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lunes, 28 de diciembre de 2009

El Hombre Nuevo.

"Las religiones no se limitan a proporcionar respuestas a preguntas. O, al menos,no se limitan a eso, a no ser que degeneren. La salvacion es algo mas que la respuesta a una pregunta".

"El autentico poder del hombre permanece oculto en la agonia que le hace clamar a Dios: y ahi es, al mismo tiempo, desvalido y omnipotente".

"La gracia no es una magica substancia que se filtre sutilmente a nuestras almas para actuar como una especie de penicilina espiritual. La gracia significa que no hay oposicion entre Dios y el hombre".

Thomas Merton
"El hombre nuevo"

(Disculpen las dificultades con los acentos)

miércoles, 23 de diciembre de 2009

FELIZ NAVIDAD!!!!!

En la plenitud del tiempo…vino el Amor.


“Cuando el primer hombre eligió espontáneamente experimentar el mal y comprometió su libertad con una ilusión, sumergió su luz en las tinieblas. Su alma se convirtió en un vacío, un abismo, una nada, y la noche descendió sobre las profundidades de su espíritu. Pero en la tiniebla siguió con hambre de luz, en el caos su espíritu siguió con sed de orden y paz, y en su nulidad no podía menos de aspirar a ser, a la libertad espiritual, a una verdadera identidad. Y así el hombre clamo por la luz de la que habia huido. Y el Espíritu de Dios volaba sobre él. Pero ¿Quién podía entender ese vuelo? ¿Eran las alas de un protector o de un vengador? ¿Dios era amigo o enemigo? Las leyes que dio a los hombres, emanadas del seno de su impenetrable ocultamiento, no ofrecían respuesta satisfactoria.


En la plenitud del tiempo, Dios quiso revelar Su respuesta a esa pregunta. Quiso mostrar Su benevolencia y misericordia a los hombres. Quiso probar que nunca habia dejado de amar a Su Hijo descarriado. Y para hacerlo evidente, vino Él mismo a buscar al hijo que era incapaz de regresar a él. Así, Dios envió Su propia luz, Su palabra, Su único hijo, al mundo creado por él. Así, una vez mas, separo la luz de la tiniebla y recobro lo que era suyo”. (Thomas Merton, Tiempos de Celebración, 210/211)


¡FELIZ NAVIDAD 2009!

domingo, 20 de diciembre de 2009

Espiritualidad cristiana.

"Las directrices para la meditación desde el siglo XVII hasta la primera mitad del siglo XX tendieron a ser excesivamente detalladas. A menudo el contenido bíblico era insuficiente y la meditación estaba poco ligada a la liturgia. Sin embargo, la renovación religiosa desde el Vaticano II ha traído un nuevo aprecio por la meditación y la contemplación…



Ya no podemos seguir viendo la meditación y la contemplación como experiencias esotéricas y elitistas. Nadie ha hecho más que el monje trapense Thomas Merton para liberar la meditación y especialmente la contemplación de ese elitismo. Merton hizo mucho para recuperar la tradición contemplativa sin caer en la trampa de trivializar la contemplación. Merton se preguntaba: ¿Qué significa la vida contemplativa o la vida de oración, soledad, silencio y meditación para el hombre de la era atómica? Este monje trapense, cuyas obras han sido mas leídas que las de cualquier otro monje de la historia, redescubrió a los cristianos su herencia de meditación y contemplación, y mostró con su vida que la meditación y la contemplación llevan inevitablemente a un ministerio de justicia y paz.


Durante el tiempo posterior al Vaticano II, se ha propagado también el interés por técnicas meditativas como la meditación trascendental. Aun cuando tales técnicas pueden tener beneficios terapéuticos y pueden ayudar al cristiano que busca el silencio y la oración, la meditación cristiana es más que una técnica. Es un acto de fe, un ejercicio religioso realizado como parte del seguimiento personal de Cristo. Su fundamento es la palabra de Dios y esta siempre abierto al don de la contemplación”.

Espiritualidad cristiana. Temas de la tradición”.
Lawrence S. Cunningham y Keith J. Egan.
Sal Terrae.
Página 119/120.

viernes, 18 de diciembre de 2009

LOS CAMINOS DE CRISTO


Al hablar del Adviento, Thomas Merton hace un señalamiento importante y curioso que llama nuestra atención. Es el siguiente:

