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lunes, 30 de noviembre de 2009

TM habla del ADVIENTO.

"El misterio de Adviento es un misterio de vaciamiento, de pobreza, de limitación. Debe ser así. De otro modo no podría ser un misterio de esperanza. El misterio de Adviento es un misterio de comienzo: pero también es el misterio de un fin. La plenitud del tiempo es el final de todo lo que todavía estaba incompleto, todo lo que todavía era parcial. Es el cumplimiento en unidad de todo lo que era fragmentario.



El misterio de Adviento en nuestras vidas es el comienzo del fin de todo lo que en nosotros no es todavía Cristo. Es el comienzo del fin de la irrealidad. Y eso, sin duda, es motivo de alegría. Pero por desgracia nos aferramos a nuestra irrealidad, preferimos la parte al todo, continuamos siendo fragmentos, no queremos ser”un solo hombre en Cristo”.


El Cuerpo de Adán (“hombre”), que debería ser el Cuerpo del Amor de Dios, está desgarrado de odio. El Cuerpo de Adán, que debería estar transfigurado de luz, es un cuerpo de oscuridad y mentira. Lo que debería ser Uno en amor está dividido en millones de hostilidades frenéticas y asesinas. Pero sigue en pie el hecho: Cristo, el Rey de la Paz, ha venido al mundo y lo ha salvado. Ha salvado al Hombre, ha establecido Su Reino, y Su Reino es el reino de la Paz.


Adviento, para nosotros, significa aceptación de ese comienzo totalmente nuevo. Significa una disposición para hacer que la eternidad y el tiempo se encuentren no sólo en Cristo sino en nosotros, en el Hombre, en nuestra vida, en nuestro mundo, en nuestro tiempo. Si hemos de entrar en el comienzo de lo nuevo, debemos aceptar la muerte de lo viejo. El comienzo, pues, es el fin. Hemos de aceptar el fin, antes de poder empezar. O más bien, para ser más fieles a la complejidad de la vida, hemos de aceptar el final en el comienzo, ambos juntos".

Thomas Merton, “Tiempos de Celebración”.

domingo, 29 de noviembre de 2009

ADVIENTO: PARA QUE ME ENSANCHES EL CORAZÓN.

Es ADVIENTO, otra vez. Esta tarde celebraré la cuarta Eucaristía de este Primer Domingo de Adviento, y volveré a leer un hermoso poema de Rabindranath Tagore que habla de Aquel que viene, viene, viene siempre. He hablado de la espera y de la ESPERANZA; he insistido en que se trata de una espera activa, nada que ver con pasividad, conformismo o resignación. Se trata de ponerse en camino para salir al encuentro de Cristo que viene. Se trata de un DESPERTAR, para que no nos sorprenda lo que está por venir. Se trata de mantenerse en pie ante el Hijo del Hombre. Estas y muchas otras imágenes, bíblicas, nos ayudarán a preparar un lugar en nuestra vida para CRISTO QUE VIENE. Necesitamos ENSANCHAR EL CORAZÓN, deshacernos de trabas, prejuicios, temores, y SOÑAR CON FUERZA.
He pensado que ISAÍAS desde muy lejos en el tiempo soñó a Jesús.
 Luego, JUAN BAUTISTA le preparó el camino, hablando cuando nadie quería escuchar.
 Finalmente, MARÍA se ofreció a sí misma para la obra final, Y ENTONCES EL VERBO SE HIZO CARNE.
Nosotros podemos TRABAJAR POR LA ESPERANZA del mismo modo:
-Soñando como Isaías.
-Preparando el camino, como el Bautista.
- Poniendo la "carne" como María.
 Entre unos y otros contruimos el Reino.
PERO, dice Juan: "Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron".
 DIOS ESTÁ SIEMPRE AHÍ, pero no le vemos. Estamos ciegos, sordos, mudos.
 Estamos dormidos.
Jesús nos llama a la vida, que brota de nuestra carne bendecida por Él.
NECESITAMOS LA FE, que mueve montañas.
 NECESITAMOS LA ESPERANZA, que abre caminos.
 NECESITAMOS EL AMOR, que, dice el poeta, "convierte en milagro el barro".
No dejemos pasar esta oportunidad y vivamos el Adviento, alegres y disponibles para Dios.

jueves, 26 de noviembre de 2009

ORAR CON JULIANA DE NORWICH.

