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viernes, 4 de septiembre de 2015

CARIDAD MADURA

"Con excesiva frecuencia, la caridad cristiana se entiende de un modo absolutamente superficial, como si no fuera más que mera gentileza, afabilidad y amabilidad. Por supuesto que
incluye todas estas cosas, pero va aún más allá. Cuando consideramos la caridad como mera 'amabilidad' generalmente es porque nuestra perspectiva es muy estrecha y alcanza únicamente a nuestros vecinos más cercanos, que comparten nuestras mismas ventajas y facilidades. Esta concepción excluye tácitamente a las personas que más necesidad tienen de nuestro amor: los desafortunados, los que sufren, los pobres, los desheredados, los que no tienen nada en este mundo y, consiguientemente, tienen derecho a reclamar a cualquier persona que tenga más de lo estrictamente necesario.

No hay caridad sin justicia. Demasiado a menudo pensamos que la caridad es una especie de lujo moral, algo que elejimos practicar y que nos hace meritorios a los ojos de Dios, a la vez que satisface una cierta necesidad de 'hacer el bien'. Esta caridad es inmadura e incluso, en determinados casos, del todo irreal. La verdadera caridad es amor, y el amor implica una profunda preocupación por las necesidades del otro. No se trata de autocomplacencia moral, sino de estricta obligación. La ley de Cristo y del Espíritu me obliga a preocuparme de la necesidad de mi hermano, sobre todo la más perentoria, que es la necesidad de amor. ¡Cuántos de los terribles problemas que se dan en las relaciones entre clases, naciones y razas en el mundo moderno tienen su origen en la desoladora falta de amor...!  Y lo peor es que esta falta se ha manifestado muy claramente entre quienes afirman ser cristianos. ¡Incluso se ha invocado una y otra vez el cristianismo para justificar la injusticia y el odio!..

No basta con meter la mano en el bolsillo y sacar unas
monedas..Lo que hemos de entregar a nuestro hermano no son únicamente nuestros bienes, sino a nosotros mismos."

THOMAS MERTON. Vida y santidad.


jueves, 27 de agosto de 2015

EL SENTIDO DE LA VIDA

"Nuestra vida, como seres individuales y miembros de una raza atónita y llena de contiendas, nos acucia con la evidencia de que
debe tener algún significado. Una parte de éste se nos escapa; pero nuestro fin en la vida es descubrirlo y vivir de acuerdo con él. Tenemos, pues, algo por lo que vivir. El proceso de la vida, del crecimiento, del desarrollo de la personalidad consiste precisamente en el aumento gradual de la conciencia de lo que es ese algo....

Lo que todo hombre busca en la vida es su propia salvación y la de quienes viven con él. Con la palabra 'salvación' me refiero, ante todo, al descubrimiento pleno de quién es uno en realidad, y después, al cumplimiento de las fuerzas que Dios nos ha dado, en el amor a los otros y a Dios. 

También quiero referirme al descubrimiento de que el hombre no puede encontrarse a sí mismo únicamente en él, sino que ha de encontrarse en los otros y por medio de ellos. Por último, estas proposiciones se resumen en dos líneas del Evangelio... 
también están contenidas en una sentencia de San Pablo: 'Todos somos miembros los unos de los otros'. La salvación de la que hablo no es una cuestión meramente subjetiva o psicológica, una autorealización en el orden natural, sino una realidad objetiva y mística: el encuentro de nosotros mismos en Cristo, en el Espíritu o, si se prefiere, en el orden sobrenatural. Esto incluye, sublimiza y perfecciona la autorealización natural que ella hasta cierto punto presupone, ordinariamente efectúa, y siempre trasciende."

THOMAS MERTONPrólogo. Los hombres no son islas. 

miércoles, 19 de agosto de 2015

RECOGER LOS FRAGMENTOS

"La experiencia interna: lo primero que tienes que hacer antes de empezar siquiera a pensar en algo como la contemplación es tratar de recuperar tu unidad natural básica, reintegrar tu ser,
que se halla dividido en compartimentos, en un todo sencillo y coordinado y aprender a vivir como una persona humana unificada. 
Eso significa que tienes que recoger de nuevo los fragmentos de tu distraída existencia para que, cuando digas 'yo', realmente haya alguien presente que sostenga el pronombre que has pronunciado."

