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jueves, 26 de abril de 2018

EL TIEMPO ES (MÁS QUE) ORO.



“El tiempo maltratado se manifiesta, en primer lugar, en la carencia de la  capacidad de 'ser' en el presente. Este punto de vista más bien desconcertante proviene del filósofo de la religión Eugen Rosenstock-Hussey. ¿Cómo podemos maltratar el tiempo?  El autor opina que maltrato el tiempo cuando meto muchas cosas en él.  Cuando dejo pasar el tiempo sin prestarle mucha atención. Cuando lo mato con muchas actividades vacías, lo maltrato.Y el tiempo maltratado de este modo me penaliza porque se retira del presente. Se pierde para mi vida. En un tiempo así perdido, me pierdo a mí mismo. No me siento. No estoy conmigo. No estoy presente. El tiempo ya-no-presente me imposibilita incluso vivir el presente. El tiempo mismo se me escapa. Voy detrás de él, o no lo abarco. Pasa delante de mí sin desvelarme su secreto.  

“Seis horas de trabajo son suficientes.  Las otras horas le dicen a la gente ¡vive!. A los sindicatos les gustaría apropiarse de estas palabras del escritor de la antigüedad Lukian. 
Sin embargo, él no deja que de ellas se apoderen tan fácilmente los sindicatos: no dice nada del trabajo pagado y de una remuneración justa. Más bien, pone la norma en su sitio. Quien trabaja seis horas puede rendir mucho. Seis horas de trabajo creativo son suficientes.  La meta de la vida no es hacer lo posible por trabajar mucho, la meta es vivir. Vivir no quiere decir tener el mayor número de experiencias posible y entregarse, después del trabajo, a la diversión. Vivir es, más bien, estar totalmente en el presente, hacer lo que corresponde al corazón: observar lo que existe y descubrir así el secreto de la vida.”

ANSELM GRÜM. El pequeño libro de la alegría.
 Edit. Verbo Divino. 2006







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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

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