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domingo, 13 de septiembre de 2009

Merton, Margie, y otras sombras.


En 1965 Merton abandona el cargo de Maestro de Novicios y recibe autorización para vivir permanentemente en una ermita que se ha construido en terreno del monasterio(1) . No sin dificultades Merton vivirá esta nueva etapa de su vida, redescubriendo entre otras cosas el sentido de la soledad; será en esta etapa en la que Merton vivirá un episodio “singular” en relación con una enfermera que le cuida en una de sus estancias temporales en el Hospital de Louisville, y que en sus diarios, que recogen los pormenores de la historia, aparece identificada como M (2) . Fue ciertamente una prueba para él, que acabó superándola y aprovechándola en su proceso de maduración (3). El 13 de enero de 1968 hay un nuevo cambio de abad; esta vez es un condiscípulo de Merton, Flavian Burns; Merton había temido que le eligiesen a él, y había advertido que no aceptaría ser abad. El nuevo superior se muestra más abierto en relación a que Merton aceptara algunas invitaciones que le hacían desde diversos lugares del mundo.
En vida de TM, y después de su muerte, no han dejado de aparece, dentro de la propia Iglesia, voces que desacreditan y ponen en cuestión la obra y las opciones del monje trapense; aquí mencionamos las más frecuentes:
a. Respecto a la obediencia: Todos los que le conocieron coinciden en afirmar que, siendo un ser humano singular, de innumerables cualidades, pudo también ser en ocasiones una persona difícil para quienes convivieron con él. En especial, a lo largo de sus diarios, podemos apreciar las tensiones que aparecen regularmente con sus superiores, con la censura de sus escritos, y que no siempre era capaz de asumir en un primer momento. Sin embargo, también es patente en sus diarios y escritos personales que siempre Merton acababa asumiendo el deseo de sus superiores como voluntad de Dios para él, y a pesar de sus quejas frecuentes, reconocía cuan provechosa puede resultar a menudo la obediencia.
b. Respecto a su aventura con M: La publicación en la década del 80 del pasado siglo de la biografía oficial de TM, escrita por Michael Mott, reveló al gran público que el monje más famoso de América había tenido una intensa relación romántica con una mujer que le había cuidado mientras convalecía de una intervención quirúrgica en un hospital de Louisville. Según W. Skudlarek , este episodio, recogido por Merton en sus diarios, supuso una verdadera prueba para quien había elegido vivir en soledad y célibe por el resto de su vida, y reveló al mismo tiempo sus luchas interiores para conciliar su propósito vocacional con una profunda necesidad emocional de compañía y amor femeninos. Otros autores consideran que le ayudó a confirmar su vocación, al mismo tiempo que le hacía más humano y consciente de su vulnerabilidad. Según F. Beltrán, le permitió sanar una herida muy profunda que hasta ese momento le había imposibilitado acercarse realmente al mundo femenino , mientras que para J. M Valverde, Merton afrontó y superó la prueba más difícil de su vida, la tentación de ser “normal”, de reinsertarse en el mundo que había conocido mejor desde su apartamiento . Es evidente que Merton vivió este episodio desde una gran inocencia, que dejó constancia de él como señal de transparencia respecto de lo sucedido, y que revela la vulnerabilidad de quien era ya considerado un maestro para muchas personas en el mundo entero (4).
c. Respecto a su compromiso político: Cuando Merton comienza a participar, desde su condición de monje, en los debates públicos que se suscitaban en la sociedad norteamericana en la década del 60 del pasado siglo, se levantaron voces críticas, dentro y fuera de su familia religiosa, que negaban al monje trapense el derecho a opinar sobre temas tales, como el desarme, el racismo, el totalitarismo o la paz; incluso llegó a ser acusado de comunista. Merton, que mantuvo correspondencia con muchísimas personas de los más diversos credos políticos o religiosos, siempre tuvo una mirada crítica sobre el sistema capitalista y sobre cualquier régimen totalitario, pero entendía además que como monje debía ofrecer una palabra al mundo como signo de su compromiso con la sociedad secular (5)
