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martes, 24 de junio de 2014

CONTEMPLATIVOS

“Hermano, el contemplativo no es el hombre que tiene visiones flamígeras del querubín llevando a Dios en su carro imaginario, sino sencillamente el que ha arriesgado su mente en el desierto más allá del lenguaje y de las ideas, allí donde Dios se encuentra en la desnudez de la confianza pura, es decir, en la total entrega de nuestra pobreza y de nuestra condición inacabada para dejar de aferrar nuestras mentes en un nudo sobre sí mismas, como si el pensar nos hiciera existir. El mensaje de esperanza que te ofrece el
contemplativo es, pues, hermano, que no necesitas encontrar tu camino a través de la maraña del lenguaje y de los problemas que hay hoy en día en torno a Dios, sino que tanto si lo comprendes como si no, Dios te ama, está presente en ti, vive en ti, mora en ti, te llama, te salva y te ofrece una comprensión y una luz que no
se parecen en nada a la que jamás hallas podido encontrar en libros o escuchado en sermones. El contemplativo no tiene nada que decirte salvo asegurarte que si te atreves a penetrar en tu propio silencio y te arriesgas a compartir esa soledad con otros solitarios que busquen a Dios a través tuyo, entonces recobrarás de verdad la luz y la capacidad de entender lo que está más allá de las palabras y de las explicaciones porque está demasiado cerca como para ser explicado: es la unión íntima en la profundidad de tu corazón, del espíritu de Dios y de tu propio ser más íntimo y secreto, de modo que tú y Él sois en verdad un solo Espíritu. Te amo, en Cristo.”

Thomas Merton 
(“Mensaje a los contemplativos del mundo”, 21 de agosto de 1967, en respuesta a una petición expresa del Papa Pablo VI)

LO NUMINOSO...

"Utilizamos el concepto de numinoso para designar una calidad de vivencia en que se nos revela lo que significa rozar otra dimensión, otra realidad que trasciende el horizonte de la conciencia ordinaria. Esta trascendencia puede tener un carácter liberador o abrumador, gozoso u horrible, pero siempre se evidencia una fuerza que se experimenta como sobrenatural...
Todo lo que nos hace temblar de horror o de alegría, todo lo que nos sitúa más allá del horizonte de nuestra realidad cotidiana, posee una calidad numinosa. Lo mismo ocurre con aquello que nos sume en un recogimiento sincero, o nos obliga a una entrega total de nosotros mismos; con lo que nos aterroriza o nos arrastra, a pesar nuestro, a un acto inhumano. En este sentido, todo lo que se vive como numinoso, ya sean luces o tinieblas, amenaza siempre la realidad ordenada de nuestro medio habitual y circunscrito haciéndonos estremecer. Es el tremendum de lo numinoso.  Pero al mismo tiempo aflora a la conciencia una dimensión inherente a nuestro Ser que es la base de toda nuestra vida. Ese es su poder seductor. Poder que fascina ese trasfondo de nosotros mismos, esa interioridad que deberíamos desarrollar".

K.G. Dürckheim
"Meditar: por qué y cómo"

viernes, 20 de junio de 2014

RITUALES PARA SANAR Y CELEBRAR LA VIDA

"Los rituales ayudan en dos aspectos: por un lado, para anclar en el ser humano, de forma integral, una decisión que fue tomada racionalmente, porque en el ritual se experimenta este paso de manera sensible y física, lo cual le confiere una realidad que ayuda a acomodarse mejor a la nueva situación. Muchas veces es importante que uno se reconcilie con sus propias heridas, y esto no tiene nada que ver con desplazarlas de la consciencia. Se seguirá notando la herida, pero uno dejará de rozarse continuamente con ella, perdiendo mientras tanto toda la alegría de vivir. A veces practico un ritual en el que invito a las personas que sufren mucho odio y dolor a que pongan por escrito toda su pena. Una vez hecho esto, los papeles se arrojan a las llamas, en una cremación ritual, como expresión palpable de que ha terminado la situación de autodestrucción y autoinculpación.

