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lunes, 23 de enero de 2017

"EL AMOR NOS APREMIA" PARA LA UNIDAD.

La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos nos invita este año a deteneros en las  palabras de San Pablo : "El amor nos apremia".En 2016 hubo encuentros importantes, históricos y esperanzadores, entre jerarquías de diferentes denominaciones cristianas. Pero hay encuentros que no pueden faltar, no publicitados pero imprescindibles: es el encuentro personal, fraterno, concreto, frecuente, de cada cristiano con hermanos de otras denominaciones. Me consta la experiencia. Sé de un lugar de trabajo en Cuba donde coincidían una católica, un adventista recién convertido a la fe, un evangélico y un par más, y algunas veces, sobre todo en ocasiones puntuales,  en el tiempo de descanso, en privado, compartían oración común, intenciones encomendadas en las celebraciones en los templos de cada cual, y  ayuda material a la medida pequeña o mayor de cada bolsillo, cuando alguno estaba en problemas.  Y muy importante:  apoyo afectuoso, presencia viva en las alegrías y sufrimientos de cada cual. No hay unidad de los cristianos posible, si no palpita en la base, que es la vida cotidiana de cada cristiano. No bastan las superestructuras para alcanzar la unidad. 

 Para avanzar en el camino de la unidad, Merton nos habla de otro encuentro, premisa del anterior: es la unidad dentro de uno mismo: 

"Si puedo unir en mí mismo el cristianismo y la devoción de Oriente y Occidente, de los Padres griegos y latinos, de los místicos rusos y españoles, puedo preparar en mí mismo la reunión de los cristianos separados.
De esa unidad secreta e inexpresada que hay en mí mismo, puede acabar por salir una unidad visible y manifiesta de todos los cristianos.
Si queremos que Oriente y Occidente alcancen la unidad, no lo conseguiremos si una de las divisiones se impone sobre la otra,  Hemos de dar cabida a todos los mundos divididos dentro de nosotros mismos, y trascenderlos en Cristo" (TM)






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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.