esfuerzos concertados de técnicos, soldados y políticos se las arreglan para poner al hombre en la luna, mientras cuatro quintos de la raza humana permanecen en abyecta miseria, mal vestidos y mal alimentados, en vidas sujetas a arbitraria e insensata manipulación por los políticos, o a la violencia a manos de la policia, de los chulos o de los revolucionarios? Cierto es que las posibilidades y la nobleza intrínseca del hombre son maravillosas: pero de poco sirve cacarearlo cuando la celebración de su grandeza teórica no sirve para ayudarle a encontrarse como ser humano normal".
Thomas Merton.
"Conjeturas de un espectador culpable", 208.

jueves, 13 de agosto de 2009

¿Me pueden ayudar?

En una parte de mi trabajo sobre TM hago la siguiente afirmación:
"En una época en la que el mayor reto que enfrenta la Iglesia no es el ateísmo, tras la caída del mundo comunista en la última década del pasado siglo, sino el “espiritualismo”, es importante insistir en la dimensión eclesial y social de la santidad cristiana: la búsqueda personal de la santidad está siempre vinculada a la santidad y plenitud de la Iglesia y de la humanidad, es un camino relacional, de apertura al otro, en el que se busca vivir plenamente el mandamiento del amor, a Dios y al prójimo".
( Lo anterior está fundamentado en una afirmación de Thomas Merton en la década del 60 del pasado siglo, que con una visión de luz larga, comprendió que el peligro para la fe y la Iglesia vendrían sobre todo de una errada comprensión del mensaje de Jesús y de interpretaciones fundamentalistas y alienantes de lo religioso; la proliferación de sectas en América Latina o las propuestas “espirituales” de la llamada “Nueva Era” lo confirman y hacen más actual. De hecho se pretende vivir lo espiritual al margen de cualquier institución, lo que han llamado algunos “religión a la carta”; o también al margen de los problemas reales y concretos de nuestro mundo).
Resulta que no consigo encontrar la cita en cuestión, que me parece la leí en los "Diarios". ¿Alguno de los amigos o amigas del blog puede ayudarme a localizar esa frase?

miércoles, 12 de agosto de 2009

TM: una figura discutida.


Mientras estoy trabajando en mi tesina sobre la santidad en Thomas Merton, aparecen algunas preguntas alrededor acerca de lo que pretendo presentar en ella. Thomas Merton, fue y sigue siendo una figura discutida, cuestionada y todavía mirada con sospecha; por eso quieren que mida las palabras que utilizo para referirme a él, y como se trata de un trabajo académico, no queda otra, sino decir todo lo posible, pero sin herir susceptibilidades. Quienes han seguido el blog saben que tanto la figura de Merton, como el tema de la santidad, ocupa buena parte de mis inquietudes, búsquedas y reflexiones. Creo que el ideal de santidad habla acerca de la manera en que concebimos y realizamos el seguimiento de Jesús en la historia humana, y creo que el testimonio de hombres y mujeres de nuestro tiempo es fundamental para ayudarnos a encontrar luego nuestro propio y peculiar camino de santidad. Thomas Merton ha sido un maestro para mí; le veo como prototipo del hombre de nuestro tiempo, y por ello me he identificado con su manera de concebir el seguimiento, fruto de un itinerario espiritual, en el cual fue creciendo y aprendiendo; aprendizaje que, además, nunca dió por hecho, por terminado. Era un hombre que siempre anhelaba descubrir a Cristo en nuevos e inesperados lugares e interlocutores.

¿Estaría mal decir que nuestro tiempo y nuestra Iglesia necesitan a TM? Yo creo que no, porque siempre necesitamos modelos, y él es uno de ellos, que además reune en sí mismo realidades muy diversas, con una especial vocación para integrar y unificar, válida sobre todo en tiempos como estos, plurales, diversos y complejos.

TM puede ayudarnos a mirar el presente desde su mirada contemplativa, su experiencia de mundo, su silencio interior, y todo lo demás que le singulariza y convierte en un maestro para tantísimas personas en el mundo entero, católicos, cristianos, ateos, poetas, artistas, hombres y mujeres de otras tradiciones religiosas. Sin negar sus limitaciones, humanas, sus errores, sus tropiezos; al contrario, justamente con ellos, puedo aprovecharme de su experiencia, conservadas en sus escritos personales y en sus reflexiones espirituales.

Thomas Merton puede ayudarnos, a los católicos, a obrar con un poco más de inteligencia y sentido espiritual; puede mostrar a quienes ven desde fuera que la espiritualidad es un camino de crecimiento humano y libertad interior, al mismo tiempo que de compromiso y servicio a la sociedad. Pocos como él, en sus escritos, conservan tanta actualidad que parece acaba de escribir lo que leemos.

