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jueves, 24 de noviembre de 2016

TIEMPO DE GIRO.

"Pienso que lo que debo aprender es una tolerancia y una comprensión casi infinitas, porque el pensamiento negativo no lleva a ninguna parte.
Estoy empezando a pensar que en nuestro tiempo no vamos a rectificar casi nada ni vamos a llegar a ningún sitio.
Pero si podemos preparar realmente un suelo compasivo y receptivo para el futuro, habremos hecho un gran trabajo.
Siento que al menos este es el giro que debería tomar mi vida."

THOMAS MERTON. 

jueves, 17 de noviembre de 2016

MERTON CONTRA EL RACISMO.

Un tema de encendida actualidad. Con el paso de los años hay circunstancias externas que han cambiado, el concepto de racismo se ha ampliado, el mal del racismo, cada vez más globalizado, incluye a inmigrantes y existe un racismo solapado en sociedades que alardean de no ser racistas. Sobre el racismo, hoy, todavía, Merton tiene algo que decirnos.


"Como estudiante en Columbia, Merton había vivido durante años justo en el límite con Harlem sin llegar a ver de verdad qué es lo que había allí y sin entender qué significaba un gueto. Ahora, que pasaba cada semana en Friendship House, en 135 St. con Lenox Avenue, sabía ya lo que significaba el pecado mortal del racismo. A causa del color de su piel, a millones de personas se les consideraba menos que humanos e, incluso, se les arrastraba a verse a sí mismos de ese modo. Vio Harlem "como un juicio divino contra la ciudad de Nueva York"...
La sensibilidad de Merton hacia el ultraje que estos guetos representaban nunca se enfrió: 

"Aquí, en este barrio enorme, oscuro, humeante, centenares de miles de negros se apiñan como ganado, muchos de ellos sin nada que comer y sin nada que hacer. Todos los sentidos, imaginación, sensibilidades, emociones, pesares, deseos, esperanzas e ideas de una raza de sentimientos vívidos y reacciones emocionales profundas están comprimidos, aherrojados con un cinturón de hierro al fracaso: el perjuicio que les ahoga con sus cuatro muros insuperables. En este enorme caldero, dones naturales inestimables, sabiduría, amor, música, ciencia, poesía, son aplastadas y dejadas hervir en las heces de una naturaleza corrompida elementalmente y miles y más miles de almas se destruyen con el vicio, la miseria y la degradación, olvidadas, borradas, desaparecidas del registro de los vivos, deshumanizadas." (T.M. La montaña de los siete círculos.)

JIM FORREST. Vivir con sabiduría.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

SANANDO HERIDAS PROFUNDAS.

Hace pocos días, se avanzó un paso más en el  necesario entendimiento mutuo entre católicos y luteranos.  "Conscientes del amor que nos une, a pesar de las divergencias reales y las fricciones emocionales"  -había dicho Merton hace casi 50 años- "si permanecemos abiertos unos a otros Dios morará en nosotros". Es imprescindible "mantener esta apertura y luchar por ella con todo nuestro corazón."  



Declaración de la comisión conjunta Católico - Luterana al comenzar el quinto centenario de la Reforma:  

    «Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí» (Jn 15,4).

    Con corazones agradecidos

    Con esta Declaración Conjunta, expresamos gratitud gozosa a Dios por este momento de oración en común en la Catedral de Lund, cuando comenzamos el año en el que se conmemora el quinientos aniversario de la Reforma. Los cincuenta años de constante y fructuoso diálogo ecuménico entre Católicos y Luteranos nos ha ayudado a superar muchas diferencias, y ha hecho más profunda nuestra mutua comprensión y confianza. Al mismo tiempo, nos hemos acercado más unos a otros a través del servicio al prójimo, a menudo en circunstancias de sufrimiento y persecución. A través del diálogo y el testimonio compartido, ya no somos extraños. Más bien, hemos aprendido que lo que nos une es más de lo que nos divide.