"Dios creó nuestra alma para que sea su propia ciudad y el lugar de su descanso.
Esto es lo que más le place de toda la creación.
Y cuando habíamos caído en el dolor y el sufrimiento,
ya no eramos aptos para tan noble oficio.
Pero nuestro buen Padre
no se preparó otro lugar para morar,
 sino que, en cambio, se sentó sobre la tierra,
esperando a la humanidad,
 esa misma sacada del barro, hasta que
en el tiempo fijado por la gracia, su amado Hijo
devolvió a esta ciudad su noble belleza,
 a través de su grandiosa obra".


PARA ORAR:
"Amadísimo amigo, ayúdame a sentir ese anhelo que tienes por mí.
 Que la imagen de ese exilio tuyo del alma humana me inspire un deseo semejante de tu presencia dentro de mí.
 Y te doy gracias por Jesús, tu Hijo, que por su ardua labor, te ha devuelto tu ciudad, mi alma, haciéndola noble y bella".

Tomado de: "Todo será para el bien". Basado en la espiritualidad de Juliana de Norwich. San Pablo.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

San Bernardo en Thomas Merton, 2.

4- Encuentro destacables algunos aspectos que parecen vincular la trayectoria de Bernardo con la del propio TM; por ejemplo, escribe: “Una de las cosas de que huyó Bernardo al sumergirse en la soledad del Cister parece que fue la ambición literaria” (69). Vincula la obra de Bernardo con el renacimiento humanístico del siglo XII, y descubre que su teología y su mística están vinculadas: “San Bernardo no es un teólogo en el sentido moderno y técnico en que esta palabra designa al hombre que emprende el estudio científico de tesis dogmáticas. Su teología va unida a su experiencia personal, y esta sólo es un reflejo, un testimonio, de toda la Iglesia orante” (72). Es decir, refleja la fe de Bernardo, y la fe de su época. Aspectos importantes que descubre TM en Bernardo: centralidad de Cristo, devoción de Bernardo a la humanidad de Cristo. Habla del “punto culminante el humanismo cristiano de Bernardo”, y afirma: “El amor de Dios no es algo que pueda injertarse en la vida humana, en caso de necesidad, para serle útil. El amor de Dios es la única razón de ser del hombre. Mientras el hombre no ame a Dios, no ha empezado a vivir” (77). Vincula Bernardo, según TM, amor y libertad, y prefiere hablar, no tanto de perdernos en Dios, sino de ser hallados en Él, con toda nuestra realidad individual y personal (78). (Personalmente creo que hay en TM una huella humanista que, lejos de apagar su amor por Cristo, lo enriquece y eleva, permitiéndole tener una visión espiritual más larga). También en el pensamiento teológico espiritual de Bernardo hay una síntesis entre el misterio de Cristo y el misterio de los que se identifican con Él, es decir, Cristo y la Iglesia. Bernardo es un hombre de Iglesia. Acento en la ENCARNACIÓN, y en el misterio de la presencia de Cristo en el mundo, y ello a causa de la infinita misericordia de Dios. Cuando el hombre ama a Dios con todo su corazón, el hombre se convierte en divino, es uno con Cristo, imagen de la imagen perfecta del Padre (100-101).


5- Finalmente, otra cita sobre la santidad: “Aspirar a una santidad que da ocasión de admirarse a sí mismo y ser admirado de los demás es el peor de los caminos para hacerse santo: la complacencia en sí mismo, la mirada sobre sí mismo, es lo contrario de la santidad” (128). Y también. “La santidad de los santos no es nunca más que un aspecto de la santidad de Jesucristo. Hacemos nuestras las virtudes de nuestro redentor por la unión de nuestra voluntad con su gracia” (136-137). Otros dos aspectos vinculantes del pensamiento de Bernardo con TM presentes en este comentario serían la relación entre santidad y amor fraterno, y la presencia de María en la santidad del cristiano. “Si la realidad del amor de Dios no nos conmueve, nos será imposible respetar las obligaciones de la caridad fraterna o incluso los de la estricta justicia que debemos a los hombres con quienes convivimos” (132). En el caso de María, TM afirma que la santidad de María es digna de ser comparada con la divina santidad de su Hijo (140); no comparto esta frase tan radical; incluso parece estar de acuerdo en la posibilidad de que se declare como dogma la mediación universal de María.

