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miércoles, 27 de abril de 2011

ESPIRITUALIDAD CREATIVA

En Merton hay, respecto a la vida espiritual, una insatisfacción permanente, una búsqueda constante, y un espíritu entre irónico y contestatario que singulariza su camino monástico y su proyecto de santidad. Lo que él quiere no es repetir simplemente un modelo temporal, sino vivir en fidelidad creativa el seguimiento del Modelo, que es Cristo . Reconoce como un elemento negativo en la vida monástica el hecho de que a menudo aparece el monje como fundido en un molde, en una personalidad colectiva y profesional, que ahoga toda singularidad. (SJ, 285). Cree que muchos no alcanzan la santidad, porque pasan todo el tiempo intentando ser otros, y no ellos mismos. “Por muchas absurdas razones, están convencidos de que están obligados a convertirse en alguien que murió doscientos años antes y vivió en circunstancias completamente ajenas a las suyas”. Quieren poseer la santidad de otros, y eso es egoísmo. (SC, 59). También en CEC, 171-172 habla de la peor tentación a la que sucumben muchos monjes al comienzo de la vida espiritual: “sencillamente renunciar a pedir y buscar. Dejárselo todo a los superiores en esta vida y a Dios en la próxima”.Merton tuvo que lidiar con muchas situaciones: sus deseos de silencio y soledad en una comunidad monástica cada vez más poblada y activa llena de ruidos; sus dificultades para asumir concepciones teológicas y costumbres prácticamente medievales , o la fealdad de ciertos ornamentos e imágenes, siendo él una persona de cultura amplia y buen gusto estético .
Hay una concepción de la “santidad” vinculada con el “hacer”; en SJ, 84, narra la situación de un monje mayor, enfermo, que se resiste a quedarse en la cama: “Es imposible mantenerle alejado de la comunidad. Quiere participar en todos los ejercicios regulares hasta que se le doblen las piernas. Para los trapenses, la santidad ha consistido precisamente en eso durante generaciones y generaciones”. También: “Los trapenses creen que todo lo que les cuesta un esfuerzo es voluntad de Dios. Todo lo que les hace sufrir, voluntad de Dios. Si sudan, voluntad de Dios. Pero albergamos serias dudas acerca de las cosas que no exigen inversión alguna de energía física….y como convertimos en fetiches las dificultades, a veces trabajamos en las circunstancias más absurdas que se puedan imaginar, sacrificándonos no por Dios, sino por nosotros mismos”. (SJ, 62)

 En esos primeros años, y luego que pasara el momento primero de idealización, tuvo Merton que reordenar su vida interior, y encontrarse de nuevo a sí mismo, su verdadero yo, su verdadera identidad, revisando sus prioridades y mirando más allá de lo inmediato, a un horizonte trascendente e inmanente al mismo tiempo.
También es crítico frente a cierta teología, y comentando sobre dos escritores rusos escribe: “Me pregunto si, después de todo, nuestra cautela teológica no es señal de una frialdad de corazón, de una terrible esterilidad nacida del temor o la desesperación. Estos dos hombres se atrevieron a equivocarse y corrieron el peligro de ser condenados por todas las Iglesias para poder decir, entre sus afirmaciones erróneas, algo grande y digno de Dios” . Resalta la vocación creadora del hombre, la necesidad de ser creativos, y afirma: “por nada del mundo puedo darme el lujo de estar pasivo en este lugar”. Esto lo dice un contemplativo, que ama el silencio y la soledad, que se queja de la hiperactividad del monasterio; pero aquí habla de otra actividad, la del Espíritu: “Hay cosas que cada uno ha de elaborar, siempre de nuevo, por sí mismo” . Es importante buscar y discernir la voluntad de Dios, y cooperar con ella; esta voluntad no es un hado irremediable al que tenemos que someternos, sino “un acto creativo en nuestra vida que da lugar a algo absolutamente nuevo” . De ahí que considerándose un hombre de Iglesia, diga a su vez que esto supone ser plenamente él mismo, y no mero número. Se trata de ser “plenamente responsable y libre ante Dios” .

