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jueves, 6 de noviembre de 2008

Un ministerio creativo.

"Un ministro cristiano jamás podrá serlo si su fe más íntima y su visión de la vida no son el centro de su trabajo pastoral. Por eso, el ministerio y la espiritualidad jamás pueden darse por separado. El ministerio no es algo que se lleva a cabo como un trabajo de ocho a cinco. Es, fundamentalmente, un estilo de vida que tienen que ver y palpar los demás. Sólo así es posible la liberación.
Hoy existe una gran hambre de una nueva espiritualidad que signifique una experiencia de Dios en nuestras propias vidas. Esta experiencia es esencial para todo ministro, pero no se la puede encontrar fuera de los límites de su ministerio. Tiene que ser posible encontrar las semillas de esta nueva espiritualidad en la propia esencia del servicio cristiano. La oración no es una preparación para el trabajo o una condición indispensable para que el ministerio sea eficaz. La oración es vida. La oración y el ministerio son una misma cosa y jamás pueden separarse".

"Un ministerio creativo". Henri Nouwen.
Nota: Vean que Nouwen habla de ministerio, por lo que es una denominación incluyente; aplíquese también a los ministerios laicales.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Es importante revisar toda la teología referente al serviciio en la Iglesia y los diversos ministerios, para poder redescubrir entonces el papel de los laicos, hasta hoy minusvalorados. Creo que es en estos autores contemporaneos de espiritualidad donde puede encontrarse la semilla de esa nueva visión.

Anónimo dijo...

¿Cómo es posible que la Iglesia, aun en medio de la crísis de vocaciones en que vive no se abra a un mayor protagonismo laical, incluyendo ministeios concretos? Es risible que en el último sínodo se haya presentado como un logro el que los padres sinodales aprobaran el derecho de la mujer a leer en la Misa, algo que sucede desde hace tiempo, y por necesidad, pues son ellas las que asisten con regularidad y mayor numero a las celebraciones de la Iglesia.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.