Por otro lado los rituales facilitan la exteriorización del estado interior, con lo cual la persona puede crear una sana distancia frente a sus propias emociones; la persona dejará de identificarse con sus propios sentimientos. Ahora puede permitirlos sin que le esclavicen; puede tener sentimientos porque los sentimientos ya no le dominan. Esto vale igualmente para los sentimientos positivos. De esta forma los rituales pueden también servir para manifestar la experiencia totalmente diferente que se haya tenido. Esto se realizaría en forma de celebraciones religiosas. Éstas subrayan el hecho de que la vida entera debería estar impregnada de la experiencia de lo divino y nos invitan a vivir la religión también en la vida cotidiana. La vida es una fiesta. Misticismo significa: celebro mi vida como la manifestación de lo divino. Dios quiere ser persona en la persona".

Willigris Jager
"La ola es el mar"

lunes, 16 de junio de 2014

INFLUENCIAS EN MERTON

"Hemos tenido ocasión de comprobar que la formación de Merton fue el resultado de influencias personales muy marcadas, así como de una suerte de temprana panorámica itinerante por el paisaje intelectual y social de su tiempo. De temperamento artístico e inclinaciones intelectuales cultivadas en un clima de independencia y tolerancia, Merton enseguida descubrió que la libertad externa que bien pronto tuvo a su alcance escondía profundidades a las que ni las conquistas académicas ni sus éxitos mundanos daban acceso. En su autobiografía da cuenta al menos de su familiaridad con cuatro grandes dimensiones culturales estrechamente imbrincadas: el mundo del arte (pintura, escultura, música, cine, y sobre todo, literatura), el psicoanálisis, el comunismo y la religión. En cuanto a la última, para Merton, desde el inicio de su conversión, ésta iba a ser mucho más que una mera expresión cultural, pero no por ello sin repercusiones hondas y duraderas en la misma. De hecho, la conversión al catolicismo actuó como principio unificador de las anteriores, en torno fundamentalmente a su doctrina de la encarnación como eje de su espiritualidad cristocéntrica".

"La autobiografía de Merton se inicia con el reconocimiento del autor hacia la sensibilidad artística de su padre, con una importante observación que la vincula a una definitiva impronta religiosa: "Su visión del mundo era sana, llena de equilibrio, de veneración por la estructura, por las relaciones entre las masas y las circunstancias que imprimen una personalidad individual a cada cosa creada. Su visión era religiosa y pura y, por consiguiente, sus pinturas no tenían decoración ni se prestaban al comentario superfluo, ya que un hombre religioso respeta el poder de la creación de Dios para dar testimonio de sí". (M7C, 10)

Fernando Beltrán Llavador
"La encendida memoria"
Página 95

sábado, 14 de junio de 2014

MIRAR EL MUNDO CON MÁS COMPASIÓN

“Han pasado casi veinte años desde que se escribiera este libro... Pero en este tiempo yo he aprendido a mirar el mundo con más compasión... El monasterio no es una «huida» del mundo. Por el contrario, al estar en el monasterio asumo mi verdadero lote entre todas las luchas y sufrimientos del mundo. Adoptar una vida que es esencialmente no- autoafirmativa, no-violenta, una vida de humildad y de paz es en sí una declaración de la propia postura. Pero cada uno en esa clase de vida puede, por la modalidad personal de su decisión, otorgar a su vida entera una orientación especial. Es mi intención hacer de mi vida entera un rechazo de y una protesta contra los crímenes y las injusticias de la guerra y de la tiranía política que amenazan con destruir a toda la raza humana y al mundo entero.

A través de mi vida monástica y de mis votos digo NO a todos los campos de concentración, a los bombardeos aéreos, a los juicios políticos que son una pantomima, a los asesinatos judiciales, a las injusticias raciales, a las tiranías económicas, y a todo el aparato socioeconómico que no parece encaminarse sino a la destrucción global a pesar de su hermosa palabrería en favor de la paz. Hago de mi silencio monástico una protesta contra las mentiras de los políticos, de los propagandistas y de los agitadores, y cuando hablo es para negar que mi fe y mi iglesia puedan estar jamás seriamente alineadas junto a esas fuerzas de injusticia y destrucción. Pero es cierto, a pesar de ello, que la fe en la que creo también la invocan muchas personas que creen en la guerra, que creen en la injusticia racial, que justifican como legítimas muchas formas de tiranía. Mi vida pues ,debe ser una protesta, ante todo, contra ellas”

Thomas Merton
(Prefació a la edición japonesa de La montaña de los siete círculos)[1].