En septiembre de 1959 anda en busca de “una nueva dirección”, de “nuevos horizontes”, en cualquier dirección en la que apunte la voluntad de Dios, que es para él como un despliegue de posibilidades nuevas; le toca a él “empujar hacia adelante, crecer interiormente, orar, romper las ataduras y desafiar los temores, crecer en la fe, que tiene su propia soledad, buscar una perspectiva totalmente nueva y una nueva dimensión en mi vida” . Este es el talante inquieto, osado y creativo que estará presente hasta el final de la vida de Merton, que nunca deja de ser un hombre de preguntas, que se cuestiona y cuestiona cuanto le rodea, no con un afán iconoclasta, sino como un auténtico buscador de verdad .

 
 
NOTAS:
“Pregunté al padre abad acerca de las causas de la santidad del hermano Gregory. Yo no tenía ni la menor idea de la respuesta que se me iba a dar. Me hubiera hecho feliz oír hablar de algo relacionado con el profundo y sencillo espíritu de oración, con las insospechadas alturas de la fe, la pureza de corazón, el silencio interior, la soledad y el amor a Dios. Tal vez el hermano Gregory habló con las aves, como San Francisco. Pero el padre abad me contestó prontamente: Ese hermano estaba siempre trabajando. No sabía lo que era estar ocioso. Si lo enviaba a cuidar las vacas en la pradera, siempre encontraba otras muchas cosas que hacer. Por ejemplo, traía a la casa cubos llenos de mora. No sabía estarse sin hacer nada. Al salir del cuarto del abad me sentí como un hombre que hubiera perdido un tren”. SJ, 108.

Coincide con un monje que visita el monasterio, cuando afirma: “No cree que se de gloria a Dios con las empalagosas melosidades a las que la gente califica de arte religioso”. SJ, 102. Como muestra de la comprensión estética de TM, “El arte sagrado y la vida espiritual”, en Humanismo cristiano: cuestiones disputadas, Barcelona, Kairós, 2001, 93-105.

DI, 185. En CEC, 111 también dice: “A veces puede ser necesario que vayamos contra las normas sociales para obedecer a las normas reales del bien objetivo según la palabra directa de Dios”.

CEC, 68: “La fe cristiana es un principio de interrogación y lucha antes de llegar a ser un principio de certidumbre. Hay que dudar y rechazar todo lo demás para creer firmemente en Cristo y después que se ha empezado a creer, hay que poner a prueba y purificar nuestra fe”.

martes, 26 de abril de 2011

TM y los santos del Carmelo

 Los santos del Carmelo: La afinidad de TM por la espiritualidad del Carmelo es indiscutible; por poner un ejemplo, en uno de los libros más conocidos de TM, El signo de Jonás, las citas de santos del Carmelo alcanzan un elevado número; el primer lugar lo ocupa San Juan de la Cruz, citado en el libro unas 40 veces; también aparecen Santa Teresa (10), Santa Teresita, Isabel de la Trinidad, además de otras citas y referencias vinculadas con la espiritualidad carmelitana. SAN JUAN DE LA CRUZ ejerció una influencia particular en TM, en sus concepciones espirituales, sobre todo en la primera etapa de su vida monástica, y su conocimiento de la obra del santo era amplia; en sus libros aparecen también abundantes referencias a este santo, en artículos, y de modo especial en una obra de 1951, “Ascenso a la verdad” . Es lógico por tanto que en la comprensión de la santidad cristiana tuvieran mucho peso los conceptos austeros del maestro de la “nada”.

TERESA DE LISIEUX, que aparece siempre como The Little Flower, es decir, la pequeña flor, merece una especial consideración. Constituyó para Merton un verdadero hallazgo espiritual; ella fue una compañía especial en su época de búsqueda y discernimiento, y le sirvió para alcanzar un entendimiento más profundo del ideal cristiano. Así, Merton dice asombrarse ante el surgimiento de una santa como ella, de tanta altura espiritual, en un medio poco estimulante como era el ambiente religioso-espiritual de su tiempo, “en medio de la fealdad y de la mediocridad hinchada, aterciopelada, superdecorada y cómoda de la burguesía”; de ahí asombro al ver la obra que la gracia ha hecho en la santa carmelita, que aun no desertando de su realidad, de sus mediaciones, conservando lo que de burgués, nostálgico o almibarado podía haber en sus devociones, gustos o poemas, llegó a ser no sólo santa, sino “la mayor santa que ha tenido la Iglesia en los últimos trescientos años”. Reconoce Merton que esto constituyó una importante enseñanza para él, al comprender que, tanto la fealdad exterior como los males físicos del mundo, pueden servir perfectamente como mediación de un gran bien espiritual .

