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jueves, 21 de junio de 2012

ORACIÓN

ORACIÓN: ¿HACER O NO HACER? “El movimiento de alejamiento de las formas sociales y litúrgicas de oración, que adquirió ímpetu en la alta Edad Media, hizo que muchos cristianos se imaginaran que la oración interior, en espíritu y en verdad, era incompatible con las formas exteriores de oración. Los iluminados españoles del siglo XVI enseñaban a sus discípulos que el canto y la recitación del Oficio Divino es un obstáculo al progreso de la oración interior. Inclusive algunos escritores de casta más ortodoxa, que comprendían que la dignidad y excelencia objetivas del Oficio Divino como oración pública de la Iglesia debían defenderse y sostenerse, no obstante trataban a aquel como deber que el contemplativo tenía que aceptar con toda humildad y sumisión, y no como manifestación de unión amorosa con Dios”. “Debajo de este error se escondía, en primer lugar, una falsa psicología de la contemplación. Esta psicología falsa era una super simplificación de la doctrina verdadera. Los conceptos erróneos eran más o menos estos: toda oración contemplativa es oración puramente pasiva y es incompatible con cualquier actividad interior o exterior; es sí que el Oficio Divino encierra actividad interior y exterior, luego el Oficio Divino y la oración contemplativa son incompatibles”. “El quietista Miguel de Molinos sostenía que las almas interiores (esto es, contemplativas) nunca dan gracias a Dios con palabras o con la lengua, mas permanecen en silencio, para no obstaculizar la acción de Él en ellas. Molinos añadió (y esto también fue condenado) que cuando más perfectamente se entregaran pasivamente estas almas interiores en manos de Dios, más imposible encontrarían el recitar cualquier oración vocal”. “Es totalmente cierto que en la contemplación mística o infusa el alma se va haciendo gradualmente cada vez más pasiva bajo la guía del Espíritu Santo, y también es totalmente verdadero que a veces (pero no siempre) el alma que así es guiada por Dios encuentra difícil y hasta imposible educir los diversos actos que se contienen en las formas ordinarias de oración. Más estos estados pasivos de oración, que son un puro don de Dios, normalmente los concede Él a las almas que se han ejercitado con fidelidad en la práctica de la virtud y las formas familiares de oración meditativa y vocal. El camino hacia esta pasividad está en la vía activa, si bien eso no significa que la oración pasiva pueda adquirirse”. THOMAS MERTON (“Pan en el desierto”, páginas 24-26, Editorial Sudamericana, 1955. PARA AMPLIAR SOBRE ESTOS TEMAS: “CAMINO DE PERFECCIÓN” (Santa Teresa); “ENAMORARSE DE DIOS. Práctica de la oración cristiana” (William Johnston); “LA EXPERENCIA INTERIOR” (Thomas Merton).

martes, 12 de junio de 2012

VIDA

Llovió toda la noche y sigue lloviendo. Cuán a menudo, durante los últimos años, he pensado sobre la muerte. Ha estado presente en mí, la he “entendido” y sé que debo morir. No obstante, anoche, durante un momento, al pasar, y por así decirlo, sin espanto ni drama, experimenté momentáneamente el hecho de que, este cuerpo, este yo, simplemente no existirá. Una ráfaga de “no estar aquí”, de estar muerto. Sin miedo ni pena, sin nada. Simplemente, no aquí. Y éste, supongo, es uno de los primeros sabores de los frutos de la soledad. Como si pasara a mi lado el Ángel de la Muerte, pensando en voz alta, cumpliendo su faena y casi sin advertir mi presencia, pero captándome de todos modos. Así nos reconocimos el uno al otro”. (Un voto… 148)
  
 “Todo lo que hay en esta ermita me colma de alegría. Hay infinidad de cosas que podrían ser mucho más perfectas, de un modo u otro, ascética o domésticamente, pero éste es el lugar que Dios me ha dado después de tanta oración y anhelos, sin que lo merezca, y es un deleite. No pudo imaginar otro gozo en la tierra que tener un lugar así y estar en paz en él. Vivir en silencio, pensar y escribir, escuchar el viento y odas las voces del bosque, luchar con una nueva angustia que es, con todo, bendita y segura, vivir a l sombra de una enorme cruz de cedro, prepararme para mi muerte y mi éxodo al país celestial, amar a mis hermanos y a toda la gente, orar por el mundo entero y ofrecer paz y sano juicio entre los hombres. De modo que éste es mi lugar en el designio de las cosas y resulta suficiente. Amen”. (Un voto… 202) 

