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lunes, 8 de noviembre de 2010

UN DIOS VIVO

“Escuchar a Dios significa, ante todo, reconocer nuestra incapacidad, nuestra estupidez, nuestra ceguera y nuestra ignorancia. ¿Cómo podemos escucharle debidamente si pensamos que somos expertos en materia de religión?” (334)

“Una vez que Dios te ha llamado a la soledad, todo lo que toques te adentrará más en ella. Todo lo que te afecte, te irá convirtiendo en ermitaño, siempre y cuando no insistas en realizar el trabajo por ti mismo, edificándote tu propia ermita”. (374)

“Gran parte de los escritos sobre el sacerdocio no me satisface, y ahora no puedo ni siquiera leerlos. Parecen demasiado técnicos y lo que yo necesito no es literatura, sino al Dios vivo”. (221)

"El signo de Jonás"
Thomas Merton

1 comentario:

San dijo...

¿Quién no necesita, quién no tiene sed, del Dios vivo? ¿Y quién no lo tiene a su alcance? Bastaría tan solo que aprendiéramos a verlo cuando miramos. Que no tuviéramos miedo, en ocasiones, a abrir los ojos. Porque Dios está vivo en la vida, en el mundo, en cada ser humano. Un Dios vivo, que es amante y amado, en cada gesto de amor. Dios está vivo en la caricia, la ternura, el beso, el abrazo, la palabra amiga, la mirada compasiva, las manos solidarias, la voz rebelde ante la injusticia, la pasión de dos cuerpos que se hace comunión mística, el corazón que ofrece calor y compañía, la sonrisa que contagia alegría, el canto que abre a la esperanza… Dios vivo en todos los caminos, sin escogidos, y sin que haga falta escalar cimas: sólo es necesario que transformemos la forma de percibir de nuestros sentidos. Un Dios vivo que nos lanza a vivir.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.