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martes, 16 de diciembre de 2014

CELEBRAR NUESTROS ANHELOS


"En el Adviento celebramos deliberadamente durante cuatro largas semanas nuestros anhelos, y en la medida en que los celebremos, adquieren una función positiva. No necesitamos reprimir nuestras nostalgias, no necesitamos caer en la decepción o en la resignación. Tampoco necesitamos describir nuestra vida con palabras exageradas para evitar que el desengaño nos ahogue o para ocultarlo delante de los demás. El que necesita describir siempre sus vicisitudes como algo extraordinario y fuera de lo normal, frecuentemente no podrá enfrentarse con la realidad y tampoco la aceptará. En el Adviento nos enfrentamos con la realidad y, al mismo tiempo, con nuestros anhelos, que desbordan la realidad de nuestra vida. Reconocemos que nuestra nostalgia es tan grande que nada ni nadie podrá satisfacerla. 

Toda vivencia profunda se desborda y suscita algo que sólo puede ser acallado y colmado por Dios. El que quiere contentar sus anhelos por sí mismo necesita siempre nuevos éxitos, siempre más placer, siempre más apego, más amor. Pero así abusa de sus fuerzas y abusa también de los seres de quienes sueña recibir ese cariño, porque él espera de una persona lo que en última instancia sólo Dios puede otorgar. Quiere tratar a los hombres como si fueran dioses, perdiendo así la visión de una convivencia humana. Si, por el contrario, en lugar de confiarnos a la nostalgia de los hombres nos entregamos a Dios, entonces el anhelo nos da vida. Permanecemos despiertos, superamos nuestras limitaciones y crecemos por encima de nuestra pequeñez...Y así podremos celebrar el Adviento, esperando que el mismo Dios irrumpa en esta vida, entre en nuestra mediocridad, y transforme todo".

ANSELM GRÜN

martes, 9 de diciembre de 2014

SANTIDAD ENCARNADA Y VITAL


THOMAS MERTON buscó en los signos de su tiempo una respuesta encarnada y vital a la llamada a la santidad, y nos dejó el testimonio de su experiencia personal: la de un hombre contemporáneo, paradójico, como somos todos, que abrazó la fe  y comprendió el desafío que para todo creyente tiene la llamada a una vida plena, 

 Merton buscó la plenitud en Cristo, trabajó por alcanzar una cota de santidad en su vida desde unas coordenadas históricas, geográficas y espirituales concretas, con una visión que fue desarrollándose y madurando con los años. Indagar en su experiencia, en su propia búsqueda espiritual resulta estimulante y nos ayuda a hacer nuestra propia búsqueda, a recorrer nuestro propio camino como cristianos, y a descubrir algunas claves para buscar y vivir la santidad a la que estamos llamados concretamente hoy.

Todo lo que es, es santo. No es cierto que los santos no se fijen en las cosas creadas, no entiendan al mundo, su gente, las cosas que suceden. No se puede amar a Dios y odiar al mundo que Él creó. No van por el mundo con rostro de piedra sin escuchar las voces de los que hablan, ríen o lloran.  Nos dice Merton: 

“Un santo es capaz de hablar del mundo sin ninguna explícita referencia a Dios, de tal modo que sus afirmaciones den mayor gloria a Dios y despierten mayor amor a Dios que las observaciones de alguien menos santo, que tenga que esforzarse por establecer una arbitraria relación entre las criaturas y Dios mediante gastadas analogías y metáforas, tan débiles que hacen pensar que algo le pasa a la religión.” Thomas Merton (Semillas de Contemplación)




CON EL CRISTO DE LOS HOMBRES ABRASADOS.

