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miércoles, 12 de agosto de 2009

TM: una figura discutida.


Mientras estoy trabajando en mi tesina sobre la santidad en Thomas Merton, aparecen algunas preguntas alrededor acerca de lo que pretendo presentar en ella. Thomas Merton, fue y sigue siendo una figura discutida, cuestionada y todavía mirada con sospecha; por eso quieren que mida las palabras que utilizo para referirme a él, y como se trata de un trabajo académico, no queda otra, sino decir todo lo posible, pero sin herir susceptibilidades. Quienes han seguido el blog saben que tanto la figura de Merton, como el tema de la santidad, ocupa buena parte de mis inquietudes, búsquedas y reflexiones. Creo que el ideal de santidad habla acerca de la manera en que concebimos y realizamos el seguimiento de Jesús en la historia humana, y creo que el testimonio de hombres y mujeres de nuestro tiempo es fundamental para ayudarnos a encontrar luego nuestro propio y peculiar camino de santidad. Thomas Merton ha sido un maestro para mí; le veo como prototipo del hombre de nuestro tiempo, y por ello me he identificado con su manera de concebir el seguimiento, fruto de un itinerario espiritual, en el cual fue creciendo y aprendiendo; aprendizaje que, además, nunca dió por hecho, por terminado. Era un hombre que siempre anhelaba descubrir a Cristo en nuevos e inesperados lugares e interlocutores.

¿Estaría mal decir que nuestro tiempo y nuestra Iglesia necesitan a TM? Yo creo que no, porque siempre necesitamos modelos, y él es uno de ellos, que además reune en sí mismo realidades muy diversas, con una especial vocación para integrar y unificar, válida sobre todo en tiempos como estos, plurales, diversos y complejos.

TM puede ayudarnos a mirar el presente desde su mirada contemplativa, su experiencia de mundo, su silencio interior, y todo lo demás que le singulariza y convierte en un maestro para tantísimas personas en el mundo entero, católicos, cristianos, ateos, poetas, artistas, hombres y mujeres de otras tradiciones religiosas. Sin negar sus limitaciones, humanas, sus errores, sus tropiezos; al contrario, justamente con ellos, puedo aprovecharme de su experiencia, conservadas en sus escritos personales y en sus reflexiones espirituales.

Thomas Merton puede ayudarnos, a los católicos, a obrar con un poco más de inteligencia y sentido espiritual; puede mostrar a quienes ven desde fuera que la espiritualidad es un camino de crecimiento humano y libertad interior, al mismo tiempo que de compromiso y servicio a la sociedad. Pocos como él, en sus escritos, conservan tanta actualidad que parece acaba de escribir lo que leemos.

No hay que temer a los testigos y profetas de nuestro tiempo. Todo lo contrario: tenemos que convertirlos en compañeros de camino. Importa poco si al final son canonizados o no; su santidad está en el camino que hicieron, como Iglesia, respondiendo a los desafíos del tiempo que les tocó vivir.

7 comentarios:

Inés dijo...

P. Manuel: si TM es una figura discutida, cuestionada y mirada con sospecha entonces más aún, es necesario que lo leamos, y lo demos a conocer porque el sentido espiritual de sus escritos que a través de tantos años fue calando hasta hoy en tanta gente es una herencia para toda la Iglesia, y para todos los que quieren buscar y encontrar a Dios. ¿Por qué es tan discutido su camino de búsqueda y de confrontación con la Iglesia? No conozco todo lo que TM escribió, pero lo que voy leyendo tiene un estilo como agudo y a la vez fino y delicado para percibir la realidad y sopesarla desde la fe y la oración.
Que Dios te bendiga, ánimo y gracias por este esfuerzo de dar a conocer a Merton que creo puede ayudar a muchos.
Saludos y mi oración,
Inés

Anónimo dijo...

El desafío, el cuestionamiento de una visión y práctica espiritual anquilosada en el pretérito, los cambios...aunque sean para hacer una fe más consecuente y coherente con su Origen, no interesa a quien disfruta de la comodidad y la seguridad de lo establecido y bendecido. Por eso Merton preocupa a algunos. A los de siempre, como siempre.
Alberto

SAN dijo...

