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lunes, 29 de noviembre de 2010

TM habla del ADVIENTO

“Nuestro Adviento no es una celebración de valores tradicionales meramente culturales, por grandes y dignos de perpetuación que sean. El adviento no es un mero retorno, una repetición, una renovación de lo antiguo. No puede ser el regreso a la infancia personal o social. La venida del Señor, que es lo mismo que Su “presencia”, es la venida de lo nuevo, no la renovación de lo viejo”.

"Nuestra tarea es buscar y encontrar a Cristo en nuestro mundo tal y como es y no como podría ser. El hecho de que el mundo sea diferente de lo que podría ser no altera la verdad de que Cristo está presente en él, y que Su plan no ha fracasado ni cambiado: en efecto, todo se hará conforme a Su voluntad. Nuestro adviento es la celebración de esa esperanza. Lo que es incierto no es la "venida" de Cristo sino nuestra acogida a Él, nuestra docilidad y capacidad de salir a Su encuentro".
 
“El misterio de Adviento es un misterio de vaciamiento, de pobreza, de limitación. Debe ser así. De otro modo no podría ser un misterio de esperanza. El misterio de Adviento es un misterio de comienzo: pero también es el misterio de un fin. La plenitud del tiempo es el final de todo lo que todavía estaba incompleto, todo lo que todavía era parcial. Es el cumplimiento en unidad de todo lo que era fragmentario.
El misterio de Adviento en nuestras vidas es el comienzo del fin de todo lo que en nosotros no es todavía Cristo. Es el comienzo del fin de la irrealidad”.
 
“Adviento, para nosotros, significa aceptación de ese comienzo totalmente nuevo. Significa una disposición para hacer que la eternidad y el tiempo se encuentren no sólo en Cristo sino en nosotros, en el Hombre, en nuestra vida, en nuestro mundo, en nuestro tiempo. Si hemos de entrar en el comienzo de lo nuevo, debemos aceptar la muerte de lo viejo. El comienzo, pues, es el fin. Hemos de aceptar el fin, antes de poder empezar. O más bien, para ser más fieles a la complejidad de la vida, hemos de aceptar el final en el comienzo, ambos juntos".

 
Thomas Merton
Tiempos de Celebración

domingo, 28 de noviembre de 2010

EN CAMINO

¿En qué lugar oscuro y olvidado, en que gruta o pesebre, vendrá a nacer Jesús esta Navidad? Siempre estamos aguardando lo grande, lo extraordinario, lo popular, y olvidamos que los caminos del Espíritu son otros. Jesús nació en Belén, en una aldea olvidada de Palestina, en una gruta, a la que sólo acudió gente rara, pobre, sencilla. Ellos supieron ver la luz que los guiaba, porque estaban despiertos; ¿Y nosotros? ¿Sabremos ver la luz que nos lleva a lo nuevo? El ADVIENTO es el camino que llega de las tinieblas a la luz; camino de alegría, porque vamos a la Casa del Señor. El ADVIENTO es espera, y es esperanza; es paz, justicia, y es también AMOR. Es el amor que viene, que sale a nuestro encuentro, que descubre la NOVEDAD DE DIOS en el sitio más oscuro de nuestro corazón, en aquello que nos averguenza, allí donde lo habitualmente humano sería no buscar.
Los cuatro cirios de la Corona de Adviento son la luz de la estrella que nos guía a Belén, cada uno de ellos trae un don de Dios para nosotros: Paz, justicia, alegría y amor.
 Cada domingo de Adviento guarda un mensaje:
1- El Señor viene: despierten.
2- Preparen el camino al Señor: Conviértanse.
3- Los signos del Reino en nuestra vida.
4- El fruto de nuestra esperanza.

