Seguidores

jueves, 11 de junio de 2015

DETALLES...

En la capilla de la ermita de Merton en Getsemaní, hay una pequeña alfombra que trajo Merton de su visita a Nuevo México en 1968; el altar es de cedro, supervisado personalmente por Merton en su construcción, y en la parte posterior hay una colección de iconos:  en el centro La Virgen con el Niño y al lado otros dos del profeta Elías.

Al principio de su estancia en la ermita, esta no tenía capilla y por tanto Merton no tenía allí la Presencia Eucarística para su oración personal. Él le contó a las religiosas de Alaska que en aquel entonces no pensaba en ello, pero luego, cuando finalmente recibió el Santísimo en la ermita, se dio cuenta de lo mucho que apreciaba tenerlo allí y poder orar en la Presencia Eucarística, y sentía consuelo al despertar en las noches y ver la pequeña lámpara brillar.

El interés por el Cuaquerismo le llegó a Merton prácticamente con la leche materna. Siempre tuvo buenos sentimientos hacia esa comunidad y en sus diarios aparecen algunas referencias sobre el tema. Varios libros de espiritualidad sobre esa comunidad religiosa están en la pequeña biblioteca que tenía Merton en su ermita.

Merton no habló ni escribió mucho acerca de María, pero tenía una devoción simple, humana y profunda hacia ella como madre, y es un tema que siempre me ha resultado llamativo y de mucho interés a la hora de intentar comprender el camino espiritual de Merton. En 1962 Merton predicó para su comunidad en el día de la Inmaculada Concepción, y dijo: Lo que Dios desea consumar en el universo es consumado en María...Ella es la estrella que nos guía en el camino al hogar.

Curioso y simpático. Cuando John Howard Griffin trajo al ya anciano Jacques Maritain a visitar Getsemaní, Merton invitó a los visitantes a la ermita e intentó que el viejo tomista se abriera a un pensamiento más existencialista tocando para él un tema de Bob Dylan (Highway 61) a todo volumen.

Ideas tomadas a partir de: M.Basil Pennington. "Un retiro espiritual con Thomas Merton", Estaciones Editorial, Argentina 1994 

No hay comentarios:

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.