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martes, 29 de noviembre de 2011

SER ILUMINADO...

No pude resistirme al deseo de compartir el siguiente texto de Joan Chittister, encontrado mientras repasaba lo que ella escribe acerca de TM. Son, como suele decirse, palabras para grabarlas en oro y tenerlas siempre delante de nuestros ojos:

“Ser iluminado es ver detrás de todas las formas que la vida adopta al Dios que las mantiene en la existencia. La iluminación ve también, detrás de las formas, imágenes y lenguajes que intentan personalizar a Dios, al Dios que es demasiado personal, demasiado grande, para ser una única forma o un único nombre.
La iluminación nos lleva, más allá de nuestra mentalidad provinciana, a la presencia de Dios en todas partes, en todo el mundo, en el universo. La iluminación prescinde del color, desdeña el género, libera los talentos y escucha otras voces, no la suya, precisamente por no ser suya.
Ser iluminado es estar en contacto con el Dios en nosotros y a nuestro alrededor, en nuestra persona y en los demás, más que estar integrado en un camino concreto, en una manifestación determinada, en una construcción denominacional o nacionalista o en una identidad sexual, por buena y bienintencionada que sea esa forma benigna de irreligiosidad.
Dios es luz radiante, fuego resplandeciente, espíritu asexual, viento incoloro. Dios es el imán de nuestra alma, el aliento de nuestro corazón, la materia de nuestra vida. Dios no es el pigmento ni la bandera ni el género de nadie. Y quienes otorgan identidad a su Dios según algún de estas credenciales hacen un nuevo ídolo en el desierto. Para ser iluminados debemos dejar que Dios nos hable a través de todas las cosas, y de todas las personas, mediante las cuales Dios resplandece en la vida”.

“La persona con el corazón iluminado es consciente de que las preguntas de nuestro tiempo no pueden responderse con la limitada visión del pasado”.

Joan Chittister, OSB
“Odres nuevos. Antología de una visión espiritual”
Sal Terrae, 2003

Joan Chittister habla de TM

Del año 2003 es el libro “Odres nuevos. Antología de una visión espiritual”, de Joan Chittister, publicado en Sal Terrae; escritora de perspectiva feminista, ofrece aquí unas claves para articular una espiritualidad vinculada estrechamente con el presente de la humanidad. Uno de los capítulos de este libro, titulado “Profecía”, está dedicado a “Tomas Merton: sembrador de una acción radical y un corazón iluminado”; los interesados en ampliar su visión y comprensión de este maestro pueden leerlo íntegramente en este libro, en esta entrada les comparto simplemente algunas ideas del texto, que abarca más de 20 páginas.

“Los retazos de su vida son un consuelo para la persona media. Y al mimo tiempo resultan confusos. Merton fue un niño precoz, un adolescente sin control, un joven disoluto, un universitario y un intelectual. Thomas Merton no fue el típico niño bien criado orgullo de su madre; fue un hombre que recorrió el camino del infierno al cielo, dando a conocer el trayecto en cada recodo, para que los demás pudiéramos encontrar esperanza y sentido en nuestro propio trayecto”. (Pág. 39)

“Lo que los maestros nos enseñan mientras viven es una cosa, la naturaleza de lo que nos dejan para que pensemos sobre ello el resto de nuestra vida es otra. Es verdad que Thomas Merton era una personalidad fascinante, cautivadora, inusual, encantadora y provocativa; pero aquello hacia lo cual él orientó a mirada del mundo es mucho más que la mística o el misterio de la vida enclaustrada. Nos dejó cosas sobre las que vale la pena pensar durante mucho, mucho tiempo”. (Pág. 40)

“El monaquismo de Merton era una revolución sólo igualada por el propio monaquismo benedictino de los orígenes. Hasta el siglo VI, el monacato fue un ejercicio privado y personal de la espiritualidad. Fue Benito quien, en el siglo VI, hizo de la comunidad humana misma la esencia de la santidad. El monaquismo de Merton fue también una revolución que sacó al monacato de los confines del monasterio local y lo situó en la preocupación por la comunidad mundial. El monaquismo de Merton era un monaquismo centrado en la presencia de Dios en el presente”. (Pág. 41)

“Merton veía el mundo a través de un corazón libre de fórmulas y no ensombrecido por los sistemas. Enseñó más que la piedad y el ascetismo por si mismos; enseñaba conceptos que entonces se oponían a la tradición y se siguen oponiendo a la cultura: el pecado de la pobreza, el imperativo moral de la paz, la recta administración, el santo poder de la no violencia, la santidad de la visión global y la esencia de la iluminación. Merton esparcía semillas de contemplación que llevaban a la acción, concepto espiritual frecuentemente olvidado pero siempre fundamental”. (Pág. 42)

miércoles, 23 de noviembre de 2011

ADENTRARSE EN LA LUZ...

