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jueves, 24 de julio de 2014

ESPIRITUALIDAD CONTEMPLATIVA 3

Los dos polos de la espiritualidad contemplativa son Dios (como fuente del amor) y la oración (en cuanto que da la conciencia de lo anterior) Ambas realidades fluyen de una intuición humana fundamental de ser total y radicalmente dependiente de Dios.

Esta espiritualidad, dado lo anterior, tiende a ser menos verbal y menos especulativa. Prefiere el silencio a las palabras, la experiencia a las explicaciones escolásticas. No se conforma con saber, quiere experimentar la presencia de Dios; sabe que de Dios se puede hablar, pero que al final cuanto se dice es menos que Dios, por la inadecuación de las palabras para expresar el misterio. Entiende al místico que dijo: “El que habla de la Trinidad dice mentiras”.

Y luego, resultan también naturales unas palabras de San Antonio, el del desierto: "Oramos mejor, cuando ni siquiera sabemos que estamos orando”. Esto es un “desconcientizarse de uno mismo”; salir de sí para estar en Dios. Como dijo Pablo: “Ya no soy yo, es Cristo quien vive en mí”.

RESUMEN:
Mientras que la espiritualidad devocional insiste principalmente en términos de conducta, la espiritualidad contemplativa, sin descuidar la necesidad de este cambio, recalca la necesidad del cambio de conciencia. No basta con portarse mejor; necesitamos llegar a ver la realidad de un modo diferente. Necesitamos aprender a mirar las profundidades de las cosas, no sólo la superficie. Quiere decir, mirar la inseparabilidad del mundo respecto de Dios y la unidad de toda la realidad en Dios, que es ese vínculo oculto del amor de todo lo que es.

La oración es como una lente que elimina la visión distorsionada de la realidad.

(Resumen hecho a partir de la lectura de "Silencio en llamas", de W. H. Shannon)

martes, 22 de julio de 2014

VIDA EN COMUNIDAD

Algunas ideas de Thomas Merton relacionadas con la vida en comunidad:
1. Comunidad significa presencia, no una institución. Nos hemos confiado en las estructuras institucionales, como sustituto de esa presencia.
2. Iglesia es comunidad: Pentecostés en miniatura. Significa vida nueva; supone estar abierto al cambio.
3. Las estructuras pueden limitar las respuestas al Espíritu: "Muchos jóvenes que acceden a la vida religiosa sienten que para encontrar a Dios tienen que abandonarla".
4. Vincula presencia con silencio y comunicación. Invita a "conversar más entre nosotros para aprender a estar presentes en silencio de una manera positiva".
5. La soledad y el silencio, caminos para llegar a amarnos más y mejor entre nosotros; no es para aislarnos de los demás. ("El silencio verdadero no es aislamiento"). Silencio vivo, genuino, que conlleve una presencia de amor.
6. "Presencia no es algo que se crea con solo mezclar y amontonar a las personas".  Necesita tener presente las nociones de distancia y espacio, y los conceptos de dignidad y privacidad. "Para preservar nuestra identidad necesitamos mantener cierta distancia".
7. "La razón de ser de nuestros institutos religiosos es propender a la formación de las personas como seres humanos completos, maduros y equilibrados... Seres humanos en el auténtico sentido de la palabra". Factor humanizador de la comunidad religiosa.
8. Dialogar con personas que buscan una experiencia espiritual significativa.

