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martes, 17 de enero de 2017

DOS MIRADAS Y EL ABRAZO.

"Comprendí que el Señor nos mira con compasión y no con reproche. A los ojos de Dios, no caemos; a nuestros ojos, no nos mantenemos en pie. Tal como yo lo veo, ambas cosas son verdad. Pero el conocimiento más profundo pertenece a Dios.

Y cuando hemos caído por fragilidad o ceguera, entonces nuestro comprensivo Señor nos toca, nos conmueve y nos llama. 
Y luego Él quiere que veamos nuestra ruindad y la reconozcamos con humildad. Pero no es su voluntad que nos quedemos ahí, ni quiere que nos ocupemos demasiado en echarnos la culpa, tampoco es su deseo que nos despreciemos, 
sino que nos volvamos a Él con presteza.

Rápidamente nos estrecha consigo, pues somos su gozo y su deleite y Él es nuestra salvación y nuestra vida.... Yo te amo y tú me amas, y nuestro amor jamás sufrirá ruptura. Gracias por tu servicio y tu sufrimiento."

JULIANA DE NORWICH



domingo, 8 de enero de 2017

LA EXTRAÑA PALABRA FELICIDAD.

"La noche pasada, después de una vigilia de oración en la capilla del noviciado (de hecho, no estuve a la altura de las circunstancias, anduve un tanto desorganizado y distraído), me fui a la cama en el eremitorio  ya tarde en la noche. Todo tranquilo. Ninguna luz encendida ni en la granja de Boone ni en la de Newton. Frío. Estuve tumbado en la cama tomando conciencia de que Yo era feliz. Dije la extraña palabra felicidad y comprendí que estaba allí, no como una cosa u objeto, simplemente estaba presente. Y yo era eso. Al dirigirme esta mañana al monasterio, contemplando el manto de estrellas que se extendía por encima de las ramas desnudas del bosque, me impactó súbitamente el pleno revestimiento de sentido, si es que se puede hablar así, que muestra cada cosa. Sentia que la inmensa misericordia de Dios me protegía, que el Señor en su infinita bondad había vuelto su rostro hacia mí y me había hecho el don de esta vocación por puro amor, que este había sido siempre su propósito, que mis temores, quebraderos de cabeza y desesperación habían sido desproporcionadamente alocados y pueriles. Independientemente de lo que cualquiera otro pueda hacer o decir, independientemente de lo que pueda dictar o valorar, todo es irrelevante en la realidad de mi vocación a la soledad, incluso a pesar de que yo no soy un eremita típico. Tal vez todo lo contrario. No importa como se me pueda o no clasificar. A la luz de este simple hecho del amor de Dios y de la forma que el mismo ha tomado en el misterio de mi vida, las clasificaciones resultan irrisorias. No tengo ya la mínima necesidad de ocupar mi mente con ellas, si es que alguna vez lo hice, al menos con referencia a este tema.
La única respuesta es salir de tí mismo con todo lo que eres, que es nada, y arrojar esa nada en acción de gracias a Dios, que es el que es. Todo discurso es impertinente. Destruye la simplicidad de ese no ser nada ante Dios al dar a entender que nada ha sido algo. "
9 de diciembre de 1964.

THOMAS MERTON. Diarios. 

domingo, 1 de enero de 2017

NUEVO AÑO: APRENDER A SER FELIZ.


¡FELIZ AÑO NUEVO, AMIGAS Y AMIGOS DEL BLOG!

"Puedes hacer con tu vida lo que quieras. Hay múltiples maneras de ser feliz. ¿Por qué nos embarcamos en exigencias ilusorias? ¿Únicamente vamos a ser felices cuando nos ajustamos a algo considerado como una felicidad legítima? ¿Una felicidad aprobada?
Dios nos hace libres para que creemos nuestras propias vidas de acuerdo con su voluntad, es decir, en las circunstancias en que Él nos ha colocado. Nosotros nos negamos a darnos por satisfechos hasta que no realicemos en nosotros mismos un patrón 'universal', una felicidad hipotéticamente prescrita y aprobada para todos los hombres de todos los tiempos. 
No precisamente nuestra propia felicidad.
Esto al menos es lo que yo hago. Soy una persona feliz.   
Dios me ha otorgado la felicidad pero yo me siento culpable por ello. Como si no estuviera permitido bajo ningún pretexto ser feliz. Como si cada uno no tuviera a su alcance la felicidad de una u otra manera. Como si yo tuviera que justificar a Dios mismo mostrándome celoso por algo que ni tengo ni puedo tener, porque yo no soy feliz de la misma manera que otro, por ejemplo Pericles o Jrushchov "

THOMAS MERTON. Diarios. 21 de enero de 1961



sábado, 24 de diciembre de 2016

NAVIDAD COTIDIANA.