(Un resumen de la doctrina del santo carmelita se puede hallar en “Luz en la oscuridad. La doctrina ascética de San Juan de la Cruz”, en T. Merton, Humanismo Cristiano. Cuestiones discutidas, Barcelona, Kairós, 2001, 145-153. El P. Matías del Niño Jesús, ocd, en “San Juan de la Cruz en Merton”, Revista de Espiritualidad, 57 (1998), 691-702, recoge, con algunas inexactitudes, la influencia del santo carmelita en el monje trapense).

viernes, 22 de abril de 2011

HIJOS DE ESTA TIERRA, RESUCITADOS

Desde el centro del mundo,
en el que Él se adentró hasta morir,
construyen las nuevas fuerzas
una tierra transfigurada.

En lo más profundo de toda realidad
ya han sido vencidas
la banalidad,
el pecado,
la muerte...

Pero se requiere todavía
ese pequeño tiempo
que llamamos historia después de Cristo
hasta que en todas partes,
y no sólo en su cuerpo,
se deje ver lo que ya ha acontecido realmente.

Porque Él no comenzó
a curar, a salvar y a transfigurar
el mundo en los síntomas de la superficie,
sino en las raíces más internas.

Nosotros, gente de superficie,
pensamos que no ha pasado nada.

Porque aún siguen corriendo las aguas del sufrimiento y de la culpa,
suponemos que aún no se las ha vencido
en el manantial del que brotan.

Porque la maldad sigue trazando arrugas
en el rostro de la tierra
deducimos que en el corazón más profundo de la realidad
ha muerto el amor.

Pero todo es apariencia,
aunque la tomemos
por la realidad de la vida...

Resucitado, está en el esfuerzo anónimo
de todas las criaturas que sin saberlo se esfuerzan por participar
en la glorificación de su cuerpo.
Está en cada lágrima y en cada muerte como el júbilo y vida escondidos
que vencen cuando parecen morir.

Por eso nosotros, hijos de esta tierra,
tenemos que amarla.
Aunque sea todavía terrible
y nos torture con su penuria
y su sometimiento a la muerte.

KARL RAHNER.

jueves, 21 de abril de 2011

WILLIAM BLAKE

Merton era un poeta, un hombre de amplia formación literaria; para Merton la poesía es una forma de “santidad”, y nombres esenciales en su formación humana y espiritual son los de William Blake, Gerard Manley Hopkins y T. S. Eliot . Pueden citarse muchos otros poetas a los que Merton leía, o con los que mantuvo correspondencia e intercambio de libros . La producción poética de Merton puede dividirse, según las tres etapas en que antes vimos dividida su escritura; pasará de presentar en ella un mundo dividido, con imágenes siempre bipolares, luz y sombras, cinismo y desesperación al referirse al mundo y la naturaleza humana, a experimentar con nuevas formas de lenguaje, reflejando además sus nuevas inquietudes respecto a los problemas del mundo, y siempre en pos de una humanidad más integrada .

Merton reconoció de modo particular, en su autobiografía, la influencia que William Blake ejerció sobre él; fue, dijo, una gracia de Dios: “Es un amor que nunca ha muerto, que ha influido notablemente en mi vida” . El estilo de este poeta, revolucionario, desafía las ideas del joven Merton, y le abre a otro rostro de la santidad:

“¡Qué inhábil era yo para comprender los ideales de William Blake! ¿Había alguna posibilidad de darme cuenta de que su rebelión, con sus extrañas heterodoxias, era fundamentalmente la rebelión de los santos? Era la rebelión del amante de Dios viviente, la rebelión de un hombre cuyo deseo de Dios era tan intenso e irresistible que condenaba, con toda su fuerza, toda la hipocresía y mezquina sensualidad del escepticismo y el materialismo que inteligencias frías y triviales colocan como barrera infranqueable entre Dios y las almas de los hombres” .

