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viernes, 28 de noviembre de 2008

Beatificación en Cuba.


Esta semana tendrá lugar en Cuba, en la ciudad de Camagüey, la primera ceremonia de beatificación, en favor del religioso hermano de San Juan de Dios Fr José Olallo Valdés, apostol de la caridad y servidor de los pobres y enfermos. Una periodista de ABC me envió unas preguntas y dejo aquí mis respuestas para unirme así al gozo de los católicos cubanos.


¿Cómo vive un cristiano de Cuba un acontecimiento como este?
Una beatificación como la de Fray Olallo, ¿es un impulso para la comunidad cristiana de Cuba?
¿Qué tipo de actos prepara la Iglesia cubana para una celebración de estas características?
1- El reconocimiento de la santidad de un miembro de la Iglesia cubana, el segundo realmente, pero el primero que desarrolló su vocación en Cuba, es un motivo de alegría para todos los que hemos vivido durante los últimos 50 años la fe en la isla. Ser católico supuso en estos años hacer una opción a contracorriente, y entrar en una dinámica que conjugaba Tradición (con mayúsculas) y libertad. La Iglesia católica cubana está llena de santos anónimos, hombres y mujeres que con su fidelidad han mostrado que "creer" no es algo del pasado, que no supone estar al margen del mundo real, y que tenemos mucho que aportar como creyentes a la sociedad del futuro. De ahí que estos acontecimientos puntuales, pensemos en el ENEC, en la visita de Juan Pablo II, en la próxima celebración de los 400 años de la aparición de la imagen de la Virgen de la Caridad, patrona de Cuba, y por supuesto, la beatificación del P.Olallo, sean momentos particulares de gracia para renovar nuestra condición de discípulos de Cristo y miembros de la Iglesia católica en Cuba.
2- Estoy seguro, y ese era el espíritu con que se preparaba este momento, que esta celebración marcará un hito en la historia de la Iglesia cubana. La diócesis de Camagüey, donde se va a celebrar la beatificación, pues fue allí donde ejerció su apostolado el P.Olallo, vivirá este momento por todo lo alto, y de todo el país acudirán los católicos para compartir esta alegría. Estoy seguro también que ayudará a visibilizar más a la Iglesia que peregrina y trabaja en Cuba, que abrirá puertas para que esta pueda ejercer mejor su misión, y que además será un importante momento evangelizador, que tocará corazones, que provocará conversiones y que también, Dios lo quiera y la Virgen y el P.Olallo nos ayuden en ello, será llamado vocacional para los jóvenes cubanos, a los que Cristo necesita para anunciar su Reino.
3- Desde hace meses las diferentes publicaciones de la Iglesia cubana han venido preparando este momento. Es un camino largo, en el que los Hnos de San Juan de Dios, congregación a la que pertenecía Olallo, han tenido un papel fundamental, difundiendo el testimonio de fe y vida de este hombre santo, que trabajó con y por los pobres y enfermos de su tiempo, desde el servicio sencillo de su consagración. El 29 de noviembre, a las 8 de la mañana, en la plaza de la Caridad, de la ciudad de Camagüey tendrá lugar la ceremonia, en presencia de los restos mortales del P.Olallo. Supongo que los que no estén presentes se unan celebrando la eucaristía, e incluso tal vez, como otras veces, se pueda seguir la celebración a través de la televisión nacional. Será, eso sí, estoy seguro, un momento de gracia para los católicos cubanos en la isla, que hoy como nunca antes necesita de nuestro testimonio y nuestro mensaje , de los valores del Evangelio, como un rico aporte a los cambios que todos anhelan.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Nos unimos en oración a la Iglesia cubana en esta celebración gozosa de la santidad de uno de sus hijos, pero llamando la atención sobre algo que parece no tiene claro ni siquiera un obispo cubano en recientes declaraciones: en Cuba hay muchos hombres y mujeres santos; el que no hayan sido reconocidos oficialmente por Roma es otra cosa.

Anónimo dijo...

Participamos con todos vosotros de ese momento de gracia. Que Dios siga dando fuerza a todos los nadadores contracorriente.
SAN

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.