Seguidores

domingo, 26 de enero de 2020

TENEMOS QUE SER LO QUE YA SOMOS

"El nivel más profundo de comunicación no es la comunicación misma, sino la comunión. Sin palabras. Más allá de las palabras. Más allá del poder de la palabra, más allá de los conceptos. No estamos descubriendo una nueva unidad, sino que descubrimos una antigua unidad. Queridos hermanos, nosotros ya somos uno, pero imaginamos no serlo.  Y lo que hemos de hacer es recobrar nuestra unidad original. Lo que tenemos que ser es lo que ya somos".

Thomas Merton

viernes, 17 de enero de 2020

UN ÁNGEL MÁS SANTO

"Sifter dijo en una ocasión: «El dolor es un ángel santo que muestra unos tesoros a los hombres que, de otro modo, permanecerían escondidos para siempre; a través de él los hombres han llegado a ser más grandes que mediante todos los gozos del mundo». Así debe ser y así me lo digo una y otra vez, en mi posición actual: el dolor del anhelo que, con frecuencia, se puede llegar a sentir físicamente deber estar ahí, y no hablamos ni necesitamos hacerlo para que se vaya. Sin embargo, hemos de vencerlo cada vez y, así existe un ángel incluso más santo que el del dolor y que es el del goce en Dios".

Dietrich Bonhoeffer

miércoles, 15 de enero de 2020

EN NUESTRAS MANOS

"El tiempo, de por sí, es neutral; puede usarse destructiva o constructivamente. Me parece, cada día más, que la gente de mala voluntad hace uso mucho más eficiente del tiempo que la gente de buena voluntad. Nuestra generación tiene que arrepentirse, no sólo de las palabras y acciones odiosas de gente mala, sino del terrible silencio que guarda la buena. El progreso humano nunca llega sobre las ruedas de lo inevitable; viene gracias al inagotable esfuerzo de hombres y mujeres dispuestos a ser colaboradores de Dios. Sin esa ardua labor el tiempo mismo se convierte en aliado de las fuerzas del estancamiento".

Martín Luther King, Jr.

ELEGIR LA VIDA Y LA LIBERTAD

"Los monjes deben poder asegurar al mundo moderno que, en la lucha entre pensamiento y existencia, estamos del lado de la existencia, no en el de la abstracción. Pero ¿podemos afirmarlo sinceramente? No lo se. Gran parte de la vida monástica y de la "espiritualidad contemplativa" no es necesariamente abstracta en sentido filosófico, sino que constituye un comportamiento artificial en el cual el pensamiento, encarnado en formas rituales, se opone a los hechos concretos de la existencia. Para convencernos de que llevamos una vida espiritual y contemplativa, ¿no convertimos en un fetiche la sumisión de las realidades de la existencia humana a formas y legalismos rituales?

 Los monjes debemos poder asegurar al hombre moderno que Dios es la fuente y la garantía de nuestra libertad y no simplemente una fuerza que se halla por encima de nosotros para limitar esa libertad

En el conflicto entre libertad y ley, Dios está a favor de la libertad. ¡Vaya declaración escandalosa! Pero ¡está en el Nuevo Testamento! ¡Cómo vamos a afirmar ante el mundo moderno el escándalo del Nuevo Testamento? Es aquí donde nos enfrentamos a la seriedad de nuestra vocación profética como algo distinto de nuestra vocación contemplativa


Sin duda alguna, este es el mensaje que el monje debería dar al mundo. ¿Pero hasta qué punto pueden expresarlo así los monjes? Al parecer, estamos tan comprometidos a respetar la ley como cualquier otro. ¡Más que otros! Multiplicamos las leyes.  Vivimos una existencia altamente mediatizada en la que, en cualquier momento, la regla y el rito pueden sustituir la experiencia y el encuentro auténticos.

 Nuestro encuentro con Dios debería ser, al mismo tiempo, el descubrimiento de nuestra libertad más profunda. Si nunca lo encontramos, nuestra libertad nunca se desarrolla totalmente. Tan solo puede desarrollarse en el encuentro existencial entre el cristiano y Dios, o entre el ser humano y Dios, ya que no solo los cristianos encuentran a Dios. Todo hombre en cierto momento de su vida encuentra a Dios, y muchos que no son cristianos han respondido a Dios mejor que los cristianos. Nuestro encuentro con Él, nuestra respuesta a Su Palabra es la búsqueda y el reclamo de nuestra libertad más profunda, de nuestra verdadera libertad.