"Su amor configura mundos, da forma a la historia, crea un apocalipsis en mí y en torno a mí: da luz a la Ciudad de Dios."



"Siento la inmensa alegría de ser miembro de una raza en la que Dios quiso encarnarse. Como si los quebrantos y estupideces de la condición humana pudieran abrumarme, ahora me doy cuenta de lo que somos. ¡Si todo el mundo pudiera comprenderlo!...."

THOMAS MERTON

QUERIDOS AMIGOS Y AMIGAS DEL BLOG, 
QUE PODAMOS IR COMPRENDIÉNDOLO. 
¡BUENA NAVIDAD!

sábado, 17 de diciembre de 2016

LA VOZ QUE PLANTÓ VIDA.

"¿Por qué huyes de las playas sumergidas de Galilea, de las arenas y del agua del espliego?
¿Por qué dejas el mundo cotidiano, Virgen de Nazaret,
los amarillos botes pesqueros, las granjas,
 los patios olorosos a vino, las bajas bodegas, 
las prensas de aceite, las mujeres junto al pozo? 
¿Por qué huyes de estos mercados,
de los jardines suburbanos, de las trompas, de las celosas azucenas,
y lo dejas todo, tan dulce entre los limoneros?
A ninguna ciudad has confiado las nuevas ocultas tras tus ojos.
Has sumergido la palabra de Gabriel en pensamientos como lagos, 
has torcido hacia la montaña pétrea, hacia regiones sin árboles,
Virgen de Dios, ¿por qué tus vestidos son como velas?
El d́ía en que Nuestra Señora, llena de Cristo,
cruzó el umbral de su pariente,
¿no se posaron sus plantas ligeras, como oro sobre las losas del pavimento?
Sus ojos, grises como palomas,
¿no se posaron como la paz de un nuevo mundo sobre aquella
casa, sobre la Isabel del milagro?
Su saludo canta en el valle de piedra como una campana cartuja. 
Y San Juan, no nacido,
despierta en el seno materno,
salta a los ecos del descubrimiento.
Canta en tu celda, menudo anacoreta;
¿cómo la viste, en la ciega tiniebla?
¿Qué sílaba arcana
despertó tu fe joven a esa loca verdad:
que un infante no nacido podía bañarse en el Espíritu de Dios? 
¡Oh gozo quemante,
qué mares de vida plantó aquella voz!
¿Con qué nuevo sentido
percibió tu sabio corazón el Sacramento de Ella
y conoció a su enclaustrado Cristo?



No te hace falta elocuencia, muchacho silvestre
 exultante en tu ermita.
Tu éxtasis es tu apostolado;
para ti, patear es contemplata tradere.
Tu gozo es la vocación de los hijos escondidos de la Iglesia:
 los que por voto yacen sepultos en el claustro o la ermita:
 el Trapense sin habla, el gris granítico Cartujo,
el sosegado Carmelita, la descalza Clarisa, plantados en la noche
 de la contemplación, 
sellados en la oscuridad, esperando nacer.
La noche es nuestra diócesis, silencio nuestro ministerio,
pobreza nuestra caridad, desamparo nuestro hablar
 con lengua atada. Más allá de visión y sonido, habitamos el aire,
para ganar al mundo en una experiencia impensable.
Somos desterrados en el confín remoto de la soledad, 
vivimos a la escucha.
Con corazón atento a los cielos incomprensibles, esperando el primer redoble remoto de Cristo el Conquistador, plantados como centinelas en la frontera del mundo.
Pero en los días, contados días, cuando nuestra Theótocos huyendo del próspero mundo,
aparece sobre nuestras montañas, con sus vestidos como velas, entonces como el sabio y el silvestre infante,
Juan no nacido, incapaz de ver nada, 
despertamos y reconocemos la presencia virginal, 
recibimos a Cristo en nuestra noche,
con heridas de una inteligencia blanca como el relámpago.
Refrescados en la llama del oscuro fuego divino,
lavados en su gozo, como un vestido de llama nueva,
 ardemos como águilas, en su invencible vigilancia, saltamos y brincamos de alegría,
retozamos en el seno, nuestra nube, nuestra fe, nuestro elemento, nuestra contemplación, nuestro cielo anticipado, mientras la Madre Iglesia canta como un Evangelista."

