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jueves, 28 de diciembre de 2017

LIBROS FUNDAMENTALES

He escrito muchas veces sobre mis libros fundamentales, y también sobre los libros de Karlfried Graf Dürckheim, y en especial sobre “Meditar, por qué y cómo”; hoy volví a tomarlo del librero para repasar algunas páginas, y pensaba: Dürckheim puso el esqueleto a mi visión espiritual, pues son sus conceptos los que sustentan y explican mi modo de entender la relación con Dios. No es que rechace o desprecie la teología que aprendí a lo largo del tiempo, y creo haberla estudiado y seguir haciéndolo en la actualidad, pero mi comprensión de esta se sostiene en lo fundamental sobre lo que aprendí de este maestro experimentado. Él utilizó un lenguaje más acorde con estos tiempos para explicar los conceptos más tradicionales, comunes a toda experiencia religiosa, y en ellos redescubrí y puede empezar a explicarme mi propio encuentro con la Trascendencia, y el camino que trataba de recorrer, impulsada por esta.

 “Todo pesar, cuando se le sufre bien, marca el umbral de una nueva etapa. La forma justa de tratar el sufrimiento es, por tanto, hacer lo contrario a como actúa el hombre natural. Este intenta rechazar el sufrimiento, distraerse, evadirse en otra cosa que le permita olvidar su mal. Sin embargo, desde el dolor físico hasta la miseria psíquica o los sufrimientos que causan una situación insoportable o la pérdida de un ser querido, todo sufrimiento aparece para aquel que se compromete en el camino, firmemente decidido a encontrarse a sí mismo, como un don y como una tarea a llevar a cabo para avanzar un paso en el camino interior. Desde el punto de vista iniciático, una vida totalmente exenta de sufrimiento, preservada de penas o dificultades, es siempre vida estéril” (Dürckheim).


 Algunos términos que descubrí en Dürckheim: Ser Esencial, lo numinoso, camino iniciático, el devenir, el valor de la sombra y la sexualidad, la experiencia cotidiana como camino, el Maestro Interior

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.