THOMAS MERTON. La experiencia interna. Publicado en la  Revista Cistercium 212 (1998). 

jueves, 13 de agosto de 2015

COMPASIÓN

"¿Cuál es mi nuevo desierto? Su nombre es compasión. No existe
yermo tan terrible, tan bello, tan árido y tan fructífero como el yermo de la compasión. Es el único desierto que verdaderamente florecerá como el lirio. Se convertirá en un estanque. Echará brotes y florecerá y saltará de gozo.
En el desierto de la compasión, la tierra sedienta ve brotar fuentes de agua, el pobre posee todas las cosas. No existen fronteras que controlen a los moradores de la soledad, en la cual yo vivo solo, tan aislado como la Hostia sobre el altar que, siendo el alimento de todos los hombres, pertenece a todos y no pertenece a nadie, porque Dios está conmigo y se asienta en las ruinas de mi corazón, perdicando el evangelio a los pobres."

THOMAS MERTON. Diarios I. 29 de noviembre de 1951. 




jueves, 6 de agosto de 2015

MERTON Y LA CENSURA

"Mis escritos sobre la paz han sido interrumpidos bruscamente. Me han dicho que no escriba más sobre estos temas. Peligrosos,
subversivos. perjudiciales, ofensivos para los oídos piadosos, y equívocos para los buenos católicos que están todos en paz con la agradable idea de que entre todos nosotros deberíamos barrer a Rusia de la faz de la tierra. ¿Por qué preocupar a toda esa gente?"
 Carta a Daniel Berrigan. 7 de diciembre de 1962.

"En nombre de los muertos, y en cartas envueltas en pergaminos, nos dicen que nuestra vida consiste en la pacífica y piadosa meditación de las Escrituras y en un silencioso retiro del mundo. Pero si uno lee los profetas con los ojos y los oídos abiertos, no puede por menos de reconocer su obligación de gritar bien fuerte sobre la voluntad de Dios, sobre la verdad de Dios y la justicia del hombre para con el hombre."
Conjeturas de un espectador culpable

"Se supone que el monje está en armonía con la dimensión interna espiritual de la cosas. Si no oye ni dice nada, entonces la renovación (de la Iglesia) en su conjunto puede estar en peligro y quedar completamente estéril. Pero esas mentes autoritarias creen que la función de los monjes es no ver ni oír dimensión nueva alguna, sólo para mantener los puntos de vista existentes....La función del monje...entonces consiste sólo en afirmar su total apoyo al oficialismo."
Carta a Jim Forest, 29 de abril de 1962. 

"Mi tarea particular en la Iglesia y en mi mundo ha sido la del explorador solitario que, en lugar de subirse a todos los vagones
de los ganadores a la vez, se ve obligado a buscar las profundidades esenciales de la verdad en su silencio, en sus ambigüedades y en aquellas certezas que yacen más profundas que los fondos de la ansiedad...Es una especie de vida submarina en la que la fe, a veces misteriosamente, toma forma de duda cuando, de hecho, uno ha de dudar y rechazar paliativos convencionales y supersticiosos que han ocupado el lugar de la fe."
Faith and Violence. 

THOMAS MERTON. Escritos Esenciales. Sal Terrae 2006 

viernes, 31 de julio de 2015

LA VERDADERA SOLEDAD

"La gran tentación del hombre moderno no es la soledad física, sino la inmersión en la masa de otros hombres; no es la huída a las
montañas o al desierto...sino la inmersión en ese océano informe de irresponsabilidad que es la masa. Actualmente no hay soledad más peligrosa que la del hombre perdido en una masa, que no sabe que está solo y que tampoco actúa como persona en una comunidad. No afronta los riesgos de la verdadera soledad ni las responsabilidades que ésta implica, al tiempo que la masa lo ha liberado de todo las demás responsabilidades. Con todo, en modo alguno está libre de preocupaciones, está cargado con la angustia difusa y anónima, los miedos indecibles, los apetitos mezquinos e insoportables y todas las hostilidades omnipresentes que llenan la sociedad de masas como el agua llena el océano.


