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sábado, 6 de abril de 2013

'PASCUA: LA NUEVA VIDA (3)

"Para comprender la Pascua y vivirla, debemos renunciar a nuestro temor a la novedad y a la libertad.
La muerte ejerce un poder doble sobre nuestras vidas: nos domina por el pecado y nos domina por la ley. Para morir a la muerte y vivir una nueva vida en Cristo no sólo debemos morir al pecado sino también a la Ley.
 Todo cristiano sabe que debe morir al pecado. Pero la gran verdad que San Pablo predicó hasta el agotamiento, oportuna e inoportunamente, es una verdad que los cristianos apenas hemos captado, una verdad que se nos ha escapado, que constantemente nos elude y que lleva veinte siglos eludiéndonos.  No podemos meternos en la cabeza lo que significa no ser ya esclavo de la Ley. Y la razón es que no tenemos valor para enfrentarnos con esta verdad que contiene en sí misma la incitación decisiva de nuestra fe cristiana, la gran realidad que hace al cristianismo diferente de todas las demás religiones.
En todas las demás religiones, los hombres buscan justificación, salvación, escape de la rueda del nacimiento y la muerte con actos rituales, o con técnicas ascéticas y contemplativas. Estos son los medios producidos por los hombres para hacerles capaces de liberarse y justificarse a sí mismos. Todas las demás religiones imponen al hombre leyes rígidas y complicadas, le sujetan más o menos completamente a formas exteriores prescritas, o a lo que llama San Pablo nociones elementales.
 Pero el cristianismo es precisamente una liberación de todo rígido sistema legal y religioso. Lo afirma categóricamente San Pablo: dejamos de ser cristianos en el momento en que nuestra religión se hace esclavitud a la Ley más que libre adhesión personal por fe amorosa al Cristo vivo y resucitado...".

Thomas MERTON
"Tiempos de celebración

1 comentario:

Sol dijo...

Cuando nuestra condición de cristianos se reduce a la observancia de un rígido manojo de leyes y a una externa observancia de ritos, hemos perdido nuestra esencia: somos esclavos, y no hijos.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.