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domingo, 14 de julio de 2019

SIEMPRE EL AMOR...

"Hermanos míos, no temáis al pecado; amad al hombre aunque sea un pecador, pues así seguiréis el ejemplo del amor divino, al que no se puede comparar ningún amor de la tierra… A veces, sobre todo en presencia del pecado, nos preguntamos: «¿Hay que recurrir a la fuerza o a la humildad del amor?» Emplead siempre el amor: con él podréis dominar al mundo entero".

Fedor Dostoiewski
(Los hermanos Karamazov)

jueves, 11 de julio de 2019

PORQUE NO SOMOS NADA, LO SOMOS TODO

"La vida de Merton no fue una vida romántica con un hagiógrafo escondido tras cada árbol tomando nota cada vez que Merton se sonaba la nariz. Su vida solitaria fue pobre, como han de serlo todas las vidas solitarias. Se levantaba antes del amanecer con una mentalidad «no del todo reconciliada con estar fuera de la cama». Comía, trabajaba, caminaba en el bosque y oraba. En el invierno pasaba frío y en el verano, calor. Y ese es el verdadero yo. Es un yo que no es nadie, que es común y pobre. Es ese yo ordinario el que es extraordinario porque, uno con el momento, uno con la realidad concreta de cada día, es el yo que Dios creó, el yo pobre que se hace rico en la indigencia de la cruz.

El mensaje que Merton nos propone es que cada cual viva en la ermita de su vida diaria. Por debajo de todos nuestros logros, planes, viajes y conquistas, no tenemos nada salvo la vida. Cuando tomamos agua, cuando en silencio vemos jugar a los niños, cuando caminamos mientras hace frío y sentimos frío, estamos en la vida, somos uno con ella y por eso somos uno con Dios. Por consiguiente, tengamos lo que tengamos, siempre es suficiente, porque ninguna cosa basta. No importa dónde estemos, porque no estamos en ningún lugar. No importa lo que lleguemos a ser, porque no somos nadie. Pues en el terreno de nuestro ser, vivimos la vida de Cristo. En la base misma de nuestro corazón, Dios se hace presente en nuestra simple presencia a la vida

El gran peligro de toda espiritualidad es que esta puede llegar a convertirse fácilmente en un sucedáneo de la presencia a la vida. Con demasiada frecuencia la búsqueda de experiencias religiosas y la promoción de espiritualidades han acabado por ser formas de ejercitarnos en cuidar y alimentar vacas sagradas. Las vacas sagradas son importantes; son las estructuras simbólicas y míticas que nos otorgan identidad social. No hay que negarlas ni abusar de ellas, porque podrían volverse en nuestra contra asumiendo formas de barbarie y destrucción introyectadas a la par que proyectadas socialmente. Pero contamos con la puerta de la oración. Disponemos de la verja del amor desprendido, el acceso a la Presencia. Es un umbral estrecho. Se encuentra en el centro mismo de nuestro ser. Y cuando entramos en esta tierra de «música callada» y «soledad sonora», las vacas sagradas deben contentarse con pastar fuera de la verja. Al entrar en esta tierra aprendemos a distanciarnos de lo que las vacas sagradas querrían de nosotros. Aprendemos a pastorearlas en lugar de ser domesticados por ellas. En esta tierra aprendemos que la entrega de nuestra vida entera a Dios es lo que nos permite alcanzar la libertad de los hijos de Dios. En esta tierra descubrimos que «no somos nada. Lo somos todo». Y eso es así porque Dios lo es Todo en todo y nos ha atraído hasta Sí y vive y se deleita en nosotros. No necesitamos nada que nos sostenga más de lo que necesita la luna o una simple brizna de hierba húmeda con el rocío de la mañana.

