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miércoles, 24 de abril de 2019

PROGRESISTAS Y CONSERVADORES

"Junto con la gran obra del Concilio, ha habido un hecho concreto muy conturbador: el del endurecimiento de la división entre progresistas y conservadores. Esa división es algo más de lo que uno espera naturalmente donde hay hombres que, por temperamento y por sociología, tienden a alinearse a derecha e izquierda. La división es lo bastante profunda y agria como para que algunas personas muy sanas y responsables, obispos incluidos, mencionen incluso la posibilidad de cisma. Eso a primera vista parece increíble, pero he visto algunas cosas que se han escrito en ambos bandos, y no hay duda de que existen profundas incomprensiones, hondas divisiones, tercas negativas e incluso odios.

Por desgracia, nada de eso es nuevo. Tenemos la historia de la Iglesia y de la civilización cristiana para demostrar que eso tiene una larga genealogía. Pero no se puede despachar con ligereza.

En todo caso, uno de los grandes problemas después del Concilio será sin duda la división entre progresistas y conservadores, y eso puede resultar bastante feo en algunos casos, aunque quizá sea también una fecunda fuente de sacrificio para quienes están decididos a buscar la voluntad de Dios y no la suya propia. No hablo aquí de obispos, sino de sacerdotes corrientes, teólogos, laicos y todos los que manifiestan sus opiniones de un modo o de otro.

Por mi parte, no me considero ni conservador ni progresista extremado. Me gustaría pensar que soy lo que fue el papa Juan: un progresista con profundo respeto y amor a la tradición. Dicho de otro modo, un progresista que quiere conservar una continuidad muy clara y señalada con el pasado, sin hacer compromisos tontos e idealistas con el presente; pero estando completamente abierto al mundo moderno a la vez que conservando la posición claramente definida como tradicionalmente católica.


Los progresistas extremados me parecen, en lo que puedo juzgar dentro de la pobreza en mi información, apresurados, irresponsables y, en muchos sentidos, frívolos en sus entusiasmos exagerados y confusos. También me parecen a veces fanáticamente incoherentes, pero no percibo en ellos la heladora malicia y la bajeza que se nota en algunas expresiones de los conservadores extremados.

Lo que más me inquieta es el hecho de que los progresistas, aunque quizá sean mayoría, no parecen tener la dureza terca y concertada de los conservadores. Los conservadores extremados me parecen personas que se sienten tan amenazadas que están dispuestas a llegar a lo que sea con tal de defender su concepto fanático de la Iglesia. Este concepto no solo me parece estático e inerte, sino en completa continuidad con lo que es más discutible e incluso escandaloso en la historia de la Iglesia: Inquisición, persecución, intolerancia, poder papal, influjo clerical, alianza con el poder mundano, amor a la riqueza y a la pompa, etc. Esta imagen de la Iglesia ha llegado a ser un escándalo, y esos están empeñados en conservar el escándalo a costa de un escándalo aún mayor.


Para empezar, mientras que ellos son siempre los que más chillan sobre autoridad y obediencia, parecen sorprendentemente reacios a practicar la más elemental obediencia o a exhibir la más rudimentaria fe en que el Concilio esté guiado por el Espíritu Santo, en cuanto se decide algo que ellos no aprueban. Están tan convencidos de que ellos son la Iglesia que casi están dispuestos a declarar virtuales apóstatas a la mayoría de los obispos, antes que obedecer al Concilio y al papa. Al mismo tiempo, claro, su histerismo hace pensar que les cuesta algún trabajo arreglárselas con los remordimientos que esto provoca inevitablemente en ellos.


Por otro lado, la negativa de los progresistas extremados a prestar atención a alguna enseñanza tradicional que les diera una base común para la discusión racional con los conservadores es también escandalosa, sin duda: sobre todo cuando va unida a un arrogante triunfalismo propio y cuando no hace más que ridiculizar a toda oposición. Eso no solo es necio, sino que parece mostrar una seria falta de ese amor a que frecuentemente apelan para justificar su actuación. Aunque gritan continuamente sobre «apertura», uno les encuentra herméticamente cerrados a sus compañeros de catolicismo y al propio pasado de la Iglesia, y tiene alguna validez la acusación conservadora de que esos progresistas extremados a menudo están más abiertos al marxismo, al positivismo o al existencialismo que a lo que se reconoce generalmente como verdad católica.