d. Respecto a su apertura al mundo oriental: Muchos críticos de la obra de TM han considerado que su aceptación de la sabiduría espiritual de otras tradiciones religiosas suponía una clara evidencia de que Merton se alejaba de sus raíces católicas, e incluso no dudan en apostar que, de no haber muerto prematuramente, habría abandonado la Iglesia Católica. No creo que sea válida una afirmación tan radical, dada la evolución espiritual de Merton, que si bien mantuvo una palabra profética respecto a la institución eclesial, lo hizo desde el equilibrio, y afianzado siempre en sus profundas raíces monásticas católicas. Para TM su contacto con otras religiones suponía responder a la necesidad urgente de redescubrir la conciencia cristiana de un modo más afín al espíritu del hombre moderno, superando las categorías helénicas y un pensamiento platonizante. Esa nueva conciencia tendría que satisfacer al menos cuatro grandes conjuntos de necesidades humanas: necesidad de una comunidad más abierta y plural, que sea marco apropiado para relaciones humanas más genuinas; la necesidad de una comprensión adecuada del yo en la vida ordinaria, que es donde para TM reside la verdad, en el aquí y el ahora; la necesidad de una integración de todos los niveles o aspectos de la persona humana (corporales, imaginativos, emocionales, intelectuales, espirituales); y la necesidad de una liberación total para llegar a ser lo que realmente es, en una libertad sencilla y profunda, y una vida armónica . El acercamiento de Merton al mundo oriental no supuso de ninguna manera una renuncia a su itinerario y obra previa; Merton siempre se sintió católico y miembro de su comunidad contemplativa, y sus búsquedas las hizo siempre desde su experiencia cristiana.
Notas:
1. Para seguir todo el proceso de preparación a este momento, en el que finalmente TM conseguirá vivir como ermitaño, puede leerse: T. MERTON, Diario de un ermitaño. Un voto de conversación, Diarios 1964-1965, Buenos Aires, Lumen, 1998, 286 p.
2. M, es Margie, una joven estudiante de enfermería, a punto de graduarse, de ojos grises y cabellera negra, según apunta R. Cao Martínez, en su biografía, Ob. Cit., 110-116. Para leer directamente sobre el tema: D2, 171 y siguientes. Merton ingresa en el hospital el 23 de marzo de 1966, vuelve a su ermita el 10 de abril. La relación de Merton con Margie, duraría unos tres meses, aunque se vieron varias veces más, y mantuvieron luego algún contacto ocasional por teléfono hasta pocos meses antes de la muerte de TM. Sobre el sentido de este episodio aludiremos más adelante en este trabajo. Más información en: J. Forest, Thomas Merton. Vivir con sabiduría, Madrid, PPC, 1997, 189-197(Todo un capítulo del libro).
3. W. Skudlarek, “Camino de monje. Aprender a amar como célibe”, en: Célibes y libres para amar. Sabiduría práctica, Santander, Sal Terrae, 2008, 41-65. El autor dedica todo un capítulo de este libro a reflexionar en torno a este episodio de la vida del monje trapense.
4. W. Skudlarek afirma: “Naturalmente que hay quienes honradamente, y es muy posible que con toda razón, interpreten una experiencia de enamoramiento como señal de haberse equivocado al elegir el celibato, como signo de que el celibato no era el camino para que ellos llevaran a plenitud su humanidad y encontraran su modo de ir hacia Dios. Merton, sin embargo, no llegó a esta conclusión. Por fuerte que fuera la pasión, por estimulante que fuera el éxtasis, por peligrosas que fueran las circunstancias de su amor por M., él perseveró en su convicción de que su camino hacia la libertad y la plenitud pasaba por la soledad y el celibato. A veces esta convicción le aportaba paz; otras veces le desgarraba y le ponía al borde de la desesperación. Pero esa convicción nunca dejó de estar presente”. Ob. Cit. 62.
5. También otros creían que debía hacer más, incluso abandonar el monasterio, para implicarse directamente en las luchas sociales contra el racismo y la guerra. Merton resistió también esas presiones, insistiendo en que si era escuchado se debía al lugar que ocupaba, y que era desde su condición monástica que podía ofrecer su servicio.

4 comentarios:

ver con los ojos del corazon dijo...