No hay que temer a los testigos y profetas de nuestro tiempo. Todo lo contrario: tenemos que convertirlos en compañeros de camino. Importa poco si al final son canonizados o no; su santidad está en el camino que hicieron, como Iglesia, respondiendo a los desafíos del tiempo que les tocó vivir.

martes, 11 de agosto de 2009

Sobre Erasmo.

"Hasta ahora nadie ha incluido a Erasmo en un simposio sobre teología monástica. Claro que no era monje, y se cansó mucho de su pequeña comunidad religiosa cuando allí eran más aficionados a beber cerveza que a la conversación intelectual. (Después de todo, Erasmo se las arregló mucho mejor con sus amigos seculares. Tomás Moro era santo. No recuerdo que ninguno de los compañeros de Erasmo en el claustro fuera canonizado nunca.) En todo caso, esta frase de Erasmo se acerca bastante al blanco:
"La verdadera piedad, que florece sólo cuando el espíritu se esfuerza espontáneamente por crecer en caridad, se marchita cuando el espíritu descansa perezosamente en ceremonias externas que le eligen otros"
"Conjeturas de un espectador culpable"
Thomas Merton.
Página 232.

sábado, 8 de agosto de 2009

DEMIAN, de Hermann Hess.


DEMIAN, de Herman Hess
He hablado en este BLOG del libro "Demian. Historia de la juventud de Emil Sinclair", de Hermann Hess; guardo un recuerdo especial de su lectura, a mis 18 años, y desde entonces se lo he recomendado a muchas personas. Una de ellas, la más reciente, es un amigo, que acaba de enviarme algunos textos que le resultaron iluminadores, y me ha parecido buena idea compartirlos con los lectores del blog. Descubro que de alguna manera, e inconscientemente, hoy reproduzco en muchos sentidos aquellas ideas que deslumbraron mi recien estrenada juventud.


"-Me ha dicho usted que le gusta la música porque no es moral. De acuerdo. ¡Entonces, no tiene usted que empeñarse en ser moralista! No debe compararse con los demás; y si la naturaleza le ha creado como murciélago, no pretenda ser un avestruz. A veces se considera raro, se acusa de andar por otros caminos que la mayoría. Eso tiene que olvidarlo. Mire al fuego, observe las nubes; y cuando surjan los presagios y comiencen a hablar las voces de su alma, entréguese usted a ellas sin preguntarse primero si le parece bien o le gusta al señor profesor, al señor padre o a no sé qué buen Dios. Así uno se estropea, desciende a la acera y se convierte en fósil" (pág118)


"-Entonces -opiné yo- podía usted haber sido sacerdote.
-No, Sinclair, no. Hubiera tenido que mentir. Nuestra religión se practica hoy como si no lo fuera. Simula que es obra de la razón. En último caso hubiera podido ser sacerdote católico; pero protestante, ¡nunca! Los pocos creyentes verdaderos -conozco algunos- se atienen generalmente a la letra; a ellos no les podría decir, por ejemplo, que Cristo para mí no es un hombre, sino un héroe, un mito, una gigantesca sombra en la que la humanidad se ve proyectada a sí misma contra muro de la eternidad. Y a los demás, a los que van a la iglesia a oír palabras sensatas, para cumplir un deber, para no perderse algo y por otras razones parecidas, a ésos, ¿qué les podría haber dicho? ¿Convertirlos? ¿Usted cree? Pero a mi eso no me interesa. El sacerdote no quiere convertir a nadie; quiere únicamente vivir entre creyentes, entre sus iguales, y quiere ser portador y expresión del sentimiento que forja a nuestros dioses.
Se interrumpió y luego siguió: -Nuestra nueva fe, para la que hemos elegido el nombre de Abraxas, es hermosa, querido amigo. Es lo mejor que tenemos. ¡Pero está aún en mantillas! Aún no le han crecido las alas. ¡Ah!, una religión solitaria no es verdadera. Tiene que convertirse en comunitaria; tiene que tener sus cultos, sus bacanales, sus fiestas y sus misterios..." (pág 119)


"Sé que tiene usted sueños de los que nada me dice. No los quiero conocer. Pero le digo una cosa: ¡vívalos todos, viva esos sueños, eríjales altares! No es lo perfecto, pero es un camino.
Ya se verá si nosotros, usted y yo y algunos más, somos capaces de renovar el mundo.
Pero debemos renovarlo en nosotros mismos, día a día; si no, nada valemos. ¡Piense en ello!.." (pág 120)

"Pero la mayoría de las veces se trata de un error. Yo no digo que usted haga todo lo que le pase por su mente. No. Pero tampoco debe usted envenenar las ideas, reprimiéndolas y moralizando en torno a ellas, porque tienen su sentido. En vez de clavarse a sí mismo o a otro en una cruz, se puede beber vino de una copa con pensamientos elevados, pensando en el misterio del sacrificio..."

