Seguidores

viernes, 15 de abril de 2011

URGENCIAS

“Creo que es muy importante que intercambiemos ideas de vez en cuando. Estamos en un momento crucial y quizá calamitoso de la historia, un momento en que la razón y la comprensión amenazan ser devoradas, aunque el hombre mismo se las arregle para sobrevivir. Está muy bien que yo medite esas cosas en el cobijo del monasterio, pero hay momentos en que este mismo cobijo es engañoso. Todo es engañoso hoy. Y las semillas de error sembradas inocentemente en un invernadero bien cuidad pueden llegar a ser gigantescos árboles temibles” (217)

“Ante todo, la urgente necesidad de Humanismo Cristiano. Subrayo la palabra humanismo, quizá con riesgo de crear impresiones equivocadas. Lo que importa es la noción plenamente cristiana de hombre: una noción radicalmente afectada por e misterio de la Encarnación. Creo que ese es el núcleo del asunto. Y por eso me parece que un programa de cultura cristiana necesita estar radicado en una noción bíblica de hombre como objeto de misericordia divina y de especial interés por parte de Dios, como cónyuge de Dios, como, en cierto sentido misterioso, epifanía de la sabiduría divina. El hombre en Cristo. El Nuevo Adán, que presupone el Viejo Adán, que presupone el Viejo paraíso y el nuevo paraíso, la creación y la nueva creación”. (219-220)

(Semillas de destrucción)

3 comentarios:

San dijo...

Las palabras de Merton del primer párrafo creo resultan proféticas, siguen teniendo vigencia y sugieren una visión y una propuesta de profundo calado para el diálogo y la apertura. Flexibilidad frente a intransigencia. También completamente cierto que determinadas "semillas", esparcidas con la mejor de las intenciones en un momento determinado, pueden llegar a convertirse en auténticos "fósiles petrificados", que llegan a provocar heridas al rozarse con ellas. Entonces son "semillas" de destrucción. Cada uno tendrá en su pensamiento unas cuantas de esas, que duelen y afectan a su experiencia humana.
En cuanto al concepto mertoniano de humanismo, creo que entraña la auténtica identidad cristiana. La humanidad nueva en Cristo, y en cada hombre por Cristo. Separar o dualizar humanidad y Misterio, Vida y paraíso, no tiene sentido a partir de Jesús. Cuerpo de Cristo somos todos, y toda vida es ya Vida en Cristo. Epifanía en todo lo humano y creado, sin fronteras, márgenes ni categorías: la fe nos resucita en el aquí y ahora de este ahora, liberados y libres, sin condiciones. Un humanismo que primero es compromiso con la búsqueda de nuestra propia felicidad y después, y como consecuencia, con la de los demás; y compromiso también con el medio natural recibido. Así es como yo lo siento, así es como lo vivo.

ines dijo...

El misterio de la encarnación es el núcleo del asunto...
Para enseñarnos a llevar la cruz que nos salva, Jesús se hizo Hombre. Y se hizo Pan. Murió y Resucitó.
Les deseo una Santa semana Santa para el p. Manuel y para todos los que pasen por acá, y muy felices pascuas!

hermana Inés, aci

Candela dijo...

A veces no sabemos si es de día o es de noche , solo basta con cerrar las entradas de luz natural y desconectar el reloj ...las primeras horas podemos controlarlas por medición del tiempo o por hábitos diarios; cuando ya hemos perdido ese control nos preguntamos ¿ amanece, es media noche o medio día , la tarde ...? Estamos perdidos en cuanto el horario pero a pesar de nuestro descontrol , no es cierto que exista un descontrol real. No ha fallado ni una milésima de segundo en la velocidad de la luz.
Esta trama bien enredada , la expongo para que en momentos de oscuridad del alma , no olvidemos que existe una Luz que nos acompaña y es Dios, un Dios que a veces solo necesitamos cuando estamos en el precipicio ......
Tengamos siempre la esperanza y la Fe de poder contar con esa Luz que nos lleva hasta " la claridad o el entendimiento"

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.