Deseo a toos los lectores de este blog un provechoso camino de Adviento.
"Caminemos alegres al encuentro de Cristo que nace siempre en nuestras vidas"

jueves, 25 de noviembre de 2010

El CRISTIANO Y EL TIEMPO

“La liturgia acepta nuestra experiencia común y cotidiana del tiempo: amanecer, mediodía, atardecer; primavera, verano, otoño, invierno. No hay razón para que la Iglesia en su oración haga de otro modo con el tiempo, por la simple razón de que la Iglesia no tiene ninguna discordia con el tiempo. La Iglesia no lucha contra el tiempo. El cristiano no considera, o al menos no necesita considerar al tiempo como un enemigo. El tiempo no le hace ningún daño, el tiempo no se interpone entre él y nada que desee. El tiempo no le priva de nada que atesore.
Para comprender la actitud del cristiano y de la Liturgia respecto al tiempo debemos tener una profunda comprensión de la esperanza cristiana y la confianza cristiana. Fundamentalmente, el cristiano está en paz con el tiempo porque está en paz con Dios. No necesita ya tener temor y desconfianza ante el tiempo, porque ahora comprende que el tiempo no es usado por un hado hostil para determinar su vida en algún sentido que él mismo nunca puede saber, y para el cual no puede prepararse adecuadamente. El tiempo ahora ha llegado a un entendimiento con la libertad del hombre. Cuando el hombre no está libre de pecado, el tiempo es enemigo suyo porque cada momento es una amenaza de destrucción: cada momento puede ser aquel en que la irrealidad que ha elegido el hombre, al pecar, se enfrente con el reproche cataclísmico, demostrándosele que es el fruto de la servidumbre, la renuncia a la libertad, la entrega a la determinación por parte de fuerzas inferiores al hombre.
Pero cuando el hombre recobra, En Cristo, la libertad de los hijos de Dios, vive en el tiempo sin predeterminación, porque la gracia siempre ha de proteger su libertad contra la tiranía del mal. El cristiano sabe entonces que el tiempo no murmura una amenaza tácita de esclavización y de destrucción final. El tiempo, al contrario, deja margen a su libertad y a su amor. El tiempo deja libre juego a la gratitud y a ese sacrificio de alabanza que es la plena expresión de la filialidad cristiana en el Espíritu. Dicho de otro modo, el tiempo no limita libertad, sino que le da margen para su ejercicio y para la elección. El tiempo para el cristiano, entonces, es la esfera de su espontaneidad, un don sacramental en que puede permitir a su libertad que se despliegue en alegría, en el virtuosismo creativo de elección que siempre tiene la bendición de la plena conciencia de que Dios quiere que sus hijos sean libres, de que se siente glorificado porque sean libres. Pues Dios se complace, no en dictar soluciones predeterminadas a acertijos providenciales, sino en dar al hombre la oportunidad de elegir y crear por sí mismo soluciones que son gloriosas en su misma contingencia”.

Thomas Merton
Tiempos de celebración”.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

UN TIEMPO NUEVO

“La vida contemplativa debe proporcionar un ámbito, un espacio de libertad, de silencio, en el que se permita a las posibilidades emerger y a las nuevas opciones, más allá de la rutina elegida, hacerse manifiestas. La vida contemplativa debería crear una nueva experiencia del tiempo, no como subterfugio ni inmovilidad, sino como temps vierge, tiempo virginal, no un vacío que llenar ni un espacio intacto que conquistar y violar, sino como un espacio que pueda disfrutar de sus potencialidades y esperanzas, y de su propia presencia a sí mismo. Un tiempo propio, pero no dominado por el propio ego y sus demandas; por lo tanto, abierto a los demás; un tiempo compasivo, arraigado en la sensación de una ilusión común y en la crítica a la misma”.

 
(Nov de 1968)
Thomas Merton.

lunes, 22 de noviembre de 2010

EL AÑO LITÚRGICO

Sugerencias para preparar el nuevo año litúrgico y el Adviento.