A propósito del inminente ADVIENTO, comparto algunas entradas antiguas que recogen textos de TM sobre el tema, de su libro “Tiempos de celebración”. Me gusta el Adviento, su color, su música, sobre todo su alegría y su esperanza. Justo en este momento de mi vida, en el que aguardo, con clara certeza, un nuevo nacimiento, me preparo interiormente para lo nuevo. Además de las lecturas habituales, la compañía de los maestros, la escucha atenta en el silencio y la contemplación de la naturaleza, me abro también al mensaje del arte: la música, el cine, la literatura. Con todo ello preparo el sitio y creo la melodía que acunará al fruto por venir. Cuatro semanas mágicas, con la magia vital del existir, para recrear y renovar lo que somos y estamos llamados a ser. Los ángeles, amigas y amigos, acompañan en la búsqueda del misterio, y en la consecución de la plenitud a la que estamos llamados.
Juntos empujemos suavemente la puerta, y adentrémonos en la luz del último mes del año. Aun en medio de la más profunda oscuridad hay una vida nueva que asoma su cara, y nos sonríe
.

“Nuestro Adviento no es una celebración de valores tradicionales meramente culturales, por grandes y dignos de perpetuación que sean. El adviento no es un mero retorno, una repetición, una renovación de lo antiguo. No puede ser el regreso a la infancia personal o social. La venida del Señor, que es lo mismo que Su “presencia”, es la venida de lo nuevo, no la renovación de lo viejo”.

"Nuestra tarea es buscar y encontrar a Cristo en nuestro mundo tal y como es y no como podría ser. El hecho de que el mundo sea diferente de lo que podría ser no altera la verdad de que Cristo está presente en él, y que Su plan no ha fracasado ni cambiado: en efecto, todo se hará conforme a Su voluntad. Nuestro adviento es la celebración de esa esperanza. Lo que es incierto no es la "venida" de Cristo sino nuestra acogida a Él, nuestra docilidad y capacidad de salir a Su encuentro".


“El misterio de Adviento es un misterio de vaciamiento, de pobreza, de limitación. Debe ser así. De otro modo no podría ser un misterio de esperanza. El misterio de Adviento es un misterio de comienzo: pero también es el misterio de un fin. La plenitud del tiempo es el final de todo lo que todavía estaba incompleto, todo lo que todavía era parcial. Es el cumplimiento en unidad de todo lo que era fragmentario.
El misterio de Adviento en nuestras vidas es el comienzo del fin de todo lo que en nosotros no es todavía Cristo. Es el comienzo del fin de la irrealidad”.

“Adviento, para nosotros, significa aceptación de ese comienzo totalmente nuevo. Significa una disposición para hacer que la eternidad y el tiempo se encuentren no sólo en Cristo sino en nosotros, en el Hombre, en nuestra vida, en nuestro mundo, en nuestro tiempo. Si hemos de entrar en el comienzo de lo nuevo, debemos aceptar la muerte de lo viejo. El comienzo, pues, es el fin. Hemos de aceptar el fin, antes de poder empezar. O más bien, para ser más fieles a la complejidad de la vida, hemos de aceptar el final en el comienzo, ambos juntos".

Thomas Merton
“Tiempos de Celebración”

TIEMPO Y LITURGIA

“La liturgia acepta nuestra experiencia común y cotidiana del tiempo: amanecer, mediodía, atardecer; primavera, verano, otoño, invierno. No hay razón para que la Iglesia en su oración haga de otro modo con el tiempo, por la simple razón de que la Iglesia no tiene ninguna discordia con el tiempo. La Iglesia no lucha contra el tiempo. El cristiano no considera, o al menos no necesita considerar al tiempo como un enemigo. El tiempo no le hace ningún daño, el tiempo no se interpone entre él y nada que desee. El tiempo no le priva de nada que atesore.
Para comprender la actitud del cristiano y de la Liturgia respecto al tiempo debemos tener una profunda comprensión de la esperanza cristiana y la confianza cristiana. Fundamentalmente, el cristiano está en paz con el tiempo porque está en paz con Dios. No necesita ya tener temor y desconfianza ante el tiempo, porque ahora comprende que el tiempo no es usado por un hado hostil para determinar su vida en algún sentido que él mismo nunca puede saber, y para el cual no puede prepararse adecuadamente. El tiempo ahora ha llegado a un entendimiento con la libertad del hombre. Cuando el hombre no está libre de pecado, el tiempo es enemigo suyo porque cada momento es una amenaza de destrucción: cada momento puede ser aquel en que la irrealidad que ha elegido el hombre, al pecar, se enfrente con el reproche cataclísmico, demostrándosele que es el fruto de la servidumbre, la renuncia a la libertad, la entrega a la determinación por parte de fuerzas inferiores al hombre.
Pero cuando el hombre recobra, En Cristo, la libertad de los hijos de Dios, vive en el tiempo sin predeterminación, porque la gracia siempre ha de proteger su libertad contra la tiranía del mal. El cristiano sabe entonces que el tiempo no murmura una amenaza tácita de esclavización y de destrucción final. El tiempo, al contrario, deja margen a su libertad y a su amor. El tiempo deja libre juego a la gratitud y a ese sacrificio de alabanza que es la plena expresión de la filialidad cristiana en el Espíritu. Dicho de otro modo, el tiempo no limita libertad, sino que le da margen para su ejercicio y para la elección. El tiempo para el cristiano, entonces, es la esfera de su espontaneidad, un don sacramental en que puede permitir a su libertad que se despliegue en alegría, en el virtuosismo creativo de elección que siempre tiene la bendición de la plena conciencia de que Dios quiere que sus hijos sean libres, de que se siente glorificado porque sean libres. Pues Dios se complace, no en dictar soluciones predeterminadas a acertijos providenciales, sino en dar al hombre la oportunidad de elegir y crear por sí mismo soluciones que son gloriosas en su misma contingencia”.

