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miércoles, 31 de diciembre de 2008

Realidad y unidad.


“Si no tengo unidad en mí mismo, ¿Cómo puedo pensar siquiera, cuanto menos hablar, de unidad entre los cristianos? Pero, desde luego, buscando la unidad para todos los cristianos, también alcanzo unidad dentro de mí mismo.
La herejía del individualismo: pensarse uno mismo como una unidad completamente autosuficiente y afirmar esa “unidad” imaginaria contra todos los demás. La afirmación del yo simplemente como no-otro. Pero cuando uno trata de afirmar su unidad negando que tenga que ver con cualquier otro, negando a todos los demás del universo hasta que llega a uno mismo: ¿Qué queda que afirmar? Aunque hubiera algo que afirmar, no quedaría aliento con qué afirmarlo.
El modo verdadero es exactamente el opuesto: cuanto más soy capaz de afirmar a otros, de decirles “sí” en mí mismo, e descubrirles en mí mismo y a mí mismo en ellos, más real soy. Soy plenamente real si mi corazón dice sí a todos.
He de ser mejor católico, no si puedo refutar todo matiz de protestantismo, sino si puedo afirmar la verdad que hay en él y seguir adelante.
Y lo mismo con los musulmanes, los hindúes, los budistas, etc. Eso no significa sincretismo, indiferentismo, la vaporosa y descuidada actitud amistosa que lo acepta todo a fuerza de no pensar nada. Hay mucho que se puede “afirmar” y “aceptar”, pero primero uno debe decir “sí” cuanto realmente puede.
Si me afirmo como católico meramente negando todo lo que sea musulmán, judío, protestante, hindú, budista, etc., al final encontraré que no me queda mucho con que afirmarme como católico, y desde luego, ningún aliento del Espíritu con que afirmarlo”.

(Thomas Merton; Conjeturas… Página 134-135)

4 comentarios:

M. Jose dijo...

Buen texto para terminar el año.
Te deseo felicidad en este 2009 que pronto comienza.
Un abrazo
mj

SAN dijo...

Hay algo que queda muy claro en cualquier obra de Merton, y es que su espiritualidad es humana. Eso quiere decir que no es indiferente, conformista, irreal y pasiva. Todo lo contrario, es una espiritualidad que se implica y se aplica desde Dios, en Dios, con el hombre.
Para broche de fin de año, te dejo a ti querido Manuel y a todos los que se acercan a este blog (visibles e invisibles) esta belleza de poema de Rilke, para que cada uno lo prenda a su alma con la imagen, el nombre o la divinidad que desee.
Que en el 2009 nada humano nos sea indiferente, empezando por nosotros mismos, y actuemos en consecuencia.
Canción de amor
¿Cómo sujetar mi alma para
que no roce la tuya?
¿Cómo debo elevarla
hasta las otras cosas, sobre ti?
Quisiera cobijarla bajo cualquier objeto perdido,
en un rincón extraño y mudo
donde tu estremecimiento no pudiese esparcirse.

Pero todo aquello que tocamos, tú y yo,
nos une, como un golpe de arco,
que una sola voz arranca de dos cuerdas.
¿En qué instrumento nos tensaron?
¿Y qué mano nos pulsa formando ese sonido?

Hieromonje Macario dijo...

Le ruego tenga a bien la inclusión de alguno de los contenidos de su blog en el gestionado por un servidor:monasterio virtual (ortodoxo).Naturalmente citando su procedencia.Gracias.
macario.

Manuel. dijo...

Los textos aparecidos en este blog pueden reproducirse en cualquier otro, pues esa es la razón por la que existe, la difusión de las enseñanzas de importantes maestros espirituales católicos y de otras confesiones o religiones. El citar la procedencia al hacerlo es simplemente un gesto de cortesía. Que tengan todos los amigos un feliz año nuevo, y gracial mil a los que van dejando su mensaje.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.