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lunes, 17 de agosto de 2009

Una grandeza teórica.


"La apertura al mundo verdaderamente cristiana procede de un auténtico resperto hacia el ser y el hombre, y hacia la situación natural e histórica del hombre en el mundo. Pero el respetar al hombre en su situación histórica de hoy, sin tomar en cuenta su necesidad, su angustia, sus limitaciones y su peligro, y sobre todo, sin consentir tomar parte en su responsabilidad, sólo acaba en una cruel burla al hombre. ¿De qué sirve exaltar la grandeza del hombre sencillamente porque los esfuerzos concertados de técnicos, soldados y políticos se las arreglan para poner al hombre en la luna, mientras cuatro quintos de la raza humana permanecen en abyecta miseria, mal vestidos y mal alimentados, en vidas sujetas a arbitraria e insensata manipulación por los políticos, o a la violencia a manos de la policia, de los chulos o de los revolucionarios? Cierto es que las posibilidades y la nobleza intrínseca del hombre son maravillosas: pero de poco sirve cacarearlo cuando la celebración de su grandeza teórica no sirve para ayudarle a encontrarse como ser humano normal".
Thomas Merton.
"Conjeturas de un espectador culpable", 208.

7 comentarios:

SAN dijo...

No se puede amar al Dios invisible, si no se ama al hombre visible, con las obras patentes del amor.
A Cristo se le encuentra en los oprimidos, es aquí donde se «verifica» la verdad de la religión cristiana. No hay grandeza ni fe que valgan, si no vivimos una unidad esencial de «vida», de fe y amor al prójimo, como mediación y manifestación esencial del amor de Dios. Amor que se entrega en cariño, amor, comunión, solidaridad, servicio y subversión contra cualquier tipo de injusticia o marginación (política, social, económica, ideológica, moral, cultural…).
El culto litúrgico y los sacramentos no tienen sentido sino es como mediadores para la ejecución de ese amor, que obra la justicia, que libera la grandeza.
Una iglesia, una fe, que no siven, no sirven para nada.

Un fragmento de Casaldáliga, uno más de tantos que, tal vez por querer pasar del culto de la palabra al culto activista “amante”, fue llevado a otras tierras, más plácidas por la lejanía…
“ Jerusalén—esta ciudad cualquiera—
no se ha enterado aún. Y ellos ¡los pobres!
pasan llevando el agua de su vida
como un río perdido por las calles...
—¡Los hermosos muchachos, maltraídos
como barcas inútiles del Tiempo.
Y los hombres, tan serios y seguros
con su trabajo de contar la arena!—“

Anónimo dijo...

Ser un ser humano normal es lo más difícil. Cuesta abrir la humanidad propia a la de los otros. Y ahí está la grandeza.
El comentario de San me parece estupendo. Quizás sea también un sacerdote, como el autor del blog.
Emilio

Anónimo dijo...

Vanier y Nowen, al igual que Merton(en Harlem) tuvieron sus experiencias de encuentro con los pobres, en el servicio y la entrega:
"A menudo me voy en sueños acerca de vivir y estar con los pobres, pero lo que los pobres necesitan no son mis sueños, mis hermosos pensamientos, mis reflexiones interiores, sino mi presencia concreta. Siempre está la tentación de reemplazar la presencia real por pensamientos hermosos de estar presente". Jean Vanier, citado por H.Nowen en "Camino a casa". Lumen 2006. pág.103.

Soy religiosa y he vivido en dos comunidades en barrios marginales, ahora me toca ir desde un barrio más céntrico de nuestra ciudad a "dar apoyo escolar a niños", junto con otra hermana, con la esperanza de quedarnos en un futuro en ese barrio, o en otro...la tendencia es ir a los márgenes de la ciudad.
Mi experiencia siempre es que me llevo más de lo que doy a la gente en cariño, fe y esperanza, Cristo se identifica con los pobres, sin dudar hay que seguir comprometiéndonos con ellos.
Saludos,
inés

Anónimo dijo...

El post me ha traido a la memoria la experiencia de Merton en la Pustinia de Catherine de Hueck. Tambien su relacion con Dorothy Day vinculada al mundo del trabajo. Cada cual con sus matices dejaron el mensaje de que la contemplación debe estar enraizada en la encarnación, no en un mal entendido angelismo. Incluso en textos como Proyecto para un eremitorio Merton sostiene la necesidad de que un ermitaño debe estar al corriente de aquellos por quienes ora. Que su trabajo. traducciones, correcciones vehiculen su conexión contemplativa con el mundo. Porque silencio no es aislamiento; ningún hombre es una isla.

contemplando

m.jesus dijo...

quisiera decirte que no suelo hacer comentarios porque normalmente las palabras de Merton me llevan a decir pues claro, y no tengo nada más que añadir.Dice lo que yo pienso pero no sé expresar. Así que muchas gracias por tu blog.
Un abrazo

roberto dijo...

Mientras nos quedemos en la teoría cerraremos la esperanza.
Dejo este poema, que le dedico a San (que no creo que sea sacerdote, como opinan en un anterior comentario). Para ti:


Mario Benedetti, “Mar cruel”

Yo aquí rompo una lanza por los discriminados,
los que nunca o pocas veces comparecen,
los pobres pajaritos del olvido,
que también están llenos de memoria.

Si cuarenta mil niños sucumben diariamente
en el purgatorio del hambre y de la sed,
si la tortura de los pobres cuerpos
envilece una a una las almas,
y si el poder se ufana de sus cuarentenas
o si los pobres de solemnidad
son cada vez menos solemnes y más pobres,

ya es bastante grave
que un solo hombre
o una sola mujer
contemplen distraídos el horizonte neutro,

pero en cambio es atroz,
sencillamente atroz,
si es la humanidad
la que se encoge de hombros.

El Jardín Interior dijo...

La indignación frente la miseria y marginación es un sello característico del cristiano y Thomas Merton lo hace patente en muchos de sus escritos.

Gracias hermano por presentarnos siempre lo mejor de Merton y por recordarnos que el silencio sin acción es comodidad.

Bendiciones

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.