M7C, 135
Blake es una especie de “profeta de Dios”, que según Merton, “no podía soportar la piedad y religiosidad falsas, donde el amor de Dios se borraba de las almas de los hombres por el formalismo y las convenciones, sin ninguna caridad, sin la luz y la vida de una fe que lleva al hombre hacia Dios”. Merton ve aquí la mano providente de Dios, que a través de una senda difícil, confusa y oscura, el testimonio de un poeta, quiso mostrarle el camino de la verdadera Iglesia.

NOTAS:
WILLIAN BLAKE (1757-1827), poeta, grabador, pintor y místico inglés; en vida su obra fue poco conocida, pero hoy goza de alta estima; forma parte del romanticismo, y en sus escritos preconizaba una humanidad universal. GERARD MANLEY HOPKINS (1844-1889), sacerdote jesuita y poeta británico; obra de carácter innovador, poco conocida y valorada en su tiempo, influyó luego en numerosos autores. También incursionó en la música y la pintura. T.S. ELIOT (1888-1965), poeta, dramaturgo y crítico anglo-estadounidense; una de las figuras cumbre de la poesía inglesa del siglo XX, recibió en 1948 el premio Nobel de Literatura.


Mencionamos algunos como ejemplo, pues la lista es amplísima: DYLAN THOMAS, EMILY DICKINSON, PABLO ANTONIO CUADRA, ERNESTO CARDENAL, CINTIO VITIER. Su relación con los poetas de Latinoamérica fue particularmente intensa y profunda. También BORIS PASTERNAK, cuya obra escrita, para TM, está centrada en la santidad de la vida, DI, 184.

Para acercarse a la poesía de TM: S. PETISCO MARTÍNEZ, La poesía de Thomas Merton: creación, crítica y contemplación (Tesis doctoral), Universidad Complutense de Madrid, 2004. Puede descargarse en: http://www.ucm.es/eprints

M7C, 133-136. También al padre de Merton, Owen, le agradaba la poesía de Blake.

miércoles, 20 de abril de 2011

MI ESPERANZA...

No tengo esperanza alguna, Señor, sino en tu cruz. Tú, con tu humildad, tus sufrimientos y tu muerte me has librado de toda vana esperanza. Tú has dado muerte en Ti mismo a la vanidad de la vida presente y me has dado a mí todo cuanto es eterno resucitando de entre los muertos.
Mi esperanza está en lo que ojo alguno vio jamás. No me permitas pues, confiar en recompensas visibles. Mi esperanza está en lo que el corazón humano no puede sentir. No me permitas, pues, confiar en los sentimientos de mi corazón. Mi esperanza está en lo que mano alguna tocó jamás. No me permitas, pues, confiar en lo que puedo aferrar con mis dedos, porque la Muerte me hará soltar mi presa, y mi vana esperanza se habrá esfumado.
Hazme confiar en tu misericordia, no en mí mismo. Hazme esperar en tu amor, no en la salud, ni en la fuerza, ni en la habilidad, ni en los recursos humanos.
Si confío en Ti, todo lo demás será para mí fuerza, salud y sustento. Todo me conducirá al cielo. Si no confío en Ti, todo servirá para mi destrucción”.

Thomas Merton
Pensamientos en la soledad

martes, 19 de abril de 2011

SEMANA SANTA: Cristo se ha entregado por completo

“Al despojarse de Sí mismo para venir al mundo, Dios no se ha limitado a mantener Su realidad en reserva, en lugar seguro, ni ha manifestado una especie de sombra o símbolo de Sí, sino que se ha despojado de Sí mismo y es todo en Cristo. Cristo no es simplemente la punta del dedo meñique de la Divinidad moviéndose por el mundo, retirándose con facilidad y no viéndose nunca amenazado, no arriesgando nunca verdaderamente nada, sino que Dios ha actuado y se ha entregado por completo. No sólo se ha hecho uno de nosotros, sino incluso nuestro mismo yo”.