El mero hecho de vivir en medio de otras personas no garantiza que vivamos en comunión con ellas. ¿Quién tiene menos que comunicar, que el hombre-masa? Muy a menudo, es el solitario quien tiene más que decir; no porque use muchas palabras, sino porque lo que dice es nuevo, sustancial, único: es propio de él. Aún cuando diga muy poco, tiene algo que comunicar, algo personal que puede compartir con otros. 

El constante clamor de palabras vacías y ruidos de máquinas, el contínuo zumbido de altavoces, termina por hacer casi imposible la verdadera comunicación y la verdadera comunión. Cada individuo en la masa está aislado por espesas capas de insensibilidad. No se preocupa, no escucha, no piensa. No actúa, sino que es empujado. No habla, sino que produce sonidos convencionales cuando es estimulado por los ruidos apropiados. No piensa, sino que segrega tópicos.

Una persona no se aísla por el mero hecho de vivir sola y tampoco se produce la comunión entre los seres humanos por el mero hecho de que vivan juntos. No hay más soledad verdadera que la soledad interior y ésta no es posible para quien no acepta su justa situación en relación con los otros...La soledad no es separación."

THOMAS MERTON. Nuevas semillas de contemplación. 

  

jueves, 23 de julio de 2015

DICCIONARIO DE THOMAS MERTON

"Un diccionario sobre un hombre, -especialmente sobre alguien que
murió cuando tan solo contaba 53 años de edad, cuya carrera como escritor fue solo de 23 años tras haber alcanzado un lugar prominente en 1948 con su autobiografía La montaña de los siete círculos; un hombre que pasó la mitad de su vida en la clausura monástica más estricta de sus días, oculto en recónditas colinas boscosas del Kentucky rural- resulta del todo inusual. Pero Thomas Merton era una persona muy poco usual. En las palabras de su amigo Guy Davenpor, Merton poseía
... 'un espíritu verdaderamente ecuménico. Cuando escribía sobre los shakers, era un shaker. Leía con perfecta empatía: durante horas era Rilke, Camus, Faulkner. Me pregunto si hubo jamás una imaginación tan proteica como la de Thomas Merton. Podía ponerse una tarde a bailar al compás de Bob Dylan en una rockola de Louisville. comenzar a charlar una hora más tarde con James Laughlin sobre el surrealismo en la poesía latinoamericana, rezar su oficio en el vehículo de regreso a Ghetsemaní, y pasar la tarde escribiendo a un mulá de Pakistán sobre técnicas de meditación.'

Era un hombre capaz de sentir una profunda fascinación por un abanico amplísimo de temas. No hay más que observar el rango de su producción literaria y artística -numerosas obras de prosa, colecciones de ensayos y cartas, volúmenes de poesía y diarios personales- para hacerse una pequeña idea de ello. A Thomas Merton le caracterizaban sus extraordinarios entusiasmos.

La biblioteca personal de Thomas Merton, ubicada en el Centro Thomas Merton de Louisville, Kentucky, que es el repositorio oficial de su legado literario, ofrece la posibilidad de reconocer la profundidad y el alcance de sus intereses, con títulos que cubren un vasto elenco de cuestiones en numerosos idiomas.

Del mismo modo, asomarse a los índices de sus diarios permite a los lectores apreciar la mente enciclopédica de Merton. El listado de las personas con quienes mantuvo correspondencia epistolar es sencillamente asombroso y el Centro Thomas Merton cuenta en su haber con más de 2,100 nombres y una correspondencia que supera las veinte mil cartas individuales, abraza los cuatro rincones del globo e incluye las que cruzó con Boris Pasternak en el norte, Nicanor Parra en el sur, D.T.Suzuki en el este y Evelyn Waugh en el oeste. Por lo demás, entre sus corresponsales hayamos Papas, presidentes, o galardonados con el Premio Nobel, hasta niños en edad escolar, para todos los cuales encontraba tiempo de responder por escrito.

