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sábado, 31 de enero de 2009

La lucha por la lucidez.


"Dios está utilizando todo lo que sucede para llevarme a la soledad. Cada criatura que entra en mi vida, cada instante de mis días está destinado a hacerme sentir la insuficiencia del mundo. Y esto es aplicable a toda cosa creada, incluidos los monasterios e incluidas las gracias sensibles, las luces de la mente, las ideas, en fervor en la voluntad... Todo cuanto toco me cauteriza con una luz y una quemazón sanadora. No puedo aferrarme a nada.

Es inútil turbarse por estas cosas que me hacen daño. El dolor es la señal y la garantía del amor de Dios por mí. Es la promesa de Su profunda y perfecta soledad.

Hoy me parecía estar mucho más seguro de que esta soledad es verdaderamente Su voluntad con respecto a mí y que es verdaderamente Él quien está llamándome al desierto. No necesariamente geográfico, sino a la soledad de Su propio corazón en el que todos los gozos, las luces y las satisfacciones creadas son aniquiladas y consumidas.

Cosas que deberían haberme satisfecho, pero no lo han hecho". (13 de junio de 1947)


"Básico: la lucha por la lucidez, de la que la compasión puede por fin surgir. Entonces eres libre. Es decir, estás perdido: no hay yo que salvar. Simplemente amas. Liberado del deseo de tí mismo, deseand únicamente lucidez para tí y para los demás". (20 de junio de 1966)


Thomas Merton.
Aniversario 94 de su nacimiento.


4 comentarios:

SAN dijo...

Manuel, no sé si has leído La esencia del cristianismo, de Ludwig Feuerbach. Se trata de una obra que, aun cuando se puede estar o no de acuerdo con sus planteamientos, es muy interesante conocer, pues forma parte de la historia del pensamiento filosófico. Y amplía y diversifica las fuentes.
Para Feuerbach la religión satisface una necesidad psicológica. En síntesis “la religión es la reflexión, el reflejo de la esencia humana en sí misma”. Es una obra fuerte, pero también muy interesante, porque invita a filosofar (ejercitar el pensamiento).
Tus apuntes, incluido título de la entrada, me parecen muy buenos.
Un fragmento de la Esencia del cristianismo:
" Los dogmas fundamentales del cristianismo son deseos del corazón cumplidos –la esencia del cristianismo es la esencia del sentimiento. Es más cómodo sufrir que actuar; es más cómodo dejarse redimir y liberar por otro, que liberarse a sí mismo; es más cómodo hacer depender su salvación de otra persona, que de la propia fuerza; es más cómodo amar que anhelar; es más cómodo saberse amado de Dios, que amarse a sí mismo con un amor sencillo o natural, innato en todos los seres; es más cómodo reflejarse en los ojos amorosos de otro ser personal, que en el espejo cóncavo del propio yo o en el abismo frío del océano de la naturaleza; es más cómodo en general, dejarse llevar por sus propios sentimientos, que determinarse por la inteligencia misma cuando esos sentimientos tienen la apariencia como si fueran de otro, aunque en el fondo sean los sentimientos del propio yo. "

inés dijo...

P.Manuel,
silencio, soledad y compasión: la soledad-solidaria que T.M. nos propone con su vida me ilumina para dar un nuevo sentido a la entrega diaria desde mi propia vocación religiosa.
Me hace pensar que Dios es siempre mayor.
Gracias,
Inés

Manuel. dijo...

Conozco el libro de Feuerbach, lo leí hace mucho tiempo, cuando todavía no era cristiano; ese libro, y otros parecidos que se vendieron en Cuba provenientes de la extinta URSS, presentaban una mirada crítica sobre el hecho religioso, pero justamente ellos me acercaron a la fe. Como decimos allá: "Nadie sabe para quién trabaja...".

SAN dijo...

Aquí, en España, este libro está en la bibliografía de la licenciatura (ahora grado) de filosofía. Me resulta muy interesante y me alegra que interviniera en tu proceso de conversión.
Como hoy me he dado cuenta que es aniversario de Merton, dejo en tu blog este pensamiento suyo, que me parece muy lúcido (por seguir tu título):
“aprender quién uno es... lo que uno tiene para ofrecerlo al mundo actual y luego aprender lo que tiene que hacer para que esta ofrenda sea valida.”
(Aprendiendo a vivir) Thomas Merton

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.