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martes, 4 de mayo de 2010

VACÍO


“El verdadero contemplativo ama la sobriedad y la oscuridad. Prefiere todo lo que no sea ruidoso y se inclina más bien por las cosas sencillas y no pretenciosas. No siente el menor gusto por forma alguna de excitación espiritual. Eso le agota. Más bien se inclina por lo que no aparenta nada, por lo que le dice poco o nada, por aquello que no le promete nada. Tan solo aquel que pueda quedarse en paz vacío, sin proyectos o vanidades, sin discursos que justifiquen su propia inutilidad aparente, quedará a salvo del atractivo fatal de esos impulsos espirituales que podrían llevarle a reafirmarse para ser algo a los ojos de otros hombres”.

Thomas Merton
La experiencia interna

3 comentarios:

Maria de los Angeles dijo...

Está todo dicho, ninguna palabra hay que agregarle a este fragmento, seria degradarlo.
Gracias Manuel.

San dijo...

Tal vez sea al quedarnos vacíos de todo lo que en realidad no somos, cuando nos sentimos más llenos de Dios, cuando somos más nosotros mismos. Sin hacer manifestaciones extraordinarias que busquen el reconocimiento ajeno, “ser algo a los ojos de otros hombres”.
Aparece en un texto budista:
Alguien le preguntó a Yakusán, que estaba sentado en meditación:
“Qué estás haciendo aquí”
Él contestó: “no estoy haciendo nada”.
“Entonces estás sentado ociosamente”.
“Sentarse ociosamente es hacer algo”
“Dices que no estás haciendo nada, pero ¿qué es ese nada que no estás haciendo?”
“Ni los antiguos sabios lo saben”, replicó Yakusán.

ancilla cordis iesu dijo...

Es un texto para seguir pensando y meditando, yo creo que aquí TM nos describe la humildad que vamos necesitando paso a paso para seguir a Cristo en la contemplación y así ir identificándonos con su estilo, con sus actitudes y su modo de querer hacer en todo y siempre la voluntad del Padre.
Contemplamos a Dios para reconocer nuestros limites y para abandonarnos en su Amor infinito, y esto lo hacemos junto con otros hermanos o hermanas con los que convivimos.
Gracias por el blog,
ines

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.