[1] Texto español en Thomas Merton, Querido lector (Reflexiones sobre mi obra), Ávila 1991, págs. 67-71, ISBN 84-922680-0-X. Traducción, revisión bibliográfica y notas de Fernando Beltrán Llavador.

miércoles, 11 de junio de 2014

LO ESENCIAL ES ESTAR JUNTOS

“La esencia de estar a solas, a solas consigo mismo, no está en huir de todas las personas de este mundo. Esto no tiene ningún sentido. No se trata de huir de la gente ni de correr a buscarla. Estar solo es simplemente otra forma de estar con ellos. El estar físicamente presente para todos es casi siempre más o menos irrelevante. Se está o no se está. Y eso no tiene en realidad tanta importancia, puesto que estamos unidos en el Espíritu. Y así es como será en el cielo. En el cielo hay una verdadera vida comunitaria, sin pequeñeces ni trivialidades. Allí, no nos preocupamos por nuestra propia identidad y nuestra individualidad, y todas esas minucias.

En el cielo, todas las cosas serán como cuando son mejores que nunca para nosotros aquí en la tierra, y mucho mejores. En otras palabras, allí seremos realmente uno. Este es el propósito de nuestra vida, lo que buscamos y anhelamos, y lo que vamos a tener. Seremos salvos, seremos libres, seremos uno. No tenemos que preocuparnos por el hecho de que las cosas sean ahora imperfectas. El tiempo se avecina, y será mucho mejor de todo cuanto podamos pensar o imaginar. Y así será porque seremos uno. Así, cuando estamos juntos, enriquecemos nuestra eternidad.

Esto es lo que significa ser cristianos. Así es como obra Dios. Y lo que hace que le estemos tan agradecidos. Sabemos que no es nuestra misión hacer que las cosas “funcionen”, ni satisfacer ninguna clase de precondiciones, ni “enderezar” todas las cosas”.


Thomas Merton.
"Los Manantiales de la Contemplación"

THOMAS MERTON, SACERDOTE

"¡Oh, el Fuerte Dios Viviente! Ardo en deseos de llegar a su paz, a su estabilidad, a su silencio, al poder y sabiduría de su acción directa, a la liberación de mis cargas terrenales.

Qué amengüe la servidumbre de los deseos que gravitan sobre mi vida, para que quede liberado y pueda acercarme más al Señor en todas las misas que oficie.

Qué cada misa ilumine mi oscuridad y sea un paso más hacia el cielo y la revelación. Qué cada misa sea un enriquecimiento y una liberación para mi alma y para todas aquellas que, en los designios de Nuestra Señora, por obra de esas misas hayan de llegar a la santidad y a la contemplación, alcanzando así la libertad y la alegría.

Ser sacerdote significa no tener nada, no desear nada y no ser nada, sino pertenecer a Cristo. Mi alegría es el gran poder de Cristo. La misa es lo más maravilloso que ha entrado a formar parte de mi vida. Mi alma está unida al alma de Cristo gracias al carácter sacerdotal que Él imprime en mí. En la Santa Misa su alma y la mía actúan tan estrechamente como les es posible, y son inseparables como un rayo de luz fundido en otro rayo de luz. Sin dejar de ser quien soy, me convierto en otro ser, elevándome a un nivel de existencia mucho más alto, puro y sencillo. La labor de un sacerdote consiste en espiritualizar al mundo.

¡Oh Señor, si la misa pudiera ser cada día lo que es en la mañana de Pascua! ¡Si las plegarias pudiesen ser tan claras, si el Cristo Resucitado pudiese brillar en mi alma, a mi alrededor y ante mí, con esta sencillez pascual! Porque en esta sencillez está nuestra alegría; este es el pan sin levadura que es maná y alimento del cielo; esta pureza, esta libertad, esta sinceridad pascual.

¡Oh Dios mío! ¿Qué podría hacer para convencerte de que anhelo tu verdad y tu sencillez, de que deseo compartir tu infinita sinceridad, que es espejo de tu verdad y de tu Segunda Persona?

