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jueves, 12 de abril de 2012

TM. Camino al sacerdocio.

A través de sus “diarios” podemos seguir a Merton en su período de formación monástica, que durará 5 años, y luego su preparación para el sacerdocio. El 21 de febrero de 1942 toma el hábito de novicio; el 29 de marzo de 1944 hace sus votos temporales y el 19 de marzo de 1947 sus votos solemnes. Durante todo este período, recogido en uno de sus libros publicados , Merton va madurando no sólo humana y espiritualmente, sino también en relación con su comprensión del sacerdocio cristiano. En la medida en que va viviendo estas diversas etapas de preparación también va observando el ministerio sacerdotal en aquello que lo viven a su alrededor, en la comunidad monástica, o va leyendo acerca de ello, y reflexionando en torno a su futuro. Si ideales, también respecto al sacerdocio, tendrán que ser probados y purificados.
El 30 de mayo de 1948, en un día de retiro, Merton escribe:

“He pasado un mal rato tratando de imaginar qué es lo que va a significar para mí el hecho de hacerme sacerdote. A veces me aterroriza la idea de entrar a formar parte de una casta llena de limitaciones espirituales y de rigidez, pero el sacerdocio no es realmente eso, aunque algunas personas lo presenten de esa manera. En último término, la única solución a ese problema está en la obediencia. Yo sigo adelante por obediencia. Si mis superiores desean que yo sea sacerdote, esto por lo menos es sensato. Dios lo quiere, y quiere que sea algo bueno para mí, aunque puede comportar una muerte inimaginable”.

A Merton le ha constado insertarse en ese mundo medieval que se conforma por las observancias monacales, y también su formación cultural le hace ver más allá del ideal que durante esos años conservaba, aunque siempre matizado de ironía y humor, con lo que desmontaba una comprensión excesivamente piadosa de la realidad. Siempre es crítico con la fealdad o ñoñería de ciertas imágenes y devociones católicas. También entonces tendrá que purificar y redescubrir el sentido de su vocación sacerdotal; de ahí esa frase que apunta el texto anterior, el sacerdocio visto como “una casta llena de limitaciones espirituales y de rigidez”, y entendido, a fin de cuentas, como “una muerte inimaginable”. En él hay siempre un elemento de libertad y autonomía que se resiste, y escribe en esa misma entrada del diario: “A veces quiero huir, ser un vagabundo y recorrer los caminos sin nada”.
Meses después, casi al terminar el año 1948, escribe que puede ver “cuán incompleta e inmadura ha sido hasta ahora mi noción de la vocación sacerdotal” , y se prepara para recibir el diaconado, estudiando los ritos y funciones concretas de cada ministerio litúrgico en la vida monástica: “Estoy dispuesto a amar la liturgia sobre todas las cosas”. Su ordenación sacerdotal, para la que se prepara junto con otro monje, se pospone en varias ocasiones, por motivos diversos, y finalmente se fija la fecha del 26 de mayo de 1949. Algunos elementos de interés que pueden resaltarse en este período preparatorio: se siente solidario con sacerdotes que son perseguidos, en particular los que viven en países comunistas. Puede mirar atrás y reconocer que aquellos sentimientos negativos respecto al sacerdocio han desaparecido , y que ahora puede ver, definitivamente, que “las órdenes mayores son una de las grandes gracias de mi vida”.

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Santidad es descubrir quién soy...

“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).

LA DANZA GENERAL.

"Lo que es serio para los hombres a menudo no tiene importancia a los ojos de Dios.Lo que en Dios puede parecernos un juego es quizás lo que El toma más seriamente.Dios juega en el jardin de la creación, y, si dejamos de lado nuestras obsesionessobre lo que consideramos el significado de todo, podemos escuchar el llamado de Diosy seguirlo en su misteriosa Danza Cósmica.No tenemos que ir muy lejos para escuchar los ecos de esa danza.Cuando estamos solos en una noche estrellada; cuando por casualidad vemos a los pajaros que en otoño bajan sobre un bosque de nísperos para descansar y comer; cuando vemos a los niños en el momento en que son realmente niños; cuando conocemos al amor en nuestros corazones; o cuando, como el poeta japonés Basho, oímos a una vieja ranachapotear en una solitaria laguna; en esas ocasiones, el despertar, la inversiónde todos los valores, la "novedad", el vacío y la pureza de visión que los hace tan evidentes nos dan un eco de la danza cosmica.Porque el mundo y el tiempo son la danza del Señor en el vacío. El silencio de las esferas es la música de un festín de bodas. Mientras más insistimos en entender mal los fenómenos de la vida, más nos envolvemos en tristeza, absurdo y desesperación. Pero eso no importa, porque ninguna desesperación nuestra puede alterar la realidad de las cosas, o manchar la alegría de la danza cósmica que está siempre allí. Es más, estamos en medio de ella, y ella está en medio de nosotros, latiendo en nuestra propia sangre, lo queramos o no".
Thomas Merton.

ORACIÓN DE CONFIANZA...

“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.