Un hombre tan plural y complejo exige un diccionario para ayudar a sus lectores a abrirse paso entre sus libros, sus inquietudes y su vida. Y la obra que ahora tienes en tus manos es una mina de oro para cuantas personas sienten interés por Merton.....

La última épica poética de Thomas Merton, La Geografía de Longraire, que quedó inconclusa en el momento de su muerte, une en su poesía el norte, el sur, el este y el oeste, y en realidad, todos los tiempos, lugares y culturas, con su propia historia personal en una única gran visión universal. De manera similar, este Diccionario constituye una herramienta para ayudarnos a comprender la anchura y la profundidad - la unidad, en suma-, de este hombre de caracter realmente enciclopédico."

PAUL M. PEARSON, Director Centro Thomas Merton. Presentación a la edición en lengua española del Diccionario de Thomas Merton. Ediciones Mensajero. 2015.

miércoles, 22 de julio de 2015

CONSEJO..

"¡Tiempo de sobra! ¡Tiempo de sobra!
No te desnuques para hacer cosas
antes de que la próxima cosa ocurra."

THOMAS MERTON

viernes, 17 de julio de 2015

MÁS FRASES DE THOMAS MERTON.

“La dedicación a Dios en la vida religiosa no puede ser un pretexto para intentar la evasión, sino que, por el contrario, ella compromete al hombre mucho más irrevocablemente a tomar
una posición y a dar un testimonio en el mundo de su tiempo”.

“No hay nada en el mundo tan importante como el diálogo realmente vivo entre los seres vivos, los hijos de Dios, porque su diálogo no puede existir sin la intervención de Dios mismo”.

“Dios no se separa nunca de los hombres, porque Dios y el Hombre son uno en Cristo”.

“Lo que importa en el sacerdote, hombre de Dios, es su humanidad, porque él prolonga, más que todos los demás, el misterio de la Encarnación”.

“Yo no me creería un verdadero monje, un verdadero sacerdote, si no fuera capaz de sentir en mí  mismo todas las revueltas y todas las angustias del hombre moderno. Pero es necesario sentir todo esto, sufrir todo esto, pero no aislado y a la deriva, sino con Cristo que lo ha soportado todo y que lleva todo en nosotros”.

“Lo único que puede liberarnos es Cristo, pero no lo encontramos simplemente a través de las evasiones fáciles, de las renuncias pasivas. No podemos encontrarlo realmente por medio de una abdicación, porque encontrar la Verdad supone la fidelidad más heroica a todos sus reflejos en nosotros mismos, comenzando por aquellos que nos muestran nuestra propia miseria y la de los demás”.

“Tómese un poco más de tiempo para ser usted misma y encontrará sigilosamente, oscuramente, a Cristo”.

La religión no es sólo, ni principalmente, el culto; es, para empezar, amicitia, porque religión quiere decir vínculo; los vínculos de la amistad. Esos vínculos que crean la paz y que también liberan. El mundo tiene mucha necesidad de ello y no de mucho más”.

“Es más sabio querer menos cosas con la voluntad y, por consiguiente, dejarse llevar al paso profundo y calmo de la vida, y de la gracia”.

Thomas Merton


viernes, 10 de julio de 2015

SOBRE LA MONTAÑA DE LOS SIETE CÍRCULOS

En la revista SUR, del año 1950, apareció un artículo que comentaba la edición de Sudamericana de la autobiografía de
Thomas Merton, “La montana de los siete círculos”, firmado por Mario Albano. Reproduzco algunas ideas que creo resultarán de interés a quienes se acercan hoy a este libro, el más famoso del monje trapense.