¡Danos siempre de este Pan del Cielo! ¡Danos a beber siempre de esta agua para que nunca más tengamos sed!

Amen".

(Texto conformado con diferentes pasajes de “El Signo de Jonás”).

domingo, 8 de junio de 2014

¿CUANDO CREEMOS EN EL ESPÍRITU?

"Cuando tenemos una esperanza total en Dios, pese a tanto fallo propio y ajeno.
Cuando en medio de la desesperación, experimentamos, sin embargo, un consuelo interior que nadie nos podrá quitar.
Cuando ante el desgarrón de la muerte, nuestra o de otros, asumimos el hecho con fe y esperanza.
Cuando aceptamos decididos una responsabilidad o compromiso, aunque no tengamos claras perspectivas de éxito o utilidad.
Cuando vivimos con serenidad el día a día, y aceptamos las contrariedades de cada jornada sostenidos por una fuerza cuyo origen no podemos abarcar ni dominar.
Cuando nos entregamos sin condiciones, y el caer se convierte en un verdadero estar de pie.
Cuando en el fondo de nuestros interrogantes, nos sentimos abrazados por un misterio, latente en lo más hondo de nuestro ser, que nos acoge y nos salva.
Cuando vivimos las tinieblas del aparente sin-sentido de nuestra existencia porque sabemos de Quién nos hemos fiado.
Cuando gozamos cada momento alegre de esta vida, como anticipo de la felicidad completa que Dios nos tiene preparada.
Cuando somos capaces de orar en medio de las tinieblas, la sequedad y el aparente silencio de Dios, sabiendo que siempre somos queridos y escuchados, más allá de una respuesta que se pueda comprender y razonar".

K. Rahner
(Revista: ORAR)

sábado, 7 de junio de 2014

MANTENERSE DESPIERTO

En su libro “Pensamientos en la soledad” Merton comenta acerca de la santidad cristiana y la vida espiritual [1]

La santidad no es evasión de la realidad, sino una completa entrega de nosotros a la realidad. “El temperamento no predestina a un hombre a la santidad y a otro a la condenación. Todos los temperamentos pueden ser el material de la condena o la salvación”.[2] Vida espiritual no es vida mental, no es sólo pensamiento. Tampoco es sólo cosa de “sentir”. No excluye pensamiento y sentimiento, al contrario, incluye a ambos. No es una vida concentrada “en el punto más alto” del alma, una vida de la que se excluyen mente, imaginación y cuerpo. Si así fuera, pocos podrían llevarla, y además, no sería vida. “Si el hombre ha de vivir, tiene que estar enteramente vivo, cuerpo, alma, mente, corazón, espíritu. Todo debe ser elevado y transformado, por la acción de Dios, en el amor y la fe”.[3] La vida espiritual es, principalmente, una vida[4]; es principalmente un asunto de mantenerse despierto[5]. Una vida es toda espiritual o nada espiritual, no hay término medio. Si se desea tener una vida espiritual hay que unificar la vida.[6]


[1] De 1958; recoge los pensamiento sobre la vida contemplativa e intuiciones básicas de algunos momentos de meditación de TM durante los años 1953 y 1954; de relieve el vínculo que establece entre soledad y sociedad, aspecto esencial de su andadura contemplativa. Para Merton la soledad es esencial para el hombre se halle a sí mismo, para el descubrimiento de la persona real; aquí vuelve el vínculo entre santidad o plenitud, e identidad. LCA, 54-55. 

[2] PS, 18. 