Relata  Jim Forest, amigo de Merton :

 “Pocos monjes habían conseguido dormir esa noche. Un coro de gatos había salido a cantar fuera el oficio de la noche sobre los tejados de las casas mientras los maullidos de los gatos iban in crescendo;  quienes estaban en las habitaciones cercanas a Merton oyeron sus carcajadas.  A la mañana siguiente, Merton dio su conferencia ‘Marxismo y perspectivas monásticas’ la cual había tenido en mente durante muchas semanas….
Al concluír su charla, Merton sugirió que le planteasen preguntas hasta la sesión de la tarde. Terminó con estas palabras ‘Así, pues, yo desapareceré’.  Y terminó su charla recomendando a todos que tomasen una Coca Cola.
Alrededor de las tres de la tarde, el padre F. de Grunne, que tenía su habitación cerca de la de Merton, oyó un grito y algo que sonó como si alguien se hubiera caído. Llamó a la puerta de Merton, pero no hubo respuesta…Al ver que no obtenía ninguna respuesta, a las 4 de la tarde, miró a través de la ventana..y vio a Merton tendido en el suelo. Un ventilador largo se le había caído encima..Merton, claramente muerto, yacía de espaldas con el ventilador de metro y medio diagonalmente sobre su cuerpo…Hubo una vigilia de oración durante toda la noche acompañando al cadáver. ..Al día siguiente el cuerpo de Merton regresó a Estados Unidos…En la cubierta del libro litúrgico utilizado en las exequias figuraba este texto de El Signo de Jonás: YO SIEMPRE HE CUBIERTO A JONÁS CON MI GRACIA…¿ME HAS PERDIDO DE VISTA, JONÁS, HIJO MÍO?
Al final de la misa, se leyó un texto de La Montaña de los Siete Círculos : PARA QUE SEAS EL HERMANO DE DIOS Y APRENDAS A CONOCER AL CRISTO DE LOS HOMBRES ABRASADOS” 
   
JIM FOREST. Thomas Merton, vivir con sabiduría.

"ORACIÓN A LA CAÍDA DE LA TARDE"

“Señor, hasta ti levanto
abiertos y brillantes
mis ojos llenos de fe
en la noche.
Tú eres mi solaz y protección.
Llévame de vuelta a casa
y recibe mi dulce plegaria
como el humo del incienso,
desde el fondo de mi corazón
que está libre a tu cuidado.”


THOMAS MERTON. Ocho cantos de libertad. 1964

lunes, 8 de diciembre de 2014

ULTIMOS APUNTES DE MERTON EN SU DIARIO 2

 “El 8 de diciembre (de 1968), fiesta de la Inmaculada Concepción, Merton hizo la última anotación en su diario…El lugar del encuentro era Samutprakan, a unos cuarenta kilómetros al sur de Bangkok.  Merton llegó después de mediodía y le hospedaron en el piso bajo de la cabaña dos” (Jim Forest. Thomas Merton, vivir con sabiduría).

“8 de diciembre de 1968. Bangkok. Hoy es la Fiesta de la Inmaculada Concepción. Dentro de un momento abandonaré el hotel. Voy a decir misa en la iglesia de Saint Louis, comeré en la Delegación Apostólica y por la tarde me llegaré hasta la Cruz Roja”. Diarios  II 

viernes, 5 de diciembre de 2014

ÚLTIMOS APUNTES DE MERTON EN SU DIARIO 1


Cuatro días antes de su inesperada muerte: 

“6 de diciembre de 1968. Singapur. En este momento hago los preparativos para dejar Singapur. La ciudad de los transistores, magnetófonos, máquinas fotográficas, perfumes, camisas de seda, licores refinados.  Sólo llevo conmigo una provisión de carretes..para la máquina fotográfica. Estoy contento de haber venido aquí. ..Al salir al aeropuerto..pude ver la otra parte de Colombo. Había muchas estatuas católicas -bastante descabelladas, por cierto- expuestas en lugares públicos, en algunos casos protegidas por mamparas de cristal. Después de todo ésta circunstancia hace que los santos católicos se aproximen un poco más a Ghanesa y al 'amanerado'  hindú. De pronto te encuentras con un lugar en donde la religión se convierte en algo divertido. Después tú mismo decides que, a pesar de todo, eres religioso.
Mi próxima parada será el encuentro de Bangkok, que no suscita en mí especial interés. A continuación Indonesia, donde se iniciará una etapa completamente nueva de mi viaje. Todavía no estoy seguro  de adónde me llevará, o qué es lo que puedo o debo planear. Ciertamente, estoy cansado de hoteles y de aviones. Pero el viaje no ha hecho más que comenzar. A algunos de los lugares que yo quería ver desde el principio todavía no les ha tocado su turno.
'La mayoría de los seres humanos no nadarán antes de estar capacitados para ello' (Novalis) ” 
DIARIOS II