Thomas Merton
Acción y contemplación
(138-139)
Editorial Kairós, 1982

viernes, 10 de enero de 2020

ENCONTRAR UNA VIDA NUEVA

La primera exposición de Thomas Merton sobre el bautismo se encuentra en el vivo relato de su recepción del sacramento en la iglesia del Corpus Christi de Manhattan el 16 de noviembre de 1938, como se describe en la autobiografía, La montaña de los siete círculos. En esta explícita descripción de la ceremonia hay poco de análisis del significado teológico del sacramento, aunque sí se mencionan la renovación de "la visión interior de Dios y de su Verdad" en la profesión del Credo; el simbolismo de la sal y su asociación con la sabiduría, "el sabor de las cosas divinas"; y el significado del exorcismo, el don del Espíritu de Dios  y la expulsión de los espíritus impuros que habían dominado su vida antes de la conversión. Su preocupación porque esta alma nuevamente iluminada no vuelva a ser poseída por la oscuridad se repite como un eco en comentarios posteriores sobre la necesidad de la perseverancia: la tremenda responsabilidad, incumplida inicialmente, de vivir hasta el fin la nueva vida en el Espíritu comenzada en el bautismo.

Al tratar del bautismo en escritos posteriores, Merton subraya particularmente que es el don de una nueva identidad a través de la participación en la muerte y resurrección de Cristo.  El significado pascual del sacramento tiene sus raíces en la doctrina paulina del bautismo como inmersión en la muerte de Cristo para así compartir la vida del Salvador resucitado. Así escribe en El hombre nuevo:  

"La Pasión de Cristo nos es comunicada en el bautismo como remedio para nuestros pecados como si nosotros mismos hubiéramos muerto en la cruz. Al mismo tiempo, en el bautismo el poder de la resurrección fluye a nuestras almas, llevándonos a una vida nueva en Cristo".

 Esta identificación con Cristo también puede entenderse como participación en una nueva creación con el nuevo Adán, como el tránsito de la esclavitud a la liberación en un nuevo éxodo con el nuevo Moisés, como ser introducidos en "todas las grandes obras de Dios desde la Creación hasta el Juicio Final".

(Tomado de: Diccionario de Thomas Merton; voz: bautismo)

sábado, 28 de diciembre de 2019

HAZ LO QUE PUEDAS, Y A TU PROPIO MODO

"Algunas conclusiones: literatura, contemplación, soledad, América Latina, Asia, zen, islam, etc. Todas estas cosas se asocian en mi vida. Sería una locura pretender que el «monaquismo» se defina por la simple renuncia a todo ello. Yo sería menos monje. Otros tienen su propio camino. Escribir a Squirru. Seguir a Miguel Grinberg en su desplazamiento a San Francisco y posteriormente a la Argentina, con una carta cuando sea necesario. Pensar con esos hombres nuevos. La apertura hacia el sur no se ha cerrado" (Julio 1964).

"En la meditación es muy necesaria la disciplina. La lectura ayuda. Las primeras horas de la mañana son buenas, aunque en la meditación matutina (una hora) el fuego me distrae fácilmente. Una hora no es mucho, pero yo puedo meditar más a gusto en la hora de lectura que sigue (y que se pasa muy rápidamente). Para mí es importante la presencia de Nuestra Señora, que, aun cuando inaprehensible, es una realidad en esta ermita. Su influjo es una exigencia de amor, pero sería inútil explicar esto con palabras. Yo la necesito, y ella está aquí. Tal vez mi pensamiento debería ocuparse de ella más explícitamente y más a menudo" (Diciembre 1965).

"Aunque resulta duro, es bueno vivir de acuerdo con la naturaleza utilizando una tecnología primitiva basada en el corte de madera y el fuego, más que de acuerdo con la tecnología desarrollada que ha suplantado a la naturaleza creando su propio clima, etc., etc. Sin embargo, también tiene sus ventajas una casa con calefacción y un horno automático. No es necesario prestar juramento de fidelidad a ninguno de esos sistemas. Caliéntate como puedas, ama a Dios y ora" (Febrero 1965).

Thomas Merton
Diarios  

viernes, 20 de diciembre de 2019

LO QUE SOMOS, ES PLENITUD (2)

"Salvación es sinónimo de plenitud. Y eso es lo que somos...

Solo cuando advertimos nuestra identidad  ilimitada, somos capaces de comprender el juego de la Vida, que no consiste en otra cosa sino en el despliegue admirable del Ser en cada una de las infinitas formas que lo expresan, en una hermosa e inequívoca no-dualidad. El YO SOY, que es uno, se disfraza y juega en cada yo individual.

Bendecir al Señor equivale a bendecir toda la realidad, que no es sino su disfraz permanente. En toda ella, el Misterio nos visita y sale a nuestro encuentro. Cuando estamos en conexión con nuestra verdadera identidad -ese mismo y único misterio- vemos su rostro en todo rostro y admiramos su presencia en todas las cosas. En realidad, en todas ellas, el Misterio se ve a sí mismo y sonríe dulcemente".

