Seguidores

jueves, 15 de enero de 2009

Diálogo y apertura.


José Martí es el "heroe nacional" de Cuba. Además de su vida política, fue un notable intelectual, escritor y poeta. Su obra es muy amplia, y los cubanos acostumbramos a bromear diciendo que Martí escribió de todo, sobre todo, y que puede ser citado desde cualquier campo de las ciencias o las letras. Y digo esto porque me acordé de ello mientras leía un pasaje de Merton, que por lo que dice, parece haber sido escrito ayer mismo, y en referencia a las polémicas sobre secularización y secularismo, y la presencia de valores cristianos en la sociedad actual, y más allá al DIÁLOGO como un elemento esencial de nuestra fe cristiana, que en ocasiones hemos aparcado e ignorado, atribuyéndole incluso visos de heterodoxia. También parece que Merton fue un hombre de amplísima cultura y larga visión a la hora de observar su mundo y comentar sobre él, y nosotros no podemos más que alegrarnos por ello.


Dice Merton, en "Conjeturas de un espectador culpable", página 201:

"El Padre Tavard, tomando una posición diferente de la de C. Dawson, dice en un artículo: "La cultura cristiana es hoy un problema más que un hecho". Dicho de otro modo, cuando la "cristiandad" esté muerta, ¿podemos garantizar que sobrevivirá la cultura cristiana?". La Cristiandad no es la Iglesia, claro. La Iglesia está ahora en un mundo que culturalmente es post-cristiano (Teologicamente no se puede hablar realmente de una época "post cristiana". La "época cristiana" es el tiempo del fin, la última época. Sin embargo, eso no significa que la "época cristiana" tenga que continuar por fuerza en forma de cultura cristiana.)

La idea de Tavard es que, volviéndonos hacia el mundo y trabajando con los que no son explícitamente cristianos, quizás, en nuestra convergencia con ellos, podamos producir una resurrección de valores básicamente cristianos en la cultura secular. El cristianismo puede abrazar al mundo entero sin miedo precisamente porque es mayor que el mundo".


Merton habla entonces de Juan XXIII, artífice el Concilio Vaticano II, de su estilo, bondadoso y simple, que permitió una comprensión diferente del diálogo entre cristianos y no cristianos. Habla además de algunos que: "invitan a una franca secularización del cristianismo por razón de que los valores cristianos han persistido en el medio secular y no tienen por qué tener necesariamente una orientación explicitamente religiosa".


De lo que trata básicamente el pasaje en cuestión es de la posibilidad y la necesidad del diálogo como algo que pertenece a la esencia misma de nuestro ser cristiano.


"Lo vemos en todos los puntos del Nuevo Testamento. Los que estaban abiertos a Cristo y a los Apóstoles recibieron la verdad. Los que rehusaron al diálogo, o que lo entablaron sólo por cuestiones políticas, con reservas pragmáticas y sutilezas tácticas, acabaron crucificando a Cristo y matando a los Apóstoles".


Aquí se habla del "principio socrático" que está presente en el espíritu de Occidente, y que forma parte, a pesar de todo, de la civilización cristiana. Es un espíritu de diálogo y de apertura. Esto significa, respecto al diálogo, estar dispuestos no sólo a discutir con el otro, que es diferente, "sino estar dispuestos a encontrarnos con nuestro adversario como igual y como hermano. En el momento en que se hace así, deja de ser un adversario".

Y termina diciendo:


"Algunos parecen temer que en tales encuentros, reuniéndose con el adversario en su propio terreno, dejamos la protección de la Iglesia y de la verdad católica. Olvidan que si nos reunimos con el no cristiano como hermano, nos encontramos con él en un terreno que es cristiano. Si tememos encontrarnos con él en el terreno que en realidad es nuestro, ¿no es quizá porque nosotros mismos no somos suficientemente cristianos?"

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Al dejar nuestros comentarios en su blog, siempre sugerente y provocador, no es nuestra intensión ofender o molestar, pues tal vez ha podido sentirlo así, en mi lectura de su último comentario. Sepa que cuenta siempre con nuestra simpatía y oración.

Manuel. dijo...

No se preocupen, me parece necesario estar abiertos a cualquier opinión, siempre en un diálogo sereno y fraterno. Si decía que era sacerdote y religioso era para recordar que la Iglesia es plural, que una opinión siempre es relativa, que comparto lo que decís, pero que soy parte de eso, y pretendo ser diferente. La amistad espiritual con Merton, sus escritos, nos ayudan en este empeño. Nadie debe sentirse inhibido de compartir lo que piensa, pero es importante evitar prejuicios y esquemas, pues los seres humanos son definitivamente un misterio, de iniquidad y de amor al mismo tiempo.

SAN dijo...

La maravillosa y gran noticia que nos trajo Jesús es que para Dios todos somos iguales. El amor de Dios no depende de lo que nosotros somos. Nuestra existencia vital es la que depende de lo que nosotros hacemos, del camino por el que transitamos.
Si descubrimos que somos uno con Dios, encontraremos al otro identificado con Dios. Es posible que el que teme el encuentro tema en realidad el encuentro real consigo mismo, con su yo auténtico.
Para ti, Manuel, aunque no soy de Cuba, dejo aquí y te dedico estos versos de José Martí:

Cuba nos une en extranjero suelo,
Auras de Cuba nuestro amor desea:
Cuba es tu corazón, Cuba es mi cielo,
Cuba en tu libro mi palabra sea.

Anónimo dijo...

Intento imaginar, a partir de la época que Merton vivió, lo que supuso para él hacer esta opción por el diálogo. Han pasado 40 años y aun se hace difícil la comunión de unos cristianos con otros, o de ls cristianos y los no creyentes, especialmente en España se vive ahora un momento de tensión respecto a la presencia púbica de la fe. De ahí que Merton no deja de ser un maestro para nosotros hoy, es importante escucharle.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.