James Finley
El palacio del vacío de Thomas Merton
Sal Terrae

miércoles, 10 de julio de 2019

EL CAMINO HACIA DIOS PASA POR NUESTRA PROPIA REALIDAD

"El camino hacia Dios pasa por nuestra propia realidad, por la observaciòn de los pensamientos, por el correcto trato con las pasiones y por una ascètica en la cual nos ejercitamos en la apertura a Dios. Solo por el camino de un sincero encuentro consigo mismo, de la escucha de nuestros pensamientos y sentimientos, de nuestros sueños, de nuestro cuerpo, de nuestra vida concreta, de nuestro trabajo y nuestra relaciòn con los demàs, llegaremos a ese Dios que transformarà todo lo que le ofrezcamos, hasta que tambièn en nosotros brille la imagen de Jesucristo, la imagen que Dios se ha hecho de cada uno de nosotros y que sòlo en y a travès de nosotros puede resplandecer en este mundo... Debemos y podemos trabajar en nosotros, podemos hallar nuestro verdadero yo, y encontraremos a Dios, quien en la oraciòn y la contemplaciòn cura nuestras heridas y calma el anhelo de nuestro corazòn" 

(Anselm Grûn).

domingo, 7 de julio de 2019

CONFIANZA Y MEDITACIÖN

"Cuando digo que conviene estar sueltos o desprendidos me refiero a la importancia de confiar. Cuanto más confianza tenga un ser humano en otro, mejor podrá amarle; cuanto más se entregue el creador a su obra, esta más le corresponderá. El amor, como el arte o la meditación, es pura y llanamente confianza. Y práctica, claro, porque también la confianza se ejercita

 La meditación es una disciplina para acrecentar la confianza. Uno se sienta y ¿qué hace? Confía. La meditación es una práctica de la espera. Pero ¿qué se espera realmente? Nada y todo. Si se esperara algo concreto. esa espera no tendría valor, pues estaría alentada por el deseo de algo de lo que se carece. Por ser no utilitaria o gratuita, esa espera o confianza se convierte en algo neta y genuinamente espiritual".

Pablo d´Ors
Biografía del silencio
Siruela.

viernes, 5 de julio de 2019

SANTOS PARA HOY

"Cuando era joven, la vida de los santos era una de las principales maneras en que se enseñaba la espiritualidad. Cada uno de nosotros tenía un santo patrono, cada ciudad tenía un santo patrono, cada parroquia tenía un santo patrono, todos leíamos la vida de los santos y nos inspirábamos en ideales más elevados de santos como Tarcisio, apedreado hasta la muerte por proteger al Santísimo Sacramento; María Goretti, dispuesta a morir en lugar de sacrificar su integridad personal; San Jorge, que por el poder de la fe podía matar dragones; y San Cristóbal, cuyo ojo providencial podía mantenerte a salvo mientras viajabas.

Por supuesto, mirando hacia atrás, uno puede ver ahora dónde aquellos que escribieron estas historias a menudo se tomaron libertades con hechos históricos para resaltar la esencia. De hecho, tanto San Jorge como San Cristóbal están ahora más relegados al reino de la fábula que al de los hechos. No importa, sus historias, como las de los otros santos que leímos, levantaron nuestros ojos un poco más alto, pusieron un poco más de valor en nuestros corazones, nos dieron ejemplos de discipulado cristiano en la vida real, y ayudaron a fijar nuestros ojos en lo que es más noble.

Hoy tenemos una versión diferente de la vida de los santos. Los ricos, famosos y exitosos han reemplazado efectivamente a los santos de antaño. La Vida de los Santos de Butler ha sido reemplazada por la Revista People, biografías, programas de televisión y sitios web que nos muestran y detallan las vidas de los ricos y famosos. Y estas vidas, a pesar de la bondad que a menudo se ve allí, no enfocan exactamente nuestros ojos y nuestros corazones en la misma dirección que las vidas de Tarcisio, María Goretti, San Jorge o San Cristóbal. En una cultura que deifica a la celebridad, necesitamos algunas celebridades diferentes a las que envidiar.