El domingo próximo comenzamos el nuevo año cristiano, con el primer domingo de Adviento, y resultará provechoso espiritualmente prepararnos para ello con algunas lecturas. Será un paso más de la “interminable aventura de la vida espiritual”, pues cada año –dice Joan Chittister- es un punto de crecimiento claramente identificable en la vida de una persona. Las celebraciones del año litúrgico tienen el propósito de sintonizar la vida del cristiano con la vida de Jesús, el Cristo, por ello nos sumergen en el sentido y la esencia de la vida cristiana, en un verdadero “ejercicio de maduración espiritual”.
En este blog podrán buscar información sobre el tema en las entradas de los años anteriores, sobre todo textos de TM, y su libro “Tiempos de celebración”, cuya lectura resulta muy apropiada para adentrarse en el sentido de la liturgia cristiana. Es una pena que este título no se haya vuelto a publicar en años recientes; la edición de que dispongo es de 1967. Entre los ensayos que incluye destacaría “Liturgia y personalismo espiritual”, “El tiempo y la liturgia” y “Adviento: ¿Esperanza o engaño?”.
También incluiría la lectura de algunos libros de Anselm Grün, y en primer lugar “Año litúrgico sanador. El año litúrgico como psicodrama” (Verbo Divino, 2002), así como otros escritos suyos que ofrecen pautas para la vivencia cotidiana de la fe. Para este año sumo además un libro de Joan Chittister, del que hice mención en una entrada anterior, “El año litúrgico. La interminable aventura de la vida espiritual”, publicado por Sal Terrae, y que estoy leyendo en este momento. Así, entre lecturas nuevas y relecturas, me preparo para el nuevo tiempo litúrgico, de manera que “pueda desarrollar las dimensiones cósmicas de lo que significa estar vivo en la entraña misma de la vida cotidiana”.
Como sustrato de lo anterior suelo leer cada año la amplia introducción que trae el primer tomo de la Liturgia de las Horas, en las que aparece ampliamente explicado el sentido del ciclo anual de celebraciones en la oración comunitaria de la Iglesia.
Otra sugerencia: suelo revisar cada año a lo largo de esta semana los textos bíblicos que se utilizarán en los cuatro domingos de Adviento, para captar el sentido espiritual del “camino” que voy a emprender. Para cada domingo de este tiempo busco encontrar, para servirme de ello a lo largo de esa semana, un deseo, una suplica, una certeza y un propósito. Podemos hacerlo solos, a nivel personal, o a nivel de grupos en nuestra comunidad religiosa o parroquial.
Es importante que no seamos meramente entes pasivos en este proceso, sino que además de aprovechar los espacios eclesiales, seamos creativos en nuestra vida espiritual

domingo, 21 de noviembre de 2010

CARTAS DE TM

Carta a Clayton Eshelman
Junio de 1963

“Lleva tiempo escribir una carta como la tuya, entre las otras cartas de escritores, y de locos, los lastimados, los ricos con propuestas, y los fanáticos con acusaciones.
Traduje sólo media docena de poemas de (Cesar) Vallejo (creo que todos eran de Poemas humanos) y cuatro estarán en mi nuevo libro (Emblemas de una estación de furia) este otoño, de modo que no estoy exactamente hurgando y haciendo algo. Me alegra saber que tú si. Pienso que todos los poetas de Estados Unidos podrían traducir a Vallejo y no comenzar a captarlo siquiera.
…Esto se debe, creo yo, a que es el más universal, católico en tal sentido (el único sentido real), poeta de estos tiempos, el único poeta desde (¿quién?, ¿Dante?) que se asemeja a Dante. Quizás Leopardi, de quien no leí mucho, y por su puesto Quasimodo tiene algo de eso también.
Lo que quiero decir es que Vallejo es totalmente humano, opuesto a nuestros poetas zombis y a nuestras muchachitas poetas y nuestros incontinentes. Nunca pensé realmente en todo lo que se debe comenzar a decir sobre Vallejo, pero él es formidable y extraordinario, un fenómenos enorme, mucho más magnífico (en el sentido clásico) que Neruda, precisamente porque él es en todo más pobre. No importa lo que hagas con Vallejo, nunca podrán incorporarlo a la estructura de nadie (Neruda se ajustó fácilmente sin causar el más leve problema).
Por lo tanto, pienso que una traducción de Vallejo no es sólo un lindo e interesante albur sino un proyecto de grande y urgente importancia para la raza humana.
Sin embargo, me gustaría ver tus traducciones de Neruda.

En términos de volumen, no he leído todo o siquiera la mayoría de la refinada poesía latinoamericana. Hay demasiado. No creo que ninguno de los que conozco se aproxime a la estatura de Vallejo, pero son admirables en sentidos menos profundos. Nadie podría ser tan directo, e ir tan fondo a corazón de ello, y nunca parar de hacerlo. Pero los latinoamericanos son mejores, como un todo, que los norteamericanos. A Cid Corman no lo conozco. Muchos de los otros, incluso los más sinceros, dan incluso la impresión de estar posando, especialmente en su sinceridad. Ellos simplemente no tienen nada que decir y cuando están indignados uno siente su indignación (en un buen sentido por supuesto) no consiste en más que una justa indignación con ellos mismos y con el hecho de que no son apreciados por todos, todavía.
Vallejo es un gran poeta escatológico, con un profundo sentido del final (y de los nuevos comienzos a los cuales no se refiere). Todos los demás están corriendo alrededor, detonando petardos y proclamando que se trata de un feriado nacional, de una emergencia o alguna cosa. Apenas se arrellanan en una tina de palabras tontas.