"Las cosas que vemos -dijo Pistorius con voz apagada- son las mismas cosas que llevamos en nosotros. No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos vive tan irrealmente; porque cree que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, desde luego. Pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría. Sinclair, el camino de la mayoría es fácil, el nuestro difícil. Caminemos".(pág 121)

"Ha habido mártires que se han dejado crucificar a gusto; pero tampoco ellos eran héroes, no estaban liberados; también ellos deseaban algo que les resultara amable y familiar, y tenían modelos e ideales. Quien desee solamente cumplir su destino, no tiene modelo, ni ideales, nada querido y consolador. Este es el camino que habría que seguir. La gente como usted y como yo está muy sola; pero, al fin y al cabo, nosotros tenemos nuestra amistad, tenemos la satisfacción secreta de rebelarnos, de desear lo extraordinario". (pág139)

miércoles, 5 de agosto de 2009

La santidad no se busca a sí misma.


“La santidad presupone no sólo una inteligencia humana normal, adecuadamente desarrollada y formada mediante una educación cristiana, una voluntad humana normal, una libertad adiestrada capaz de auto entrega y oblación, sino que incluso, y antes que todo eso, presupone unas emociones humanas sanas y ordenadas. La gracia supone y perfecciona la naturaleza, no reprimiendo el instinto, sino sanándolo y elevándolo a un nivel espiritual. Siempre tiene que haber en la vida cristiana un lugar adecuado para la espontaneidad saludable e instintiva”.[1]


El santo no es el que impone un control violento sobre sus emociones, sino el que deja que la gracia las ponga al servicio de la caridad.

El verdadero santo no es aquel que se ha convencido de que es santo, sino el que está anonadado por el convencimiento de que Dios, y sólo Dios, es santo. Está tan sobrecogido por la realidad de la santidad divina, que comienza a verla por todas partes. Acaso pueda verla también en sí mismo, pero ello será probablemente en último lugar, porque en sí mismo seguirá experimentando la nulidad, la pseudo realidad del egoísmo y del pecado. Con todo, aun en la negrura de nuestra disposición al mal brillan la presencia y la misericordia del divino Salvador”.[2]


El santo no se busca a sí mismo, busca a Dios y su gloria, y para eso trata de ser instrumento dócil en sus manos, dejando pasar a través de su vida, la misericordia de Dios.
[1] Vida y Santidad, 36.
[2] Vida y Santidad, 37.

lunes, 3 de agosto de 2009

Mantras cristianos.


Entre las prácticas de algunas religiones orientales y en la llamada "meditación trascendental”, está la repetición de los “mantras”. Consiste en colocarse en una postura que facilite la concentración y en repetir alguna palabra que provoca un estado de concentración y relajación. Se cree que así se produce una especial armonía con el universo. Los cristianos, al tener la riqueza del Evangelio, podemos tomar frases de este que tengan algo que ver con lo que estamos viviendo. Por ejemplo, si estoy en un estado de nerviosismo o de inquietud, sin saber por qué, puedo repetir la frase de Cristo “Yo te doy mi paz, yo te doy mi paz”, y descubrir cómo poco a poco la paz de Cristo va llenando mi interior. Si estoy inseguro y me siento débil, desprotegido, puedo repetir las palabras de Cristo: “Yo estoy contigo hasta el fin del mundo” o simplemente “Yo estoy contigo”. Cuando sienta la vida rutinaria y poco atractiva puedo evocar la frase: “Yo vine para que tengan vida”. Y para cualquier ocasión nos servirán estas: “Yo te amo con un amor eterno”, “Yo nunca te olvidaré”. Es importante advertir poco a poco que por medio de mi propia voz Dios me dice esas palabras a mi mismo.

“Un camino espiritual que no conduce a la vida cotidiana es un camino errado. Religión es vida cotidiana. Lo que llamamos tradicionalmente religión es tan solo la celebración extraordinaria de la vida cotidiana” (Willigis Jager)

“De cada lugar de la vida se eleva una escalera hacia el cielo”. (Anselm Grun)

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.