Thomas Merton
“Tiempos de celebración”.

SE ACERCA ADVIENTO

Adviento: Un comienzo totalmente nuevo.

El misterio de Adviento es un misterio de vaciamiento, de pobreza, de limitación. Debe ser así. De otro modo no podría ser un misterio de esperanza. El misterio de Adviento es un misterio de comienzo: pero también es el misterio de un fin. La plenitud del tiempo es el final de todo lo que todavía estaba incompleto, todo lo que todavía era parcial. Es el cumplimiento en unidad de todo lo que era fragmentario.
El misterio de Adviento en nuestras vidas es el comienzo del fin de todo lo que en nosotros no es todavía Cristo. Es el comienzo del fin de la irrealidad. Y eso, sin duda, es motivo de alegría. Pero por desgracia nos aferramos a nuestra irrealidad, preferimos la parte al todo, continuamos siendo fragmentos, no queremos ser”un solo hombre en Cristo”.
El Cuerpo de Adán (“hombre”), que debería ser el Cuerpo del Amor de Dios, está desgarrado de odio. El Cuerpo de Adán, que debería estar transfigurado de luz, es un cuerpo de oscuridad y mentira. Lo que debería ser Uno en amor está dividido en millones de hostilidades frenéticas y asesinas. Pero sigue en pie el hecho: Cristo, el Rey de la Paz, ha venido al mundo y lo ha salvado. Ha salvado al Hombre, ha establecido Su Reino, y Su Reino es el reino de la Paz.
Adviento, para nosotros, significa aceptación de ese comienzo totalmente nuevo. Significa una disposición para hacer que la eternidad y el tiempo se encuentren no sólo en Cristo sino en nosotros, en el Hombre, en nuestra vida, en nuestro mundo, en nuestro tiempo. Si hemos de entrar en el comienzo de lo nuevo, debemos aceptar la muerte de lo viejo. El comienzo, pues, es el fin. Hemos de aceptar el fin, antes de poder empezar. O más bien, para ser más fieles a la complejidad de la vida, hemos de aceptar el final en el comienzo, ambos juntos.

Thomas Merton, “Tiempos de Celebración”.

viernes, 18 de noviembre de 2011

POSIBLE VISITA PAPAL

Viajará el Papa a La Habana
El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, informó que el viaje tendrá lugar en la primavera de 2012 e incluirá una visita a México
EFE, Ciudad del Vaticano | 10/11/2011
El papa Benedicto XVI prepara un viaje a México y Cuba en la primavera de 2012, que será el segundo que realice a América Latina tras su visita a Brasil en 2007, informó hoy el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi.
Lombardi agregó que en los últimos días, los nuncios en México y Cuba informaron a las más altas personalidades civiles y religiosas de esos países, “de que el papa está estudiando un proyecto concreto para visitar ambos países en la próxima primavera”.
En fechas próximas, precisó Lombardi, se anunciará la decisión adoptada y los tiempos de ese viaje, que Benedicto XVI desea realizar teniendo en cuenta que aunque en 2007 ya visitó América Latina, viajó a Brasil, de lengua portuguesa.
Los países de habla española habían manifestado al Vaticano el deseo de que Benedicto XVI viajase también a estos, teniendo en cuenta que la mayoría de los católicos latinoamericanos hablan español.
Respecto a Cuba, Lombardi recordó el viaje de Juan Pablo II a la Isla en 1998 y señaló que Benedicto XVI desea estar junto a los cubanos en estos momentos tan importantes de su historia.
La visita a Cuba coincide con el IV aniversario del descubrimiento de la Virgen de la Caridad del Cobre, la patrona de la Isla.
Lombardi destacó que son “bien conocidos” los deseos del pueblo mexicano de que Benedicto XVI visite el país donde vive el mayor número de católicos del mundo de habla española y que el papa Ratzinger está “deseoso” de cumplir ese anhelo de pueblo mexicano.
El portavoz precisó que debido a la altitud de Ciudad de México, es “desaconsejable” que Benedicto XVI que en esa fecha habrá cumplido ya 85 años, visite la capital mexicana, pero que se buscarán “las mejores alternativas”.
Lombardi también dijo que será un viaje largo, que no podrá tener muchas etapas, “sino poquísimas, pero de gran valor simbólico y pastoral”.
El portavoz Lombardi señaló que tras la reunión del CELAM en Aparecida (Brasil, 2007, que presidió Benedicto XVI), la iglesia católica de América Latina está comprometida en la gran misión de nueva evangelización del continente y que el papa Ratzinter pretende animar de nuevo a esa iglesia en ese objetivo.
Benedicto XVI tiene previsto viajar en 2013 a Río de Janeiro, para presidir en la ciudad brasileña la Jornada Mundial de la Juventud.
© cubaencuentro.com