(Diarios, 25 de marzo de 1960)

 

“Jesús, ya no quiero tener nada que ver con un amor que olvida que nació en el dolor y, por tanto, olvida ser agradecido”.

(18 de marzo de 1950)

Thomas Merton




viernes, 15 de abril de 2011

URGENCIAS

“Creo que es muy importante que intercambiemos ideas de vez en cuando. Estamos en un momento crucial y quizá calamitoso de la historia, un momento en que la razón y la comprensión amenazan ser devoradas, aunque el hombre mismo se las arregle para sobrevivir. Está muy bien que yo medite esas cosas en el cobijo del monasterio, pero hay momentos en que este mismo cobijo es engañoso. Todo es engañoso hoy. Y las semillas de error sembradas inocentemente en un invernadero bien cuidad pueden llegar a ser gigantescos árboles temibles” (217)

“Ante todo, la urgente necesidad de Humanismo Cristiano. Subrayo la palabra humanismo, quizá con riesgo de crear impresiones equivocadas. Lo que importa es la noción plenamente cristiana de hombre: una noción radicalmente afectada por e misterio de la Encarnación. Creo que ese es el núcleo del asunto. Y por eso me parece que un programa de cultura cristiana necesita estar radicado en una noción bíblica de hombre como objeto de misericordia divina y de especial interés por parte de Dios, como cónyuge de Dios, como, en cierto sentido misterioso, epifanía de la sabiduría divina. El hombre en Cristo. El Nuevo Adán, que presupone el Viejo Adán, que presupone el Viejo paraíso y el nuevo paraíso, la creación y la nueva creación”. (219-220)

(Semillas de destrucción)

miércoles, 13 de abril de 2011

SEMANA SANTA

Este año Semana Santa vuelve a caer en abril, mes cargado de memorias, personales y eclesiales.  El día 2 de abril de 1995 yo recibí la ordenación diaconal, entonces plena Cuaresma; ese día también es aniversario del nacimiento de Carlo Carreto (1910-1988), y la fiesta patronal de un pueblito cubano, en la Provincia de Matanzas, donde trabajé varios años, San Francisco de Paula. El día 4 de abril es aniversario de la muerte de Martin Luther King, y el 10, aniversarios también de la muerte de otros dos grandes de la espiritualidad contemporáneas: Dietrich Bonhoeffer (1906-1945), y Teilhard de Chardin (1881-1955). El 15 evocamos a un apóstol de la caridad, Damian de Molokai (1840-1899). El 24 de abril, pero de 1994, yo recibía los ministerios preparatorios a la ordenación: acolitado y lectorado. Este mes también, casi al final, el día 29, Santa Catalina de Siena, mística de la Iglesia. A nivel más personal, recuerdo el aniversario de ordenación sacerdotal de Fidel Rodríguez Cuza, que trabaja ahora en Estados Unidos; también recuerdo a Pedro Urquiza, "Chongo", un cubano matancero, luchador incansable por una Cuba libre, y a quienes cumplen años en abril: Virgen, Jazmín, Heiddy, Patria, el P.Silvano, y mi tía Esther, así como hago agradecida memoria de tres personas que ya no están con nosotros, sino para nosotros, en Dios:  P.Teodoro Becerril, Hno Andrés Pedráz, ocd, y  Lázaro Rodríguez Lage, que también fue sacerdote en el Carmelo, y luego padre de familia, dejando dos hijos.
 El domingo es Domingo de Ramos; vivamos estos días de hermosas y sentidas celebraciones litúrgicas poniendo la atención en lo esencial, que es el misterio del Amor de Dios, infinito e incondicional, revelado en Jesús, llamado Cristo.

domingo, 10 de abril de 2011

CONVERSOS

A UN RECIÉN CONVERSO: “¿Qué le puedo decir de la Iglesia? Usted ha tenido mucha paciencia con sus deficiencias humanas, y esa paciencia también es don suyo. Su carta refleja la extraordinaria serenidad con que el converso lo acepta todo. Y hay que aceptarlo. En cierto sentido, es verdad que uno entra sólo con una venda en los ojos, una venda que uno se ha puesto y conserva. Hay que rehusar sentirse agitado por tantas cosas. Y tiene razón en rehusar. Son cuestiones absurdas y temporales que, en las perspectivas escatológicas, que son las verdaderas, han de desvanecerse para siempre junto con muchas cosas que son preciosas y que en sí mismas no tienen nada de absurdo.

