Seguidores

martes, 17 de noviembre de 2009

MADUREZ.

"En un koan zen alguien dijo que un hombre iluminado no es alguien que busca o encuentra a Buda, sino, simplemente, un hombre normal y corriente que ha hecho cuanto tenía que hacer. Pero detenerse no significa haber llegado. Detenerse es quedarse a un millón de millas de la meta, y no hacer nada dejar dicha meta a una distancia tan enorme como el universo entero.
 En cuanto al llegar, cuando llegas, has fracasado. Sin embargo, ¡cuán cerca está la solución! ¡Qué sencillo sería no tener nada más que hacer... con tal de que uno no tuviera realmente más que hacer!
 El hombre inmaduro no puede conseguirlo, haga lo que haga.
 Pero el fruto maduro del árbol cae sin siquiera pensar en ello.
 ¿Por qué?
El hombre que ha llegado a la madurez descubre que nunca hubo nada que hacer desde el comienzo mismo".

Thomas Merton.
 "Conjeturas de un espectador culpable".

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Tus entradas debieran ajustarse a la religión y a la fe católica. Hacen entonces mucho bien a los que queremos seguir el camino de la salvación. Lo del zen no lo veo bueno para nuestra fe y los camino para llegar a Dios. Y tampoco me gusta que no escribas sobre la situación en la isla. La cruz que soportan las gentes de allá por la política de Fidel. Como sacerdote deberías ser valiente y denunciar lo que ocurre en esa tierra. Ojalá te conviertas. Callar es otorgar la razón a quien no la tiene. Hay que tener muy claritas las ideas. Un abrazo en Cristo.

ines dijo...

El encuentro con Dios en la oración, la contemplación, el servicio, la amistad y en tantas otras realidades de la creación y de la fe en la Iglesia, de la fe en el corazón humano es lo que nos lleva a madurar, dejarse "hacer" por Dios, es la meta, es el camino. Pero..."en cuanto llegas, cuando llegas has fracasado, sin embargo,¡cuán cerca está la solución!..."

Un saludo,
inés

San dijo...

Leyendo este fragmento de TM he recordado a Juan de la Cruz, que dice que la iluminación del yo profundo se obtiene por la nada. Y la frase de Agustín, “si me buscáis es que ya me habéis encontrado”.
Me parecen muy interesantes las reflexiones que plantea la mística de todas las religiones a través de paradojas y antítesis. Muy frecuentes, por ejemplo, en Teresa de Jesús.
Buen ejercicio neurológico espiritual.

ver con los ojos del corazon dijo...

Bien...todo LO HACE ÉL... sólo hemos de procurar ser recipientes limpios y vacios...

Sólo mantener eso -nada fácil-...y ÉL se encarga de lo demás...de mostrar-SE con SU GRACIA.

Vivir entregados...para qué tanta preocupación...?

Un Abrazo, Manuel

Carmen

nuevo dijo...

Profundo y revelador.
Cómo muchas cosas de Merton es mágnifico.

¿Ajustarse a la religión y fe Católica?, ...¿no se entiende?...

Anónimo dijo...

Querido hermano en Jesús,
GRACIAS por tu blog y por todo lo que compartes con nosotros/as. Es una ventana abierta al "aspirar sabroso" del Espíritu. Me encantan los textos de Merton, me hacen sentir la verdadera y humilde senda por la que caminan aquellos/as que han experimentado en sus vidas el "toque delicado" de Dios. Por favor, no tomes en cuenta las opiniones desagradables y las críticas negativas que te hacen personas que se "creen con la verdad absoluta" y desprecian a los que no piensan como ellos. El zen es un camino válido para aquellos que desean hacer oración y no va en contra del Evangelio, aunque algunos sectores de la Iglesia vean "enemigos" por todos lados. El verdadero enemigo está dentro de ellos: sus prejuicios y su falta de "Olfato" para los caminos de Dios. GRACIAS por compartir esa "migaja" de sabiduría y de vida que es Thomas Merton para la Humanidad salvada YA por Cristo y SENTADA a la derecha del PADRE. Oramos por tu sufrido pueblo cubano.

Maria de los Angeles dijo...

Este es un hermoso poema zen:

"En un circulo de un metro de ancho
Te sientas, y oras, y cantas.
En un refugio de diez metros de ancho
Duermes bien, y la lluvia te arrulla una canción de cuna.
En un terreno de cien metros de ancho
Siembras arroz y crías cabras.
En un valle de mil metros de ancho
Recoges leña, agua, y granos silvestres.
En un bosque de diez kilómetros de ancho
Juegas entre zorros, halcones, víboras y mariposas.
En un país montañoso
De cien kilómetros de ancho
Se cuenta que alguien vive con serenidad.
En un círculo de mil kilómetros
Visitas arrecifes de coral en verano
O hielos que flotan en los mares invernales.
En un círculo de diez mil kilómetros
Deambulas por cualquier rincón de la Tierra.
En un círculo de cien mil kilómetros
Nadas en un mar de estrellas fugaces.
En un círculo de un millón de kilómetros
Entre flores esparcidas de mostaza amarilla
Ves la Luna al oriente y el Sol al poniente.
En un círculo de diez mil millones de kilómetros
Saltas fuera del mandala del sistema solar.
En un círculo de diez mil años luz
La galaxia florece resplandeciente en primavera.
En un círculo de mil millones de años luz
Andrómeda se disuelve, pequeña flor de guinda que pierde sus pétalos.
Y ahora, dentro de un círculo de diez mil millones de años luz,
Se desmorona toda noción de tiempo y espacio
Y de nuevo te sientas, y oras, y cantas
Te sientas, y oras, y cantas."

de Nanao Sasaki

En el medio de ese circulo yo me lo imagino a Jesús, no hay diferencia cuando se habla de verdades!
Un abrazo de luz!

ines dijo...

T. De Chardin en el "Ofertorio de la Misa sobre el Mundo" da una pista para meditar sobre el encuentro con Jesús. Es Jesús, el Verbo Encarnado, Cristo Crucificado y Resucitado, es el Señor que atrae todo y a todos hacia El.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.