(Ideas extraídas de "Acción y contemplación")

lunes, 21 de julio de 2014

LA PERFECCIÓN QUE ES AMOR

"La perfección no es para quienes se esfuerzan por sentir, parecer y actuar como si fueran perfectos: es únicamente para quienes son plenamente conscientes de que son pecadores, como el resto de los seres humanos, pero pecadores amados, redimidos y cambiados por Dios. La perfección no es para quienes se aíslan en las torres de marfil de una imaginaria impecabilidad, sino únicamente para quienes se arriesgan a empañar su supuesta pureza interior, sumergiéndose plenamente en la vida como hay que vivirla inevitablemente en este imperfecto mundo nuestro: la vida con sus dificultades, sus tentaciones, sus decepciones y sus peligros. La perfección no es tampoco para quienes viven sólo para sí mismos y se ocupan únicamente del embellecimiento de sus almas. La santidad cristiana no es meramente un asunto de recogimiento u oración interior. La santidad es amor: el amor a Dios por encima de todos los demás seres, y el amor a nuestros hermanos en Dios. Tal amor exige, en último término, el completo olvido de nosotros mismos".

Thomas Merton
"La vida silenciosa"

domingo, 20 de julio de 2014

ESPIRITUALIDAD CONTEMPLATIVA 2

Hablando en propiedad, no nos hacemos contemplativos. Todos nosotros somos ya contemplativos en las raíces y en la realidad de nuestro ser. Porque en las raíces de nuestro ser estamos unidos con Dios, unidos con los demás, unidos con el mundo en que vivimos. Oramos no para llegar a ser algo, sino para caer en la cuenta de lo que ya somos. Tanto la oración, el silencio, como la soledad, pueden ser momentos de gracia para despertar en nosotros la conciencia de lo que somos en Dios.

Lo repetimos, porque es importante dejarlo claro:

Los dos pilares de la espiritualidad contemplativa son:

1. Dios como la causa del amor en quien todo existe.

2. Nuestra conciencia de que Dios es el último sentido de la oración.

De aquí surge una reflexión fundamental: nuestro ser de criaturas, o nuestra dependencia radical respecto a Dios. Todas las cosas en sí mismas no son nada, incluidos nosotros. Si existimos es únicamente porque en el más profundo nivel se encuentra una realidad que es su origen y su fuente, en la que se hallan su identidad y singularidad. La conciencia de Dios y del ser de Dios, se convierten en una luz que me revela mi propia nada. Yo veo solamente a Dios en mí. Ya no estoy yo más allí; ya puedo, finalmente, pronunciar la contraseña de la espiritualidad contemplativa: “Soy tú”. Dios y yo (y toda la realidad) no estamos separados. Yo soy distinto de Dios pues obviamente yo no soy Dios; pero yo no estoy separado de Dios, pues separado de Dios soy nada.

Aplicando esta idea a la oración, podemos decir que cuando oramos no hay separación entre Dios y nosotros No puedo separarme de Dios ni siquiera un instante, porque él es la FUENTE DEL SER, en único en quien encuentro la razón de mi ser, mi identidad, mi singularidad. Por consiguiente, usando una expresión matemática, podemos decir que cuando conversamos con un amigo, nuestro amigo y nosotros sumamos dos. En cambio, en la oración la formula es esta: Dios+ nosotros= 1.

Esto supone por consiguiente que, si existo, existo en Dios. Donde estoy yo, ahí está Dios. No hay otro lugar donde yo pueda estar sino donde está Dios. La oración me hace redescubrir esta realidad...

(Resumen hecho a partir de la lectura de "Silencio en llamas", de W. H. Shannon)

jueves, 17 de julio de 2014

FE Y COMPROMISO SOCIAL

"Confesar a un Padre que ama infinitamente a cada ser humano implica descubrir que « con ello le confiere una dignidad infinita ». Confesar que el Hijo de Dios asumió nuestra carne humana significa que cada persona humana ha sido elevada al corazón mismo de Dios. Confesar que Jesús dio su sangre por nosotros nos impide conservar alguna duda acerca del amor sin límites que ennoblece a todo ser humano. Su redención tiene un sentido social porque « Dios, en Cristo, no redime solamente la persona individual, sino también las relaciones sociales entre los hombres ». Confesar que el Espíritu Santo actúa en todos implica reconocer que Él procura penetrar toda situación humana y todos los vínculos sociales: « El Espíritu Santo posee una inventiva infinita, propia de una mente divina, que provee a desatar los nudos de los sucesos humanos, incluso los más complejos e impenetrables ». La evangelización procura cooperar también con esa acción liberadora del Espíritu. El misterio mismo de la Trinidad nos recuerda que fuimos hechos a imagen de esa comunión divina, por lo cual no podemos realizarnos ni salvarnos solos. Desde el corazón del Evangelio reconocemos la íntima conexión que existe entre evangelización y promoción humana, que necesariamente debe expresarse y desarrollarse en toda acción evangelizadora. La aceptación del primer anuncio, que invita a dejarse amar por Dios y a amarlo con el amor que Él mismo nos comunica, provoca en la vida de la persona y en sus acciones una primera y fundamental reacción: desear, buscar y cuidar el bien de los demás".