Se ha observado con acierto que conservadores y progresistas de la Iglesia están tan preocupados con la victoria total, los unos sobre los otros, que cada vez se cierran más unos a otros. Si así es, uno se pregunta sobre el valor y la significación de la trompeteada «apertura» a los no católicos. Un ecumenismo que no empiece con la caridad dentro de la propia Iglesia sigue siendo discutible".

Thomas Merton
Conjeturas de un espectador culpable

LA MEJOR CATEDRAL


"Nuestra tarea más importante es darnos cuenta del hecho de que nuestra nueva conciencia del espacio ya no admite las imágenes religiosas tradicionales con que nos representamos nuestro encuentro con Dios. Al mismo tiempo, también hemos de reconocer que esas imágenes tradicionales nunca fueron esenciales para el cristianismo. Debemos recuperar la conciencia neotestamentaria de que nuestro Dios no necesita templo (Hechos 7,47-53) ni aun catedral. El Nuevo Testamento, en efecto, enseña que Dios tiene un solo templo indestructible, que es el hombre mismo (1 Corintios 3,17). Comprender que Dios está presente en el mundo en el hombre no es ninguna idea nueva ni radical, de hecho. Por el contrario, es una de las enseñanzas más elementales del Nuevo Testamento".

Thomas Merton
Conjeturas...

Y al momento me vino el recuerdo de este poema...


Recuerdo que una mano me llevaba
y que, en la mano, un corazón latía,
una savia caliente, que subía
por mis dedos y que me confortaba.

Recuerdo que mi madre la apretaba
como abrazando mi alma, que decía:
“Mira, ahí está Dios, Dios”, y que tenía
temblor su voz cuando lo mencionaba.

Y yo buscaba al Dios desconocido
en los altares, sobre la vidriera
en que jugaba el sol a ser fuego y cristal.

Y ella añadía: “No le busques fuera,
cierra los ojos, oye su latido.
Tú eres, hijo, la mejor catedral”.

José Luis Martín Descalzo
La visita a la catedral

domingo, 21 de abril de 2019

PASCUA: CELEBRACIÓN DE LA LIBERTAD

"El misterio de Pascua no se celebra sólo en Pascua, sino en todos los días del año... es la celebración de nuestra libertad cristiana, y reaviva nuestra misma libertad... El poder de la Pascua ha irrumpido en nosotros con la resurrección de Cristo... La Pascua es la hora de nuestra liberación... Para comprender la Pascua y vivirla, debemos renunciar a nuestro temor a la novedad y a la libertad".


"El cristiano no tiene más Ley que Cristo. Su Ley es la nueva vida misma, que se le ha dado en Cristo. Su Ley no está escrita en libros, sino en las honduras de su corazón, no por pluma de hombre sino por el dedo de Dios. Su obligación ahora no es simplemente obedecer sino vivir. No tiene que salvarse a sí mismo; está salvado por Cristo. Debe vivir para Dios en Cristo, no sólo como quien busca salvación sino como quien está salvado.

Casi se diría que esta verdad es el gran escándalo del cristianismo. Es la piedra que constantemente es rechazada por los constructores. Es el elemento de nuestra fe que tememos y nos negamos a mirar de frente...".


"Para algunos cristianos, en la práctica, la cruz se ha hecho signo, no de la victoria de Cristo, sino de la victoria de la ley. Miran la cruz principalmente como el signo de ese castigo que correspondería a todos los que violan la Ley...".


"No es la observancia de la obligación lo que nos salva del pecado, sino algo mucho más grande: es el amor".


"No oscurezcamos el gozo de la victoria de Cristo siguiendo en el cautiverio y en la tiniebla, sino declaremos Su poder viviendo como hombres libres que han sido llamados por Él a salir de la tiniebla a su admirable Luz".


Thomas Merton
"Tiempos de celebración"

sábado, 20 de abril de 2019

LA PRIMERA MAÑANA...