    Pasar del conflicto a la comunión

    Aunque estamos agradecidos profundamente por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma, también reconocemos y lamentamos ante Cristo que Luteranos y Católicos hayamos dañado la unidad visible de la Iglesia. Las diferencias teológicas estuvieron acompañadas por el prejuicio y por los conflictos, y la religión fue instrumentalizada con fines políticos. Nuestra fe común en Jesucristo y nuestro bautismo nos pide una conversión permanente, para que dejemos atrás los desacuerdos históricos y los conflictos que obstruyen el ministerio de la reconciliación. Aunque el pasado no puede ser cambiado, lo que se recuerda y cómo se recuerda, puede ser trasformado. Rezamos por la curación de nuestras heridas y de la memoria, que nublan nuestra visión recíproca. Rechazamos de manera enérgica todo odio y violencia, pasada y presente, especialmente la cometida en nombre de la religión. Hoy, escuchamos el mandamiento de Dios de dejar de lado cualquier conflicto. Reconocemos que somos liberados por gracia para caminar hacia la comunión, a la que Dios nos llama constantemente.

    Nuestro compromiso para un testimonio común

    A medida que avanzamos en esos episodios de la historia que nos pesan, nos comprometemos a testimoniar juntos la gracia misericordiosa de Dios, hecha visible en Cristo crucificado y resucitado. Conscientes de que el modo en que nos relacionamos unos con otros da forma a nuestro testimonio del Evangelio, nos comprometemos a seguir creciendo en la comunión fundada en el Bautismo, mientras intentamos quitar los obstáculos restantes que nos impiden alcanzar la plena unidad. Cristo desea que seamos uno, para que el mundo crea (cf. Jn 17,21).
    Muchos miembros de nuestras comunidades anhelan recibir la Eucaristía en una mesa, como expresión concreta de la unidad plena. Sentimos el dolor de los que comparten su vida entera, pero no pueden compartir la presencia redentora de Dios en la mesa de la Eucaristía. Reconocemos nuestra conjunta responsabilidad pastoral para responder al hambre y sed espiritual de nuestro pueblo con el fin de ser uno en Cristo. Anhelamos que sea sanada esta herida en el Cuerpo de Cristo. Este es el propósito de nuestros esfuerzos ecuménicos, que deseamos que progresen, también con la renovación de nuestro compromiso en el diálogo teológico.

    Pedimos a Dios que Católicos y Luteranos sean capaces de testimoniar juntos el Evangelio de Jesucristo, invitando a la humanidad a escuchar y recibir la buena noticia de la acción redentora de Dios. Pedimos a Dios inspiración, impulso y fortaleza para que podamos seguir juntos en el servicio, defendiendo los derechos humanos y la dignidad, especialmente la de los pobres, trabajando por la justicia y rechazando toda forma de violencia. Dios nos convoca para estar cerca de todos los que anhelan dignidad, justicia, paz y reconciliación. Hoy, en particular, elevamos nuestras voces para que termine la violencia y el radicalismo, que afecta a muchos países y comunidades, y a innumerables hermanos y hermanas en Cristo. Nosotros, Luteranos y Católicos, instamos a trabajar conjuntamente para acoger al extranjero, para socorrer las necesidades de los que son forzados a huir a causa de la guerra y la persecución, y para defender los derechos de los refugiados y de los que buscan asilo.
    Hoy más que nunca, comprendemos que nuestro servicio conjunto en este mundo debe extenderse a la creación de Dios, que sufre explotación y los efectos de la codicia insaciable. Reconocemos el derecho de las generaciones futuras a gozar de lo creado por Dios con todo su potencial y belleza. Rogamos por un cambio de corazón y mente que conduzca a una actitud amorosa y responsable en el cuidado de la creación.

    Uno en Cristo

    En esta ocasión propicia, manifestamos nuestra gratitud a nuestros hermanos y hermanas, representantes de las diferentes Comunidades y Asociaciones Cristianas Mundiales, que están presentes y quienes se unen a nosotros en oración. Al comprometernos de nuevo a pasar del conflicto a la comunión, lo hacemos como parte del único Cuerpo de Cristo, en el que estamos incorporados por el Bautismo. Invitamos a nuestros interlocutores ecuménicos para que nos recuerden nuestros compromisos y para animarnos. Les pedimos que sigan rezando por nosotros, que caminen con nosotros, que nos sostengan viviendo los compromisos de oración que manifestamos hoy.
    Exhortación a los Católicos y Luteranos del mundo entero.

