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miércoles, 17 de enero de 2018

EN LA DESNUDEZ.

"Exactamente igual que tenemos una máscara externa y superficial producto de nuestras palabras y nuestros actos, pero que no representa totalmente todo lo que está en nosotros, así los creyentes tratan con un Dios que está hecho de palabras, sentimientos, consignas tranquilizadoras, y esto no es el Dios de la fe, es el producto de la conducta social y religiosa. Un ‘Dios’como ese, se convierte en un sustituto del Dios invisible de la fe y de ese modo, aún cuando esa imagen confortadora puede parecernos real, en realidad no es más que una especie de ídolo. Su función principal es protegernos contra un encuentro profundo con nuestro auténtico yo interior y con el verdadero Dios.

El silencio es, por lo tanto, importante incluso en la vida de la fe y en nuestro más profundo encuentro con Dios. No podemos estar hablando continuamente, rezando con palabras, argumentando o manteniendo continuamente una especie de música devota como fondo. Gran parte de nuestro bien intencionado diálogo religioso interior es, de hecho, una cortina de humo y una evasión. … En vez de encontrarnos realmente con Dios en la desnudez de la fe, en la cual nuestro ser más íntimo queda desnudo ante él, realizamos un acto de ritual interior que no tiene función alguna,
pero que aquieta la ansiedad.

La fe más pura tiene que ser sometida a la prueba del silencio, en el cual escuchamos lo inesperado, en el que estamos abiertos a lo que hasta ahora no sabemos, en el cual nosotros lenta  y gradualmente nos preparamos para el día en que hayamos alcanzado un nuevo nivel de ser con Dios.”


THOMAS MERTON. Amar y Vivir. Silencio Creativo. 
 (fragmento)   

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.