Los primeros gorjeos de las aves diurnas que despiertan 
marcan el point vierge del amanecer 
bajo un cielo aún como sin luz auténtica, 
un momento de respeto e inocencia inexpresable, 
cuando el Padre abre sus ojos en perfecto silencio. 
Ellos empiezan a hablarle, no con un canto fluido, 
sino con una pregunta que despierta, que es su estado auroral, 
su estado en el point vierge.

Su situación pregunta si es hora de que «existan». 
Él responde: "".

Luego despiertan uno a uno y se vuelven aves. 
Se manifiestan como aves, empezando a cantar. 
Al fin, son del todo ellos mismos, e incluso vuelan.

Mientras tanto, el momento más prodigioso del día 
es cuando la creación, en su inocencia, 
pide permiso para «existir» una vez más, 
como en la primera mañana en que empezó a existir.

Thomas Merton
El libro de las horas

miércoles, 17 de abril de 2019

BUSCAR A DIOS PERFECTAMENTE

He aquí, pues, lo que significa buscar a Dios perfectamente: apartarse de la ilusión y el placer, de las ansiedades y deseos mundanos, de las obras que Dios no quiere, de una gloria que es sólo exhibición humana; 
mantener libre mi mente de confusiones, para que mi libertad pueda estar siempre a disposición de Su voluntad; 
conservar el silencio en mi corazón a la espera de la voz de Dios; 
cultivar una libertad intelectual para con los conceptos e imágenes de las cosas creadas para recibir el secreto contacto de Dios en la fe; 
amar a todos los hombres como a mí mismo; 
descansar en la humildad y hallar la paz en el apartamiento de los conflictos y competencias con los demás hombres; 
desviarse de controversias, y apartar las pesadas cargas de juicios, censuras y críticas y todo el peso de opiniones que no tengo obligación de mantener; 
tener una voluntad que esté siempre dispuesta a replegarse en sí misma y a concentrar todas las potencias del alma en su centro más profundo para aguardar en callada expectación la venida de Dios, posada sin esfuerzo en tranquila concentración sobre el punto de mi confianza en Él; 
reunir todo lo que soy y tengo, y todo lo que pueda sufrir, hacer y ser, y abandonarlo todo a Dios en la resignación de un perfecto amor, ciega fe y pura confianza en Él, para hacer Su voluntad. 

Y luego esperar en paz y desasimiento y olvido de todas las cosas.

Thomas Merton
Semillas de contemplación

EL SECRETO DE MI IDENTIDAD

El secreto de mi identidad está oculto en el amor y misericordia de Dios. Pero todo lo que hay en Dios es realmente idéntico a Él mismo; pues Su infinita simplicidad no admite división ni distinción. No puedo, pues, esperar encontrarme a mí mismo en ningún sitio distinto de Él. 

En último término, el único modo como puedo ser yo mismo es identificándome con Aquel en quien está oculta la razón y consumación de mi existencia. Así, pues, sólo hay un problema del que toda mi existencia, paz y felicidad dependen: descubrirme descubriendo a Dios. Si Lo encuentro, me encontraré, y si encuentro mi verdadero yo, Lo encontraré a Él. 

Pero, aunque esto parece sencillo, es en realidad inmensamente difícil. De hecho, si estoy abandonado a mí mismo, será absolutamente imposible. Pues, aunque algo puedo conocer de la existencia y naturaleza de Dios por medio de mi razón, no hay modo racional y humano de alcanzar ese contacto, esa posesión de Él que será el descubrimiento de quien es Él realmente y de Aquel en quien yo soy. 

Es esto algo que ningún hombre puede lograr solo. 
Ni pueden todos los hombres y todas las cosas creadas ayudarlo en esta obra. 
El único que puede enseñarme a hallar a Dios es Dios, Él mismo, Él solo.

Thomas Merton
Semillas de contemplación

jueves, 11 de abril de 2019

LA CERTEZA DE SER

"Jesús les dijo: Les aseguro que antes que naciera Abraham Yo soy. Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo".


La mente nos hace creer que somos un yo individual y reduce nuestra identidad a nuestra personalidad.  Eso hace que veamos la vida como una realidad separada, temiendo incluso que juegue contra nosotros.  Pero lo que somos no necesita protección. La vida no puede hacernos daño porque somos la vida.