lunes, 1 de diciembre de 2014

PRESENCIA SALVADORA



Son muchas las personas que, a lo largo de estos años, se han ido alejando de Dios, sin apenas advertir lo que realmente estaba ocurriendo en su interior. Hoy Dios les resulta un “ser extraño”. Todo lo que está relacionado con él, les parece vacío y sin sentido: un mundo infantil, cada vez más lejano.
Los entiendo. Sé lo que pueden sentir. También yo me he ido alejando poco a poco de aquel “Dios de mi infancia” que despertaba dentro de mí tantos miedos desazón y malestar. Probablemente, sin Jesús nunca me hubiera encontrado con un Dios que hoy es para mí un Misterio de bondad: una presencia amistosa y acogedora en quien puedo confiar siempre.
Nunca me ha atraído la tarea de verificar mi fe con pruebas científicas: creo que es un error tratar el misterio de Dios como si fuera un objeto de laboratorio. Tampoco los dogmas religiosos me han ayudado a encontrarme con Dios. Sencillamente me he dejado conducir por una confianza en Jesús que ha ido creciendo con los años.
No sabría decir exactamente cómo se sostiene hoy mi fe en medio de una crisis religiosa que me sacude también a mí como a todos. Solo diría que Jesús me ha traído a vivir la fe en Dios de manera sencilla desde el fondo de mi ser. Si yo escucho, Dios no se calla. Si yo me abro, él no se encierra. Si yo me confío, él me acoge. Si yo me entrego, él me sostiene. Si yo me hundo, él me levanta.
Creo que la experiencia primera y más importante es encontrarnos a gusto con Dios porque lo percibimos como una “presencia salvadora”. Cuando una persona sabe lo que es vivir a gusto con Dios porque, a pesar de nuestra mediocridad, nuestros errores y egoísmos, él nos acoge tal como somos, y nos impulsa a enfrentarnos a la vida con paz, difícilmente abandonará la fe. Muchas personas están hoy abandonando a Dios antes de haberlo conocido. Si conocieran la experiencia de Dios que Jesús contagia, lo buscarían.

José Antonio Pagola

viernes, 28 de noviembre de 2014

ADVIENTO: ESPERA SILENCIOSA

"El año litúrgico comienza con el adviento, que quiere decir llegada. Esperamos la venida de Dios. Dios viene a nosotros de tres formas: en el nacimiento de Jesús hace 2000 años, en nuestras almas hoy y al final de los tiempos en forma gloriosa.

Como tiempo de espera, el Adviento debería ser un tiempo de silencio. En nuestras latitudes, anochece mas temprano, las noches son más largas, hace mas frío. La estación del año ya invita de por si a enfrentarse con los presentimientos del corazón, a escuchar la voz de nuestro interior y a encontrar algo de tiempo para Dios, como recomienda san Anselmo:


"¡Arriba, tú, hombrezuelo! ¡Huye un poco de tus ocupaciones! Entra un instante en
ti mismo, apartándote del tumulto de tus pensamientos. Arroja lejos de ti las
preocupaciones que te agobian y aparta de ti las inquietudes que te oprimen. Búscate tiempo para Dios y descansa. Habla con Dios y dile con todas tus fuerzas: “Quiero, oh Señor, buscar tu rostro” (salmo 27,8). Señor mío y Dios mío, enseña a mi corazón dónde y cómo tengo que buscarte, dónde y cómo puedo encontrarte".


