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viernes, 15 de agosto de 2014

AMAR Y VIVIR

“El mundo es más real en la medida en que la gente que vive en él es capaz de sentirse más plena y más humanamente viva. Es decir, más capaz de hacer un uso lúcido y consciente de su libertad” (7).

“El paraíso es simplemente la persona, el yo, pero el yo radical en su libertad, libre de inhibiciones. El yo que dejó de estar vestido con su ego” (14).

“La vida no tiene que ser considerada como un juego en el que se puntúa y alguien gana. Si estás demasiado interesado en ganar, nunca te divertirás jugando. Si estás demasiado obsesionado con el éxito, te olvidarás de vivir. Si sólo has aprendido cómo triunfar, es probable que hayas desperdiciado tu vida” (20).

“Cada acto, por pequeño que sea, puede enseñarnos todo…” (23).

“El amor no es un problema ni la respuesta a una pregunta. El amor no conoce preguntas. Es el fundamento de todo y las preguntas surgen sólo si estamos divididos, ausentes, apartados, alienados de ese fundamento” (28).

“El mundo es amor. Pero a veces olvidamos que la palabra emerge antes que nada del silencio. Cuando no hay silencio, entonces, la Única Palabra que Dios pronuncia no se oye realmente como Amor. Sólo se oyen palabras. Las palabras no son amor, puesto que son muchas y el Amor es sólo Uno” (29).

AMAR Y VIVIR: El testamento espiritual de Thomas Merton

jueves, 14 de agosto de 2014

PENSAMIENTOS DE SIMONE WEIL

“Los hijos de Dios no deberían tener más patria aquí abajo que el universo mismo, con la totalidad de las criaturas racionales que ha contenido, contiene y contendrá. Esa es la ciudad natal digna de merecer nuestro amor”.

“Hay que ser católico, es decir, no estar ligado por un hilo a nada creado, sino a la totalidad de la creación”.

“Hoy, ni siquiera ser un santo significa nada; es precisa la santidad que el momento presente exige, una santidad nueva, también sin precedentes”.

“Un nuevo tipo de santidad es un afloramiento, una creación. Guardando las proporciones, manteniendo cada cosa en su lugar, es casi algo análogo a una nueva revelación del universo y del destino humano. Es como dejar al descubierto una amplia porción de verdad y de belleza ocultas hasta ese momento por una densa capa de polvo… Una santidad nueva es una creación prodigiosa”.

“El mundo tiene necesidad de santos como una ciudad con peste tiene necesidad de médicos. Allí donde hay necesidad, hay obligación”.

“El pecado no es una distancia, sino una mala orientación de la mirada”.

“El mar no es menos bello a nuestros ojos porque sepamos que a veces los barcos zozobran. Por el contrario, resulta aun más bello”.

“Cuando un hombre se separa de Dios, se abandona simplemente a la gravedad. Podrá pensar entonces que es un ser que quiere y elige, pero no es más que una cosa, una piedra que cae”.

“La palabra de Dios es palabra secreta. Aquel que no ha oído esa palabra, aun cuando manifieste su adhesión a todos los dogmas enseñados por la Iglesia, no está en contacto con la verdad”.

“El cristianismo es católico de derecho, no de hecho. Tantas cosas están fuera de él, tantas cosas que amo y que no quiero abandonar, tantas cosas que Dios ama, puesto que de lo contrario no tendrían existencia…”.

“No puedo dejar de preguntarme si, en estos tiempos en que una parte considerable de la humanidad se encuentra sumida en el materialismo, no querrá Dios que existan hombres y mujeres que, entregados a él y a Cristo, permanezcan sin embargo fuera de la Iglesia”.

“Oculto y silencioso es el camino por el que la gracia se adentra en los corazones”.

“Lo que me da miedo es la Iglesia como realidad social”.

viernes, 8 de agosto de 2014

ABRAZAR LA VIDA

Cuando oramos diciendo: "Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor", estamos diciendo al mismo tiempo, no tengo dudas, dichoso el hombre que ha puesto su confianza en la vida, y no otra cosa es la fe. Es creer en Dios, y en consecuencia, creer, confiar, en la vida

En esta misma dirección interpretamos una frase de Jesús en los Evangelios: "El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz de cada día y venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo?".

Jesús nos invita a que, sin temor, abracemos la vida, la de cada día, porque al hacerlo, confiadamente, abrazamos a Dios. Al decidir seguir a Cristo y buscar a Dios no renegamos de la vida. El cristiano no puede ser anti vital, todo lo contrario. Pero a veces, con palabras y gestos, con actitudes concretas, parecemos negadores de la vida.