A (Hoffman Reynolds) Hays no lo conozco, tampoco vi N(ew) D(irections) 15 con el ensayo “ La pasión de César Vallejo”, y no estoy siguiendo lo que se publica, no estoy bien informado, tú me entiendes.
En cuanto a mi, no voy a traducir algún libro entero de V. pero puede ser que algún día haga una antología de poetas L. americanos que más me gustan, y eso significaría mucho de él. Pero no creo que se superpongan las varias traducciones de un hombre así, especialmente de los Poemas humanos. Podría trabajar más sobre Los heraldos negros porque allí me gusta la manifiesta cualidad inca.
Envíame algo tuyo: no te conozco, aunque tu nombre me es familiar. Raras veces leo revistas, incluso cuando las recibo. Probablemente estuve en algo contigo sin saberlo”.

(Traducción de José Coronel Urtecho)

sábado, 20 de noviembre de 2010

CRISTO REY

Con la celebración litúrgica de “Cristo, Rey del Universo”, la Iglesia cierra el ciclo anual de celebraciones, a través de las cuales va redescubriendo una y otra vez el misterio de la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret. Celebrar no supone meramente recordar un acontecimiento pasado, sino volver a vivir, redescubrir, actualizar, y cada eucaristía forma parte del proceso de transformación que todo cristiano encara: el de llegar a ser “otro cristo” para el mundo.
La lectura del libro de Elizabeth Johnson, “La búsqueda del Dios vivo”, publicado por Sal Terrae, que me ha hecho llegar una persona muy importante para mí, va a ayudarme en esta ocasión a comentar, fuera y dentro de la celebración, acerca del sentido de la “realeza” de Jesús. Se trata precisamente de eso: de presentar en nuestra predicación a un Dios que realmente acompañe la vida de los cristianos. Un Dios que no sea mero concepto, sino que camine y respire con los hombres y las mujeres de este tiempo. El libro del que les hablo nos introduce en los caminos más recientes de la teología, que develan nuevas maneras de acercarse a Dios: Dios pobre, Dios mujer, Dios negro, Dios latino, Dios asiático o africano, Dios liberador, Dios de la fiesta, Dios misterio. Dios crucificado, y también Dios creador, Dios Trinitario, Dios de la tradición.
La autora nos ofrece unas “normas básicas para el itinerario” en la exploración de nuevos caminos para buscar a Dios, que resultan iluminadoras:

1. La realidad del Dios vivo es un misterio inefable que está más allá de todo discurso. El Santo, infinitamente creador, redentor e inhabitador, está por encima y tan profundamente dentro del mundo como para ser literalmente incomprensible.

2. Ninguna expresión de Dios puede ser tomada de manera literal. Ninguna. Nuestro lenguaje es, por así decirlo, como un dedo señalando a la luna, no la luna misma. Las palabras humanas sobre Dios nunca han de ser tomadas literalmente.
3. Dado lo anterior, y como no hay un nombre único para expresar la plenitud de Dios, vemos la necesidad de dar a Dios muchos nombres. El ser humano nombra a Dios con una sinfonía de notas. Aun así, tomando mil nombres, imágenes y perfecciones, y sumándolos, no se trasmitiría una comprensión plenamente adecuada. (“Si lo has entendido, no es Dios”).
Con estas coordenadas quiero yo leer este año el significado de llamarle a Cristo, Rey del Universo. En qué sentido es y no es rey Jesús; y las connotaciones negativas de esta imagen, sobre todo en el momento presente. No supone rechazar este título para hablar de Jesús, es uno más entre tantos otro, antiguos y nuevos, pero es una llamada para abrir horizontes a los hombres y mujeres de la Iglesia de hoy. “Y la búsqueda prosigue. Y seguirá haciéndolo mientras el insondable misterio del Dios vivo convoque a los seres humanos al futuro, prometido pero desconocido; lo cual es tanto como decir que proseguirá mientras existan personas”.

