Seguidores

viernes, 12 de diciembre de 2008

El Pastor (A propósito de la fiesta de San Juan de la Cruz)



1. Un pastorcico solo está penado,
ajeno de placer y de contento,
y en su pastora puesto el pensamiento,
y el pecho del amor muy lastimado.

2. No llora por haberle amor llagado,
que no le pena verse así afligido,
aunque en el corazón está herido;
mas llora por pensar que está olvidado.

3. Que sólo de pensar que está olvidado
de su bella pastora, con gran pena
se deja maltratar en tierra ajena,
el pecho del amor muy lastimado.

4. Y dice el pastorcito: ¡Ay, desdichado
de aquel que de mi amor ha hecho ausencia
y no quiere gozar la mi presencia,
y el pecho por su amor muy lastimado!

5. Y a cabo de un gran rato se ha encumbrado
sobre un árbol, do abrió sus brazos bellos,
y muerto se ha quedado asido dellos,
el pecho del amor muy lastimado.
San Juan de la Cruz.
Nota: La foto, de una ermita en la huerta del convento OCD de Segovia.

6 comentarios:

Manuel. dijo...

San Juan de la Cruz fue un gran conocedor de la obra de San Juan de la Cruz. Su libro "Ascenso a la Verdad" es un intento de acercamiento teológico-espiritual al pensamiento de San Juan de la Cruz, aunque el propio Merton le califica de intento fallido, pues cuando lo escribió no tenía los suficientes conocimientos teológicos. En los diarios cita constantemente al santo, aunque en la última etapa de su vida al parecer tendió más a una espiritualidad menos ascetica.

SAN dijo...

Juan, Teresa. Se encontraron, la explosiva Teresa y el apacible Juan. Y se unieron para el Verbo. Serían para siempre, en la voz profunda de Alberti, “Compañeros del alma, compañeros”.
Por eso traigo aquí este poema, para que también lo sean en tu blog , Manuel.

Ya toda me entregué y dí,
y de tal suerte he trocado,
que mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado.
Cuando el dulce Cazador
me tiró y dejó herida,
en los brazos del amor
mi alma quedó rendida;
y, cobrando nueva vida,
de tal manera he trocado,
que mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado.
Hirióme con una flecha
enherbolada de amor,
y mi alma quedó hecha
una con su Creador;
Ya yo no quiero otro amor,
pues a mi Dios me he entregado,
y mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado.
Teresa de Jesús

Anónimo dijo...

Muchos en la Iglesia, como Thomas Merton, se han beneficiado del magisterio espiritual de Juan de la Cruz, cuya doctrina, llena de experiencia y hindura teología, debería estar más al alcance del pueblo cristiano. Los Carmelitas deben trabajar más para popularizar estas enseñanzas y no quedarse sólo en fomentar devociones.

Manuel. dijo...

Gracias, SAN por tus aportes poéticos. Y al otro amigo, que tiene toda la razón, pienso igual.

Anónimo dijo...

Hoy es el día en que la Iglesia celebra habitualmente a San Juan de la Cruz, pero este año su celebración se ha pasado al lunes. Le hago llegar mi cercanía espiritual y oración a todas y todos los Carmelitas.

Alicia Sánchez dijo...

Saludos. Parece éste un buen día para ver unidos a Juan de la Cruz y Thomas Merton. Ciertamente Juan de la Cruz sigue diciéndonos cosas, más profundas, más verdaderas. Es también hermoso leerlo en sus lectores. Leerlo en Merton es todo un regalo. Feliz celebración del santo carmelita.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.