Ha resultado esclarecedor MANUEL esta última aportacion. Miraré algun libro de los que aparecen en la misma... Mi conocimiento de T.M es debido a tu blog básicamente. Despertó en mi tal admiración , sintonía y compenetración su teología contemporánea en la experiencia de DIOS...que compré el libro DIRECCION ESPIRITUAL Y MEDITACION...pues la verdad es que ante varios de ellos estuve dudando y me incliné al final por éste. Muy aprovechable tanto a nivel de consejos de un AMIGO O MAESTRO ESPIRITUAL como de enseñanzas conmpartidas de la práctica de la contemplación. De su biografia tenia pocas referencias y por eso agradezco tu escrito último. No es morbosidad ni censura de nada, sino el motivo era la claridad y la información. Tenía dudas si habia salido de monje o se habia sofisticado esa relación con MARGIE. Ahora ya conozco más elementos...

Mi opinion -aunque aún no me he instruido por mi cuenta con su biografia y sus escritos de su vida- es que admiro ese HOMBRE. Lo amé desde que le conocí a través de tus aportaciones y agradecí su línea contemplativa tan cercana a la mia a nivel de trayectoria espiritual...esa búsqueda de la PRESENCIA DEL CRISTO EN NUESTRA CONCIENCIA a través de la contemplación, desapego, vacío personal y un AMOR SIN MESURA hacia CRISTO, HACIA DIOS PADRE...HACIA MARIA, MADRE DIVINA Y ESPIRITUAL. Admiro ahora aún más es integridad sincera para aceptar diferentes momentos y etapas personales, emocionales e interiores.Todo lo que nos sucede ha de ser para bien...a pesar de las APARIENCIAS...de la visión y crítica de los demás. Todo es para aprender ..crecer...fortalecernos..probarnos...caer y levantarnos...y VOLVER A ÉL dentro de nosotros.

Continuaré siguiendo tus escritos y transcripciones de valor para mi...para conocer más a T.M...y para acercarme más y más AL DIOS SUPREMO Y SAGRADO EN EL CORAZON Y LA CREACION.Todos nos necesitamos...

Cercana EN CRISTO...y en T. MERTON.

Carmen
concienciaprimordial.blogspot.com

ines dijo...

El camino de Tomas Merton para adaptarse y crecer en su vocación de monje trapense está dado en sus escritos. Y esto es lo interesante para mi modo de ver: cómo describe su experiencia de Dios para que llegue a todos los que lo leemos como algo genuino, lleno de verdades que liberan.
Gracias p.Manuel por dar a leer este estudio de la vida de Merton, creo que puede ayudarnos a confrontar nuestra propia experiencia de fe.

San dijo...

Manuel, estos fragmentos de tu tesina, que compartes con nosotros, me parece que aportan una importante aproximación y actualización en el tema de la santidad cristiana.
Haces una reflexión que posibilita una concepción y vivencia de la santidad más cercana, desde un plano más horizontal y contemporáneo.
Partes de la importancia, en la vida de la fe, de ofertar este ideal cristiano a todo aquel que desee buscar su camino basándose en la confianza en un Cristo que lo ama en toda su realidad humana, y en la esperanza de llegar a ese Amor final, siguiéndolo en los diferentes senderos, rumbos, rutas y circunstancias por los que, en el don de la libertad, transite a lo largo de su vida.
Propones para ello, inteligentemente, buscar ejemplos y formas que se adecuen y concuerden con el momento histórico y el hombre que lo habita. La misma esencia, pero en recipientes atrayentes y renovados. Y, para mucha gente, incluyéndome a mí, Merton es un limpio y buen ejemplo.

ver con los ojos del corazon dijo...

Cierto SAN... diferentes caminos para hallarle en el ESPIRITU de su CREATIVIDAD Y VERDAD.
Y qué suerte tan grande poder contar con estos testimonios de nuestro tiempo...con un lenguaje contemporáneo y cercano de la VIVENCIA Y EXPERIENCIA de DIOS...y de su enseñanza e instruccion cercanas y directas de la Experiencia de CONTEMPLACION Y DEL AMOR.

Gracias a todos...

Carmen
concienciaprimordial.blogspot.com

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.