Seria un buen ejercicio en el tiempo de Adviento que con frecuencia nos
sentásemos un rato, intencionadamente, sin hacer nada en absoluto, sino sencillamente concentrarnos en nuestro interior y preguntarnos: ¿Qué es lo que yo propiamente espero? ¿Qué es lo que anhelo? ¿Qué es lo que podría llenar mi vida? ¿Qué me falta? Sería bueno si una vez, a propósito, nos levantásemos por la noche a velar, para salir al encuentro de Cristo, para esperarle, de la misma forma que se lee en el salmo 130:


Mi alma espera al Señor más que los centinelas esperan el alba”.


Qué significa esperar en el Adviento a la venida del Señor lo comprenderemos
fácilmente si consideramos qué es esperar a un ser querido. Mientras aguardamos el momento ansiado, ya nos imaginamos cómo será el encuentro con la persona anhelada. A menudo, nuestras expectativas no suelen quedar satisfechas. Esperamos más de lo que el otro puede darnos. Nuestros anhelos superan todas las realizaciones humanas. Con frecuencia nos sentimos defraudados por ese reencuentro, tan largamente esperado, se desarrolla de forma que nos deja insatisfechos. Y no obstante, la próxima vez volvemos a esperar lo irrealizable..." 


ANSELM GRÜM



domingo, 23 de noviembre de 2014

CON LA MIRADA PUESTA EN ADVIENTO


A propósito del cercano ADVIENTO  compartiré algunas entradas que recogen textos que ya he publicado, de Thomas Merton y Anselm Grün. Preparémos para adentrarnos con esperanza y alegría en la luz de las ya próximas cuatro semanas. 

 "Nuestro Adviento no es una celebración de valores tradicionales meramente culturales, por grandes y dignos de perpetuación que sean. El adviento no es un mero retorno, una repetición, una renovación de lo antiguo. No puede ser el regreso a la infancia personal o social. La venida del Señor, que es lo mismo que Su “presencia”, es la venida de lo nuevo, no la renovación de lo viejo”.



"Nuestra tarea es buscar y encontrar a Cristo en nuestro mundo tal y como es y no como podría ser. El hecho de que el mundo sea diferente de lo que podría ser no altera la verdad de que Cristo está presente en él, y que Su plan no ha fracasado ni cambiado: en efecto, todo se hará conforme a Su voluntad.  Nuestro adviento es la celebración de esa esperanza.. Lo que es incierto no es la "venida" de Cristo sino nuestra acogida a Él, nuestra docilidad y capacidad de salir a Su encuentro".



“El misterio de Adviento es un misterio de vaciamiento, de pobreza, de limitación. Debe ser así. De otro modo no podría ser un misterio de esperanza. El misterio de Adviento es un misterio de comienzo: pero también es el misterio de un fin. La plenitud del tiempo es el final de todo lo que todavía estaba incompleto, todo lo que todavía era parcial. Es el cumplimiento en unidad de todo lo que era fragmentario.
El misterio de Adviento en nuestras vidas es el comienzo del fin de todo lo que en nosotros no es todavía Cristo. Es el comienzo del fin de la irrealidad”.

“Adviento, para nosotros, significa aceptación de ese comienzo totalmente nuevo. Significa una disposición para hacer que la eternidad y el tiempo se encuentren no sólo en Cristo sino en nosotros, en el Hombre, en nuestra vida, en nuestro mundo, en nuestro tiempo. Si hemos de entrar en el comienzo de lo nuevo, debemos aceptar la muerte de lo viejo. El comienzo, pues, es el fin. Hemos de aceptar el fin, antes de poder empezar. O más bien, para ser más fieles a la complejidad de la vida, hemos de aceptar el final en el comienzo, ambos juntos".