[3] PS, 22 

[4] PS, 32 

[5] PS, 33 

[6] PS, 39

EL SUFRIMIENTO NO ES SANTO

Algunas ideas de Thomas Merton acerca de la santidad, así como el lugar del dolor y la ascesis en este camino, aparecen en su libro “Los hombres no son islas[1]
Al hablar de amor, libertad, esperanza, ascesis, etc, Merton tiene de fondo como proyecto el ser santos. Un elemento al que dedica varias páginas es el de la voluntad de Dios, que no sólo hay que cumplirla, sino “querer” cumplirla. También respecto al sufrimiento, dice que la cruz forma parte del camino cristiano, pero que no sólo tenemos que aceptar el sufrimiento, sino hacerlo santo, ya que “nada se vuelve con tanta facilidad non-santo como el sufrimiento”.[2] El sufrimiento por sí solo no hace crecer, ni garantiza alcanzar la santidad (como parece asumir cierta visión “hagiográfica”); santo no es el que acepta el sufrimiento porque le gusta, y espera una recompensa; el santo aborrece el sufrimiento, pero acepta en su amor a Cristo, pasar por esa prueba. “El único sufrimiento que quienquiera puede desear válidamente es aquella prueba precisa y particular que nos demandan los signos de la Providencia Divina en nuestra vida”.[3]Para ser santos no es necesario salir a buscar el sufrimiento a toda costa, nadie es llamado a sufrir por sufrir, y la santidad es mucho más que sufrimiento. Los santos consagran a Dios, eso sí, todo aquello que les suponga sufrir, pero también sus alegrías; también se da gloria a Dios usando y apreciando las cosas buenas de la vida. “La felicidad consiste en averiguar precisamente cuál es esa “única cosa necesaria” en nuestra vida, y en dejar a un lado con ánimo contento todo lo demás”.[4]

NOTAS:
[1] Escrito en 1955.Es una continua invitación, en clave contemplativa, al encuentro de Dios en los semejantes y al de los semejantes en Dios a través del descubrimiento de nuestro auténtico ser tras la compleja maraña de los espejismos de nuestra fabricación cotidiana.LCA, 54 

[2] HNI, 86 

[3] HNI, 88 

[4] HNI, 130

jueves, 5 de junio de 2014

MAURICE BLONDEL: UN FILÓSOFO CATÓLICO

Maurice Blondel, filósofo católico francés, fue el iniciador de un nuevo enfoque de la relación entre la fe cristiana y la existencia humana.  Fue un agudo crítico del método escolástico dominante en la filosofía y teología católica, por lo que fue mirado con suspicacia, y catalogado como un pensador  sospechoso de "modernismo". Como laico y filósofo, Blondel trabajaba un poco al margen de ese movimiento, y por ello escapó a la condena que entonces se abatió sobre muchos  pensadores. Con el tiempo sus ideas hallaron una acogida significativa por parte de Karl Rahner y otros importantes teólogos que reformaron la conciencia religiosa de la Iglesia en el Vaticano II.
 La mayor preocupación de Blondel fue lo que él llamó "trascendentalismo" de la apologética católica. La Iglesia tendía a presentar la Revelación como el anuncio por parte de Dios de un conjunto de verdades "celestiales". El principal método apologético de la Iglesia consistía en establecer el origen divino de esta Revelación, certificada por milagros tales como la resurrección de Cristo. Así, la credibilidad de la Revelación dependía enteramente de su origen divino antes de que su contenido actual o su importancia intrínseca para la existencia humana.
Blondel disentía agudamente de este enfoque. La verdadera definición de la verdad salvadora, creía él, debía corresponder a preguntas y anhelos arraigados en el corazón de los hombres. Así, en vez de "trascendentalismo", propuso un "método de inmanencia". Era este un esfuerzo por mostrar de qué manera la lógica de la propia existencia humana apuntaba a la presencia de los trascendente de la vida humana.
Este método fue el centro de la tesis de Blondel y de su obra mayor, titulada "La acción". Entendía por acción toda la gama de deseos, elecciones y acciones a través de los cuales los seres humanos afirman y determinan su identidad en la historia. Blondel creía que en cada una de nuestras acciones hay, implícita, una referencia a la realidad infinita y absoluta en la que se basa nuestra experiencia. Nuestras vida se caracterizan por la elección, ya sea para abrirnos a la experiencia del Dios infinito o para encerrarnos en nosotros mismos. Esta elección se ofrece a todos los seres humanos, en la persona de Jesús.
 Para Blondel, el cristianismo no consiste en un mensaje extranjero y extrínseco, sino en la Buena Nueva, que se halla en consonancia con el significado de nuestra más profunda experiencia.
Los argumentos de Blondel llevaban implícitas repercusiones más amplias. Insinuaban que la fe no concernía simplemente a algún aspecto de la vida especialmente "religioso", sino que se refería a una dimensión de toda la experiencia humana. Sugería que la Revelación no era una comunicación de "verdades divinas" sino una autorrevelación de Dios y una invitación a participar en la vida divina. La obra de Blondel proponía que la gracia y la salvación no se hallaban limitadas a la Iglesia, sino disponibles en todo lugar.
Mucho del pensamiento de este filósofo quedó reflejado en los documentos del Vaticano II, por lo que merece ser reconocido como uno de los pensadores católicos más importantes del siglo XX.
Para 1927 Blondel se había quedado prácticamente ciego, finalizando así su carrera como profesor, pero durante los siguientes 20 años siguió dictando su pensamiento, recogido en diez grandes volúmenes. Asistí regularmente a misa durante toda su vida, y en 1945 recibió una carta de Pio XII, felicitándole por toda su obra. Al morir, en su funeral, dijo de Blondel el arzobispo de Aix:  "Al verle comprendí lo que significa estar en la Iglesia".

