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miércoles, 9 de abril de 2014

EL AYUNO NO ES NEGACIÓN DE LA VIDA

"El ayuno no debe convertirse en negación de la vida. Una persona que, por ejemplo, tiene mala conciencia porque en algún lugar de Africa viven seres humanos en condiciones mucho peores que las suyas, puede decirse a sí misma: No quiero nada para mí mientras esos pobres no tengan lo mismo que yo. Y deja de comer hasta que, finalmente, a partir de ahí adopta una actitud negativa ante la vida. Entonces, esa persona ya no celebra ninguna fiesta, no está en condiciones de permitirse ningún placer y, a la postre, enjuicia a las demás personas a partir de su actitud ascética. Otra forma de ayuno peligroso es motivada por la actitud negativa del ser humano con respecto a su cuerpo. En este caso, el ayuno puede degenerar fácilmente en anorexia. La persona rechaza su cuerpo o su sexo. Esta actitud, que en definitiva es una rebelión contra la creación de Dios, es presentada como ayuno religioso. En un ayuno sano se busca, no el rechazo de la corporeidad propia, sino su aceptación. Debe conducir a la armonía entre el alma y el cuerpo. A una persona que tiene miedo a comer algo que pueda ser nocivo para su salud, el ayuno tampoco le aporta nada. Este temor exagerado y la obsesión por la alimentación sana acaban dañando más al ser humano que el hecho de comer algo apetitoso".

"Hay muchas formas diferentes de vida espiritual, y cada persona debe encontrar la que mejor se adapte a su manera de ser. Aun así, es importante elegir los criterios con los que supervisar el crecimiento espiritual en la vida práctica. La vida espiritual en el sentido de Jesús conduce siempre a una dinámica viva, a la libertad, al amor y a la paz. Dicho con palabras del apóstol Pablo: El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, modestia, dominio de sí (Gálatas 5, 22)".

Anselm Grün

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¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

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