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miércoles, 5 de agosto de 2009

La santidad no se busca a sí misma.


“La santidad presupone no sólo una inteligencia humana normal, adecuadamente desarrollada y formada mediante una educación cristiana, una voluntad humana normal, una libertad adiestrada capaz de auto entrega y oblación, sino que incluso, y antes que todo eso, presupone unas emociones humanas sanas y ordenadas. La gracia supone y perfecciona la naturaleza, no reprimiendo el instinto, sino sanándolo y elevándolo a un nivel espiritual. Siempre tiene que haber en la vida cristiana un lugar adecuado para la espontaneidad saludable e instintiva”.[1]


El santo no es el que impone un control violento sobre sus emociones, sino el que deja que la gracia las ponga al servicio de la caridad.

El verdadero santo no es aquel que se ha convencido de que es santo, sino el que está anonadado por el convencimiento de que Dios, y sólo Dios, es santo. Está tan sobrecogido por la realidad de la santidad divina, que comienza a verla por todas partes. Acaso pueda verla también en sí mismo, pero ello será probablemente en último lugar, porque en sí mismo seguirá experimentando la nulidad, la pseudo realidad del egoísmo y del pecado. Con todo, aun en la negrura de nuestra disposición al mal brillan la presencia y la misericordia del divino Salvador”.[2]


El santo no se busca a sí mismo, busca a Dios y su gloria, y para eso trata de ser instrumento dócil en sus manos, dejando pasar a través de su vida, la misericordia de Dios.
[1] Vida y Santidad, 36.
[2] Vida y Santidad, 37.

7 comentarios:

SAN dijo...

¿Dónde está Dios?
Se ve, o no se ve.
Si te tienen que decir dónde está Dios,
Dios se marcha.
De nada vale que te diga que vive en tu garganta.
Que Dios está en las flores y en los granos,
en los pájaros y en las llagas,
en lo feo,
en lo triste, en el aire, en el agua;
Dios está en el mar y a veces en el templo,
Dios está en el dolor que queda
y en el viejo que pasa
en la madre que pare y en la garrapata,
en la mujer pública
y en la torre de mezquita blanca.
Dios está en la mina y en la plaza,
es verdad que está en todas partes,
pero hay que verle sin preguntar
como si fuera mineral o planta.
Quédate en silencio,
mírate la cara,
el misterio de que veas y sientas,
¿no basta?
Le tienes en la lengua cuando cantas
en la voz cuando blasfemas,
y cuando preguntas que dónde está
esa curiosidad es Dios,
que camina por tu sangre amarga,
en los ojos le tienes cuando ríes,
en las venas cuando amas,
ahí está Dios, en ti,
pero tienes que verle tú,
de nada vale quién te le señale.
Dios está en eso tan sin nombre
que te sucede cuando algo te encanta,
pero de nada vale que te diga que
Dios está en cada ser que pasa.
Si te angustia ese hombre
que se compra alpargatas,
si te inquieta la vida del que sube y no baja,
si te olvidas de ti y de aquellos,
y te empeñas en nada,
si sin por qué
una angustia se te enquista en la entraña,
si amaneces un día silbando a la mañana
y sonríes a todos
y a todos das las gracias,
Dios está en ti,
debajo mismo de tu corbata.
“El hombre pregunta”.- Gloria Fuertes

ines dijo...

"Vida y Santidad", este libro de TM lo leí hace un par de años, como lo presté y todavía no lo tengo para volverlo a leer me vino bien encontrarme con este texto:
“El verdadero santo no es aquel que se ha convencido de que es santo, sino el que está anonadado por el convencimiento de que Dios, y sólo Dios; es santo. Está tan sobrecogido por la realidad de la santidad divina, que comienza a verla por todas partes".
Los versos que deja San para pensar en el Dios siempre mayor, que es tan cercano: me encantan.
Gracias.

ver con los ojos del corazon dijo...

Si, INES, esto es LA PERCEPCION PURA... Una GRACIA a la que se llegaademás de recibiéndola...BUSCÁNDOLA, ABRIENDOSE A ELLA..NECESITANDOLA INTENSAMENTE CON TODA EL ALMA SEDIENTA DE PUREZA Y DE VERDAD...ESTO ES : VIVIR EL CIELO EN LA TIERRA.

FELIZ NOCHE PARA TODOS...POR ÉL ILUMINADA.

UN ABRAZO, INÉS

Carmen de Barcelona
concienciaprimordial.blogspot.com

Anónimo dijo...

A mí también me encantan los versos que nos deja San, Ines. Y también elijo el fragmento que destacas.
Del comentario de "la conciencia primordial" pienso que tiene muy buena voluntad, pero quizá debiera iluminar menos el lenguaje. Resulta, con todos mis respetos y buenas intenciones, un poco salido de la onda.
Un abrazo para tod@s en Cristo.
Carlos

Anónimo dijo...

Es importante lo de de haya en la vida cristiana un lugar para la espontaneidad saludable.
Al volver de vacaciones, un placer volver a encontrarte en tus poemas y comentarios, SAN. Aunque siempre me respondas con el silencio.
Roberto

Anónimo dijo...

He leído que se ha publicado una novela sobre Juan de la Cruz, en la editorial Esfera. El autor es un periodista jesuita. No la he leído, pero parece prometer ser interesante.
Alberto

Anónimo dijo...

El autor de el Místico es P.M.Lamet. En Religiondigital aparece una amplia entrevista sobre el tema, y la actualidad eclesial española. muy interesante.

Una de cortesía informática: escribir en la Red los comentarios u otro escrito con MAYUSCULAS SIGNIFICA QUE HABLAR A GRITOS, aunque la intención es subrayar el mensaje. A nadie le gusta que le griten....ni sermoneen. No se recibe bien por parte del receptor. En la comunicación todo es código de signos, y hay que adecuar fondo y forma para que sea armoniosa.
cordial saludo.
Felipe

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.