THOMAS MERTON.
LAS LÁGRIMAS  DE LOS LEONES CIEGOS. 
El despertar de San Juan Bautista: A la vocación contemplativa.
 (versión de Luis Alonso Schokel)




martes, 13 de diciembre de 2016

RETRATO ÍNTIMO.




" ¡Oh llama de amor viva
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro,
Pues ya no eres esquiva,
acaba ya si quieres;
¡rompe la tela de este dulce encuentro!

 ¡Oh cauterio suave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado,
que a vida eterna sabe,
y toda deuda paga!
Matando. muerte en vida la has trocado.

 ¡Oh lámparas de fuego,
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con extraños primores
calor y luz dan junto a su Querido!

 ¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno,
donde secretamente solo moras
y en tu aspirar sabroso,
de bien y gloria lleno,
cuán delicadamente me enamoras!"

SAN JUAN DE LA CRUZ

"Hace más de cuatrocientos años, un hombre hizo un retrato de su intimidad y escribió un poema sobrecogedor –unas canciones, decía él–, escribió Llama de amor viva. Una noble señora le pidió que lo comentase, para poder entenderlo mejor. Y así, un viejo poema íntimo y un comentario algo arrebatado, –un «admirable fracaso» para unos y una «obra de arte» para otros– han cobrado carácter universal y se han convertido en una novedad continua, de siglo en siglo. ¿Por qué?

Porque el retrato hablaba de un ser humano en búsqueda y el poeta comentaba que cuando una persona permanece en esa búsqueda, sincera y profundamente, es «innovada y movida por Dios… y se le descubre con tanta novedad aquella divina vida y el ser y armonía de toda criatura», que «todo se le vuelve en amor». Es una novedad muy deseable.

Y porque la pluma del poeta pintaba un Dios «profundo e infinito», un Dios «movedor», que infunde amor. Que también es misterio insondable, «inaccesible… y no tiene forma ni figura». Un Dios «obrero», incansable amante que lleva en brazos a quienes le buscan y que, finalmente, se revela como «el centro del alma». Y esta es una novedad que enamora.

Un ser humano que continuamente puede descubrirse más profundamente, no agota su novedad. Y un Dios que es «lámpara de sabiduría… y lámpara de bondad… de misericordia… innumerables lámparas», es una luz siempre nueva e inagotable.

Cuando se descubre lo que dice Juan de la Cruz –que es el poeta y comentarista–, se entrevé una perenne novedad. Porque explica que para unirse a Dios una persona, «basta que tenga un grado de amor, porque por uno solo se une con Él por gracia». Pero no se detiene ahí. Dirá, para que se entienda mejor, que la novedad con Dios no tiene fin, que puede crecer y crecer «y si llegare hasta el último grado, llegará a herir el amor de Dios hasta el último centro y más profundo del alma, que será transformarla y esclarecerla según todo el ser y potencia y virtud de ella, según es capaz de recibir, hasta ponerla que parezca Dios».

Dejarse esclarecer, recibir, aceptar la profunda transformación significa un morir a todo lo que mata la propia vida –dice Juan–, morir a lo «que era muerte para ella» y renacer «viva a lo que es Dios en sí». Cambian «los movimientos y operaciones e inclinaciones», y ahora «son movidos por el espíritu de Dios» y llevan al amor, que «no pretende para sí sus cosas».

Nada de todo esto queda escondido, un ser nuevo se va alumbrando. La vida se transforma y se puede sentir la alegría de Dios: «Trae con gran frecuencia en el paladar de su espíritu un júbilo de Dios grande, como un cantar nuevo, siempre nuevo, envuelto en alegría y amor».

Además de Llama, Juan de la Cruz escribió otros poemas y largos comentarios. Siempre buscaba hablar «con entrañable espíritu», consciente de que de Dios y del ser humano, de esos dos misterios y de la relación única que pueden mantener, solo se puede hablar como de puntillas, acariciando intuiciones y desnudando silenciosas experiencias. Y cuando ya terminaba de comentar este poema, en lo más alto, soltó de golpe la pluma, diciendo: «Veo claro que no lo tengo de saber decir, y parecería que ello es menos si lo dijese». Sabía bien que la novedad que es Dios y lo que Él hace tiene tal inmensidad, que solo podía hablar acercándose, como se acerca «lo pintado [a] lo vivo».
Antes, en Cántico, había escrito que Dios «solo para sí no es extraño, ni tampoco para sí es nuevo». Es decir, que para todos los demás, Dios siempre es novedad. Por eso, llega un momento en que solo el silencio puede revelar la verdad.