Cuando en el texto anterior se vincula la vida con la cruz no asumimos la existencia como algo negativo, sino como algo imprevisible, sobre lo que no tenemos control; tanto la alegría como la tristeza, el éxito como el fracaso, la ganancia y la pérdida, forman parte de la vida. Aceptarlo todo con confianza es abrazar la cruz, creyendo que a fin de cuentas, para quien vive en comunión con Dios amor, todo será bien. No controlamos tampoco las acciones de los demás, no podemos prever cataclismos naturales o movimientos sociales violentos, o sistemas políticos no respetuosos de nuestros derechos, pero, en cuanto somos hombres y mujeres de fe, seguimos creyendo en el amor como valor supremo, y abrazando la vida como máxima expresión del amor.


jueves, 24 de julio de 2014

ESPIRITUALIDAD CONTEMPLATIVA 3

Los dos polos de la espiritualidad contemplativa son Dios (como fuente del amor) y la oración (en cuanto que da la conciencia de lo anterior) Ambas realidades fluyen de una intuición humana fundamental de ser total y radicalmente dependiente de Dios.

Esta espiritualidad, dado lo anterior, tiende a ser menos verbal y menos especulativa. Prefiere el silencio a las palabras, la experiencia a las explicaciones escolásticas. No se conforma con saber, quiere experimentar la presencia de Dios; sabe que de Dios se puede hablar, pero que al final cuanto se dice es menos que Dios, por la inadecuación de las palabras para expresar el misterio. Entiende al místico que dijo: “El que habla de la Trinidad dice mentiras”.

Y luego, resultan también naturales unas palabras de San Antonio, el del desierto: "Oramos mejor, cuando ni siquiera sabemos que estamos orando”. Esto es un “desconcientizarse de uno mismo”; salir de sí para estar en Dios. Como dijo Pablo: “Ya no soy yo, es Cristo quien vive en mí”.

RESUMEN:
Mientras que la espiritualidad devocional insiste principalmente en términos de conducta, la espiritualidad contemplativa, sin descuidar la necesidad de este cambio, recalca la necesidad del cambio de conciencia. No basta con portarse mejor; necesitamos llegar a ver la realidad de un modo diferente. Necesitamos aprender a mirar las profundidades de las cosas, no sólo la superficie. Quiere decir, mirar la inseparabilidad del mundo respecto de Dios y la unidad de toda la realidad en Dios, que es ese vínculo oculto del amor de todo lo que es.

La oración es como una lente que elimina la visión distorsionada de la realidad.

(Resumen hecho a partir de la lectura de "Silencio en llamas", de W. H. Shannon)

martes, 22 de julio de 2014

VIDA EN COMUNIDAD

Algunas ideas de Thomas Merton relacionadas con la vida en comunidad:
1. Comunidad significa presencia, no una institución. Nos hemos confiado en las estructuras institucionales, como sustituto de esa presencia.
2. Iglesia es comunidad: Pentecostés en miniatura. Significa vida nueva; supone estar abierto al cambio.
3. Las estructuras pueden limitar las respuestas al Espíritu: "Muchos jóvenes que acceden a la vida religiosa sienten que para encontrar a Dios tienen que abandonarla".
4. Vincula presencia con silencio y comunicación. Invita a "conversar más entre nosotros para aprender a estar presentes en silencio de una manera positiva".
5. La soledad y el silencio, caminos para llegar a amarnos más y mejor entre nosotros; no es para aislarnos de los demás. ("El silencio verdadero no es aislamiento"). Silencio vivo, genuino, que conlleve una presencia de amor.
6. "Presencia no es algo que se crea con solo mezclar y amontonar a las personas".  Necesita tener presente las nociones de distancia y espacio, y los conceptos de dignidad y privacidad. "Para preservar nuestra identidad necesitamos mantener cierta distancia".
7. "La razón de ser de nuestros institutos religiosos es propender a la formación de las personas como seres humanos completos, maduros y equilibrados... Seres humanos en el auténtico sentido de la palabra". Factor humanizador de la comunidad religiosa.
8. Dialogar con personas que buscan una experiencia espiritual significativa.