La sabiduría nos recuerda que la vida no es algo que tenemos, sino lo que somos. Somos vida expresándose en una personalidad concreta y transitoria. No tenemos que estar a la defensiva; lo que somos se halla siempre a salvo; la Vida ya es plena, no padece ansiedad ni se aferra a intereses. Únicamente necesitamos reconocernos en ella y vivir en esa única certeza, la certeza de ser

Es la única certeza porque, aunque dudemos de todo, aunque incluso no sepamos quiénes o cómo somos, hay algo de lo que es imposible dudar: que somos.  Ese ser es atemporal y eterno; por eso, cuando descubrimos nuestra identidad, sabemos que somos no-nacidos. Y lo no-nacido tampoco puede morir. ¿Nos extraña que Jesús hable constantemente de vida y de no morir? Como Jesús, todos podemos decir con verdad:  Antes de que Abraham naciese (aunque hayan pasado mil ochocientos años), yo soy.

Enrique Martínez Lozano.
Otro modo de leer el Evangelio.

miércoles, 10 de abril de 2019

SOY PLENAMENTE REAL SI MI CORAZÓN DICE SÍ A TODOS

"Si no tengo unidad en mí mismo, ¿cómo puedo pensar siquiera - ¡cuánto menos hablar! - de unidad entre los cristianos? Pero, desde luego, buscando la unidad para todos los cristianos, también alcanzo unidad dentro de mí mismo.

La herejía del individualismo: pensarse uno mismo como una unidad completamente autosuficiente y afirmar esa «unidad» imaginaria contra todos los demás. La afirmación del yo simplemente como «no otro». Pero cuando uno trata de afirmar su unidad negando que tenga que ver con cualquier otro, negando a todos los demás del universo hasta que llega a uno mismo, ¿qué queda por afirmar? Aun que hubiera algo que afirmar, no quedaría aliento con el que hacerlo.

El modo verdadero es exactamente el opuesto: cuanto más capaz soy de afirmar a otros, de decirles «sí» en mí mismo, de descubrirles a ellos en mí mismo, y a mí mismo en ellos, tanto más real soy. Soy plenamente real si mi corazón dice sí a todos.

Seré mejor católico, no si puedo refutar todo matiz de protestantismo, sino si puedo afirmar la verdad que hay en este y seguir adelante.

Y lo mismo ocurre con los musulmanes, los hindúes, los budistas, etc. Lo cual no significa sincretismo o indiferentismo, ni es tampoco la vaporosa y descuidada actitud amistosa que lo acepta todo a fuerza de no pensar nada. Hay mucho que se puede «afirmar» y «aceptar», pero primero debe uno decir «sí» cuando realmente puede hacerlo.

Si me afirmo como católico meramente negando todo cuanto sea musulmán, judío, protestante, hindú, budista, etc., al final resultará que no me quedará mucho con lo que afirmarme como católico ni, desde luego, aliento alguno del Espíritu con que afirmarlo.

Thomas Merton
Conjeturas...

domingo, 7 de abril de 2019

BUSCANDO EN LO ESCONDIDO...

"Dios nos ha pensado desde la eternidad, cada uno de nosotros tiene una imagen preeterna que vive en Dios, lo que luego Eckhart llamará la parte increada del alma. Todos tenemos una parte última, definitiva, escondida, oculta, a veces tan oculta que se nos oculta a nosotros mismos, en la que Dios se manifiesta tal cual es, pero llegar hasta allí, llegar a ese momento oculto del alma, a esa situación, a esa ciudadela escondida, es la labor de una vida. La vida entera no es nada más que la búsqueda de ese lugar escondido donde Dios se manifiesta".

María Toscano/Germán Ancochea
Mujeres en busca del amado. Catorce siglos de místicas cristianas.
Ediciones Obelisco
2003

sábado, 6 de abril de 2019

LO NUEVO DE DIOS NO LLEGA CON PIEDRAS

El Evangelio de los dos últimos domingos prepara, lo voy entendiendo mientras lo rumio, el pasaje correspondiente a este domingo quinto y último de Cuaresma: la higuera estéril (no piensen en quién es más pecador, piensen en dar frutos); el Padre que personifica el perdón, frente a dos hijos rebeldes que no reconocen el hogar (y uno hasta pasa por obediente y cumplidor). Y ahora en este, la escena que tantas veces hemos tenido ante los ojos: en el centro, una mujer acusada de adulterio, y Jesús agachado en el suelo frente a ella, dicen que escribiendo algo; alrededor un círculo de hombres amenazantes, con piedras en las manos. ¿Qué hacemos, maestro, la apedreamos, la matamos, por pecadora? 

