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lunes, 27 de junio de 2016

QUERER ES ASÍ, O NO ES QUERER.


"Lo que realmente cuenta es estimar a una persona, pura y simplemente, por lo que es.
Querer a una persona por lo que es, y no por cualquier otra razón, es un apoyo genuino. Nosotros no amamos a nuestros prójimos por lo que hagan o dejen de hacer. Nadie tiene que pagar por la estima que recibe. No es como aprobar un examen y pasar de grado. Si todo el discurso en torno a la libertad no presupone esto, es una falacia, o es sospechoso.
Las personas pueden ser raras o diferentes, y hasta tener ideas abstrusas. Sin embargo, cada una de ellas merece respeto. No es necesario que entren dentro de una u otra categoría o clasificación para ser dignas de respeto” 


THOMAS MERTON 

martes, 21 de junio de 2016

DÉJATE AMAR.

Se nos dice muchas veces: “Ama”,  pero muchas menos este otro punto de vista tan esencial en el amor pleno, “Déjate amar.” Esta carta que en sus horas finales Sor Isabel de la Trinidad escribió a la Madre Germana, su muy querida priora, insiste una y otra vez en el  “Déjate Amar”, válido siempre, en todo amor.
Esta semana supimos que el 16 de octubre próximo será canonizada esta admirada monja carmelita. Buena manera de celebrarlo será vivir su mensaje.


"Madre querida, mi sacerdote santo:
Cuando lea estas líneas, su pequeña Alabanza de gloria ya no cantará en esta tierra, sino que vivirá en el inmenso Hogar del amor. Usted podrá, pues, creerla y escucharla como si fuese «el portavoz» de Dios.

Madre querida, yo quisiera decirle todo lo que usted ha sido para mi. Pero la hora es tan grave, tan solemne.,., que no quiero perder el tiempo diciéndole cosas que creo que las empequeñecería si quisiera expresarlas en palabras.... 

 El Señor la ama enormemente... El no le dice como a Pedro: «¿Me amas más que éstos?» [Jn 21,15]. Madre, escuche lo que a usted le dice: '¡Déjate amar más que éstos!' Es decir, sin temer que algún obstáculo pueda ser obstáculo para ello, pues yo soy libre de derramar mi amor sobre quien me plazca.

'Déjate amar más que éstos':  ésta es tu vocación. Siendo fiel a ella, me harás feliz, pues así ensalzarás el poder de mi amor. Y ese amor podrá rehacer lo que tú hayas deshecho. «Déjate amar más que éstos».

..Madre, déjese amar más que los demás. Eso lo explica todo y evita que el alma se asombre...

 Madre, «déjese amar más que éstos». Así quiere su Maestro que usted sea alabanza de gloria. Él se alegra de poder construir en usted, mediante Su amor, para Su gloria. Y quiere hacerlo Él solo, aunque usted no haga nada para merecer esa gracia... Él la ama así. Él la ama «más que a éstos». Él lo hará todo en usted y llegará hasta el final. Pues cuando Él ama a un alma hasta ese punto y de esa manera, cuando la ama con un amor inmutable y creador, con un amor libre que todo lo transforma según su beneplácito, ¡entonces esa alma volará muy alto!

Madre, la fidelidad que el Maestro le pide consiste en vivir en comunión con el Amor, en desaparecer y arraigarse en ese Amor que quiere sellar su alma con el sello de su poder y de su grandeza.
Usted nunca será una del montón si vive alerta al Amor. Y en las horas en que lo único que sienta sea abatimiento y cansancio, aún le seguirá agradando si permanece fiel en creer que Él sigue actuando, que Él la ama a pesar de todo, e incluso más, porque su amor es libre y es así como quiere ser ensalzado en usted. Y entonces usted se dejará amar «más que éstos».

Eso es, creo yo, lo que quieren decir esas palabras... ¡Viva en lo más hondo de su alma!.. Dios la ha llamado para rendir homenaje a la Simplicidad del Ser divino y para exaltar el poder de su Amor.
Crea a Su «portavoz» y lea estas líneas como venidas de ÉI."


SOR ISABEL DE LA TRINIDAD. (Francia, 1880-1906)


lunes, 13 de junio de 2016

MERTON VIVO EN ORLANDO.

Aunque esta cita de Merton no alude directamente a la discriminación sexual, implica toda discriminación, y se hace hoy en extremo vigente, ante la abominable masacre en Orlando, E.U. 