(Notas sacadas de "Todos los santos", de Robert Ellsberg)

EL GIGANTE DE UN SOLO OJO...

"El hombre blanco, dijo Laurens Van Der Post, llegó a África (y Asia y América, para el caso) como un gigante de un solo ojo, llevando consigo la ceguera y la escisión que le caracterizan, que son, al mismo tiempo, su fuerza, su tormento y su ruina. Con su mente aislada y escrutadora, el hombre occidental dominaba los conceptos y las abstracciones. Era dueño de la cantidad y el conductor de aquellas fuerzas sobre las cuales el conocimiento cuantitativo le confería una supremacía carente de comprensión. Y al gobernar la materia sin comprenderla, contemplaba su yo corporal como un objeto incomprensible, aun pudiendo analizar y descomponer cada una de sus partes. Se rindió a unas pasiones que ya no consideraba malignas, pero que, aun así, eran unas fuerzas inescrutables y objetivas que volaban hacia él desde la oscuridad que circundaba el pequeño círculo iluminado por una razón moral pragmática y autocomplaciente. El gigante de un solo ojo poseía una ciencia carente de sabiduría, e irrumpió en unas civilizaciones antiguas que (como el occidente medieval) tenían sabiduría sin ciencia: una sabiduría trascendente y unitaria; una sabiduría que habitaba al mismo tiempo en el cuerpo y en el espíritu y que, hija del mito, del rito y la contemplación más que del experimento científico, abría la puerta a una vida en la que el individuo no se perdía en el cosmos y en la sociedad, sino que se encontraba en ellos. Una sabiduría para la cual toda vida era sagrada y tenía un sentido, incluso aquella que en épocas posteriores se dio en llamar secular y profana".

Thomas Merton
"Gandhi y el gigante de un solo ojo"
ONIRO

miércoles, 4 de junio de 2014

MEDIOCRIDAD ESPIRITUAL Y EXPERIENCIA DE DIOS

Hace algunos años, el gran teólogo alemán, Karl Rahner, se atrevía a afirmar que el principal y más urgente problema de la Iglesia de nuestros tiempos es su “mediocridad espiritual”. Estas eran sus palabras: el verdadero problema de la Iglesia es “seguir tirando con una resignación y un tedio cada vez mayores por los caminos habituales de una mediocridad espiritual”.

El problema no ha hecho sino agravarse estas últimas décadas. De poco han servido los intentos de reforzar las instituciones, salvaguardar la liturgia o vigilar la ortodoxia. En el corazón de muchos cristianos se está apagando la experiencia interior de Dios.

La sociedad moderna ha apostado por “lo exterior”. Todo nos invita a vivir desde fuera. Todo nos presiona para movernos con prisa, sin apenas detenernos en nada ni en nadie. La paz ya no encuentra resquicios para penetrar hasta nuestro corazón. Vivimos casi siempre en la corteza de la vida. Se nos está olvidando lo que es saborear la vida desde dentro. Para ser humana, a nuestra vida le falta una dimensión esencial: la interioridad.

Es triste observar que tampoco en las comunidades cristianas sabemos cuidar y promover la vida interior. Muchos no saben lo que es el silencio del corazón, no se enseña a vivir la fe desde dentro. Privados de experiencia interior, sobrevivimos olvidando nuestra alma: escuchando palabras con los oídos y pronunciando oraciones con los labios, mientras nuestro corazón está ausente.