Arzobispado de La Habana: Visita del Papa, un “gran privilegio”

La Iglesia católica de Cuba, según Orlando Márquez, portavoz del Arzobispo de La Habana, esperaba con “expectación” el anuncio de la visita de Benedicto XVI, que será la segunda de un sumo pontífice a la Isla después del histórico viaje que cursó Juan Pablo II en 1998
EFE, La Habana | 10/11/2011
El Arzobispado de La Habana acogió hoy como una “excelente noticia” y un “gran privilegio” el anuncio de que el papa Benedicto XVI prepara un viaje a Cuba para 2012.
“Es una excelente noticia y un gran privilegio poder contar con la presencia de su Santidad en el año jubilar por los 400 años del hallazgo de la Virgen de la Caridad del Cobre (patrona de Cuba)”, dijo Orlando Márquez, portavoz del arzobispo de La Habana, el cardenal Jaime Ortega.
El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, anunció este jueves que el papa Benedicto XVI prepara un viaje a México y Cuba en la primavera de 2012, que será el segundo que realice a América Latina. El primero fue a Brasil en 2007.
Hasta ahora no ha habido reacción de las autoridades cubanas al anuncio del Vaticano.
La Iglesia católica de Cuba, según Orlando Márquez, esperaba con “expectación” el anuncio de la visita de Benedicto XVI, que será la segunda de un sumo pontífice a la Isla después del histórico viaje que cursó Juan Pablo II en 1998.
Actualmente, los representantes de la Iglesia católica en Cuba y el Gobierno de Raúl Castro se encuentran en un momento de acercamiento tras el diálogo abierto en mayo de 2010 sobre los presos políticos y otras cuestiones internas.
El propio cardenal Ortega, máxima autoridad católica en la Isla, destacó recientemente que la Iglesia vive “una nueva relación” con el Estado y pueblo cubanos.
Ejemplo de ese momento de relaciones es el peregrinaje que ha realizado por toda la Isla la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, que el pasado fin de semana llegó a la ciudad de La Habana.
La Virgen de La Caridad tiene su santuario nacional en El Cobre, pequeño pueblo cercano a Santiago, unos 900 kilómetros al este de La Habana, fue declarada patrona de Cuba el 10 de mayo de 1916 y coronada personalmente por el papa Juan Pablo II el 24 de enero de 1998, durante su visita a la Isla.
Según la leyenda, la imagen de esta Virgen apareció por primera vez en 1612 ante tres pescadores que iban en una barca por la bahía oriental de Nipe.
© cubaencuentro.com