Enrique Martínez Lozano.
Otro modo de leer el Evangelio.

viernes, 13 de diciembre de 2019

CREER CUANDO LAS COSAS VAN MAL...

"Los Evangelios de Adviento, como la mayor parte de los demás textos litúrgicos de la época, son sobrios hasta la austeridad. Tómese por ejemplo la pregunta de San Juan Bautista en la prisión de Herodes, donde iba a sufrir una trágica muerte, tan cruel como sin sentido: "¿Eres Tú  el que ha de venir, o esperamos a otro?" Palabras extrañas y aun escandalosas, que algunos nunca han sido capaces de aceptar por lo que valen a simple vista: ¿Cómo podía haber preguntado eso en serio Juan, si había visto al Espíritu Santo descender sobre Jesús en el Jordán? Pero la forma directa con que se hacía la pregunta era garantía de su desesperada seriedad: pues en el extremo de su vida, a Juan no le importaba sólo, como diríamos, el éxito de su misión, sino, aun más profundamente, la verdad de su vida, la verdad de Israel, más aun, la verdad del mismo Yahvé. 

 En nuestro tiempo, lo que falta no es tanto el valor para hacer esa pregunta cuanto el valor para esperar una respuesta. Hay bastantes hombres, algunos grandes, que piensan que la única postura auténtica es la franca aceptación de la desesperanza ante la vida.  Quizá una razón por la que Sartre toma esta posición es que percibe que los cristianos siempre se dan a sí mismos una respuesta cómoda a una pregunta desesperada que no tienen el valor de hacer: en cuyo caso nuestra alegre aceptación de la respuesta no sea nada edificante.  

San Gregorio Magno dijo que todos los cristianos deberían continuar la misión profética de Juan señalando la presencia de Cristo en el mundo. Eso puede significar cosas diferentes. Juan supo señalar a Cristo en el Jordán, en un momento de plenitud, que dio significado a toda su vida. Pero Juan también hubo de dar testimonio de Cristo en la prisión, frente a la muerte, en el fracaso, cuando hasta el significado de su otro momento glorioso parecía haber quedado borrado


Así también, a veces quizá seamos capaces de señalar a Cristo al mundo en momentos en que todos podemos distinguir claramente en la historia alguna confirmación del mensaje cristiano. Pero sigue en pie el hecho de que nuestra tarea es buscar y encontrar a Cristo en nuestro mundo tal como es y no como podría ser.  El hecho de que el mundo sea diferente de lo que podría ser no altera la verdad de que Cristo está presente en él, y que Su plan no ha fracasado ni cambiado: en efecto, todo se hará conforme a Su voluntad. 

 Nuestro Adviento  es la celebración de esa esperanza. Lo que es incierto no es la venida de Cristo sino nuestra acogida a Él, nuestra respuesta a Él, nuestra docilidad y capacidad de salir a Su encuentro. Hemos de estar dispuestos a verle y a aclamarle, como hizo Juan, aun en el mismo instante en que todo el trabajo de nuestra vida y todo su significado, parecen derrumbarse. 

 En efecto, cosa aún más temible, la misma Iglesia quizá sea llamada algún día a señalar al Redentor victorioso y Rey de los tiempos en medio del derrumbamiento de todo lo que ha edificado laboriosamente la devoción de siglos y culturas, con sincera intención de que fuera cristiano

 El Advenimiento de Cristo en la historia no está esencialmente vinculado al desarrollo y progreso de una civilización cristiana. La cristiandad es y ha sido una gran cosa, pero nunca ha sido un bien absoluto y sin matizar, ni un bien en sí mismo. La cristiandad no es el cristianismo. No es el Reino y no es el Cristo místico.

Nuestro Adviento no es una celebración de valores tradicionales meramente culturales, por grandes y dignos de perpetuación que sean. El Adviento no es un mero retorno, una repetición, una renovación de lo antiguo. No puede ser un regreso a la infancia, personal o social. La venida del Señor, que es lo mismo que Su "presencia", es la venida de lo nuevo, no la renovación de lo viejo, y la Historia Sagrada es como el río de Heráclito en que nadie se baña dos veces".

