Seguidores

sábado, 20 de diciembre de 2008

A veces puede ser necesario...


"Hay un bien moral objetivo, un bien que corresponde al valor real del ser, que produce y confirma el significado interior de nuestra vida cuando obedecemos a sus normas. Tal acto nos integra en el entero movimiento vivo y en el desarrollo del cosmos, nos pone en armonía con todo el resto del mundo, nos sitúa en nuestro sitio, y nos ayuda a cumplir nuestra tarea y a participar fecundamente en la obra del mundo entero y en su historia, tendiendo a su sentido y cumplimiento definitivos. En resumen, es un acto de obediencia a Dios. A veces puede ser necesario que vayamos contra las normas sociales para obedecer a las normas reales del bien objetivo según la palabra directa de Dios. Pues cuando las normas de conducta de una sociedad se hacen arbitrarias, caprichosas y pragmáticas, hay gran peligro de que uno entre pasivamente en cooperación con la injusticia y el mal, y rehúse el previo mandato de Dios". (Thomas Merton; Conjeturas...)

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo que dice Merton tiene que ver con lo que a menudo sucede respecto al testimonio del cristiano; o es verdadero y desafía al mundo, o simplemente es puro conformismo y justificación de lo que hay. Creo he leído otro texto en sus diarios que dice más o menos lo mismo. Leer este texto a la par del Evangelio de este domingo puede ser iluminador

inés dijo...

Cómo corresponder a Dios con nuestras vidas: es importante estar despiertos para descubrirlo y confirmarlo, "un acto de obediencia a Dios" que nos plenifica como personas.

Siempre el lenguaje con que expresa T.M. desde distinos aspectos la experiencia de Dios da lugar a reflexiones que iluminan y alegran el espíritu.
Gracias,

Inés

Anónimo dijo...

Es importante reflexionar acerca de cuánto obligan las normas de cualquier sociedad al cristiano realmente comprometido con su fe; el hecho de pertenecer a un credo, ¿Le libera de acatar ciertas normas establecidas civilmente? Estas palabras de Merton las asocio con ciertas noticias que leo en la prensa de estos días, y me parecen traer mucha luz para enriquecer la reflexión.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.