jueves, 18 de noviembre de 2010

UN DIOS VIVO 2

Las religiones mueren cuando les fallan sus luces” (Pannenberg). Es decir, cuando su doctrina ya ni ilumina la vida tal como sus miembros, de hecho, la viven. En estos casos, el modo de encontrar lo Santo se ve frenado, no siguiendo el ritmo de los cambios en la experiencia humana. El dinamismo de la historia es inexorable. Algunas personas se aferrarán a la antigua visión, pero eventualmente la mayoría avanzará buscando un sentido último coherente con su experiencia actual de la vida. Entonces las luces de la antigua religión se oscurecen; la deidad se vuelve irrelevante. Este fenómeno no consiste en que los seres humanos dicten a Dios lo que quieren de una deidad, como algunos temen, sino que es una prueba del verdadero Dios. Únicamente el Dios vivo que pasa por encima de todos los tiempos puede interrelacionarse con las nuevas circunstancias históricas que el futuro continuamente aporta. Una tradición que no cambia no puede ser preservada. Cuando las personas experimentan que Dios sigue teniendo algo que decir, las luces permanecen encendidas” (42).

Elizabeth A. Johnson
La búsqueda del Dios vivo
Sal Terrae

martes, 16 de noviembre de 2010

CARTAS DE TM

Carta a Pablo Antonio Cuadra
13 de junio de 1959

"Estamos ambos muy aliviados de escuchar que se encuentra a salvo en Costa Rica. Las noticias sobre la revolución han llegado hasta nosotros, pero la información que obtuve no era favorable: se trata mayormente de un anuncio propagandístico del Gobierno de Somoza, sobre que las guerrillas habían sido erradicadas a gran escala. Espero que no sea cierto. También espero que Estados Unidos no intervenga en apoyo de la tiranía de Somoza. ¿Hay algo que yo pueda hacer? ¿Puedo escribirle a la OEA?
Por cierto, el hermano Lawrence y yo estaremos orando vehementemente, y ya encomendé las intensiones de la revolución al grupo de los novicios. Todos rezamos con vehemencia por usted. Me alegra que no lo hayan arrestado.
Escuché las primeras noticias de la guerra de liberación cuando fui visitado por J. Laughlin, el editor de New Directions. Sucedió que estábamos fuera del monasterio y lo vi en el periódico. Naturalmente, hablamos sobre su trabajo. Él todavía planea el anuario de New Directions para este año e intenta incluir algunos de sus poemas. El libro de poemas no aparecerá hasta el año que viene, pues todavía no completó su plan para la nueva serie de la cual formará parte. De modo que con todo esto, usted deberá tener paciencia. New Directions trabaja con gran lentitud, ya que casi todo es hecho por el propio Laughlin, y él está ocupado con muchas otras cosas además de su propia empresa. Sus poemas le gustan mucho y espera que le mande una copia del libro. Le mostré la que me envió y coincide en que es muy atractiva. Le atrajo el efecto de los dibujos que se utilizaron, y creo que se animará a usar alguno de ellos para su edición.
Y ahora, Pablo Antonio, hay mucho para rezar. Las tiranías y las compulsiones bajo las cuales vivimos en estos días son una afrenta moral para el hombre, la imagen de Dios. Y se está volviendo cada vez más claro que nuestra obligación moral fundamental es resistir la complicidad y la sumisión a cualquier poder abusivo, ya sea físico, moral o espiritual. Y esto es complicado y peligroso a la vez. Se cometerán errores, y la violencia resulta difícil de refrenar. A la vez resulta necesario enfrentar la fuerza con la fuerza, y entonces sólo cabe esperar que la violencia resultante no traspase los límites razonables. En los grandes problemas internacionales del mundo, esta esperanza ya no existe con claridad. En situaciones locales tales cosas son todavía posibles. Que la libertad y la justicia lleguen a Nicaragua, y a todos los estados latinoamericanos. Y que exista una mayor comprensión en todos los ángulos de nuestro continente. Lamento que Estados Unidos asuma una visión de todo con tanta miopía e intereses materiales. Vivimos en tiempos muy malos, y nuestra vocación para redimirlos es algo que casi está fuera de alcance. Nada podemos hacer sin el poder oculto de Dios, y en nuestra época más que en cualquier otra, Dios parece ausente. En esta aparente “ausencia” de Dios debemos seguir adelante con fe, en el peligroso ejercicio de nuestra libertad.
Ahora debo finalizar con celeridad. El Hermano Lawrence le escribirá de inmediato. Rece por mí. Tengo que tomar decisiones muy difíciles. Dios lo bendiga. Por favor envíenos noticias pronto. Espero que sean buenas noticias. Mándenos lo que pueda.