El cardenal Jaime Ortega destaca que el Papa ha dado prioridad a Cuba con su visita
“Miremos que en el mapa de Latinoamérica él no ha ido a muchos países. Pero dijo quiero animar al pueblo cubano, sobre todo en este año en que se cumplen los 400 años de la presencia de la Virgen de la Caridad”, dijo Ortega
EFE, La Habana | 10/11/2011
El cardenal cubano Jaime Ortega consideró hoy que el papa Benedicto XVI le ha dado “prioridad” a Cuba con el anuncio del viaje que prepara para 2012, y calificó esa visita como “un gran bien” y algo “muy especial” para la Isla.
“Le ha dado prioridad a Cuba. México era como una deuda, pero Cuba es una prioridad”, dijo Ortega a periodistas tras dar la noticia de la próxima visita papal a cientos de feligreses en una Iglesia de La Habana.
El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, anunció este jueves que el papa Benedicto XVI prepara un viaje a México y Cuba en la primavera de 2012, que será el segundo que realice a América Latina tras su visita a Brasil en 2007.
Ortega, máxima autoridad católica en la Isla y arzobispo de La Habana, precisó que el embajador de la Santa Sede en Cuba le comunicó personalmente la noticia esta mañana y hará la comunicación oficial al Gobierno cubano.
“El gobierno de Cuba lo ha invitado, es lógico, y nosotros lo hemos invitado (...) pero es algo que, como me dijo el secretario de Estado (del Vaticano), el Papa llevaba en su corazón”, indicó Ortega al celebrar el anuncio.
El cardenal subrayó el “gran significado” que tiene el hecho de que el Papa haya elegido Cuba para una próxima visita a la región.
“Miremos que en el mapa de Latinoamérica él no ha ido a muchos países. Pero dijo quiero animar al pueblo cubano sobre todo en este año en que se cumplen los 400 años de la presencia de la Virgen de la Caridad”, indicó.
Asimismo, resaltó que la primera y hasta ahora única visita de un sumo pontífice a la Isla fue cursada por Juan Pablo II en 1998 en un viaje que “marcó” la historia de la Iglesia y la nación cubana.
En ese sentido, se refirió a las cualidades de Benedicto XVI como “hombre conciliador” y capaz de “aunar voluntades” y “crear un clima propicio”.
“Todo esto lo va a dejar el Papa. No es contabilizable, pero evidentemente estas cosas crean mejor relación de la Iglesia y el Estado, mejor comprensión de lo que es la fe religiosa (…) de lo que la Iglesia católica quiere”, sostuvo.
Actualmente, los representantes de la Iglesia Católica en Cuba y el Gobierno del presidente Raúl Castro se encuentran en un momento de acercamiento tras el diálogo abierto en mayo de 2010 sobre los presos políticos y otras cuestiones internas.
El propio cardenal Ortega destacó recientemente que la Iglesia vive “una nueva relación” con el Estado y el pueblo cubanos.
Las declaraciones de Ortega a corresponsales tuvieron lugar en la Iglesia Jesús de Miramar en La Habana, donde hoy se reunieron cientos de feligreses para recibir la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, que recorre todo el país.
Al dirigirse a los congregados en ese templo, Ortega realizó el primer anuncio público en Cuba sobre la visita papal y fue interrumpido por aplausos y vítores.
“El Papa mismo lo anunciará en un momento dado, cuando él lo haya considerado. Pero ese considerar es ya para nosotros un motivo de mucha alegría”, dijo.
© cubaencuentro.com


El Gobierno acoge anuncio del viaje del Papa con “gran alegría”
“Creo que es una gran noticia y coincido con las palabras que pronunció ayer el cardenal (Jaime) Ortega”, dijo Ricardo Alarcón
EFE, La Habana | 12/11/2011
El presidente de la Asamblea Nacional, Ricardo Alarcón, dijo hoy que recibió con “gran alegría” el anuncio del viaje que prepara el papa Benedicto XVI a la Isla en 2012 y consideró que será “un honor” recibirlo.
“Me causa francamente una gran felicidad, una gran alegría, creo que es una gran noticia y coincido con las palabras que pronunció ayer el cardenal (Jaime) Ortega”, declaró Alarcón a periodistas tras participar en la clausura de un encuentro internacional sobre lucha contra la corrupción en La Habana.
Alarcón también señaló que “para todos los cubanos va a ser un honor” esa visita y dijo que el Gobierno de Cuba espera “recibirlo y mostrarle la simpatía y el cariño que los cubanos sienten por él”.
El cardenal Ortega, máxima autoridad de la Iglesia católica en la Isla, manifestó el jueves en La Habana que Benedicto XVI le ha dado “prioridad” a Cuba con el anuncio de los preparativos del viaje previsto para la primavera del próximo año, al tiempo que calificó esa visita como “un gran bien” y algo “muy especial” para el país.
El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, había anunciado ese día que el papa Benedicto XVI prepara un viaje a México y Cuba en la primavera de 2012, el segundo que realizará a América Latina, tras su visita a Brasil en 2007.
La primera y hasta ahora única visita de un Sumo Pontífice a Cuba fue la cursada por Juan Pablo II (1920-2005) en enero de 1998 en un viaje considerado “histórico” en la Isla.
© cubaencuentro.com

DESIERTO

“La perspectiva de tener que atravesar este desierto es algo que horroriza tanto
a la mayoría de las personas que se niegan a entrar en sus ardientes arenas y a
caminar entre sus rocas. No pueden creer que tienen que encontrar la
contemplación y la santidad en una desolación donde no hay alimento, refugio
ni refrigerio para su imaginación, su intelecto y los deseos de su naturaleza.
Convencidas de que la perfección se mide por las brillantes intuiciones de Dios
y las fervientes resoluciones de una voluntad inflamada de amor, persuadidas de
que la santidad es cuestión de fervor sensible y resultados tangibles, no quieren
saber nada de una contemplación que no complace a su razón ni llena sus
mentes y voluntades de consuelos y gozos sensibles. Quieren saber adónde van y
ver qué están haciendo, y nada más entrar en regiones donde su actividad
queda paralizada y no da fruto visible, retornan a los campos exuberantes
donde pueden estar seguras de que están haciendo algo y van a alguna parte. Y
si no pueden conseguir los resultados que desean tan intensa y ansiosamente, al
menos se convencen de que han avanzado mucho si han dicho muchas
oraciones, si se han mortificado mucho, si han predicado muchos sermones,
leído (y tal vez también escrito) muchos libros y artículos, hojeado muchos
libros de meditaciones, adquirido cientos de nuevas y diferentes devociones, y
peregrinado por toda la tierra. No es que todas estas actividades no sean
buenas en sí mismas; pero hay, en la vida de una persona, momentos en que
pueden convertirse en una huida, un calmante, un refugio contra la
responsabilidad de sufrir en las tinieblas, la oscuridad y la impotencia, y de
permitir a Dios que nos despoje de nuestro falso yo y haga de nosotros los
hombres nuevos que realmente estamos destinados a ser”.