Creo que la visión espiritual de Merton preocupa, o crea inseguridades, a los que dentro de la Iglesia quieren seguir haciendo uso de una serie de marcos, heredados, intocables, de material rígido y exactitud milimétrica en la medida. De tal manera que cualquier obra, cuyas dimensiones no se ajusten perfectamente a esos marcos, pasa a ser objeto de recelo y crea desconfianza. Se conceptúa como posible causa de desorden: portadora de un problema, un inconveniente. Además, si la obra tiene seguidores, buena crítica, divulgación, puede aumentar la inquietud, porque se hace más evidente la necesidad de modificaciones.
La metáfora es un recurso que viene muy bien en según qué ocasiones.
A mí la visión y los principios espirituales de Merton me parecen muy válidos, y útiles en la actualidad. Veo coherencia e integridad en su fe y en su modo de vivirla, sin desviarse del mensaje evangélico. Un hombre inteligente, profético, con profundidad intelectual y teológica, calidad literaria y una gran habilidad comunicativa. Quizá extraordinario por ser sencilla y simplemente humano.
A ti Manuel, felicidades por tu sinceridad y por ser fiel a ti mismo.

Anónimo dijo...

Merton es incómodo en el catolicismo, porque como todos los místicos, van más allá de escuelas de espiritualidad, de su propia orden religiosa, Incluso de su Iglesia. Con antecedentes de juventud con S. Agustín, sin embargo una vez monje católico, siguió cuestionando aquello que creía que no iba de acuerdo con la espiritualidad monástica, con el catolicismo.Como tantos mantuvo una relación sentimental estando consagrado, se implicó en opiniones contra la guerra de Vietnam, con la posición de EEUU en Latinoamérica. Su muerte accidental en Bangkok muchos la consideran sospechosa. Se sabía que estaba vigilado por la CIA.Murió en la misma época de Luther King, Kennedy. De hecho su último viaje no tenía fecha de vuelta a su monasterio de Getsemani, ya que iba a buscar su enésima ubicación para su vida eremítica. Muchos creen de hecho que con los años habría dejado la vida monástica trapense. Era un avanzado a su época, y por tanto incómodo para las medianías. Solo él y sus obras han llegado hasta nuestros días. De hecho, Merton no es apreciado ni querido en su propia Orden. Se le considera un trapense "original" ni comunitario, ni ermitaño, demasiado famoso para monje, demasiado activo en política...demasiado...Todos los profetas son incómodos. Tardarán años en proponerlo para "santo oficial". Bernardo

Azael Cruz dijo...

Comparto en gran parte las opiniones anteriores. Es difícil mesurar la vida, obra y trascendencia de Merton cuando no hay regla para medirlo. Es difícil pensar en proponerlo como modelo de santidad canónica, al menos con los cánones establecidos hasta ahora. Por lo pronto si de algo estamos seguros es que es modelo de ESPONTANEIDAD ESPIRITUAL y como cristianos, más aún, como seres humanos, nos recuerda que nuestra dimensión espiritual debe gozar de la espontaneidad, confianza y libertad que siente un niño con su padre. Como católicos nos recuerda que dentro de nuestras oraciones, prácticas y liturgia hay un corazón y que debemos tener siempre presente este corazón y no debemos quedarnos solamente con el cascarón. Para muchos de nosotros Merton es ya un maestro y amigo. Juzgar su santidad es cuestión de Dios y el nombramiento oficial como modelo es tarea de la Iglesia y si es pertinente lo propondrá como tal en el momento adecuado.

Anónimo dijo...

Escuchamos a menudo de nuevas beatificaciones y canonizaciones en la Iglesia Católica, y cuando leo las vidas de esos cristianos no puedo dejar de preguntarme: ¿Por qué la Iglesia los propone hoy como modelos? Sus historias, su itinerario de fe, su creatividad a la hora de hacer su vida desde la fe, no dice nada al hombre y la mujer de hoy. Parecería que se nos quiere hacer mirar hacía una "santidad" que nos es ajena. Entiendo perfectamente lo que dice el autor de este blog.

Santiago_M dijo...

Creo que la riqueza de Merton radica su tan común "No Santidad".

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.