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miércoles, 14 de mayo de 2014

ORACIÓN EN LA NOCHE

Señor, recibe mi oración,
dulce como humo de incienso
que sube de mi corazón
lleno de preocupaciones.
Alzo mis manos
en sacrificio vespertino.
Señor, recibe mi oración.

Encuentro al hombre
en mi camino.
Cuando empieza a maldecir
y me amenaza,
Señor, guarda mis labios.
No responderé.
Guía mis pasos en la noche
mientras sigo mi camino.

Quizá pertenezca
a algún otro Señor
que no es tan sabio y bueno.

Quizá ésta es la razón por la que esos huesos
yacen dispersos en su camino.

Cuando miro a derecha e izquierda,
a nadie le importa saber
quién soy, adónde voy.

Escucha mi oración.
Confiaré en ti.
Si ponen sus trampas
en mi camino,
si me apuntan con sus pistolas,
Tú guiarás mis pasos,
yo seguiré adelante.

En la oscuridad,
ellos nunca verán.
Señor, a ti levanto
abiertos y brillantes
ojos llenos de fe
en la noche.

Tú eres mi protección,
tráeme a casa.
Y recibe mi oración,
dulce como humo de incienso
que sube de mi corazón
lleno de preocupaciones.

Thomas Merton

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

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