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jueves, 5 de marzo de 2015

CAMBIO Y PLENITUD

“No nos auto engañemos hablando ahora y viviendo después. Si nuestro replanteo es válido, también es un revivir. No nos perdamos en palabras. Vivamos ahora. No nos proyectemos demasiado lejos. Vivamos en el presente.
 Nuestro replanteo de la vida contemplativa es parte de nuestra contemplación presente. Nuestra nueva vida surgirá de la autenticidad del ahora. Este no es sólo un vacío momento de transición. No estamos en un intervalo de reconstrucción dinámica en el que simplemente vamos a reconstruir una vida estática para descansar en ella. Nuestro descanso está en la reconstrucción misma. La transición también es plenitud”.

El cambio es uno de los grandes factores de toda vida. Si no somos capaces de ser contemplativos en medio del cambio, si insistimos en ser contemplativos en alguna situación completamente estable que nos imaginamos que vamos a construir en el futuro, entonces nunca vamos a ser contemplativos”.

“Movámonos de manera tranquila y confiada; estemos contentos. No intentemos estar demasiado pendientes de nuestro propio movimiento y no pidamos que todo sea seguro. Primero, vivamos en Cristo, totalmente abiertos a su Espíritu, sin preocuparnos de la seguridad institucional, libres de toda preocupación por estructuras ideales que nunca serán construidas, y conformémonos con la Noche Oscura de la fe, la única en la que realmente estamos seguros, porque somos verdaderamente libres". 

THOMAS MERTON. "Acción y contemplación". Pág. 146


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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.