Juan hablaba de un «cantar nuevo» y ese cantar es «que ya vive vida de amor», una nueva vida como Hijo de Dios, cada vez más verdadera, cada vez más cerca del «más profundo centro suyo», que es Dios. Y esa vida solo puede ser de amor porque –dirá– «cuando uno ama y hace bien a otro, hácele bien y ámale, según su condición y propiedades» y, concluía: así hace Dios, ama «como quien Él es».
Toda la novedad de la que habla Juan nace de las «lámparas de fuego» de su poema y es como una luz que se desprende y da calor y luz:
¡Oh, lámparas de fuego, en cuyos resplandores... Cuando comente esta estrofa, pondrá en boca de Dios estas palabras: «Yo soy tuyo y para ti y gusto de ser tal cual soy por ser tuyo y para darme a ti». Eso dice Dios, así es Él. Esa es la eterna novedad que siempre hay que recordar. "

GEMA JUAN. Recordar lo nuevo I : Sobre Llama de Amor Viva.


sábado, 10 de diciembre de 2016

POR LA MUERTE DE MERTON, HABLEMOS DE VIDA.

"En una palabra: para que el hombre viva, debe alcanzar una vitalidad integral, completa. Todo debe ser vida en él, en su cuerpo, sus sentidos, su mente y su voluntad. Pero esta vida debe tener también cierto orden y coherencia especiales. Vemos a menudo a personas que son consideradas como “rebosantes de vida” pero que, en realidad, no hacen otra cosa que luchar con su propia incoherencia.

Sin duda, la vida implica sobreabundancia pero no desborde. Con frecuencia, quienes están rebosando de vida se encuentran hundiéndose en la muerte con su enorme chapoteo. No trascienden la muerte; se rinden ante ella con tanta vitalidad animal que son capaces de arrastrar consigo al abismo a muchos más.

En quienes están más vivos y, por lo tanto son más ellos mismos, la vida del cuerpo está subordinada a una vida más elevada que está dentro de ellos. Se someten quietamente a la vitalidad mucho más abundante de un espíritu que vive en niveles que desafían la medición y la observación. Entonces, el signo de la vida verdadera en el hombre no es la turbulencia sino el dominio, no la efervescencia sino la lucidez y el rumbo, no la pasión sino la sobriedad que sublima toda pasión y la eleva a la clara embriaguez del misticismo.  El dominio al que nos referimos no es el control arbitrario y tiránico de un principio interno que puede, indistintamente, llamarse “superyo” o "consciencia farisaica"; es la coordinación armoniosa del poderío del hombre que puja por la realización de sus potencialidades espirituales más profundas. No es tanto el dominio de una parte del hombre sobre otra, sino la integración pacífica de todas las facultades del hombre en una perfecta actualización que es su yo verdadero, o sea, su yo espiritual.

Por lo tanto, sólo puede decirse que el hombre está vivo cuando tiene plena consciencia del significado real de su propia existencia, es decir, cuando experimenta algo de la plenitud de inteligencia, libertad y espiritualidad que se actualizan en él mismo.

Para encontrar la vida, debemos morir a la vida tal como la conocemos. 
 Para encontrar el significado, debemos morir al significado tal como lo conocemos. Para hallar el significado pleno de nuestra existencia, no debemos procurar el significado que esperamos, sino el significado que nos es revelado por Dios. El significado que nos llega desde la tiniebla trascendente de su misterio y del nuestro. No conocemos a Dios y no nos conocemos a nosotros mismos. Entonces, ¿cómo imaginamos que podemos trazar nuestro curso hacia el descubrimiento del significado de nuestra vida?

El significado no es algo que descubrimos en nosotros mismos o en nuestras vidas.  Los significados que somos capaces de descubrir nunca son suficientes. El significado verdadero tiene que ser revelado. Tiene que ser concedido. Y en el hecho de que sea concedido se encuentra, en verdad, la mayor parte de su relevancia: porque la vida misma, en definitiva, sólo es relevante en la medida que es concedida. Mientras experimentemos la vida y la existencia como soles que deben salir todas las mañanas, estaremos en agonía. Debemos aprender que la vida es una luz que aparece cuando Dios la convoca a salir de la oscuridad. Para esto no existen tiempos fijados.