THOMAS MERTON, Nuevas semillas de contemplación.

FUNDAMENTALISMOS

FUNDAMENTALISMOS (Jaume Flaquer)

“El uso común de las palabras fundamentalismo e integrismo tiende a utilizarlas indistintamente y a entenderlas como sinónimas de fanatismo, radicalismo (en sentido peyorativo), dogmatismo... Están también ligadas a la intransigencia y rigidez mental. En todos estos conceptos hay la idea de un exceso, de un tomarse demasiado en serio temas sin importancia. Esta es la actitud del fanático. Fanum en latín significa lugar sagrado. El “fanaticus” era el servidor del santuario y, por la actitud exaltada de algunos de ellos, pasó a tener un sentido peyorativo. Así, el fanático es aquel que sacraliza de manera intransigente algún aspecto de la realidad. Y cuando algo se hace tan desmesuradamente esencial impone al sujeto una exigencia de luchar por esa causa, una lucha que es a menudo violenta.
Lo dicho hasta ahora quizá sugiera que la solución al fundamentalismo es el relativismo, esto es, no asumir nada en la vida como fundamental. El relativismo es el extremo opuesto al radicalismo dogmático. Pero la solución se encuentra en la tolerancia bien entendida. No se trata de no tomar nada como esencial sino de no justificar cualquier medio aunque sea para conseguir fines loables y de dejar siempre abierto el diálogo y la interpelación personal.


Las actitudes fundamentalistas han existido siempre. Sin embargo, el concepto es de uso bastante reciente. No empezó a utilizarse para denunciar una manera de proceder considerada como negativa sino como auto designación de un grupo de protestantes americanos. A principios de este siglo, aparecieron una serie de publicaciones protestantes recogidas con el título: “The fundamentals. A testimony to the truth”. Estos escritos pretendían definir y defender los aspectos fundamentales del cristianismo. Para ello, usaban como fuente la Biblia interpretada en su sentido más literal. Con ella criticaron duramente a Darwin porque contradecía el relato de la creación del Génesis. Si los libros sagrados son de origen revelado ¿cómo admitir la posibilidad de error en algún contenido suyo?
Esta actitud llegó a un extremo tal que en algunas zonas de EE.UU. se llegó a prohibir a los profesores la enseñanza de las teorías de Darwin. Todos estos extremismos estaban causados por una nefasta interpretación de la Biblia. El fundamentalista era, por tanto, la persona que pretendía leer la Biblia sin tener en cuenta ni los símbolos y géneros literarios que utiliza ni la época en la que fue escrita. Y si siempre es un error extraer una frase de su contexto dentro de un escrito, no lo es menos desvincular un texto de su contexto histórico.


No pensemos que sólo los protestantes cayeron en este tipo de errores. El término integrismo, fue utilizado por católicos de finales del siglo pasado y principios del XX con la intención de mantener íntegra su fe y sus tradiciones. El problema no era ya el de la interpretación de textos pero se asemejaba. Si el fundamentalismo protestante leía los textos del pasado sin tener en cuenta su contexto, el integrismo asumía “literalmente” la tradición, desvinculándola de su contexto histórico.
Además, los integristas rechazaban las incipientes ciencias humanas, y pretendían buscar en la fe respuesta a todos los problemas de la vida privada y pública. Desde una fidelidad intransigente a las directrices dictadas por Roma se declaraba en guerra contra la modernidad, el naturalismo, el laicismo y el comunismo. Recordemos que Pío IX condenó la modernidad y que hasta hace pocas décadas se obligaba a los profesores de teología a firmar que nunca secundarían sus tesis. En España, el integrismo se constituyó como partido político a finales del S.XIX.
Pero no debemos llamar integrista a todo el que se toma en serio unas determinadas normas éticas que nos resultan extrañas, sino a aquel que no está abierto a ningún tipo de diálogo e interpelación”.