(Ideas extraídas de "Acción y contemplación")

lunes, 21 de julio de 2014

LA PERFECCIÓN QUE ES AMOR

"La perfección no es para quienes se esfuerzan por sentir, parecer y actuar como si fueran perfectos: es únicamente para quienes son plenamente conscientes de que son pecadores, como el resto de los seres humanos, pero pecadores amados, redimidos y cambiados por Dios. La perfección no es para quienes se aíslan en las torres de marfil de una imaginaria impecabilidad, sino únicamente para quienes se arriesgan a empañar su supuesta pureza interior, sumergiéndose plenamente en la vida como hay que vivirla inevitablemente en este imperfecto mundo nuestro: la vida con sus dificultades, sus tentaciones, sus decepciones y sus peligros. La perfección no es tampoco para quienes viven sólo para sí mismos y se ocupan únicamente del embellecimiento de sus almas. La santidad cristiana no es meramente un asunto de recogimiento u oración interior. La santidad es amor: el amor a Dios por encima de todos los demás seres, y el amor a nuestros hermanos en Dios. Tal amor exige, en último término, el completo olvido de nosotros mismos".

Thomas Merton
"La vida silenciosa"

domingo, 20 de julio de 2014

ESPIRITUALIDAD CONTEMPLATIVA 2

Hablando en propiedad, no nos hacemos contemplativos. Todos nosotros somos ya contemplativos en las raíces y en la realidad de nuestro ser. Porque en las raíces de nuestro ser estamos unidos con Dios, unidos con los demás, unidos con el mundo en que vivimos. Oramos no para llegar a ser algo, sino para caer en la cuenta de lo que ya somos. Tanto la oración, el silencio, como la soledad, pueden ser momentos de gracia para despertar en nosotros la conciencia de lo que somos en Dios.

Lo repetimos, porque es importante dejarlo claro:

Los dos pilares de la espiritualidad contemplativa son:

1. Dios como la causa del amor en quien todo existe.

2. Nuestra conciencia de que Dios es el último sentido de la oración.

De aquí surge una reflexión fundamental: nuestro ser de criaturas, o nuestra dependencia radical respecto a Dios. Todas las cosas en sí mismas no son nada, incluidos nosotros. Si existimos es únicamente porque en el más profundo nivel se encuentra una realidad que es su origen y su fuente, en la que se hallan su identidad y singularidad. La conciencia de Dios y del ser de Dios, se convierten en una luz que me revela mi propia nada. Yo veo solamente a Dios en mí. Ya no estoy yo más allí; ya puedo, finalmente, pronunciar la contraseña de la espiritualidad contemplativa: “Soy tú”. Dios y yo (y toda la realidad) no estamos separados. Yo soy distinto de Dios pues obviamente yo no soy Dios; pero yo no estoy separado de Dios, pues separado de Dios soy nada.

Aplicando esta idea a la oración, podemos decir que cuando oramos no hay separación entre Dios y nosotros No puedo separarme de Dios ni siquiera un instante, porque él es la FUENTE DEL SER, en único en quien encuentro la razón de mi ser, mi identidad, mi singularidad. Por consiguiente, usando una expresión matemática, podemos decir que cuando conversamos con un amigo, nuestro amigo y nosotros sumamos dos. En cambio, en la oración la formula es esta: Dios+ nosotros= 1.

Esto supone por consiguiente que, si existo, existo en Dios. Donde estoy yo, ahí está Dios. No hay otro lugar donde yo pueda estar sino donde está Dios. La oración me hace redescubrir esta realidad...

(Resumen hecho a partir de la lectura de "Silencio en llamas", de W. H. Shannon)

jueves, 17 de julio de 2014

FE Y COMPROMISO SOCIAL

"Confesar a un Padre que ama infinitamente a cada ser humano implica descubrir que « con ello le confiere una dignidad infinita ». Confesar que el Hijo de Dios asumió nuestra carne humana significa que cada persona humana ha sido elevada al corazón mismo de Dios. Confesar que Jesús dio su sangre por nosotros nos impide conservar alguna duda acerca del amor sin límites que ennoblece a todo ser humano. Su redención tiene un sentido social porque « Dios, en Cristo, no redime solamente la persona individual, sino también las relaciones sociales entre los hombres ». Confesar que el Espíritu Santo actúa en todos implica reconocer que Él procura penetrar toda situación humana y todos los vínculos sociales: « El Espíritu Santo posee una inventiva infinita, propia de una mente divina, que provee a desatar los nudos de los sucesos humanos, incluso los más complejos e impenetrables ». La evangelización procura cooperar también con esa acción liberadora del Espíritu. El misterio mismo de la Trinidad nos recuerda que fuimos hechos a imagen de esa comunión divina, por lo cual no podemos realizarnos ni salvarnos solos. Desde el corazón del Evangelio reconocemos la íntima conexión que existe entre evangelización y promoción humana, que necesariamente debe expresarse y desarrollarse en toda acción evangelizadora. La aceptación del primer anuncio, que invita a dejarse amar por Dios y a amarlo con el amor que Él mismo nos comunica, provoca en la vida de la persona y en sus acciones una primera y fundamental reacción: desear, buscar y cuidar el bien de los demás".