La Iglesia no es de este mundo, y nos lo recuerda con ufanía cuando intentamos moverla en algún sentido. Pero, por otra parte, los que estamos en el mundo somos de la Iglesia y también tenemos obligación de hablar claro y decir que la Iglesia no es de este mundo cuando su negativa resulta ser, de hecho, la negativa a moverse de una sólida e inalterable posición mundana. El apremio con que he gritado lo que quería decir es debido al hecho de que sabía que no seguiría mucho tiempo gritando, y, en efecto, ya se han acabado los gritos. Quizá vea usted un número de Blackfriars, un día de estos, con el último eco de mis gritos. Pero volviendo a usted y a Emy, estoy muy contento por ustedes. Sean fieles al Espíritu de Dios y a Cristo. Lean a veces los profetas, y recorran los y San Pablo y vean lo que hay allí: esa es su vida. Se les llama a una vida totalmente nueva, elevada, transformada en el Espíritu de Cristo. Una vida de sencillez y de verdad y de alegría que no es de este mundo. Sean siempre benditos en ella, ustedes y los niños. Les envío todo mi amor y bendiciones”.

(Semillas de destrucción, 248-249)

jueves, 7 de abril de 2011

BREVES

"La comprensión mutua entre cristianos y musulmanes es algo de importancia vital hoy día".

"A las personas no se las conoce sólo por el intelecto, ni por los principios, sino sólo por el amor".

"Estamos inundados por una ola de palabras sin significado".

"Cuando un hombre toma demasiada conciencia de su verdad, la deja escapar y abraza una ilusión".

"Uno llega a comprender que también la tiniebla está ahí por alguna razón".

Thomas Merton

martes, 5 de abril de 2011

THOMAS MERTON, según el P.Segundo Llorente, S.J. (6)

En el siguiente pasaje del artículo que estamos compartiendo, escrito por Segundo Llorente, aparece una reseña de las pláticas de TM a los sacerdotes de Alaska. Para quien ha leído abundantemente a Merton pueden resultarles chocantes ciertas afirmaciones, sobre todo ya en ese momento de su vida; por eso pienso que si bien el tema es propio de TM, la lectura que se hace de lo escuchado ha pasado por el tamiz de la religiosidad del P. Llorente, y posiblemente de la lectura de los primeros escritos de Merton, más piadosos y muy influidos por Juan de la Cruz: “Unos días más tarde nos reunimos en Anchorage todos los sacerdotes del contorno para pasar un día con Merton. En la misa concelebrada nos echó una homilía de un cuarto de hora. Más tarde nos habló hora y media. Después de comer nos habló otra hora y respondió a nuestras preguntas durante otra hora. Tuvimos bendición con el Santísimo, cenamos todos juntos en amigable compañía y nos despedimos hasta el próximo retiro. El tema principal de las pláticas de Merton era simplicísimo dentro de su oratoria y la galanura embriagadora de su estilo. La actitud constante de Cristo ante su Eterno Padre fue la de un sí incondicional. Nosotros no podemos tener otra actitud que la de Cristo. Su último sí fue la última palabra de las siete que pronunció en la cruz. Mientras no aceptemos, no ya humillaciones, sino la muerte misma con un sí incondicional, afectivo, y hasta agradecido, no tendrá en nosotros Dios sus complacencias, y por tanto no podremos tener paz interior. Tenemos que despojarnos sin contemplaciones de mil ilusiones o defensas del amor propio que son un tejido de artificios engañosos, que nos atrapan como lazos en los que tanto nos gusta caer. Por algo dijo San Juan de la Cruz a la hora de su muerte que no había hecho cosa en vida que no le estuviera acusando entonces. Hay que pedir a Dios que mate nuestro amor propio y que lo entierre; porque nosotros solos no lo podemos hacer. En la contemplación se aspira a llegar a ese contacto con la divinidad, ante la cual el alma cae postrada y temblorosa en actitud de sumisión por puro amor. Ese es el momento que espera Dios para hablar al alma. Cualquier vanidad, egoísmo, ambición desordenada o apegamiento a criatura alguna se interponen entre Dios y el alma, y lo echa todo a perder. Merton se movía en ese terreno como quien está en su casa.