(Tomado de: “Fundamentalismo. Entre la perplejidad, la condena y el intento de comprender”, de Jaume Flaquer)

martes, 15 de noviembre de 2011

EL DESIERTO REAL

“El desierto real es este:
hacer frente a las limitaciones reales de la propia existencia y conocimiento y
no tratar de manipularlas o rechazarlas con repugnancia. No embellecerlas con
posibilidades. No pretender otras posibilidades más que aquellas que son
realmente posibles en el momento concreto, aquí y ahora. Y, entonces, elegir o
rechazar, según uno quiera, sabiendo que esa elección no es una solución para
algo, sino meramente un paso más hacia un contexto ligeramente modificado de
otras posibilidades, muy pocas, verdaderamente limitadas, muy insignificantes y
muy concretas. Darse cuenta de que toda la vida de uno, de cada uno, es
precisamente esto. Cuando se vive en sociedad las posibilidades parecen
ilimitadas. Uno está en contacto con otras gentes, con otras libertades, otras
elecciones; y quién sabe lo que todos los demás pueden elegir en un momento
determinado... Todo son posibilidades... Pero cuando se está en soledad, y
cuando se ven y se aceptan las limitaciones reales, entonces esas limitaciones se
desvanecen, y se abren nuevas posibilidades ante uno. El presente está ahí,
contundente, ilimitado. El único modo de aferrarlo en toda su extensión es
despejar las limitaciones que nosotros colocamos en él mediante futuras
expectativas, esperanzas y planes, o conjeturas, o lamentos sobre el pasado, o
intentos de explicaciones de algo que hemos vivido y con lo que deseamos
seguir viviendo. ¿Vivir con ello? Vivir con algo que hemos experimentado en el
pasado es poner limitaciones al presente. Así y todo, el pasado entra en nuestro
presente: es la limitación contra la que debemos hacer valer nuestra
desventaja”.

(THOMAS MERTON, Learning to Love. Exploring solitude and freedom, Journals (VI (1966-67), editado por Christine M. Bochen, HarperSan Francisco, 1997, XXIV+367 págs. más 9 de índices, pág. 309-311.
La versión española de esta parte de los Diarios (traducción The Intimate Merton: His Life from His
Journals, traducido al español: Vol. I DIARIOS (1960-1968): La vida íntima de un gran maestro
espiritual, Patrick Hart and Jonathan Montaldo (eds); Isidro Arias (trad.); Vol. II DIARIOS (1960-1968),
Ed. Oniro, Barcelona 2000 y 2001, cf. Vol II, pág. 189).

miércoles, 2 de noviembre de 2011

PROSEGUIR...SIN RESPUESTAS


“Si bien todo se centra en mi obligación de responder a la llamada de Dios en soledad, ello no significa sacar simplemente todo de mi mente y vivir como si sólo existiéramos Dios y yo. Esto es imposible, en cualquier caso. Lo que significa, más bien, es aprender cómo de profunda es la soledad que se requiere de mí respecto de contactos y conflictos que aún tengo. Lo que significa ahora la difícil toma de conciencia de haber dependido demasiado del apoyo y la aprobación de los demás, y sin embargo, necesito de los demás. Ahora debo rectificar dolorosamente. Lo que equivale a decir que hay un sentido en el que algunas de las respuestas de Dios deben venirme de los demás, incluso de aquellos con los que estoy en desacuerdo, incluso de aquellos que no comprenden mi modo de vida. Sin embargo, sería desastroso tratar meramente de aplacar a estos últimos, la mera disposición a hacerlo me haría estar sordo a cualquier verdadero mensaje que pudieran tener. Hacer esto debidamente está fuera de mi alcance. Lo único que queda es la oración, y la paciente, humilde (si es posible) obediencia a la voluntad de Dios. Una cosa es segura: yo no poseo respuestas listas y a mano en mí mismo. (Parece casi un axioma que un eremita debería ser alguien con sus propias respuestas…). Pero tampoco puedo simplemente buscarlas en otros. El problema es aprender a proseguir un cierto tiempo, quizá largos períodos, ¡sin respuesta!”


Finales de 1965.
Thomas MERTON

NOVIEMBRE

Como hice en otras ocasiones quiero ofrecer una mirada personal sobre el mes que comienza, el penúltimo del año. Quisiera que este mes fuera particularmente importante para mí, recibiendo un nuevo encargo pastoral que me permita comenzar el nuevo año litúrgico sirviendo a una comunidad concreta en la Iglesia cubana. Quisiera que las celebraciones, litúrgicas y personales, fueran oportunidad para renovar mi compromiso con lo que he conseguido ser, luego de casi 50 años de vida.
El mes empieza con dos hermosas celebraciones litúrgicas: “TODOS LOS SANTOS”, y “TODOS LOS DIFUNTOS”, dos listas que no se excluyen mutuamente, todo lo contrario, están misteriosamente unidas. Escribió EDIH STEIN: “El santo que desde la plenitud del amor ha hecho buenas obras y ha reunido un tesoro en el cielo, ese puede compartir con otros de su abundancia”. La palabra clave del día de todos los santos es esta: ABUNDANCIA. Podemos aprovecharnos de ese tesoro, `participar de esa abundancia espiritual, a disposición siempre de quien la necesite. Y luego, al día siguiente, evocar a tantas y tantos, que desde cerca o desde lejos, espacio o tiempo, han dejado su huela en lo que somos. Me apena ver con que pobreza se comprende y vive en nuestras comunidades eclesiales estas fechas, porque no se recibe todo lo que hay de posible en ellas, lo que puede enriquecer enormemente nuestra vida.
También hay nombres inmortales en este mes: León Bloy, Duns Escoto, Soren Kierkegaard, León Tolstói, Doris Day y Etty Hillesum; les suelo evocar en sus aniversarios, natalicio o muerte, porque me resultan inspiradores. También el día 4 recuerdo a San Carlos Borromeo, patrono de la Catedral de Matanzas, de la que durante varios años fui párroco. Y el 16 de este mes, aniversario de fundación de la capital cubana, es también el día en que Thomas Merton recibió el bautismo en la Iglesia Católica, y el cumpleaños de EDEL LOZANO, que ahora vive en Miami, y que en fecha reciente perdió a su sobrina, una muchacha de apenas 15 años y personalidad misteriosa. Les tendré presente a los dos en estos días.
Otras personas amigas cumplen año también: Modesta, Pedro, Jaime, y Silvio RODRÍGUEZ, y por supuesto, no lo iba a olvidar, el día 9 es la memoria de ISABEL DE LA TRINIDAD.
El día 27 de noviembre comienza el ADVIENTO.
Que con el nuevo año litúrgico lleguen también nuevas experiencias y oportunidades.