 THOMAS MERTON

SOLEDAD

“Las alegrías más lúcidas y amargas de la soledad. El desierto real es este: hacer frente a las limitaciones reales de la propia existencia y conocimiento y no tratar de manipularlas o rechazarlas con repugnancia. No embellecerlas con posibilidades. No pretender otras posibilidades mas que aquellas que son realmente posibles en el momento concreto, aquí y ahora. Y, entonces, elegir o rechazar, según uno quiera, sabiendo que esa elección no es una solución para algo, sino meramente un paso más hacia un contexto ligeramente modificado de otras posibilidades, muy pocas, verdaderamente limitadas, muy insignificantes y muy concretas. Darse cuenta de que toda la vida de uno, de cada uno, es precisamente esto. Cuando se vive en sociedad las posibilidades parecen ilimitadas. Uno está en contacto con otras gentes, con otras libertades, otras elecciones; y quién sabe lo que todos los demás pueden elegir en un momento determinado... Todo son posibilidades... Pero cuando se está en soledad, y cuando se ven y se aceptan las limitaciones reales, entonces esas limitaciones se desvanecen, y se abren nuevas posibilidades ante uno. El presente está ahí, contundente, ilimitado. El único modo de aferrarlo en toda su extensión es despejar las limitaciones que nosotros colocamos en él mediante futuras expectativas, esperanzas y planes, o conjeturas, o lamentos sobre el pasado, o intentos de explicaciones de algo que hemos vivido y con lo que deseamos seguir viviendo. ¿Vivir con ello? Vivir con algo que hemos experimentado en el pasado es poner limitaciones al presente. Así y todo, el pasado entra en nuestro presente: es la limitación contra la que debemos hacer valer nuestra desventaja”. THOMAS MERTON, Learning to Love. Exploring solitude and freedom, Journals (VI (1966-67), editado por Christine M. Bochen, HarperSan Francisco, 1997, XXIV+367 págs., más 9 de índices, pág. 309-311. La versión española de esta parte de los Diarios (traducción The Intimate Merton: His Life from His Journals, traducido al español: Vol. I DIARIOS (1960-1968): La vida íntima de un gran maestro espiritual, Patrick Hart and Jonathan Montaldo (eds); Isidro Arias (trad.); Vol. II DIARIOS (1960-1968), Ed. Oniro, Barcelona 2000 y 2001, cf. Vol II, pág. 189.

martes, 5 de junio de 2012

HENRY MILLER

Henry Miller (1891-1980) fue un notable escritor estadounidense. Aunque los mundos en que Miller y Merton vivían eran muy diversos y diferentes, ambos descubrieron que tenían cosas en común, incluyendo un hondo respeto por la obra de cada cual. La correspondencia entre estos dos escritores data de 1962 a 1964. De las cartas de Merton a Henry Miller he tomado el siguiente texto: “La religión de la gente religiosa tiende a veces a hacer asomar la cabeza de un monstruo justo cuando uno comienza a calmarse y a sentirse tranquilo. La religión de la gente medio religiosa no tiende: eriza las cabezas. Cuernos, cuernos con ojos en sus puntas, dientes, dientes con ojos en ellos, ojos tan agudos como cuernos, ojos embotados, oídos que ahora escuchan a todas las estrellas y decodifican su mensaje en algo así como cotizaciones comerciales en alza. Esta es la mayor orgía de idolatría que el mundo jamás conoció, y los creyentes no piensan generalmente que la idolatría sea el pecado máximo y fundamental. No se piensa en absoluto, no es reconocido, no puede ser aceptado, y si uno va por allí y habla sobre la idolatría ellos se desplomarán a carcajadas y las cabezas de los monstruos girarán y se balancearán como el mayor carnaval que se haya visto. Pero precisamente la mayor y más absurda dificultad de nuestro tiempo es mantenerse desenredado de los ídolos, porque no se puede tocar nada que no esté profanado por ellos: cualquier cosa que compres, cualquier cosa que vendas, incluso cualquier cosa que ofrezcas. Y por supuesto el significado de ellos se pierde por completo. Cualquiera que se venda a un ídolo pequeño, inofensivo y de precio rebajado, se ha alienado y forma parte de la estatua, se comporta como ella y tiene que actuar como ella, o sea, tiene que estar muerto. La religión de la gente no religiosa tiende a estar libre de ídolos religiosos y de muchas maneras es menos apócrifa. Pero por otra parte, ellos a menudo no tienen defensa contra la especie totalitaria, que acaba haciéndose mayor y peor. Con franqueza no poseo una respuesta. Como sacerdote debería, por supuesto, se capaz de dar la respuesta de Cristo. Pero desafortunadamente… ya no es una cuestión de respuestas. Éste es un tiempo, quizás, de enorme silencio espiritual”. (7 de agosto de 1962)