De Alaska voló a California donde le rodearon los periodistas como avispas que huelen la miel. Merton les dijo cómo él era pacifista y enemigo acérrimo de toda injusticia social. En seguida tomó el avión y lo perdimos de vista, hasta que a principios de diciembre apareció en Bangkok, la capital de Tailandia, donde se habían reunido seis abades cistercienses y un grupo considerable de delegados que representaban a muchas comunidades religiosas. Habían oído que venía Merton y habían querido aprovechar la ocasión para una asamblea o conferencia religiosa de la cual Merton fue el centro desde el principio”. (Continuará…)

viernes, 1 de abril de 2011

THOMAS MERTON, según el P.Segundo Llorente, S.J. (5)

Seguimos con el texto del P. Segundo Llorente, misionero en Alaska, a quien Thomas Merton visitó en el año 1968, poco antes de su viaje a Asia, donde perdió la vida. Merton estaba buscando un lugar donde construir una ermita, y hacía planes de vivir en aquellos parajes idílicos de Alaska:

“Su venida definitiva a Alaska estaba condicionada por el viaje que tenía planeado para el Lejano Oriente. Con el debido permiso de sus superiores, Merton iba a ir desde Alaska al Lejano Oriente. Ya tenía los pasaportes para el Japón, Korea, Viet nam del Sur, Tailandia, Birmania, India y Pakistán. No quería decir que forzosamente tuviera que visitar tantas naciones, pero pudiera visitarlas todas si le parecía conveniente. No le daban visado para Birmania, pero con la ayuda de U Thant, el secretario de Naciones Unidas, lo consiguió pronto.
Dentro de unos días nos iba a dar un día de retiro a los sacerdotes de la arquidiócesis. También tenía que dedicar unos días a dar conferencias a todas las monjas de la región. Luego saldría para California y desde allí volaría a Japón. Su plan era ponerse en contacto con los líderes de las religiones orientales no cristianas: budistas, mahometanos, sintoístas y cuanto se relaciona con el Zen. Merton había dedicado mucho tiempo a estudiar a fondo estas religiones. Desde luego pensaba pasar una temporada con el Dalai Lama, que es tenido por la reencarnación de Buda. El objeto de estas conversaciones era tender puentes y establecer contactos con aquellas filosofías exóticas. Quería sentarse con aquellos ascetas y entablar diálogo con ellos; escucharles, procurar entenderles y luego responderles en tonos conciliatorios, sin pizca de acrimonia. Ellos expondrían a Merton sus puntos de vista, entonces Merton les daría a conocer el punto de vista del cristianismo revelado en los evangelios. Era todo un viaje emocional. Merton estaba mejor preparado que nadie para eso. Buen lingüista, filósofo agudo, teólogo profundo, asceta de profesión, conocedor y quién sabe si experimentador de lo más recóndito de la mística, hombre abierto a todas las ideas para luego hacer anatomía de ellas en su soledad monacal. Si ya sobre el terreno veía que debía quedarse en el Lejano Oriente de por vida, ya no volvería a Alaska, naturalmente.
Yo por un lado deseaba que volviera, pero por otro me daba gran ilusión imaginármelo entre aquellos orientales como el Nobile del siglo XX. En esto caía la tarde y él tenía que tomar el avión para Anchorage. Le conduje al aeropuerto que dista 20 kilómetros por una carretera asfaltada y bien cuidada. Mientras rodaba el coche le citaba yo versos del Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz, que él escuchaba con una sonrisa beatífica. “Pastores los que fuerdes…” ¿Sabía Merton lo que era fuerdes? Sí, claro, cómo no. Fuerdes era una variante de fuereis. ¡Bien por Merton! Me confesó que el Cántico no se podía apreciar en ninguna traducción. Por eso había aprendido él español, para entender a los místicos españoles”. (Continuará…)

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.