FRANCISCO
"Evangelii Gaudium", 178

miércoles, 16 de julio de 2014

ESPIRITUALIDAD CONTEMPLATIVA

Aquí veamos ahora lo que significa la segunda parte del relato del amado que llama a la puerta de su amada: la espiritualidad de una persona que aprende a decirle a Dios cuando toca la puerta: “Soy tú. Esta espiritualidad no niega, vuelvo a insistir, las muchas y profundas reflexiones valederas de la primera forma de espiritualidad, y acepta la importancia de los sacramentos, devociones, y enseñanzas que la tradición ha conservado en la Iglesia, y reconoce la trascendencia de Dios, y el valor de las obras, etc.… pero: 

1. Se niega a identificar la trascendencia de Dios con una visión de Dios que sostiene y guía al mundo desde lejos, y creo que es un error el interpretar la trascendencia como el concebir que Dios está “allá”, “arriba”, y las creaturas “aquí” o “abajo” o “fuera”. Una vez que Dios quiso crear, la trascendencia de Dios necesariamente desemboca en su inmanencia. Suele concebirse a Dios de esta manera: existe en el mundo toda una serie de seres u objetos. Todos han sido creados, excepto Uno, y ese Uno es Dios. Por supuesto que como el Uno increado, Dios es el objeto más importante de todos, pero sigue siendo un objeto cuya existencia podemos probar y cuyos atributos podemos describir… En realidad esta forma de pensar falsea la realidad, pues la Trascendencia de Dios excluye el considerarle como un ser entre otros seres. Dios es la causa de todo lo que existe. Dios está presente en todo lo que es, como fuente y fundamento. Dios está en todo y todo existe a causa de Dios y en Él.

2. Los dos pilares de la espiritualidad contemplativa: El conocer a Dios como el origen de todo lo que existe y a la oración contemplativa como el hacernos conscientes de la realidad que ya existe, son los dos pilares sobre los que podemos construir la que llamamos “espiritualidad contemplativa”. Dos textos de Thomas Merton para entenderlo mejor: “No hay mayor felicidad que el inexplicable vivir siendo uno con todas las cosas por el oculto vínculo del amor, que sencillamente no puede explicarse”. “Oculto en las más hondas profundidades de toda realidad, que quizá no podemos ver, yace la razón última, en que todo lo contradictorio se unifica, todo sale bien. Para el cristiano este motivo final es personal, es decir, es el motivo de la libertad y del amor”.

3. Mi identidad: Es en esta “vínculo oculto del amor”, en el cual siempre estoy, en el que encuentro mi identidad, aquello por lo cual soy único, aquello por lo cual me relaciono. Pero solamente podré encontrarme a mí mismo y mi conexión con los demás, si tengo conciencia de que estoy en la presencia de Dios. La tarea de la oración consiste en ayudarme a lograr esa conciencia: estoy en Dios.

ASÍ: Si la verdad de que Dios es la causa del amor de todas las cosas es el primer pilar de la espiritualidad contemplativa, entonces el segundo pilar consiste en comprenderé que la oración contemplativa es la forma de conseguir la conciencia de lo que ya existe. ESTOY EN DIOS, pero tengo que darme cuenta de ello En la oración no se trata de preocuparme por llegar a un punto determinado, porque ya estoy en ese punto. Lo que necesito es DARME CUENTA de ello... (Continúa).