    Exhortamos a todas las comunidades y parroquias Luteranas y Católicas a que sean valientes, creativas, alegres y que tengan esperanza en su compromiso para continuar el gran itinerario que tenemos ante nosotros. En vez de los conflictos del pasado, el don de Dios de la unidad entre nosotros guiará la cooperación y hará más profunda nuestra solidaridad. Nosotros, Católicos y Luteranos, acercándonos en la fe a Cristo, rezando juntos, escuchándonos unos a otros, y viviendo el amor de Cristo en nuestras relaciones, nos abrimos al poder de Dios Trino. Fundados en Cristo y dando testimonio de él, renovamos nuestra determinación para ser fieles heraldos del amor infinito de Dios para toda la humanidad."

Lund, 31 de octubre de 2016




martes, 1 de noviembre de 2016

NOSOTROS LOS SANTOS.

"Así pues, ya no son extranjeros, ni huéspedes, sino ciudadanos de la ciudad de los santos;  ustedes son de la casa de Dios. Están cimentados en el edificio cuyas bases son los apóstoles y profetas y cuya piedra angular es Cristo Jesús. En Él se ajustan los diversos elementos y la construcción se eleva hasta formar un templo santo en el Señor. En Él, ustedes se van unificando hasta ser un santuario espiritual de Dios. "
(San Pablo, Efesios 2, 19-22)



 La llamada a la santidad fue un tema permanente, creciente y en evolución, en la búsqueda personal de Merton.  Buscó en su persona, en el mundo, en los signos de su tiempo.  Traemos hoy algunas de sus ideas: 


Diferentes pero iguales.

“No hay dos santos iguales, pero todos son como Dios, como Él, de un modo diferente y especial.”
(Vida y Santidad).

Ser yo, sé tú.

“Para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí, ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto, el problema de la santidad y de la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero….Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca…Pero el problema es éste: puesto que sólo Dios posee el secreto de mi identidad, únicamente Él puede hacerme quién soy, o mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad.” (Semillas de Contemplación.)

Santidad que no se enajena.

"No podemos hacernos santos solamente tratando de huír de las cosas materiales. Poseer vida espiritual consiste en poseer una vida que sea espiritual en toda su plenitud; una vida en la que los actos del cuerpo sean santos por el alma, y en la que el alma sea santa por Dios que mora y actúa en ella.  Cuando vivimos una vida semejante, los actos del cuerpo van dirigidos a Dios por Dios mismo y le dan gloria, y al mismo tiempo ayudan a santificar el alma. El santo no es, pues, santificado sólo por el ayuno cuando debe ayunar, sino por la comida cuando debe comer.  No es santificado sólo por las oraciones en la oscuridad de la noche, sino por el sueño tomado en obediencia a Dios, que nos hizo lo que somos. No sólo la soledad contribuye a la unión con Dios, sino también el amor sobrenatural a los amigos y familiares, y a los que viven y obran junto a él." ( Los hombres no son islas.)
  
Santidad humanista y  social.

"Un cristianismo que menosprecie las necesidades fundamentales del ser humano, no es realmente digno de ese nombre. Y sin duda, nadie pretenderá que la Iglesia no se preocupe por tales cosas. ...Es muy importante caer en la cuenta de que el humanismo cristiano no es un lujo que la Iglesia conceda de mala gana a unos cuantos estetas y reformistas sociales, sino una necesidad en la vida de todo cristiano.
No existe auténtica santidad sin esta preocupación humana y social. No basta con entregar donativos deducibles de los impuestos a distintas "entidades caritativas". Estamos obligados a tomar parte activa en la solución de problemas urgentes que afectan globalmente a nuestra sociedad y a nuestro mundo." (Vida y Santidad.)

THOMAS MERTON

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.