THOMAS MERTON. Tiempos de celebración



viernes, 21 de noviembre de 2014

EL REINO DEL REY

Celebramos en el último domingo del año litúrgico la solemnidad  de Cristo Rey. Jesús encabeza  el Reino que nos anuncia y nos trae, que nos propone y El mismo vive. Pensar en el Rey es pensar en el Reino, para vivirlo con su guía y de su mano.  
Traigo hoy estos párrafos de la Evangelii Gaudium, que nos invitan a sumergirnos en la experiencia del Reino.  

 El Reino que nos reclama

“ Leyendo las Escrituras queda por demás claro que la propuesta del Evangelio no es sólo la de una relación personal con Dios. Nuestra respuesta de amor tampoco debería entenderse como una mera suma de pequeños gestos personales dirigidos a algunos individuos necesitados, lo cual podría constituir una « caridad a la carta », una serie de acciones tendentes sólo a tranquilizar la propia conciencia. La propuesta es el Reino de Dios (cf. Lc 4,43); se trata de amar a Dios que reina en el mundo. En la medida en que Él logre reinar entre nosotros, la vida social será ámbito de fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad para todos. Entonces, tanto el anuncio como la experiencia cristiana tienden a provocar consecuencias sociales. Buscamos su Reino:  “Buscad ante todo el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás vendrá por añadidura » (Mt 6,33). El proyecto de Jesús es instaurar el Reino de su Padre; Él pide a sus discípulos: « ¡Proclamad que está llegando el Reino de los cielos! » (Mt 10,7)”.

 “El Reino que se anticipa y crece entre nosotros lo toca todo y nos recuerda aquel principio de discernimiento que Pablo VI proponía con relación al verdadero desarrollo: « Todos los hombres y todo el hombre ». Sabemos que « la
evangelización no sería completa si no tuviera en cuenta la interpelación recíproca que en el curso de los tiempos se establece entre el Evangelio y la vida concreta, personal y social del hombre >Se trata del criterio de universalidad, propio de la dinámica del Evangelio, ya que el Padre desea que todos los hombres se salven y su plan de salvación
consiste en « recapitular todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, bajo un solo jefe,
que es Cristo » (Ef 1,10). El mandato es: « Id por todo el mundo, anunciad la Buena Noticia a toda la creación » (Mc 16,15), porque « toda la creación espera ansiosamente esta revelación de los hijos de Dios » (Rm 8,19). Toda la creación quiere decir
también todos los aspectos de la vida humana, de manera que « la misión del anuncio de la Buena Nueva de Jesucristo tiene una destinación universal. Su mandato de caridad abraza todas las dimensiones de la existencia, todas las personas, todos los ambientes de la convivencia y todos los pueblos. Nada de lo humano le puede resultar extraño
La verdadera esperanza cristiana, que busca el Reino escatológico, siempre genera historia.”


FRANCISCO. EXHORTACION APOSTOLICA EVANGELII GAUDIUM, 180-181.

martes, 18 de noviembre de 2014

A QUIEN HAY QUE SER FIEL


"1) No puede haber duda ni ambigüedad en mi decisión de ser completamente fiel a la voluntad y a la verdad de Dios. Por eso tengo que buscar siempre y en todo, obrar según su voluntad y su verdad e intentar, con su gracia, ser 'santo.'

2) No puede haber duda ni medias tintas en mi empeño por evitar falsificar esta
obra de verdad al tomar demasiado en cuenta lo que otros aprueban o consideran 'sagrado.' En una palabra, podría suceder (o tal vez no) que lo que Dios me pide me haga parecer menos perfecto a los demás, o que me prive de su apoyo, de su afecto o de su respeto. Llegar a ser santo, por tanto, puede implicar la angustia de parecer, y en un sentido real 'ser', un pecador, un desterrado. Eso puede comportar conflictos aparentes según cierto estándar, que quizá sea mal entendido por mí o por otros o por todos nosotros.

3) La cuestión es aferrarse a la voluntad y verdad de Dios en su pureza e intentar ser sincero y actuar en todas las cosas movido por un amor genuino hasta donde pueda."
25 de enero de 1962

THOMAS MERTON. DIARIOS II

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

AMIGOS DE THOMAS MERTON.

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.