(Resumen hecho a partir de la lectura de "Silencio en llamas", de W. H. Shannon)

lunes, 14 de julio de 2014

DIOS EN TODAS PARTES

"Lo mejor que pueden hacer los principiantes en la vida espiritual (una vez que han adquirido realmente la disciplina mental que les permite concentrarse en un tema espiritual, penetrando bajo la superficie de su sentido e incorporándolo a su propia vida), es adquirir la agilidad y libertad mental que les ayudará a encontrar luz, calor, ideas y amor a Dios dondequiera que vayan y en todo lo que hagan. Quienes sólo saben pensar en Dios durante momentos fijos del día, jamás irán muy lejos en la vida espiritual. De hecho, ni siquiera pensarán en Él en los momentos que han reservado escrupulosamente para la oración mental".

Thomas Merton
"Nuevas semillas de contemplación"

jueves, 10 de julio de 2014

UN EJERCICIO ACTIVO DE RESISTENCIA.

"La vida espiritual correctamente entendida ha sido siempre un ejercicio activo de resistencia, un asentarse con coraje frente a las ideas, las actitudes, la praxis que una determinada sociedad o un grupo humano concreto consideraban como máximamente productivas para sus intereses. Resistir consiste en insistir, incluso con la oblación de la propia vida, en aquello que, según las propias convicciones, resulta irrenunciable y que no puede entrar en ningún tipo de circuito de oferta-demanda. La resistencia para que siga realmente tal, comporta unas fidelidades íntimamente ancladas. La insistencia en las fidelidades, más allá de la moda, los intereses creados y las comodidades, no resulta nada fácil en un tiempo en el que muchas cosas se encuentran en un proceso de relativización y disolución".

Frente al "ir tirando", actitud frecuente en nuestros días, frente al dejarse llevar, resistir.

"Adoptar una actitud de resistencia significa confesar, más allá de la lógica de las propias palabras y de los esquemas mentales que han configurado la visión del mundo de cada uno de nosotros, que hoy hay Alguno que habla, que nos habla (a menudo por medio de voces resquebrajadas, débiles y marginadas de los desheredados de la tierra) y nos invita a ejercer en medio de nuestra sociedad otoñal el oficio de hombres y mujeres".

"El amor es la gran resistencia, quizá la única resistencia de verdad".

Lluis Duch

martes, 8 de julio de 2014

ESPIRITUALIDAD DE DEVOCIÓN

Comenzamos con una historia: “Un amante se acercó un día a la casa de su amada. Tocó a la puerta. Una voz preguntó desde dentro: ¿Quién es? El amante respondió: soy yo. La voz le dijo casi con tristeza: aquí no cabemos tú y yo. El amante se fue de ahí y durante mucho tiempo estuvo meditando el sentido de las palabras de su amada. Pasado un tiempo, volvió a acercarse a la casa de su amada y volvió a tocar, como lo había hecho anteriormente. De nuevo, como había pasado la vez anterior, la voz le preguntó desde dentro: ¿Quién es? Entonces el amante respondió: soy tú. Y la puerta se abrió, y él entro a la casa de su amada”.

(Queremos hablar acerca de la oración sin palabras que está centrada en la conciencia de la presencia de Dios, y la historia anterior puede servir como parábola que describe dos diferentes modos de entender la vida espiritual. En el primer caso, una espiritualidad abiertamente dualista: Dios y la persona humana se consideran claramente separados uno del otro. Por más cerca que estemos de Dios, por medio de la gracia y de nuestras obras, consideramos a Dios como “la otra persona”, como el otro. Pensamos que por nuestra condición de criaturas, estamos necesariamente separados de Dios, por eso, cuando llamamos a la puerta sólo podemos decir: soy yo.
La segunda parte del cuento expresa un tipo diferente de espiritualidad. Afirma básicamente lo siguiente: aunque yo soy alguien distinto de Dios (en el sentido obvio de que no soy Dios) sin embargo, no estoy separado de Dios. Por el hecho mismo de ser creatura, si me separo de Dios, soy nada. Separado de Dios sencillamente yo dejaría de existir. Por eso, cuando tengo conciencia de la presencia de Dios, lo único que puedo decir es: soy tú.