Thomas Merton
"Tiempos de Celebración"
(Adviento:¿esperanza o engaño?)


miércoles, 11 de diciembre de 2019

THOMAS MERTON HABLA DE SAN JUAN DE LA CRUZ

“Fuera de su nativa España, San Juan de la Cruz nunca fue un santo muy popular. Su doctrina es considerada como “difícil”, y le exige a los demás la misma austeridad intransigente que él practicó durante su vida entera. Sin embargo, un estudio más ceñido a su doctrina…, probaría que San Juan de la Cruz poseía todo el equilibrio, la prudencia y la “discreción” que caracteriza a la más elevada santidad. No es un fanático aplicado a sobrecargar a sus subordinados con fardos insoportables que acabarían por reducirlos a ruinas morales y físicas. Las exigencias que formula son inflexibles en lo esencial pero flexibles en sus aspectos accidentales. Su único propósito consiste en situar al hombre entero, cuerpo y alma, bajo la guía del Espíritu de Dios. En la práctica, San Juan de la Cruz se opuso inexorablemente al formalismo y la inhumanidad de quienes comparaba con “herreros espirituales” que martillaban violentamente las almas de sus víctimas para hacerlas calzar en algún modelo convencional de perfección ascética. Sabía muy bien que este tipo de ascetismo era uno de los más defectuosos, porque a menudo era una manifestación de incorregible orgullo espiritual. La claridad y la lógica de este carmelita español, sumada a su insuperable y experimentado conocimiento de las cosas de Dios, lo sitúan de lejos como uno de los más grandes y más confiables de todos los teólogos místicos”.

Ascenso a la Verdad”, páginas 320-323
Thomas Merton
Ed. Lumen

martes, 10 de diciembre de 2019

LA LEY DEL AMOR (AMISTAD EN MERTON)

En Conjeturas de un espectador culpable, una de las obras más reflexivas de Merton se lee el pasaje siguiente: 

"Las demandas de la Ley de Amor son progresivas. Empezamos por amar la vida misma, por amar la supervivencia a toda costa. Pero la demanda más importante de la Ley de Amor es que amemos libremente. Se nos manda elegir nuestro objeto de amor, y no sencillamente amar cualquier objeto que nos pongan delante... Nuestra elección se sujeta a ciertas posibilidades definidas. Pero, sin embargo, podemos y debemos elegir amar a los hombres que encontramos de hecho, sea como amigos o como hombres amados a pesar de su hostilidad". 

De hecho parece ser que esta fue la conducta que Merton “elaboró” a lo largo de su vida sobre la amistad, y le llevó a una conclusión realmente sorprendente, que explica su vida de relaciones con personas de toda índole, personas que le acompañaban en su búsqueda espiritual y le ayudaron a encontrar también lo que él más deseaba: 

"Si el fundamento más profundo de mi ser es el amor, entonces en ese mismo amor, y en ningún otro lugar me encontraré a mí mismo y al mundo, a mi hermano y a Cristo...No es cuestión de “exclusivismos y pureza”, sino de integridad, buen corazón, que encuentra el mismo fundamento de amor en todo”. 

Merton, sin haber escrito específicamente sobre la amistad ni haber dedicado a este tema algún capítulo de sus libros, fundamenta en este párrafo lo que en él había de capacidad para la amistad, por una parte desde el punto de vista espiritual; y, por otra, desde el punto de vista de buscador de la verdad. Por eso se sirvió de esa capacidad innata y elaborada para ponerse en contacto con un enorme número de personas con las que, en la mayoría de los casos, llegó a una profunda amistad.

Francisco Rafael de Pascual, ocso 
Tomado de: "Teresa de Jesús y Thomas Merton".

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Santidad es descubrir quién soy...

“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).

LA DANZA GENERAL.

"Lo que es serio para los hombres a menudo no tiene importancia a los ojos de Dios.Lo que en Dios puede parecernos un juego es quizás lo que El toma más seriamente.Dios juega en el jardin de la creación, y, si dejamos de lado nuestras obsesionessobre lo que consideramos el significado de todo, podemos escuchar el llamado de Diosy seguirlo en su misteriosa Danza Cósmica.No tenemos que ir muy lejos para escuchar los ecos de esa danza.Cuando estamos solos en una noche estrellada; cuando por casualidad vemos a los pajaros que en otoño bajan sobre un bosque de nísperos para descansar y comer; cuando vemos a los niños en el momento en que son realmente niños; cuando conocemos al amor en nuestros corazones; o cuando, como el poeta japonés Basho, oímos a una vieja ranachapotear en una solitaria laguna; en esas ocasiones, el despertar, la inversiónde todos los valores, la "novedad", el vacío y la pureza de visión que los hace tan evidentes nos dan un eco de la danza cosmica.Porque el mundo y el tiempo son la danza del Señor en el vacío. El silencio de las esferas es la música de un festín de bodas. Mientras más insistimos en entender mal los fenómenos de la vida, más nos envolvemos en tristeza, absurdo y desesperación. Pero eso no importa, porque ninguna desesperación nuestra puede alterar la realidad de las cosas, o manchar la alegría de la danza cósmica que está siempre allí. Es más, estamos en medio de ella, y ella está en medio de nosotros, latiendo en nuestra propia sangre, lo queramos o no".
Thomas Merton.

ORACIÓN DE CONFIANZA...

“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros

AMIGOS DE THOMAS MERTON.

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.