En la Iglesia se habla mucho de Dios, pero, ¿dónde y cuándo escuchamos los creyentes la presencia callada de Dios en lo más hondo del corazón? ¿Dónde y cuándo acogemos el Espíritu del Resucitado en nuestro interior? ¿ Cuándo vivimos en comunión con el Misterio de Dios desde dentro?

Acoger al Espíritu de Dios quiere decir dejar de hablar solo con un Dios al que casi siempre colocamos lejos y fuera de nosotros, y aprender a escucharlo en el silencio del corazón. Dejar de pensar a Dios solo con la cabeza, y aprender a percibirlo en los más íntimo de nuestro ser.
Esta experiencia interior de Dios, real y concreta, transforma nuestra fe. Uno se sorprende de cómo ha podido vivir sin descubrirla antes. Ahora sabe por qué es posible creer incluso en una cultura secularizada. Ahora conoce una alegría interior nueva y diferente. Me parece muy difícil mantener por mucho tiempo la fe en Dios en medio de la agitación y frivolidad de la vida moderna, sin conocer, aunque sea de manera humilde y sencilla, alguna experiencia interior del Misterio de Dios.

José Antonio Pagola
vgentza@euskalnet.net

Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Contribuye a difundir la experiencia interior de Dios. Pásalo.
8 de junio de 2014
Pentecostés(A)
Juan 20, 19-23

martes, 3 de junio de 2014

EL DESIERTO HACE AL HOMBRE MUCHO MÁS VULNERABLE

Las alegrías más lúcidas y amargas de la soledad. El desierto real es este: hacer frente a las limitaciones reales de la propia existencia y conocimiento y no tratar de manipularlas o rechazarlas con repugnancia. No embellecerlas con posibilidades. No pretender otras posibilidades mas que aquellas que son realmente posibles en el momento concreto, aquí y ahora. Y, entonces, elegir o rechazar, según uno quiera, sabiendo que esa elección no es una solución para algo, sino meramente un paso más hacia un contexto ligeramente modificado de otras posibilidades, muy pocas, verdaderamente limitadas, muy insignificantes y muy concretas. Darse cuenta de que toda la vida de uno, de cada uno, es precisamente esto. Cuando se vive en sociedad las posibilidades parecen ilimitadas. Uno está en contacto con otras gentes, con otras libertades, otras elecciones; y quién sabe lo que todos los demás pueden elegir en un momento determinado... Todo son posibilidades... Pero cuando se está en soledad, y cuando se ven y se aceptan las limitaciones reales, entonces esas limitaciones se desvanecen, y se abren nuevas posibilidades ante uno. El presente está ahí, contundente, ilimitado. El único modo de aferrarlo en toda su extensión es despejar las limitaciones que nosotros colocamos en él mediante futuras expectativas, esperanzas y planes, o conjeturas, o lamentos sobre el pasado, o intentos de explicaciones de algo que hemos vivido y con lo que deseamos seguir viviendo. ¿Vivir con ello? Vivir con algo que hemos experimentado en el pasado es poner limitaciones al presente. Así y todo, el pasado entra en nuestro presente: es la limitación contra la que debemos hacer valer nuestra desventaja”.

Thomas Merton

"Merton estaba viviendo un momento delicado de su vida. Había conseguido la ansiada ermita, grandes espacios de soledad, cierta independencia. Pero ante los acontecimientos habidos, y que no es cuestión tratar aquí ahora, su abad le hace una observación importante, y cariñosa, a la que Merton no da importancia, pero a veces hay que hacer caso a quien habla como lo hizo Dom James: - “Obviamente, él piensa que la ermita ha sido demasiado para mí y me ha hecho excesivamente vulnerable...”  Y confiesa sin ambages, tras unas páginas bellísimas de una sinceridad impresionante, a propósito de los acontecimientos a que hacíamos referencia: 
“...Yo no soy tan avispado ni tan estable como me imaginaba”.
Efectivamente, el desierto hace al hombre mucho más vulnerable que el vivir en medio de la sociedad, donde nos parece que hay más acoso y más peligro.

Francisco R. de Pascual.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.