A partir de lo anterior, vamos a compartir ideas que nos ayuden a entender lo que distingue o diferencia una “espiritualidad de devoción” de una “espiritualidad contemplativa”. Casi todos comenzamos por la primera, no se trata de despreciarla, sino de invitar a seguir creciendo en una mayor conciencia de Dios).

Le damos este nombre para partir de algo; no tiene un sentido despectivo, no intenta infravalorar su lugar en el camino cristiano, ni deja de reconocer que existe en esta espiritualidad una “vida interior”, una vida de gracia, que implica también participación en la vida de Dios, comunión. Esto se realiza sobre todo mediante ejercicios devocionales exteriores de piedad; se insiste en hacer siempre cosas que agradan a Dios, está centrada en el “hacer”. Así se entendían el “ir a misa”, “confesarse”, “ir al Santísimo”: eran cosas que debía “hacer” porque agradaban a Dios. En la Iglesia a lo largo de los siglos se han desarrollado muchos ejercicios de devoción, y los creyentes los hacían repetidamente, una y otra vez, parea asegurar la salvación… cuántas más veces mejor, por si acaso. Pensemos, por ejemplo, en Novenarios, Triduos, tan jueves o viernes a… El Sagrado Corazón… el rezo de oraciones mientras el sacerdote decía su misa en latín de espaldas al pueblo… los acólitos eran más devotos si rezaban las letanías de la Virgen mientras acolitaban. Existían otros ejercicios piados más personales como el llevar la cuenta de los actos de arrepentimiento o de alabanza a lo largo del día. Las muchas estampas que se guardaban, y cuyas oraciones se rezaban al final de la jornada.

No se trata de burlarnos de esa espiritualidad, que aun hoy sirve a mucha gente para caminar en Cristo, y hecho, las devociones son válidas para cultivar nuestra relación con Dios; la cuestión sería que nos detuviéramos aquí, y no buscásemos formas más profundas de oración...

Algunas cuestiones a destacar de esta espiritualidad de devoción:

1. Cierta mentalidad de fondo que presenta las cosas así: si yo cumplo con Dios en todas estas cosas religiosas, Dios estará contento conmigo, y de alguna manera estará obligado a cuidar de mí. Es una forma sutil de “pelagianismo”, herejía que afirma que salvación se obtiene por las obras. Tratamos de “sacar buenas notas” con Dios, ganarnos su favor, como si comenzáramos de cero y tuviéramos que ir acumulando puntos. Aprendimos que “nuestras devociones” agradaban a Dios. Sucede que también los sacramentos y actos litúrgicos acababan siendo meras devociones, a los que se acude por rutina, para acumular puntos ante Dios.

2. Una espiritualidad mediatizada: resulta que además muchas de nuestras prácticas devocionales no estaban dirigidas a Dios, sino a los santos favoritos de las personas devotas. Algunas personas no se sentían dignas de dirigirse directamente a Dios, y por eso recurrían a mediaciones, que no solían incluir a Jesús. El trato con Dios siempre era “mediado” nunca directo: a través de personas o rituales. Evocamos aquel pasaje del AT en el que los israelitas piden a Moisés que hable con Dios por ellos, porque estaban llenos de temor. Hoy también persiste ese temor en algunas personas: no tratar con Dios, sino con mediaciones.