P.D. ¿Podría mandarme información sobre las Islas Com, pertenecientes a Nicaragua?"

sábado, 13 de noviembre de 2010

TESTAMENTO ESPIRITUAL

“Hoy es el primer día de mi año sabático. Estoy emocionado y nervioso, lleno de esperanza y asustado, cansado y con el deseo de hacer miles de cosas. El año que se abre ante mí me parece un extenso campo abierto repleto de flores y semillas. ¿Cómo cruzaré este campo? ¿Qué habré aprendido cuando llegue finalmente al otro extremo?” (15).


Así comienza “Diario del último año de vida de Henri Nouwen” (PPC, 2002). El 2 de septiembre de 1995 Henri comenzó este diario, intentando recoger en él todo cuanto sucediera, y sin saber que seria el último año de su vida entre nosotros. Las casi 300 páginas de este libro nos permiten encontrar al Nouwen de siempre: inquieto, preocupado por muchas cosas, inseguro, pero al mismo tiempo capaz de trasmitirnos fuerza, confianza, deseos de orar y seguir a Jesús, y un montón de cosas más.
Su comunidad de El Arca le dio la posibilidad de tomarse un tiempo para descansar y escribir, que según el mismo Henri apuntara, le hacía libre para luchar con el Ángel de Dios y pedirle una nueva bendición. Es la misma bendición que nosotros recibimos en la lectura de sus escritos, en las intuiciones espirituales que nacieron en medio de sus luchas personales. Detrás de todo lo que Henri dice, está el AMOR, infinito e incondicional de Dios.

“La oración es el puente entre mi subconsciente y mi vida consciente. Conecta mi mente con mi corazón, mi voluntad con mis pasiones, mi cerebro con mi estómago. Es la manera de que el Espíritu dador de vida penetre en todos los recovecos de mi ser. La oración es el instrumento divino de mi integridad, unidad y paz interiores” (17).

“Cada vez estoy más convencido de que es posible vivir las heridas del pasado no como abismos que nunca se pueden salvar, lo cual siempre nos asusta, sino como puertas a una vida nueva. La puerta sin puertas de la filosofía zen y las heridas curadoras de Cristo nos animan a separarnos del pasado y a confiar en la gloria a la que estamos destinados” (133).

Creo personalmente que Jesús se encarnó para abrirnos la puerta de la casa de Dios, y que todos los hombres pueden pasar por esta puerta, conozcan o no a Jesús” (73).

miércoles, 10 de noviembre de 2010

COMO EL PEZ EN EL AGUA

El poeta nicaragüense Ernesto Cardenal fue novicio trapense, como hemos apuntado otras veces en este blog, bajo la tutela de Thomas Merton; esa experiencia ha sido recogida por Ernesto Cardenal en sus memorias: “Vida Perdida” y “Las Ínsulas Extrañas”. Del primero de estos libros recogemos algunos pasajes:

“No sólo debemos tener paz, me dijo el P. Merton, como yo aquí estoy teniendo tanta paz, sino que también angustia como la demás gente del mundo, porque la angustia es propia de nuestro tiempo”.

“Es muy posible que usted más tarde tenga úlceras, me dijo el P. Merton. Todo su problema es que usted es amado por el amor infinito, y eso es algo terrible (con la erre nuestra mal pronunciada por los norteamericanos)”.

“Nos dijo Merton que a veces se necesita un esfuerzo heroico para recorrer los doscientos metros que hay entre el dormitorio y el coro”.

“Me dice Merton que a los norteamericanos les cuesta mucho acostumbrarse a la vida monástica porque han tenido una vida totalmente desprovista de símbolos. No entienden la razón de ser de ningún símbolo”.