6- Para el final, apunta: “Estamos llamados a ser santos no por nuestras fuerzas, puesto que carecemos completamente de ellas, sino por la fuerza que comunica la cruz de Cristo”(143); “No estamos llamados únicamente a temer a Dios o a honrarle: estamos llamados a amarle con todas nuestras fuerzas; amarle hasta olvidarnos radicalmente de nosotros mismos; hasta identificarnos con Él”(144).



Las citas están tomadas de la versión del libro publicada por PATMOS, 1956

sábado, 21 de noviembre de 2009

San Bernardo en Thomas Merton.

IDEAS SOBRE LA SANTIDAD EN “San Bernardo, el último de los Padres”, de THOMAS MERTON.



1- “El enigma de la santidad es la tentación y ordinariamente la ruina de los historiadores. La santidad nace de un conflicto, de contradicciones que se concilian en la unidad” (28). “Hay otros elementos antagónicos que se deben conciliar y armonizar en todos los santos: lo humano y lo divino” (32). “Insistiendo en aspectos visibles y accidentales, nos quedamos en la superficie de las cosas, pues aquellos emanan de una vida de santidad profunda e invisible. Lo esencial, no lo olvidemos, es lo que no vemos. Todo aquello que se relaciona con el misterio central, todo cuanto se capta fácilmente en la vida de un santo, no tiene gran alcance; a lo sumo es señal de una santidad interior. Los pensamientos y las virtudes de un santo no son cosas maravillosas en sí mismas; sólo son a manera de relámpagos, muy significativos, que emergen de la noche del misterio de Dios y del corazón mismo de ese misterio. Un santo no representa ni su época, ni su país, ni siquiera a sí mismo: es un signo de Dios, signo para su generación, signo para todas las futuras generaciones” (33). “Los santos no sólo poseen la vida, sino que la comunican; sólo aquellos que la recibieron de ellos son los que mejor pueden hablar de su santidad” (33). “Cristo se comunica a los hombres por el ministerio de los santos, y no sólo durante su vida, sino también después de su muerte” (34).


2- “De su madre aprendió ante todo Bernardo a amar a Dios. Ella fue la que echó los cimientos de su santidad, transfundiéndole algo de su sencillez personal, de su abnegación y caridad, enseñándole a rezar y a amar al Salvador crucificado” (36). “El signo característico de una verdadera renovación espiritual es esa especie de contagio que difunde en derredor suyo y que llega a todos los campos de la actividad y de la vida; orienta los progresos del arte, inspira una nueva poesía y música, despierta en los que se aman un lenguaje nuevo para cantar su amor y les concede el que se puedan mirar uno a otro con un respeto completamente nuevo, desconocido hasta entonces” (39).


3- Hay en este libro muchos elementos de una concepción de la santidad preconciliar, que aunque permite vislumbrar las líneas de pensamiento que aparecen el TM en años posteriores, todavía refleja ciertas idealizaciones o comprensiones marcadas sobre todo por la piedad o el dualismo espiritual. Por ejemplo, página 43, dice “Tuvo que aprender que el hombre no es un ángel, que los monjes tienen cuerpo”; me pregunto: ¿Eso hay que aprenderlo, o es natural que lo sepamos? Y luego: “No sólo procuró mortificar sus deseos, sino hasta crucificar sus sentidos”, y también: “el santo, siempre harto puro y espiritual para sentir cualquier tentación carnal, supo no extrañarse de que todos los hombres no se pareciesen a él” (43). Merton, en Louisville, descubrió lo contrario: cuanto se parecía él a todos los hombres. Por otra parte TM reconoce aquí que algunas acciones de Bernardo pueden ser escandalosas hoy, como su apoyo a las cruzadas, pero dice que el poder espiritual que se descubría en él, y que le hizo participar de la política de su tiempo, también forma parte de su santidad. Reconoce que “la santidad es siempre algo trascendente, y, con todo, hay en San Bernardo algo que no hubiese sido lo que fue fuera de los viñedos de borgoña” (62); influencia de su entorno, la gracia edifica sobre la naturaleza. Bernardo es una paradoja, pues rompe con el ideal de vida cisterciense (su vida política), y en esto puede verse en paralelo con la propia experiencia de Merton: “Bernardo sintió siempre preferencia por la vida oculta del claustro, y es falso que sus extraordinarios trabajos hayan amortiguado, por poco que fuese, su espíritu monástico” (63). “Su vida fue un aviso, un sacramento para su época como para la nuestra. Su santidad nos recuerda con elocuencia el hecho de que Dios no cesa de intervenir de manera casi visible en los asuntos humanos” (65). En la página 66 resume la santidad de Bernardo, que es “la santidad del profeta y del mártir”.
(Continuará...)

martes, 17 de noviembre de 2009

MADUREZ.