Llama mi atención que también Jesús está en el centro del círculo con ella; también él está amenazado, y de hecho sabemos todos cómo acabará esta historia. Lo que está de fondo en este, y casi todos los pasajes que lemos ern los Evangelios, es el Dios en el cual creemos. Un Dios en manos de una clase dirigente que es juez implacable, que castiga cualquier pecado, y a quien ellos dicen representar; o un Dios amoroso, que perdona siempre e invita a perdonar, a mirar no tanto el pecado cometido como el bien que podemos hacer, los frutos que podemos dar, el hogar que podemos construir. 

El Dios Padre de Jesús es el que pide compromiso y frutos, pero es paciente, sabe esperar y perdonar, y nos ama de una manera única: infinita e incondicionalmente. Los pequeños que lo entendieron aclamaron con ramos a Jesús, cuando entró a Jerusalén; los grandes y poderosos, se asustaron de un Dios así y le crucificaron. Ese Dios bueno, amoroso y perdonador amenazaba el poder y las prebendas de las que ellos  gozaban supuestamente en su nombre.

Todavía hoy estamos buscando el rostro de Dios en medio de la vida: todavía pugnan esas dos imágenes de Dios en nuestra religión y nuestra forma de vivir el camino de la fe. Todavía hay muchos manos levantadas y armadas con piedras para ser arrojadas al culpable, el otro siempre, y el más frágil. También hoy sigue hablando en muchos corazones la voz del Maestro, invitándonos a caminar en fe, a comenzar siempre de nuevo, una y otra y otra vez, y a perdonar.

El pecado mayor dice Jesús es no dar frutos, no reconocer que Dios es nuestro hogar, nuestro fundamento, y nuestra libertad; y el peor pecado sigue siento tener un corazón duro, soberbio, incapaz de compadecerse y perdonar. La verdadera comunidad no se arma con piedras, sino con perdón, con solidaridad, con abrazos. 

Preguntémos ahora: ¿Hemos hecho verdaderamente un camino de conversión en esta Cuaresma? ¿Estamos preparados para resucitar con el Maestro?

Fray Manuel de Jesús, ocd.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Santidad es descubrir quién soy...

“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).

LA DANZA GENERAL.

"Lo que es serio para los hombres a menudo no tiene importancia a los ojos de Dios.Lo que en Dios puede parecernos un juego es quizás lo que El toma más seriamente.Dios juega en el jardin de la creación, y, si dejamos de lado nuestras obsesionessobre lo que consideramos el significado de todo, podemos escuchar el llamado de Diosy seguirlo en su misteriosa Danza Cósmica.No tenemos que ir muy lejos para escuchar los ecos de esa danza.Cuando estamos solos en una noche estrellada; cuando por casualidad vemos a los pajaros que en otoño bajan sobre un bosque de nísperos para descansar y comer; cuando vemos a los niños en el momento en que son realmente niños; cuando conocemos al amor en nuestros corazones; o cuando, como el poeta japonés Basho, oímos a una vieja ranachapotear en una solitaria laguna; en esas ocasiones, el despertar, la inversiónde todos los valores, la "novedad", el vacío y la pureza de visión que los hace tan evidentes nos dan un eco de la danza cosmica.Porque el mundo y el tiempo son la danza del Señor en el vacío. El silencio de las esferas es la música de un festín de bodas. Mientras más insistimos en entender mal los fenómenos de la vida, más nos envolvemos en tristeza, absurdo y desesperación. Pero eso no importa, porque ninguna desesperación nuestra puede alterar la realidad de las cosas, o manchar la alegría de la danza cósmica que está siempre allí. Es más, estamos en medio de ella, y ella está en medio de nosotros, latiendo en nuestra propia sangre, lo queramos o no".
Thomas Merton.

ORACIÓN DE CONFIANZA...

“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros

AMIGOS DE THOMAS MERTON.

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.