“Puede ocurrir que los mejores cristianos estén entre los que, por alguna razón, se consideran malos cristianos. Eso también puede ser parte del misterio de Adviento, y nos puede recordar los caminos de Cristo”.
¿Qué piensan? Léanlo varias veces y verán cuántas ideas llegan, cuántas preguntas, y también algo de luz. Aquí está eso que la teología ha llamado la “kénosis” o “abajamiento” de que habla la Carta a los Hebreos y San Pablo también. Sigamos escuchando a Merton:
“La plenitud del tiempo es el tiempo de Su vaciamiento en nosotros. La plenitud del tiempo es el tiempo de nuestro vaciamiento, que atrae a Cristo a bajar a nuestras vidas de modo que en nosotros y por medio de nosotros pueda traer la plenitud de Su verdad al mundo”.
Dice Merton:
“Aquí es donde hemos de tener cuidado con nuestros torcidos conceptos de “plenitud” y “planificación”. Es cierto que la gloria y la presencia de Cristo a veces han rebosado visiblemente no sólo en carismas espirituales, sino también en lo que podríamos llamar el carisma de la cultura y las formas espirituales de la civilita. Pero, obviamente, ese “carisma”, en el mejor de los casos, es metafórico o analógico, ya que implica el “bautizar” formas que son muy limitadas en el tiempo y en la geografía. Cuanto más “llenos” estamos de esos cumplimientos, y cuanto más identificamos la fisonomía de una cultura próspera con el rostro del Kyrios glorificado, más tendemos a dejarnos engañar por una proyección y cumplimiento ilusorios, y mayor el peligro de que nuestro Cristianismo se convierta en una vana presunción ante los ojos de Dios. En tal caso, el Advenimiento del Señor no pide ni más ni menos que un retorno al “vaciamiento” de la fe. Incluso puede significar la destrucción de la falsa imagen que habíamos erigido en honor de nuestro propio logro, o que, aunque erigida en honor del Señor, no era digna de Él”.

Sigue entonces su argumentación para acabar de iluminar la frase inicial de esta entrada:
“Si el Señor desea vivir en nosotros Su vaciamiento de Sí mismo, Su Kénosis, no es probable que tolere en nosotros la plenitud y ufanía de la arrogancia colectiva. ¿En quién descansará Su Espíritu sino en los humildes y en los pobres? Eso no significa que el orgullo ocasional, o incluso corriente, pueda arrojar válidas dudas sobre la verdad de la Iglesia; pero significa que la fuerza y santidad de la Iglesia no están, en ese momento, donde se supone y se afirma que están”.
Aquí habría ahora que volver a leer la frase inicial, y por eso vuelvo a escribirla:
“Puede ocurrir que los mejores cristianos estén entre los que, por alguna razón, se consideran malos cristianos. Eso también puede ser parte del misterio de Adviento, y nos puede recordar los caminos de Cristo”.
¡Recordarnos los caminos de Cristo! Qué importante es esto siempre, por nuestra mala memoria.

SILENCIO


“El silencio puede ser un gran problema o una inmensa gracia. Cuando se convierte en una regla excesivamente formalizada, deja de ser una fuente de gracia y se transforma en un problema porque no constituye una experiencia bienhechora. Durante mucho, demasiado tiempo, nuestro silencio ha sido en verdad una forma de ausencia, un estar ausentes los unos respecto de los otros. Debemos permitir que el silencio se impregne de presencia y de luz. Solo entonces será fuente de vida”. (TM, Manantiales, 18/19)

lunes, 14 de diciembre de 2009

ADVIENTO es LO NUEVO.

"La misma Iglesia quizá sea llamada algún día a señalar al Redentor victorioso y Rey de los tiempos en medio del derrumbamiento de todo lo que ha edificado laboriosamente la devoción de siglos y culturas, con sincera intención de que fuera cristiano.

El advenimiento de Cristo en la historia no está esencialmente vinculado al desarrollo y progreso de una civilización cristiana. La “cristiandad” es y ha sido una gran cosa, pero nunca ha sido un bien absoluto y sin matizar, ni un bien en sí mismo. La cristiandad no es el cristianismo. No es “el Reino” y no es el Cristo místico.
La realidad de la cultura cristiana emana ciertamente de la presencia de Cristo en el mundo, pero no es idéntica a esa presencia. Nuestro Adviento no es una celebración de valores tradicionales meramente culturales, por grandes y dignos de perpetuación que sean. El adviento no es un mero retorno, una repetición, una renovación de lo antiguo. No puede ser el regreso a la infancia personal o social. La venida del Señor, que es lo mismo que Su “presencia”, es la venida de lo nuevo, no la renovación de lo viejo, y la Historia Sagrada es como el río de Heráclito en que nadie se baña dos veces”.


Thomas Merton, "Tiempos de celebración".

JUAN DE LA CRUZ.

 Hoy es la fiesta de San Juan de la Cruz, y en un rato estaremos concelebrando la eucaristia todos los que vivimos el carisma teresiano en esta comunidad habanera, junto a los hermanos y hermanas de la parroquia. En medio del Adviento evocamos al frailecillo enamorado que canta y proclama el gozo de sentir ardiendo la llama viva del Espiritu en el corazon. Quiero recomendarles en esta ocasion (Y sin acentos, por problemas en mi ordenador) la vision del santo acerca del apego, ya no a las cosas materiales, sino a la espirituales, y su opinion sobre devociones, imagenes y oratorios. Me gustaria comentar acerca de esto, si encuentro ocasion. Thomas Merton fue un gran lector de San Juan de la Cruz, y le tuvo por maestro durante buena parte de su vida.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Aniversario de la muerte de Thomas Merton.

