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lunes, 3 de abril de 2017

UNIRNOS A LA DANZA. (CUARESMA CON MERTON 5)

"El Señor juega y se distrae en el jardín de su creación y si pudiéramos zafarnos de las obsesiones sobre lo que creemos que es "el sentido de todo", podríamos oír su llamado y seguirlo en su danza misteriosa, cósmica. 
No tenemos que ir muy lejos para percibir los ecos de ese juego, de esa danza. 
Cuando estamos solos en una noche estrellada; cuando por casualidad divisamos pájaros que emigran en otoño dejándose caer en un bosquecillo de enebros a comer y descansar; cuando vemos un grupo de niños  comportándose como auténticos niños; cuando nos encontramos sintiendo amor en nuestro corazón; o cuando, como el poeta japonés Basho, oímos el chapoteo solitario de una vieja rana posándose en una laguna. En instantes como esos, el despertar, el trastocamiento de todos los valores, lo nuevo, la vacuidad y la pureza de percepción que se revelan,  nos dan un destello de la danza cósmica.

Porque el mundo y el tiempo son la danza del Señor en el vacío. … 
No hay desesperación personal que pueda perturbar la realidad o empañar la alegría de la danza cósmica en constante despliegue. De hecho, vivimos en medio de esa danza y ella está en nuestro centro, porque late en nuestra sangre, lo queramos o no.
El hecho es que se nos invita a olvidarnos conscientemente de nosotros, a dejar de lado nuestra espantosa solemnidad y a unirnos a la danza del todo."

THOMAS MERTON

Texto incluído en el libro Tropiezos Celestiales de Roger Lipsey, Editorial Maitri. 

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.