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miércoles, 6 de mayo de 2015

TERESA Y MERTON : COINCIDENCIAS

“Tanto Teresa de Jesús como Thomas Merton recibieron el don de la escritura y la capacidad de relatar y manifestar sus experiencias. Es también cierto que, a lo largo de su vida, los cultivaron con pasión y disfrutaron haciéndolo, hasta que se trasformaron en ellos en una vocación más, dentro de la primera y original de entregarse a Dios. En la tradición cristiana, como en otras religiones, hay más místicos de los que conocemos por sus escritos. Pero hay místicos que, además de serlo por su extraordinaria vida interior, tuvieron la habilidad de expresarlo y relatarlo ...

En el caso de la monja carmelita y del monje cisterciense nos encontramos ante dos escritores extraordinarios, cuya maestría en el escribir y relatar va unida a un proceso vital y personal que les acompaña siempre, hasta transformarse en algo espontáneo y hasta necesario para ellos.

La conversión de Thomas Merton, contada en La montaña de los siete círculos, es un descubrimiento de la fe; su vida es una historia de fe vivida; y sus escritos son una exploración de la realidad de la fe y su significado en el siglo XX. Su idea de fe está basada en su experiencia e interpretación de la contemplación: es una visión contemplativa de la fe. Thomas Merton es un escritor nato, que va descubriendo a Dios poco a poco en su vida; en realidad, casi cuando llega a la madurez. Teresa es consciente desde el principio, casi desde la infancia, de que hay en ella unas “gracias recibidas”, y entonces cuenta la historia de esas gracias, analizándolas, matizándolas.

Parece ser que lo que ambos pretenden es narrar los hechos históricos concernientes a ellos mismos; pero hay mucho más en esos dos relatos. Ambos escritos son dos monumentos literarios y espirituales de la tradición cristiana.
Teresa y Merton testifican con fuerza y nitidez la presencia de Dios en sus vidas.. Afirmar esta presencia amorosa es la razón suprema de los dos libros. Escriben para informar al lector –creyente o no– de que Dios se ha hecho inequívocamente presente en sus vidas: ‘Muchas veces he pensado, espantada de la gran bondad de Dios, y regalándose mi alma de ver su gran magnificencia y misericordia. Sea bendito por todo, que he visto claro no dejar sin pagarme, aun en esta vida, ningún deseo bueno… (Libro de la Vida, 4, 10)7.

En una meditación del Miércoles de Ceniza, escrita en 1958, Merton afirma que el Dios del Miércoles de Ceniza es “como un tranquilo mar de misericordia”. Dios se nos muestra en todas partes como lleno de misericordia (multum misericors)..

Hemos hecho un guiño a santa Teresa de Jesús, también en este año centenaria, pues creemos que hay cierta coincidencia entre ambos, Merton y ella, en cuanto al oficio de escribir y narrar sus autobiografías…”

FRANCISCO R. DE PASCUAL

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

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