P. Ronald Rolheiser
(Fragmento dce un artículo)

El autor comenta un nuevo libro de Robert Ellsberg que presenta cuatro biografías de católicos contemporáneos: Dorothy Day, Carlos de Foucauld, Henri Nouwen y Thomas Merton.

LOS HOMBRES NO SON ISLAS

"El hombre está dividido contra sí y contra Dios por su egoísmo que lo divide de sus hermanos. Esta división no puede ser sanada por un amor que se coloca solitario en uno de los dos lados de la hendidura; el amor debe alcanzar ambos lados para poder juntarlos. No podemos amarnos a nosotros mismos si no amamos a los otros; y no podemos amar a otros si no nos amamos a nosotros mismos. Mas un amor egoísta de nosotros mismos nos vuelve incapaces de amar a otros. La dificultad de este mandamiento ("Amarás a tu prójimo como a ti mismo") radica en la paradoja de que tendríamos que amarnos in-egoístamente porque aun el amor a nosotros mismos es algo que debemos a otros. 

Esta verdad nunca es clara mientras presumimos que cada uno de nosotros, individualmente considerado, es el centro del universo. No existimos sólo para nosotros, y únicamente cuando estamos plenamente convencidos de esta verdad comenzamos a amarnos adecuadamente y así también amamos a otros. ¿Qué quiere decir amarnos adecuadamente? Lo primero, desear vivir, aceptar la vida como un inmenso don y un gran bien, no por lo que ella nos da, sino porque nos capacita para dar a otros. El mundo moderno empieza a descubrir cada vez más que la calidad y la vitalidad de la existencia del hombre dependen de su voluntad secreta de vivir. 

Existe dentro de nosotros una fuerza oscura de destrucción, que alguien ha llamado el "instinto de la muerte". Es algo terriblemente poderoso esta fuerza engendrada por el amor propio frustrado que lucha consigo mismo. Es la fuerza del amor de sí mismo que se ha vuelto aborrecimiento de sí mismo, y que, al adorarse, adora el monstruo en que se consuma. Es, pues, de importancia suprema que consintamos en vivir para otros y no para nosotros mismos. Cuando hagamos esto, podremos enfrentarnos a nuestras limitaciones y aceptarlas. Mientras nos adoremos en secreto, nuestras deficiencias seguirán torturándonos con una profanación ostensible. Pero si vivimos para otros, poco a poco descubriremos que nadie cree que somos "dioses". 

Comprenderemos que somos humanos, iguales a cualquiera, que tenemos las mismas debilidades y deficiencias, y que estas limitaciones nuestras desempeñan el papel más importante en nuestras vidas, pues por ellas tenemos necesidad de otros y los otros nos necesitan. No todos somos débiles en los mismos puntos; y por eso nos complementamos y nos suplementamos mutuamente, cada uno rellenando el vacío del otro".


Thomas Merton.
Los hombres no son islas

lunes, 1 de julio de 2019

EL PROBLEMA DE LA SOMBRA

La fuerza que lleva al hombre a la meditación nace de su sufrimiento ante la ausencia de su unidad total. En nuestra civilización esta unidad esá obstaculizada por diversas causas. Las principales son el rechazo de los deseos y de las pulsiones naturales, el desconocimiento de lo femenino en favor de lo masculino (tanto en la mujer como en el hombre), la represión de las personalidad creadora a causa de la organización de una sociedad que hace del individuo un servidor de leyes, de sistemas y de empresas impersonales

 Pero el factor decisivo de fracaso de esta integralidad es el rechazo de su esencia sobrenatural. El hombre contemporáneo, por primera vez, es consciente de ello.

