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viernes, 17 de julio de 2015

MÁS FRASES DE THOMAS MERTON.

“La dedicación a Dios en la vida religiosa no puede ser un pretexto para intentar la evasión, sino que, por el contrario, ella compromete al hombre mucho más irrevocablemente a tomar
una posición y a dar un testimonio en el mundo de su tiempo”.

“No hay nada en el mundo tan importante como el diálogo realmente vivo entre los seres vivos, los hijos de Dios, porque su diálogo no puede existir sin la intervención de Dios mismo”.

“Dios no se separa nunca de los hombres, porque Dios y el Hombre son uno en Cristo”.

“Lo que importa en el sacerdote, hombre de Dios, es su humanidad, porque él prolonga, más que todos los demás, el misterio de la Encarnación”.

“Yo no me creería un verdadero monje, un verdadero sacerdote, si no fuera capaz de sentir en mí  mismo todas las revueltas y todas las angustias del hombre moderno. Pero es necesario sentir todo esto, sufrir todo esto, pero no aislado y a la deriva, sino con Cristo que lo ha soportado todo y que lleva todo en nosotros”.

“Lo único que puede liberarnos es Cristo, pero no lo encontramos simplemente a través de las evasiones fáciles, de las renuncias pasivas. No podemos encontrarlo realmente por medio de una abdicación, porque encontrar la Verdad supone la fidelidad más heroica a todos sus reflejos en nosotros mismos, comenzando por aquellos que nos muestran nuestra propia miseria y la de los demás”.

“Tómese un poco más de tiempo para ser usted misma y encontrará sigilosamente, oscuramente, a Cristo”.

La religión no es sólo, ni principalmente, el culto; es, para empezar, amicitia, porque religión quiere decir vínculo; los vínculos de la amistad. Esos vínculos que crean la paz y que también liberan. El mundo tiene mucha necesidad de ello y no de mucho más”.

“Es más sabio querer menos cosas con la voluntad y, por consiguiente, dejarse llevar al paso profundo y calmo de la vida, y de la gracia”.

Thomas Merton


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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

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