"En un koan zen alguien dijo que un hombre iluminado no es alguien que busca o encuentra a Buda, sino, simplemente, un hombre normal y corriente que ha hecho cuanto tenía que hacer. Pero detenerse no significa haber llegado. Detenerse es quedarse a un millón de millas de la meta, y no hacer nada dejar dicha meta a una distancia tan enorme como el universo entero.
 En cuanto al llegar, cuando llegas, has fracasado. Sin embargo, ¡cuán cerca está la solución! ¡Qué sencillo sería no tener nada más que hacer... con tal de que uno no tuviera realmente más que hacer!
 El hombre inmaduro no puede conseguirlo, haga lo que haga.
 Pero el fruto maduro del árbol cae sin siquiera pensar en ello.
 ¿Por qué?
El hombre que ha llegado a la madurez descubre que nunca hubo nada que hacer desde el comienzo mismo".

Thomas Merton.
 "Conjeturas de un espectador culpable".

lunes, 16 de noviembre de 2009

SAN CRISTOBAL.

 Hoy, 16 de noviembre, la Habana celebra a su patrono, San Cristobal. También un día como hoy, hace ya unos cuantos años, Thomas Merton recibió el agua bautismal. Esta mañana comenté en la Eucaristía acerca del relato hagiográfico que muestra a Cristobal transportanto a Cristo sobre sus hombros, y lo utilicé como parábola o metáfora de nuestro propio itinerario espiritual. La fe es una carga y un yugo; así la describe Jesús en los Evangelios, pero una carga suave y un yugo ligero cuando se vive la "búsqueda" de Dios auténticamente. El martirio no consiste sólo en derramar la sangre, sino también en "soportar la carga de la fe" con disponibilidad y sin perder la alegría del corazón.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Ernesto Cardenal habla de TM.

En la segunda parte de sus memorias el poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal comparte también algunos de sus recuerdos de Thomas Merton. Por ejemplo, comienza diciendo: “Thomas Merton me había dicho que si a el no le permitían salir del monasterio y fundar la comunidad que habíamos planeado, yo debía estudiar para el sacerdocio en un seminario, y realizar esa fundación”. Hablando de esa comunidad y de toda la correspondencia e intercambio que genero, escribe: “Merton participo de esa escribidera. Se celebro en grande el Encuentro de poetas de México, al que Merton envió una declaración”.



Habla de uno de los miembros de la comunidad de Solentiname, que “se había convertido leyendo a Merton”; y mas adelante apunta: “Cuando estuve de novicio en un Estados Unidos santo, fue Thomas Merton quien me revelo la sabiduría, la espiritualidad y el misticismo de los indios de América, de las dos Américas”.A Merton le interesaba mucho lo que yo escribía sobre los indios. Veía que esto era como una vocación especial mía, que había descubierto, la de los indios. También en una carta me dice que esto es como un acto de reparación, y de profunda adoración al Creador. Agrega: Yo no me he olvidado de los indios y todo lo que significan para nosotros dos. En otra carta habla de que tiene mucha importancia para todos nosotros lo que yo estoy descubriendo, y que la gran unión de las dos Américas no podrá darse si no es enraizada en lo indígena”.


Laughlin me escribió que Merton estaba siempre alegre, y resignado a la prohibición de no salir del monasterio. Después Merton me escribió que estaba cada vez mas convencido de que su destino era la vida solitaria, aunque también me mencionaba al río San Juan y a Ometepe, lo que indicaba que aun le interesaba una fundación por esos lados (tenia que decirlo en clave). Me insiste en que le pida a sor Maria que rece por el. Y sor Maria me contesto que lo haría todos los días con nombre y apellido. Después me dice que cada vez le permiten estar mas tiempo en su ermita, y esa es una bendición de la que esta muy agradecido. En los monasterios todavía hay sencillez y alegría en algunos monjes, dice, pero la estructura es tan falsa y artificial. Después me dijo en otra carta que ya la mayor parte del tiempo lo pasaba en la ermita, y estaba feliz, y sentía que ya ha encontrado lo que siempre había estado buscando”.