 Estos obstáculos para la realización total del hombre se deben al hecho de que, tras una aparencia alegre y brillante con que se presenta al mundo, millones de seres humanos están enfermos. Sufren el tormento de ser sujetos con la imposibilidad de llegar a ser ellos mismos porque aquellos aspectos primordiales de su totalidad no tienen el derecho a exteriorizarse, convirtiéndose así en la sombra que castiga las mentiras de la apariencia luminosa.  Quien busca la iniciación creyendo poder evitar la sombra y avanzar directamente hacia el Ser esencial está condenado al fracaso a mitad de camino


No es posible un devenir auténtico sin una toma de conciencia de la sombra.


La sombra es la luz bajo la forma de lo que la disimula. Es la fuerza tenebrosa que amenaza la brillante apariencia. La sombra es esta amenaza porque representa el conjunto de aquello que hubiera debido formar parte de la integridad del hombre, y que no ha podido desarrollarse. Son todas las inclinaciones y pulsiones reprimidas cuya agitación queda en el inconsciente. El núcleo de esta sombra es el Ser esencial bajo el aspecto de lo que impide la irradiación de su luz

Nuestra existencia en este mundo está llena de heridas y ofensas, cuyo reconocimiento no aceptamos. Por debilidad o por cobardía, o por razones morales nos negamos una reacción natural. Pretendemos no estar heridos, pero algo permanece en nosotros. La respuesta que hubiera sido necesario dar permanece en suspenso y continúa minándonos. La herida no reconocida se transforma en agresión reprimida.

Karlfried G. Dürckheim
"Meditar: por qué y cómo".
MENSAJERO


sábado, 29 de junio de 2019

CUANDO LA RELIGIÓN NO ALUMBRA

Las religiones mueren cuando les fallan sus luces” (Pannenberg). 

Es decir, cuando su doctrina ya ni ilumina la vida tal como sus miembros, de hecho, la viven. En estos casos, el modo de encontrar lo Santo se ve frenado, no siguiendo el ritmo de los cambios en la experiencia humana. El dinamismo de la historia es inexorable. Algunas personas se aferrarán a la antigua visión, pero eventualmente la mayoría avanzará buscando un sentido último coherente con su experiencia actual de la vida. Entonces las luces de la antigua religión se oscurecen; la deidad se vuelve irrelevante. Este fenómeno no consiste en que los seres humanos dicten a Dios lo que quieren de una deidad, como algunos temen, sino que es una prueba del verdadero Dios. Únicamente el Dios vivo que pasa por encima de todos los tiempos puede interrelacionarse con las nuevas circunstancias históricas que el futuro continuamente aporta. Una tradición que no cambia no puede ser preservada. Cuando las personas experimentan que Dios sigue teniendo algo que decir, las luces permanecen encendidas” (42).


Elizabeth A. Johnson
La búsqueda del Dios vivo
Sal Terrae

viernes, 28 de junio de 2019

LIBERTAD CRISTIANA

"Mi opinión personal es que la base de la misión cristiana en el mundo es precisamente que el cristiano «no es de este mundo». Ante todo, está liberado de los particulares mitos, idolatrías y confusiones del mundo por su fe cristiana. Su primera misión es vivir esa libertad de cualquier modo como Dios le dé vivirla: no importa si es en el mundo o fuera de él.

El Cristo que él «predica» (por la palabra o en silencio) es el Cristo de la libertad cristiana, de la autonomía cristiana, de la independencia cristiana respecto a las arrogantes exigencias y pretensiones del mundo como ilusión. Obviamente, el cristiano no está «libre» del mundo como naturaleza, como creación, ni está libre de la sociedad humana. Pero está libre, o debería estarlo, de los determinismos psíqui cos y las obsesiones y mitos de una sociedad «mundana» mentirosa, codiciosa, lujuriosa y asesina: la sociedad que está gobernada precisamente por el amor al dinero, y por el uso injusto y arbitrario del poder. Semejante mundo, ¿«necesita a Dios»? ¡Evidentemente, no!

La cuestión, entonces, no está en convencer al «mundo», en ese sentido, de que necesita un Dios cristiano porque en cierta época se justificó por una apelación al cristianismo. ¡Lo que es importante es mostrar a los que quieren ser libres dónde reside realmente su libertad!"