El hombre está plenamente vivo sólo cuando tiene la experiencia genuina, al menos hasta cierto punto, de dedicarse espontánea y legítimamente al propósito real de su existencia personal. 
En otras palabras, el hombre está vivo no sólo cuando existe, no sólo cuando existe y actúa, no sólo cuando existe y actúa como hombre (o sea, libremente), sino sobre todo cuando es consciente de la realidad y la inviolabilidad de su propia libertad, y se da cuenta al mismo tiempo de su capacidad para consagrar por entero esa libertad al propósito para el que le fue dada.

Este percatarse no se implanta en su ser mientras su libertad no esté dedicada a su justo propósito. El hombre “se encuentra a sí mismo” y es feliz cuando logra advertir que su libertad está funcionando espontánea y vigorosamente para orientar su ser íntegro hacia el propósito que ansía alcanzar en su más profundo centro espiritual. Este propósito es vida en el sentido más pleno de la palabra. No la vida meramente individual, centrada en sí misma, egoísta, que está condenada a concluir en la muerte, sino una vida que trasciende las limitaciones y necesidades individuales y subsiste fuera del yo individual, en lo Absoluto: en Cristo, en Dios."



THOMAS MERTON. La vida del hombre. 
The International Thomas Merton Society 
(Tomado de El Montevideano-Laboratorio de Artes).

Merton murió el 10 de diciembre de 1968 en Bangkok. Hoy hace 48 años.



viernes, 2 de diciembre de 2016

PREGUNTAS PREÑADAS.

"Dios hace que nos hagamos preguntas, sobre todo cuando él pretende responderlas. Nos da necesidades que sólo él puede satisfacer y suscita capacidades que él tiene la intención de consumar.
Cualquier perplejidad es susceptible de ser una gestación espiritual que conduce a un nuevo nacimiento y a una regeneración mística. "



"Pero hay mayor consuelo en la realidad del silencio que en la mera respuesta a una pregunta......
Todas las cosas cambian, mueren y desaparecen. Las preguntas surgen, se formulan y también desaparecen. 
 En esta hora dejaré de hacerlas y el silencio será mi respuesta. "

THOMAS MERTON



jueves, 24 de noviembre de 2016

TIEMPO DE GIRO.

"Pienso que lo que debo aprender es una tolerancia y una comprensión casi infinitas, porque el pensamiento negativo no lleva a ninguna parte.
Estoy empezando a pensar que en nuestro tiempo no vamos a rectificar casi nada ni vamos a llegar a ningún sitio.
Pero si podemos preparar realmente un suelo compasivo y receptivo para el futuro, habremos hecho un gran trabajo.
Siento que al menos este es el giro que debería tomar mi vida."

THOMAS MERTON. 

jueves, 17 de noviembre de 2016

MERTON CONTRA EL RACISMO.

Un tema de encendida actualidad. Con el paso de los años hay circunstancias externas que han cambiado, el concepto de racismo se ha ampliado, el mal del racismo, cada vez más globalizado, incluye a inmigrantes y existe un racismo solapado en sociedades que alardean de no ser racistas. Sobre el racismo, hoy, todavía, Merton tiene algo que decirnos.


"Como estudiante en Columbia, Merton había vivido durante años justo en el límite con Harlem sin llegar a ver de verdad qué es lo que había allí y sin entender qué significaba un gueto. Ahora, que pasaba cada semana en Friendship House, en 135 St. con Lenox Avenue, sabía ya lo que significaba el pecado mortal del racismo. A causa del color de su piel, a millones de personas se les consideraba menos que humanos e, incluso, se les arrastraba a verse a sí mismos de ese modo. Vio Harlem "como un juicio divino contra la ciudad de Nueva York"...
La sensibilidad de Merton hacia el ultraje que estos guetos representaban nunca se enfrió: 

"Aquí, en este barrio enorme, oscuro, humeante, centenares de miles de negros se apiñan como ganado, muchos de ellos sin nada que comer y sin nada que hacer. Todos los sentidos, imaginación, sensibilidades, emociones, pesares, deseos, esperanzas e ideas de una raza de sentimientos vívidos y reacciones emocionales profundas están comprimidos, aherrojados con un cinturón de hierro al fracaso: el perjuicio que les ahoga con sus cuatro muros insuperables. En este enorme caldero, dones naturales inestimables, sabiduría, amor, música, ciencia, poesía, son aplastadas y dejadas hervir en las heces de una naturaleza corrompida elementalmente y miles y más miles de almas se destruyen con el vicio, la miseria y la degradación, olvidadas, borradas, desaparecidas del registro de los vivos, deshumanizadas." (T.M. La montaña de los siete círculos.)

JIM FORREST. Vivir con sabiduría.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

AMIGOS DE THOMAS MERTON.

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.