3. Un fuerte tono moralizante: Esta espiritualidad de devoción, como antes dijimos, está centrada sobre todo en el “hacer”, y suele tener por ello un fuerte tono moralizador. Es necesario buscar la “voluntad de Dios”, y el camino cristiano se centra por ello en cambiar las cosas que hago, obrar de modo diferente, que se traduce en el “cumplir lo que la Iglesia manda”. La invitación de Jesús, “metanoia” (cambio de dirección, cambio de mente y corazón) se convierte en un “cambio de conducta”. Insistencia en dominar mis pasiones y deseos, pero habla poco del ser, de la responsabilidad social. Lo importante aquí sería “salvar mi alma”, pero poco que ver con el lugar de la comunidad en la salvación.

4. Espiritualidad de compartimientos: La vida espiritual, llena de devociones, mediada y moralizante, tendía a dividir la vida de la persona en compartimentos. Una cosa era mi vida religiosa, mis practicas, y otra mi vida social o laboral; parecía que mis deberes sociales obstaculizaban una vida más espiritual, quitaban tiempo y espacio a las devociones o actos de piedad. Habían, y yo vivía, entre dos reinos: el sagrado y el secular o profano.

5. Autoconsciencia: Esta espiritualidad tendía por lo anterior a recalcar el “yo” y la respuesta humana a Dios. Centrado sobre mí mismo, me aseguraba de que yo hacía las cosas bien, de que yo identificaba mis dones, y yo discernía como utilizarlos, para gloria de Dios y bien del prójimo. El modelo podría ser el joven Samuel que responde al llamado de Dios.

6. Una espiritualidad marcadamente verbal: Quiere decir, más centrada en las palabras, en el decir, en el hablar. Hablamos de oraciones hechas, hablamos de una espiritualidad que tiende a ser especulativa, anclada en certezas, en una dogmática clara, establecida. Poco espacio para la espontaneidad. Se debía pensar correctamente acerca de Dios, usando las palabras adecuadas (ortodoxia). Se considera a Dios como causa del mundo y como el Uno que sostiene al mundo y lo guía con su Providencia, pero evitando cualquier expresión que tendiera a identificar a Dios con el mundo, o viceversa (panteísmo). Importante tener siempre clara el abismo que separa a Dios de sus creaturas.



EN RESUMEN: Esta espiritualidad, que hemos llamado “devocional” se preocupa más del hacer que del ser; más de la conducta que de la conciencia; más sobre hacer la voluntad de Dios cumpliendo sus mandamientos y practicando las devociones que le agradan que en sentir a Dios como es en realidad. Es una espiritualidad dualista, que hace énfasis en la trascendencia de Dios y la separación de Dios respecto al Mundo y a nosotros. Y aun cuando con Dios podíamos alcanzar cierto grado de comunión, de todas maneras se mantenía una distancia, una separación, que me hacía responder como en el relato del comienzo: “Soy yo”.

Texto preparado a partir de: "Silencio en llamas", W. Shannon.

viernes, 4 de julio de 2014

UN MENSAJE DE ESPERANZA

"El mensaje de esperanza que te ofrece el contemplativo, no consiste en que tengas que buscar tu camino a través de la jungla de palabras y problemas que hoy envuelven a Dios, sino que "Dios te ama", lo entiendas o no, que está presente en ti, que habita en ti, que te llama, que te salva y te ofrece un conocimiento y una luz que no tienen comparación con nada que hayas encontrado en los libros u oído en los sermones.

El contemplativo no tiene nada que decirte, sino alentarte y asegurarte que si te atreves a penetrar en tu propio silencio, a caminar en la soledad de tu propio corazón, y a arriesgar el compartir esa soledad con el otro solitario que contigo y a través de ti busca a Dios, llegarás a encontrar la luz y la capacidad para hallar lo que está más allá de todo lo que se puede decir o explicar, ya que está demasiado cerca para poderse explicar: la íntima unión en las profundidades de tu propio corazón entre el Espíritu de Dios y tu más recóndito y oculto yo, de modo que tú y Él seáis en verdad un sólo espíritu".


Thomas Merton
(El Camino monástico).

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

AMIGOS DE THOMAS MERTON.

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.