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lunes, 10 de mayo de 2010

He pensado en la muerte...

Llovió toda la noche y sigue lloviendo.
Cuán a menudo, durante los últimos años, he pensado sobre la muerte. Ha estado presente en mí, la he “entendido” y sé que debo morir. No obstante, anoche, durante un momento, al pasar, y por así decirlo, sin espanto ni drama, experimenté momentáneamente el hecho de que, este cuerpo, este yo, simplemente no existirá.
Una ráfaga de “no estar aquí”, de estar muerto. Sin miedo ni pena, sin nada. Simplemente, no aquí. Y éste, supongo, es uno de los primeros sabores de los frutos de la soledad. Como si pasara a mi lado el Ángel de la Muerte, pensando en voz alta, cumpliendo su faena y casi sin advertir mi presencia, pero captándome de todos modos.
Así nos reconocimos el uno al otro”.

(Thomas Merton, Un voto de conversación… 148)

4 comentarios:

San dijo...

El ser humano es consciente de su finitud, sabe que va a morir. Y a pesar de la confianza que ponemos en Cristo, a pesar de la esperanza cierta de que no es el final, sino nuestro auténtico nacimiento a la Vida plena en al Amor, es duro y difícil asumir la propia muerte, la mayor y más profunda de las transiciones humanas. Y lo más difícil es arrancarnos el aguijón más venenoso de la muerte, que es la angustia. Por eso es el más precioso don recibir la paz que nos permita sacar ese aguijón. Y en esa paz, poder experimentar, como TM, que morir es simplemente, nada más, no estar “aquí”. Que no hay sepulcro que no esté vacío. Porque todos han pasado a SER.
Me parece muy hermoso también lo que dice Nouwen, en Una Carta de Consuelo: “De pronto, una pared se convierte en una puerta, y aunque no podemos saber con claridad que se esconde detrás de ella, el tono de todo lo que decimos y hacemos en nuestro camino a esa puerta cambia de manera drástica."

ines dijo...

Me quedé con esta frase para pensar: "Una ráfaga de “no estar aquí”, de estar muerto. Sin miedo ni pena, sin nada. Simplemente, no aquí. Y éste, supongo, es uno de los primeros sabores de los frutos de la soledad". TM

En el evangelio de hoy hay una frase de Jesús: "que no haya angustia ni miedo en ustedes", es el oficio de Jesús Resucitado, dar paz, consuelo, confianza. Algo de esto me transmiten estos textos de Merton.
El libro "Un voto de conversación" lo he leído algunas veces, me ha acompañado en varias temporadas de dificultades y desconcierto.

Gracias p.Manuel por traerlo acá, nos hace bien pensar estas cosas.

Carmen dijo...

Desconcierto y ansiedad nos produce la muerte, todo tipo de muerte.

Ese proceso es angustiante. Los que vivimos más años,al menos en mi caso,sentimos ese aguijón, angustia, miedo, horror. Asistimos en la muerte a nuestros seres queridos,tememos por los que están vivos.

Creo que a pesar de este miedo indescriptible a la muerte, Dios nos ha dotado de una naturaleza capaz de aceptarla. Nos ha dotado con una naturaleza que es capaz de recibir la paz y de esperar confiados.

Saludos Padre Manuel

Pablo dijo...

Muchas gracias por traer al alcance de todos las palabras de Merton.
Son un manantial de sabiduria.

Gracias padre Manuel.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.