MIGUEL GRINBERG

Miguel Grinberg, nacido en 1937, es responsable de buena parte de las traducciones de obras de TM al español. Estudió Medicina en Buenos Aires, y luego se dedicó a editar y escribir. Ha escrito poesía y ensayo, y se ha dedicado a las investigaciones y pedagogías prospectivas, dirigiendo algunos proyectos y publicando libros sobre estos temas. Fue editar de una revista literaria en la década del 60 del pasado siglo, a través de la cual entró en contacto con TM. En marzo de 1953 Miguel Grinberg visitó a Thomas Merton en Getsemaní; así lo recoge este último en su “Diario de un ermitaño” (A Vow of Conversation. Journals 1964-1965): “Miguel Grinberg, poeta de Argentina, estuvo aquí también. Debido a las fuertes lluvias, no pudimos salir demasiado, así que estuvimos mayormente sentados en un cuarto de la casa de huéspedes intercambiando ideas y direcciones de gente que deberíamos conocer. Me habló sobre hombres como Julio Cortázar y otros escritores latinoamericanos así como sobre todas las nuevas revistas de poesía en Sudamérica. Los jóvenes poetas latinoamericanos evidencian una maravillosa iniciativa y coraje. No temen publicar libros por su cuenta y los distribuyen más o menos gratuitamente. Editar es barato. La gente lee poesía: me refiero a gente, no a los mandarines. Pienso que esta nueva solidaridad es uno de los más esperanzados signos de vida en este hemisferio”. “Miguel Grinberg partió después que caminamos un poco por la fría ladera oscura al sur de la casa Farrowing, sacando fotos y hablando sobre más poetas latinoamericanos (por ejemplo, Huidobro)”. En el volumen, “Coraje para la verdad. Cartas a Escritores” aparecen varias cartas enviadas por Merton a Grinberg entre 1963 y 1966, en las que aparece un Merton interesado en Latinoamérica, en lo que esta tenía para enseñar a la parte norte del continente; Merton usa un lenguaje irónico, inteligente, cargado de múltiples sentidos. De esas cartas he tomado los textos que aparecen a continuación: “El amor está bien mientras no se hagan proclamaciones y mientras no se convierta en un programa, porque entonces pasa a ser otra tiranía”. “El monje es un pájaro que vuela raudamente sin saber a dónde va. Y siempre llega a donde fue, en paz, sin saber de dónde vino”. “Ningún ermitaño es importante. Es por ello que los ermitaños son esenciales en un universo arruinado por una plaga de gente importante. Abajo la importancia. Abajo la importancia de los monjes”. “He perdido el arte de emitir sonidos tranquilizantes. Pero somos no obstante el cuerpo de la esperanza y la esperanza vive a despecho de lo que podamos estar pensando: no necesita que la empujen más de lo que el pasto requiere”. “Nueva conciencia. Tiene que haber agua limpia en la mente para que el espíritu beba”. Entre otras cosas, Merton hace mención de Ernesto Cardenal, Herder Cámara, Bob Dylan y Miguel Hernández

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.