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sábado, 2 de junio de 2018

MUJERES y EPIFANÍAS



En el prólogo al libro 
DIALOGOS CON EL SILENCIO, que 
recoge dibujos y oraciones de Thomas Merton, su editor, Jonathan Montaldo, comenta acerca del lugar que las mujeres ocuparon en la vida del monje trapense. Creo que es un excelente resumen de la presencia femenina en la vida de Merton, que se complementa indudablemente con la sombra protectora de su madre, Ruth Jenkins, a la que está dedicado el libro, y la misteriosa M, que da un toque particular a la aventura espiritual del monje.


Los más impactantes y misteriosos dibujos que aparecen en este libro, teniendo en cuenta que son obra de un monje, son los que representan mujeres. Por su temperamento, Merton siempre trató de recorrer su camino en solitario, un Adán sin una Eva que pudiera entorpecerlo. Pero estos dibujos de mujeres reflejan el creciente aprecio que toda su vida sintió por las mujeres y por lo femenino, prescindiendo ahora de lo que pudieran ser sus conquistas juveniles.

En sus diarios privados, Merton revela sueños poblados de mujeres y de imágenes femeninas. Soñaba con una princesa china que le conocía y le amaba. Soñó también con una madre adoptiva de raza negra que le había criado con severidad, pero también con buen juicio, y que ahora danzaba con él. Soñaba con una joven judía, una figura onírica recurrente que le había revelado su nombre: Proverbio. Proverbio le visitaba una y otra vez disfrazada con el rostro de otras mujeres, tanto de carne y hueso como de la materia de la que están hechos los sueños.

Este coro de rostros femeninos, de los que solo figuran unos cuantos en este libro, son evocaciones de todas las mujeres que acompañaron la vida de este monje, feminizaron el oído interior de su corazón y le enseñaron a amar y a hacer de la sabiduría el substrato de su alma.  Al recibir las visitas de Proverbio, Merton experimentaba las epifanías de su propio yo secreto, el lugar ignoto en que Dios permanecía siempre con él como algo íntimo, integrando su fragmentada vida en una plenitud oculta”.

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.