EN LA CATEDRA DE MOISÉS

EN LA CATEDRA DE MOISÉS

“Nuestra más terrible hipocresía de cristianos sería la hipocresía ritual: celebrar cada semana la eucaristía, el sacramento de la verdad, por simple fórmula, costumbre o tradición, sin compromiso personal ni social de ninguna clase”.

Levantarse el domingo y abrirse al misterio de la Palabra. Evoco un tiempo en que el domingo solía ser un día difícil, vacío; todavía hoy le escucho decir a mucha gente lo mismo: no me gusta el domingo. Y es cierto: el domingo, la tarde sobre todo, puede parecer un enorme espacio que no sabemos cómo llenar, y que hace más profundo el agujero de la propia soledad. Sin embargo, y dicho con propiedad, gracias a Dios, la vivencia de este día, el primero de la semana (aunque suele vivirse como el último), cambió totalmente para mí luego de mi acercamiento a la fe cristiana.
El domingo, aprendí, es “el día del Señor”, que hay que celebrar gozosamente con los hermanos de fe, y luego, al abrirse aun más mi comprensión del misterio de Cristo, lo viví como el día de la alegría, la acción de gracias y la comunión. Como ministro ordenado de la Iglesia Católica los domingos eran días de mucho trabajo en las comunidades a las que servía: celebraciones, atención a personas concretas, encuentros de grupos, bautizos, etc; pero siempre buscaba un espacio, aunque fuera al final de la jornada, para detenerme un rato, y respirar hondo, y pensar agradecido en la vida que vivo y las personas que me acompañan en ese camino.
Ahora, desde hace cuatro meses, mis domingos son más tranquilos, pero conservan el mismo espíritu, la misma luz; me gusta “celebrar” mi amistad con Jesús, agradecer a mi iglesia todo lo que me ha dado, y escuchar con atención interior el mensaje que guarda la Escritura. Sigo a la espera. Es inevitable comparar este momento con otro similar vivido hace ya unos cuantos años, que resultó finalmente pórtico de un salto cualitativo para mi vida; confío en que esta vez será igual, o más aún, están relacionados, uno y otro momento, con el maravilloso misterio de la propia vida.
El “sacerdocio cristiano” supone la identificación plena con Cristo, no como una mera función o profesión, sino como misterio de vida; todos los que seguimos a Jesús somos Jesús de alguna manera, de manera única diría mejor, y cada segundo de lo que vivimos, cualquier cosa, es vida de Jesús en nosotros. No se trata de subir a un podio y dar un discurso, sino de VIVIR, en grande, a plenitud, día a día, como se pueda o se sepa, con virtudes y defectos, pero VIVIR.
De ahí que también ahora yo, apartado temporalmente de mi servicio a una comunidad cristiana concreta, sigo viviendo mi condición de “servidor de la comunidad”, y a menudo lo experimento al encontrarme con personas y compartir con ellas algo del misterio incomparable de la vida. No necesitan saber mi particular lugar en la Iglesia, el servicio que reciben es el mismo, y de alguna manera sienten que hay en mí, en mis palabras, en mis gestos, algo “nuevo” y a la vez antiguo, que les ofrece luz y esperanza.
Jesús, en el pasaje evangélico de este domingo, habla de quienes agobian a los demás con preceptos y prohibiciones; luego ofrece la verdadera clave del seguimiento: “El mayor de ustedes que sea el servidor de todos”
Luego de estos cuatro meses de “retiro-descanso” siento renovado en mí el deseo de servir, más allá de estructuras, palabras y tradiciones. Estas, necesarias, no pueden suplir una vida de entrega generosa; no entrega sublimada, idealizada, sino entrega cotidiana del camino propio, de las propias dudas y dolores, y, por supuesto, de los hallazgos y las alegrías que siguen invitando a VIVIR.
(30 de octubre de 2011)

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.