 El 10 de diciembre es una fecha importante en la vida de Thomas Merton. Ese día llegó a Getsemaní para quedarse definitivamente. Ese día, en 1968, acabó su vida, de forma absurda, en Bangkok. También el 10 de diciembre es el día de la lucha por los derechos humanos. Me gusta relacionar ambas cosas, porque TM fue un gran humanista, que pudo descubrir a través de su experiencia religiosa la belleza del ser humano. Creo que todo camino espiritual ha de ser humanizador, plenificador de lo humano; una religiosidad que reniega de nuestra humanidad no será nunca autenticamente cristiana.

sábado, 5 de diciembre de 2009

LA CELEBRACIÓN DE ESTA ESPERANZA.

"Nuestra tarea es buscar y encontrar a Cristo en nuestro mundo tal y como es y no como podría ser. El hecho de que el mundo sea diferente de lo que podría ser no altera la verdad de que Cristo está presente en él, y que Su plan no ha fracasado ni cambiado: en efecto, todo se hará conforme a Su voluntad. Nuestro adviento es la celebración de esa esperanza. Lo que es incierto no es la "venida" de Cristo sino nuestra acogida a Él, nuestra docilidad y capacidad de salir a Su encuentro".

 Thomas Merton.
"Tiempos de celebración", 95.

JESÚS, NUESTRA MADRE.

ORAR CON JULIANA DE NORWICH:


“A veces la madre permite que su hijo caiga
y aprenda lo arduo del camino para su propio bien.
Pero por el gran amor que le tiene nunca permitirá
Que algún peligro real amenace la vida de su niño.
Y aun cuando sabemos que algunas madres en la tierra
Han dejado morir a sus hijos,
Jesús, nuestra madre del cielo, nunca permitirá
Que nosotros, sus hijos, perezcamos,
Pues sólo Él es todopoderoso, plena sabiduría y todo amor.
Muchas veces,
Cuando tomamos conciencia de nuestras culpas
Y de nuestras miserias,
Tenemos miedo y nos avergonzamos tanto,
Que no sabemos qué hacer.
Pero nuestra madre paciente
No quiere que salgamos corriendo;
Nada le disgusta más que eso.
Quiere que nos comportemos como un niño.
Cuando un niño siente espanto y miedo,
Corre lo más rápido que puede hacia su madre,
Y si no puede hacer nada,
La llama a gritos para que lo ayude.
Con la humildad de un niño también nosotros digamos:
Madre amada, ten piedad de mí.
Me he metido en un horrible lío y
Necesito tu ayuda y tu sabiduría.
Aun cuando no sintamos alivio inmediatamente
Podemos estar seguros de que Él
Se comporta como una madre sabia.
Si Él considera
Que nos va a hacer algún bien lamentarnos y llorar,
Su compasión y su piedad permitirán esto
Hasta el momento oportuno, porque nos ama.
Él quiere que imitemos al niño que naturalmente
Confía en el amor de su madre, sea cual sea la situación.
Nuestra madre nos protege y nos rodea continuamente
Con su mano; así pues nuestro Señor es como una niñera de buen corazón, cuya única labor es velar por la
Seguridad de quien está a su cargo”.

Para orar: Jesús, Madre, tú nunca permitirás que nosotros tus hijos perezcamos. Que yo pueda confiar siempre en esto, y sentir tu presencia amorosa continuamente, y tus cuidados. Que viva en la certeza de contar con tu misericordia siempre, y con tu compasión, y que cuanto sucede me aprovechará y será para mi propio bien.
AMÉN.

(Tomado de ""Todo será para bien", basado en la espiritualidad de Juliana de Norwich. San Pablo).

SER CONSCIENTES

Hay cosas de las que disponemos las veinticuatro horas del día, pero depende de nosotros el poder disfrutarlas. El aire fresco está a nuestra disposición las veinticuatro horas del día. Pero la pregunta es si somos conscientes de su existencia y tenemos tiempo para disfrutar de él. No podemos culparlo de no estar ahí. Debemos mirar atrás para averiguar si aprovechamos la oportunidad y el tiempo para ser conscientes de él y disfrutarlo. Una de las condiciones que nos ayuda a que seamos libres de gozar de lo que está a nuestro alcance, es nuestra capacidad de ser conscientes. Si no lo somos, nada estará presente. No podremos gozar de la belleza del sol, del aire fresco, de las estrellas, la luna, las gentes, los animales ni los árboles.

Hay un escritor francés llamado André Gide que dijo que Dios está a nuestro alcance las veinticuatro horas del día. Dios es felicidad. Dios es paz. ¿Por qué no gozamos de Él? Porque no somos libres. Porque nuestra mente no está ahí. No tenemos la capacidad de sentirlo o de disfrutar de Él o Ella. La práctica de ser conscientes nos ayuda a ser libres para gozar de lo que tenemos”.


Tich Nhat Hanh.
Volviendo a casa”. Oniro, 2001.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.