Este es un libro autobiográfico. Comprende los primeros treinta años de vida de Thomas Merton, un joven escritor que conoció todo cuanto puede conocer un hombre que posea inteligencia y dinero (o que ciertas contingencias personales le permitan recorrer mundo; lo lleven, por ejemplo, a la Capilla Sixtina, al Louvre, a Cambridge, a Columbia University, a la Habana) y que ahora, convertido al catolicismo, es cartujo en el monasterio de Gethsemaní, Kentucky. En resumen: es el testimonio de esa aventura deslumbrante y a menudo durísima que es la juventud de un hombre; aventura que en Thomas Merton se perfila como la búsqueda, el tanteo, el padecimiento y el hallazgo de Dios. Por su argumento, es una crónica y una confesión (debido a ello, sin duda, ha sido un betseller en Norteamérica); por su tono, llega a ser un alegato, y en algunos capítulos, un himno purísimo. Constantemente suscita la reflexión, la polémica. Está bien escrito, en una prosa natural que se adapta sin esfuerzo a las sinuosidades del pensamiento y comunica poder e interés a las cosas que describe. Una prosa, en fin, de quien no siente ya la necesidad de redondear sus palabras y está empeñado, por eso mismo,  en la más difícil tarea de expresar su espíritu con fidelidad”.

Luego, el autor desgrana sus objeciones, también de interés, que creo fueron suscritas años más tarde por el propio Merton; dice que el libro, a pesar de lo dicho antes, no le convenció plenamente, por su catolicismo proselitista y encendido.

“Hay en el autor una escrupulosidad excesiva de converso; como muchos apasionados, es demasiado estricto para no ser unilateral. A menudo, cuando expone sus sentimientos e ideas, se aleja de ese vasto universo de contrarias armas, de ese constante y complejo matrimonio de cielo y tierra que es el catolicismo. Desde su celda el monje repudia su paso por el mundo, sus idas y venidas por tantas ciudades diferentes. Muchas cosas que podrían regocijar a un cristiano son señaladas en La montana de los siete círculos como algo obvio y superable, aunque no siempre superado. Las grandes capitales, la camaradería bulliciosa y áspera que se improvisa entre los jóvenes, el hallazgo deslumbrante del amor, son evocados con demasiada frecuencia en sus aspectos inevitablemente penosos, y pocas veces en sus también inevitables aspectos magníficos; como si todas las experiencias humanas no fueran un pretexto para ir hacia Dios sino un pretexto estéril, sin finalidad y grandeza. Comprendo que su punto de vista es cristiano; por eso quiero recordar que la soledad cristiana, en sus más altas expresiones, es una superación, y no un desdén; una levitación, y no una huida; entre otras causas, porque en este mundo ha acontecido la encarnación del Dios de los cristianos, y porque, de todas las formas de contemplación, una de las más válidas es esa forma de activa contemplación divina que, según los teólogos, se llama caridad. Sí, Hay demasiado repudio en el cosmos de Merton. Una especie sutil de repudio, no siempre perceptible en algunas páginas, pero que surge a lo largo de su testimonio. También conviene subrayarlo porque La montana de los siete círculos es, ante todo, un libro de recuerdos mundanales y está dirigida a los hombres que viven en el mundo”.

Para terminar, reconoce el autor que el libro de Merton “es una obra lúcida e intensa” en la que encuentra el lector muchos hallazgos, y a pesar de su  mirada crítica cree ver en esta obra “una absoluta vocación por las cosas que Dios ha establecido en el mundo”, frente a quienes amenazan siempre con desertar de él.

Merton conoció el artículo de Mario Albano, y testimonia en una de sus cartas que lo leyó con agrado; es indudable que la visión de Merton fue cambiando con su propia maduración espiritual,  y él mismo acabó no reconociéndose en lo que escribió en su autobiografía, y asumiendo una mirada más amable y compasiva sobre el mundo que le rodeaba y el tiempo que le tocó vivir.


Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

AMIGOS DE THOMAS MERTON.

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.