Thomas Merton
Conjerturas...

EL CRISTO DESCONOCIDO

"Aun cuando la gran mayoría de los hombres no se pueden acomodar hoy a la idea de que la vida adquiere significado solo cuando uno «se une a la Iglesia», esos hombres que «no pueden creer», sin embargo, van al encuentro de Cristo, de algún modo misterioso. No es el Cristo de la teología, ni de la devoción y el arte cristianos. No es el Cristo de la «civilización cristiana», de la literatura, la ética, la filosofía cristiana. Es un Cristo anónimo y desconocido, que llega en misericordioso ocultamiento al consternado peregrino, como hizo Él con los caminantes de Emaús

En eso estoy de acuerdo, no tanto sobre la base de principios teológicos cuanto sobre la base dela intuición y la experiencia.  Pienso sinceramente que hay una presencia de Cristo para el incrédulo, especialmente en nuestro tiempo, y que esa presencia, que no es formalmente «religiosa» y que escapa a la definición (y, por tanto, a la inadecuación de términos como «Iglesia invisible» o «Iglesia latente»), es quizás el misterio más profundo e impresionante de nuestro tiempo. El Señor que habla de libertad en el fondo de nuestro ser sigue hablando también a todo hombre.

Lo que deben entender los cristianos en esto es que no sirve para nada intentar «meter a esa gente en la Iglesia» o hacerles «creyentes». Quizá no hay modo de darles un consuelo específicamente cristiano, que en cualquier caso no haría más que turbarles o confundirles. Lo que se necesita es amarles con un amor completamente despojado de toda presuposición formalmente religiosa, sencillamente como nuestros prójimos, hombres que buscan la verdad y la libertad igual que nosotros.

Ese amor no es simplemente un acto de caridad benevolente, condescendiente y tolerante por nuestra parte. También puede ser para nosotros un medio de conocer mejor a Cristo, entrando en el misterio de un oculto encuentro que marque las vidas de esos otros de un modo que ni ellos ni nosotros podemos entender. No podemos entenderlo, pero por medio del amor podemos experimentar su realidad".

Thomas Merton
Conjeturas...

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Santidad es descubrir quién soy...

“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).

LA DANZA GENERAL.

"Lo que es serio para los hombres a menudo no tiene importancia a los ojos de Dios.Lo que en Dios puede parecernos un juego es quizás lo que El toma más seriamente.Dios juega en el jardin de la creación, y, si dejamos de lado nuestras obsesionessobre lo que consideramos el significado de todo, podemos escuchar el llamado de Diosy seguirlo en su misteriosa Danza Cósmica.No tenemos que ir muy lejos para escuchar los ecos de esa danza.Cuando estamos solos en una noche estrellada; cuando por casualidad vemos a los pajaros que en otoño bajan sobre un bosque de nísperos para descansar y comer; cuando vemos a los niños en el momento en que son realmente niños; cuando conocemos al amor en nuestros corazones; o cuando, como el poeta japonés Basho, oímos a una vieja ranachapotear en una solitaria laguna; en esas ocasiones, el despertar, la inversiónde todos los valores, la "novedad", el vacío y la pureza de visión que los hace tan evidentes nos dan un eco de la danza cosmica.Porque el mundo y el tiempo son la danza del Señor en el vacío. El silencio de las esferas es la música de un festín de bodas. Mientras más insistimos en entender mal los fenómenos de la vida, más nos envolvemos en tristeza, absurdo y desesperación. Pero eso no importa, porque ninguna desesperación nuestra puede alterar la realidad de las cosas, o manchar la alegría de la danza cósmica que está siempre allí. Es más, estamos en medio de ella, y ella está en medio de nosotros, latiendo en nuestra propia sangre, lo queramos o no".
Thomas Merton.

ORACIÓN DE CONFIANZA...

“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros

AMIGOS DE THOMAS MERTON.

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.