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domingo, 28 de noviembre de 2010

EN CAMINO

¿En qué lugar oscuro y olvidado, en que gruta o pesebre, vendrá a nacer Jesús esta Navidad? Siempre estamos aguardando lo grande, lo extraordinario, lo popular, y olvidamos que los caminos del Espíritu son otros. Jesús nació en Belén, en una aldea olvidada de Palestina, en una gruta, a la que sólo acudió gente rara, pobre, sencilla. Ellos supieron ver la luz que los guiaba, porque estaban despiertos; ¿Y nosotros? ¿Sabremos ver la luz que nos lleva a lo nuevo? El ADVIENTO es el camino que llega de las tinieblas a la luz; camino de alegría, porque vamos a la Casa del Señor. El ADVIENTO es espera, y es esperanza; es paz, justicia, y es también AMOR. Es el amor que viene, que sale a nuestro encuentro, que descubre la NOVEDAD DE DIOS en el sitio más oscuro de nuestro corazón, en aquello que nos averguenza, allí donde lo habitualmente humano sería no buscar.
Los cuatro cirios de la Corona de Adviento son la luz de la estrella que nos guía a Belén, cada uno de ellos trae un don de Dios para nosotros: Paz, justicia, alegría y amor.
 Cada domingo de Adviento guarda un mensaje:
1- El Señor viene: despierten.
2- Preparen el camino al Señor: Conviértanse.
3- Los signos del Reino en nuestra vida.
4- El fruto de nuestra esperanza.

Deseo a toos los lectores de este blog un provechoso camino de Adviento.
"Caminemos alegres al encuentro de Cristo que nace siempre en nuestras vidas"

2 comentarios:

Jose Chamorro dijo...

Sin lugar a duda tenemos que abrir nuestro corazón a la profundidad del Misterio que continuamente nos interpela e invita a una completud de vida. Debemos de dejar que Cristo nazca en nosotros para que podamos ser verdaderos Hijos en el Padre.

Feliz adviento a todos/as.

San dijo...

Ha sido un bello encuentro encontrar tu relfexión en este inicio de camino. Aporta luz tejida con ternura y esperanza. Gracias, Manuel.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.