“Hoy le dije a Merton que me costaba mucho hacer el examen de conciencia, los 5 minutos de examen que tenemos al medio día y los 15 en la noche. Y me dijo que no los hiciera, que eso eran inventos de los jesuitas, que los antiguos padres no los tenían. Que el monje vivía siempre bajo la luz de un examen general. Y que no se debía tener ningún ejercicio artificial, sino simplemente vivir. Vivir la vida de los hijos de Dios. Y como el pez dentro del agua no necesita nada para recibir el mar, así no tenemos sino vivir a Dios que nos envuelve por todas partes y dentro del cual nos movemos. Y si no era esta espiritualidad nueva, sino una espiritualidad semijesuitica la que predicaríamos en América Latina, la misma que se predica siempre, no valía la pena ir allá a hacer una fundación. Pero que esta era la razón de hacer una fundación allí: ¿Hay algo más sencillo que un pez en el agua? Me dijo”.

“Vida Perdida”
Ernesto Cardenal
Seix Barral

lunes, 8 de noviembre de 2010

UN DIOS VIVO

“Escuchar a Dios significa, ante todo, reconocer nuestra incapacidad, nuestra estupidez, nuestra ceguera y nuestra ignorancia. ¿Cómo podemos escucharle debidamente si pensamos que somos expertos en materia de religión?” (334)

“Una vez que Dios te ha llamado a la soledad, todo lo que toques te adentrará más en ella. Todo lo que te afecte, te irá convirtiendo en ermitaño, siempre y cuando no insistas en realizar el trabajo por ti mismo, edificándote tu propia ermita”. (374)

“Gran parte de los escritos sobre el sacerdocio no me satisface, y ahora no puedo ni siquiera leerlos. Parecen demasiado técnicos y lo que yo necesito no es literatura, sino al Dios vivo”. (221)

"El signo de Jonás"
Thomas Merton

jueves, 4 de noviembre de 2010

ORACIÓN ES NUEVA VIDA

“La invitación a una vida de oración es la invitación a vivir en medio de este mundo sin quedar atrapados en la red de sus heridas y necesidades. La palabra oración indica una interrupción radical de la obsesiva cadena de dependencias que conduce a la violencia y a la guerra. Representa una entrada en una morada completamente nueva. Apunta a una nueva forma de hablar, de respirar, de estar juntos, de conocer… En definitiva, a una forma completamente nueva de vivir.
No es fácil expresar el cambio radical que representa la oración, ya que para muchos la palabra oración está asociada con piedad, hablar a Dios, pensar sobre Dios, realizar prácticas piadosas, asistir a la liturgia dominical y otras muchas cosas. Todo ello tiene algo que ver con la oración; pero, cuando hablo de la oración como la base del pacifismo, me refiero ante todo al abandono del “lugar donde viven los que odian la paz” para entrar en la casa de Dios. La oración es el centro de la vida cristiana. Es la única cosa necesaria. Es vivir con Dios, aquí y ahora”.

El trabajo por la paz
Henri Nouwen
Sal Terrae, 2005

lunes, 1 de noviembre de 2010

MISTICOS Y MAESTROS ZEN

Uno de mis libros preferidos de TM es, sin lugar a dudas, el titulado “Místicos y maestros zen”, publicado por la editorial LUMEN en 2001. Esta obra de TM data de 1967, y apareció originalmente poco después de la muerte de Merton. Este libro reúne un grupo de ensayos cortos sobre misticismo oriental y occidental, expresión del propósito del autor de encontrar los puntos en común entre las grandes tradiciones religiosas en lo que a vida interior y contemplativa se refiere. La variedad de temas, tratados en un lenguaje sencillo, pero sin perder profundidad, hacen de este texto una lectura agradable e instructiva, y nos introducen en algunas parcelas de la espiritualidad cristiana que no forman parte de nuestras lecturas habituales. Me refiero, por ejemplo, a los místicos rusos o ingleses, así como al monaquismo protestante, y también varios aspectos del budismo zen, del Tao; no falta algún ensayo sobre la tradición patrística, así como la espiritualidad y el mundo moderno.
Existen múltiples razones para interesarse en los místicos ingleses. Poseen un encanto y una sencillez que no es igualada por alguna otra escuela. Podría decirse, también, que generalmente son bastante claros, tienen la cabeza en su lugar y son prácticos, hasta cuando se refieren a los asuntos más sublimes. No parecen haber pensado jamás en su vida con Dios como algo recóndito o siquiera inusual. Simplemente, eran cristianos. Les regocijaba que en Él tuvieran acceso directo al Padre de las Luces”. (140)

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.