FRANCISCO
"Evangelii Gaudium", 178

miércoles, 16 de julio de 2014

ESPIRITUALIDAD CONTEMPLATIVA

Aquí veamos ahora lo que significa la segunda parte del relato del amado que llama a la puerta de su amada: la espiritualidad de una persona que aprende a decirle a Dios cuando toca la puerta: “Soy tú. Esta espiritualidad no niega, vuelvo a insistir, las muchas y profundas reflexiones valederas de la primera forma de espiritualidad, y acepta la importancia de los sacramentos, devociones, y enseñanzas que la tradición ha conservado en la Iglesia, y reconoce la trascendencia de Dios, y el valor de las obras, etc.… pero: 

1. Se niega a identificar la trascendencia de Dios con una visión de Dios que sostiene y guía al mundo desde lejos, y creo que es un error el interpretar la trascendencia como el concebir que Dios está “allá”, “arriba”, y las creaturas “aquí” o “abajo” o “fuera”. Una vez que Dios quiso crear, la trascendencia de Dios necesariamente desemboca en su inmanencia. Suele concebirse a Dios de esta manera: existe en el mundo toda una serie de seres u objetos. Todos han sido creados, excepto Uno, y ese Uno es Dios. Por supuesto que como el Uno increado, Dios es el objeto más importante de todos, pero sigue siendo un objeto cuya existencia podemos probar y cuyos atributos podemos describir… En realidad esta forma de pensar falsea la realidad, pues la Trascendencia de Dios excluye el considerarle como un ser entre otros seres. Dios es la causa de todo lo que existe. Dios está presente en todo lo que es, como fuente y fundamento. Dios está en todo y todo existe a causa de Dios y en Él.

2. Los dos pilares de la espiritualidad contemplativa: El conocer a Dios como el origen de todo lo que existe y a la oración contemplativa como el hacernos conscientes de la realidad que ya existe, son los dos pilares sobre los que podemos construir la que llamamos “espiritualidad contemplativa”. Dos textos de Thomas Merton para entenderlo mejor: “No hay mayor felicidad que el inexplicable vivir siendo uno con todas las cosas por el oculto vínculo del amor, que sencillamente no puede explicarse”. “Oculto en las más hondas profundidades de toda realidad, que quizá no podemos ver, yace la razón última, en que todo lo contradictorio se unifica, todo sale bien. Para el cristiano este motivo final es personal, es decir, es el motivo de la libertad y del amor”.

3. Mi identidad: Es en esta “vínculo oculto del amor”, en el cual siempre estoy, en el que encuentro mi identidad, aquello por lo cual soy único, aquello por lo cual me relaciono. Pero solamente podré encontrarme a mí mismo y mi conexión con los demás, si tengo conciencia de que estoy en la presencia de Dios. La tarea de la oración consiste en ayudarme a lograr esa conciencia: estoy en Dios.

ASÍ: Si la verdad de que Dios es la causa del amor de todas las cosas es el primer pilar de la espiritualidad contemplativa, entonces el segundo pilar consiste en comprenderé que la oración contemplativa es la forma de conseguir la conciencia de lo que ya existe. ESTOY EN DIOS, pero tengo que darme cuenta de ello En la oración no se trata de preocuparme por llegar a un punto determinado, porque ya estoy en ese punto. Lo que necesito es DARME CUENTA de ello... (Continúa).

(Resumen hecho a partir de la lectura de "Silencio en llamas", de W. H. Shannon)

lunes, 14 de julio de 2014

DIOS EN TODAS PARTES

"Lo mejor que pueden hacer los principiantes en la vida espiritual (una vez que han adquirido realmente la disciplina mental que les permite concentrarse en un tema espiritual, penetrando bajo la superficie de su sentido e incorporándolo a su propia vida), es adquirir la agilidad y libertad mental que les ayudará a encontrar luz, calor, ideas y amor a Dios dondequiera que vayan y en todo lo que hagan. Quienes sólo saben pensar en Dios durante momentos fijos del día, jamás irán muy lejos en la vida espiritual. De hecho, ni siquiera pensarán en Él en los momentos que han reservado escrupulosamente para la oración mental".

Thomas Merton
"Nuevas semillas de contemplación"

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

AMIGOS DE THOMAS MERTON.

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.