“Como en mi libro de salmos lo hice estando en el seminario, en una carta Merton me habia escrito: Tus salmos son estupendos. Esas son las versiones que realmente debieramos estar cantando en el coro. Que pocos son los monjes que piensan el verdadero sentido de los salmos. Si los sacerdotes supieran lo que estan recitando a diario. Estoy seguro que algunos de ellos deben darse cuenta. ¿Tenemos que estar en un campo de concentración para que nos llegue la verdad?”.


Cardenal recibió la ordenación sacerdotal un 15 de agosto; esa madrugada Merton le escribió desde Kentucky: “Hoy, DIA de tu ordenación, estoy pensando en ti especialmente… A menudo pienso en que cosas maravillosas han pasado en los seis anos desde que te fuiste. Tu vida ha sido bendecida, tu vocación viene verdaderamente de Dios de la manera más evidente. El puede dejarte sentir tus propias limitaciones, pero el poder de Su Espíritu también se hará evidente en tu vida. No temas, sino que se como un niño en Sus brazos, y harás mucho por tu país. …Y me decía Merton que esa semana lo quitaban del cargo de Maestro de Novicios”.

Tomado de "LAS INSULAS EXTRANAS", Memorias 2, Ernesto Cardenal.

martes, 10 de noviembre de 2009

LA OBRA DE DIOS.

"La vida no consiste en realizar alguna obra especial, sino en acceder a un grado de conciencia y libertad interior que esté más allá de todas las obras y de todos los logros".

"Nuestra vocación no consiste simplemente en "ser", sino en trabajar junto con Dios en la creación de nuestra vida, nuestra identidad, nuestro destino. Esto significa que no debemos existir pasivamente, sino participar activamente en Su libertad creadora, en nuestra vida y en la vida de los otros, eligiendo la verdad".

"Mi intención consiste en entregarme por entero y sin reservas a cualquier obra que Dios quiera realizar en mí y a través de mí".

Thomas Merton.

lunes, 9 de noviembre de 2009

PROYECTOS Y ORACIONES.

Está comenzando otra semana, amanece nublado, y acabo de celebrar la Eucaristía. Asisten muy pocas personas habitualmente a esta misa de 8, se sienta cada una en un extremo del templo y apenas contestan a las oraciones, aun cuando siempre asisten algunas religiosas. Siempre me he preguntado la razón de que personas que comparten la misma fe sientan la necesidad de aislarse, buscando siempre un lugar en el templo lo más alejado posible del resto.
La semana que pasó celebramos varios santos carmelitas; entre ellos ocupa un lugar especial ISABEL DE LA TRINIDAD: una mujer que irradia mucha luz, en su vida y en sus escritos.
El jueves próxima viaja a España el P.Teodoro Becerril, párroco del Carmen de la Habana desde hace más de 50 años; debe atenderse un grave problema de salud. Mientras permanezca allí, yo me haré cargo de esta parroquia, en el centro de la capital cubana.
Pido las oraciones de todos los amigos y amigas del blog en favor de nuestro querido Teodoro, para que pueda recuperarse y con el auxilio de María, regresar pronto a su querida isla. También por mí, para que pueda acompañar a esta comunidad parroquial en este tiempo, mientras espero la solución de los trámites necesarios para viajar a USA, que es el lugar donde estoy asignado por los superiores (Al menos por ahora).
Estoy extrañando muchas cosas de Madrid, muchos amigos; desde que regresé apenas salgo de casa, procurando sortear este período de readaptación; los recursos espirituales habituales me están ayudando, como siempre, a conservar la confianza y la alegría en el corazón.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

DESDE LA HABANA 3

Cada mañana, antes de rezar Laudes con la comunidad, y en medio de ese tiempo de silencio saludable con que acogemos el día, tomo los textos de TM y trato de apropiarme de sus palabras y poemas para entrar en comunión con el TODO. Es importante descubrir el día que empieza como regalo, como ofrecimiento de Dios para sus hijos, como BENDICIÓN. Necesario, porque también nos acompañan dolores y enfermedades, ausencias y desengaños, partidas y carencias; ellas nos recuerdan que somos frágiles, falibles, efímeros, y que nuestro trascender está siempre en la medida del amor con que entregamos nuestro barro para ser modelado por el Espíritu. Cada jornada trae lo suyo, y en medio de lecturas, música, servicio, alabanzas y recogimiento, vamos desgranando nuestra existencia hasta quedar vacíos y desnudos, hasta caer al surco donde nos cubre la tierra y sale luego el árbol nuevo.
El dolor no es más que el anuncio del nuevo nacimiento.
La vida empieza y termina a cada momento.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.