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miércoles, 9 de octubre de 2013

AMOR Y FANATISMO SON INCOMPATIBLES.

"El fanatismo nunca es realmente espiritual porque no es libre. No es libre porque no es inteligente. No puede discernir entre el bien y el mal, la verdad y la falsedad, porque está cegado por el prejuicio. Fe y prejuicio tienen la necesidad común de descansar en una autoridad, y por ello a veces pueden ser confundidos por quienes no comprenden su verdadera naturaleza. Pero la fe descansa en la autoridad del amor, mientras que el prejuicio descansa en la pseudoautoridad del odio. Cualquiera que haya leído el Evangelio se da cuenta de que para ser cristiano hay que abandonar todo fanatismo, porque el cristianismo es amor. Amor y fanatismo son incompatibles. El fanatismo hace buenas migas con la agresión. Es destructivo, vengativo y estéril. El fanatismo es tanto más virulento cuanto que surge de la incapacidad de amar, de la incapacidad para un recíproco entendimiento humano
El fanatismo se niega a considerar al otro como persona. Lo mira solamente como cosa. O es "miembro" o no lo es. Pertenece a la misma pandilla o está fuera.... Eso fue lo que sucedió en la crucifixión de Cristo. Cristo, el Hijo encarnado de Dios, vino como persona, buscando la comprensión, la aceptación y el amor de personas libres. Se encontró frente a un compacto grupo fanático que no quiso saber nada de su persona. Temían su unicidad perturbadora".

Thomas Merton
"Cristianismo y totalitarismo"

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

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