“Es mi intención hacer de mi vida entera un rechazo y una protesta contra los crímenes y las injusticias de la guerra y de la tiranía política que amenazan con destruir a toda la raza humana y al mundo entero.

A través de mi vida monástica y de mis votos digo NO a todos los campos de concentración, a los bombardeos aéreos, a los juicios políticos que son una pantomima, a los asesinatos judiciales, a las injusticias raciales, a las tiranías económicas, y a todo el aparato socioeconómico que no parece encaminarse sino a la destrucción global a pesar de su hermosa palabrería en favor de la paz.

Hago de mi silencio monástico una protesta contra las mentiras de los políticos, de los propagandistas y de los agitadores, y cuando hablo es para negar que mi fe y mi iglesia puedan estar jamás seriamente alineadas junto a esas fuerzas de injusticia y destrucción. Pero es cierto, a pesar de ello, que la fe en la que creo también la invocan muchas personas que creen en la guerra, que creen en la injusticia racial, que justifican como legítimas muchas formas de tiranía. Mi vida debe, pues, ser una protesta, ante todo, contra ellas.



Si digo que NO a todas esas fuerzas seculares, también digo SÍ a todo lo que es bueno en el mundo y en el hombre. Digo SÍ a todo lo que es hermoso en la naturaleza, y para que éste sea el sí de una libertad y no de sometimiento, debo negarme a poseer cosa alguna en el mundo puramente como mía propia. 

Digo SÍ a todos los hombres y mujeres que son mis hermanos y hermanas en el mundo, pero para que este sí sea un asentimiento de liberación y no de subyugación, debo vivir de modo tal que ninguno de ellos me pertenezca ni yo pertenezca a alguno de ellos. Porque quiero ser más que un mero amigo de todos ellos me convierto, para todos, en un extraño”.

THOMAS MERTON
DEL PREFACIO A LA EDICIÓN JAPONESA DE LA MONTAÑA DE LOS SIETE CÍRCULOS (1963)

martes, 7 de junio de 2016

LA FIRMA DE DIOS.


"Dios se busca a sí mismo en nosotros y la aridez y la aflicción de nuestro corazón es la aflicción de Dios,  que no es conocido en nosotros, que no puede encontrarse a sí mismo en nosotros porque no nos atrevemos a confiar en la increíble verdad de que El puede vivir en nosotros y puede morar en nuestro ser porque lo elige, porque lo prefiere...Existimos solo para esto, para ser el lugar que El ha elegido para su presencia, su manifestación en el mundo, su epifanía.

Pero nosotros oscurecemos todo esto porque no lo creemos, porque nos negamos a creerlo. No es que odiemos a Dios, sino más bien que nos odiamos a nosotros mismos y hemos perdido la esperanza en nosotros mismos, Si empezáramos a reconocer, humilde pero verdaderamente, el verdadero valor de nuestro yo, veríamos que este valor es el signo de Dios sobre nuestro ser, 
la firma de Dios sobre nuestro ser.

Por suerte, el amor del prójimo se nos da como camino para comprender esto, pues el amor de nuestro hermano, de nuestra hermana, de la persona amada, de nuestra esposa, de nuestro hijo, está ahí para que veamos, con la claridad de Dios mismo, que somos buenos. Es el amor de quien me ama, de mis hermanos o de mi hijo lo que ve Dios en mí. Y es mi amor a la persona que amo, a mi hijo, a mi hermano, lo que me permite mostrarles que Dios está en ellos. El amor es la epifanía de Dios en nuestra pobreza. "

THOMAS MERTON 

(Estas ideas de Merton son la continuación de las que encabezaban la entrada en este blog  "El Problema de Dios"). 

miércoles, 1 de junio de 2016

TIEMPO ¿ORDINARIO?

"Mi padre murió con veintitrés años de edad, cuando yo no tenía más que tres. Mi pequeña persona sólo heredó una pequeña cosa de él: un librito de oraciones que guardaba en su interior una estampa con un poema impreso ribeteado en negro. Lo memoricé en cuanto aprendí a leer. Decía: 

No tengo más que un minuto,
sólo sesenta segundos
me veo obligado
no puedo rechazarlo,
no lo he buscado,
no lo he elegido, 
pero sufriré si lo pierdo... 

A medida que pasaban los años, aquellos versos se me iban yendo de la memoria; su filosofía perdía su encanto. Entonces me hice mayor, maduré y descubrí unas cuantas cosas: 


El tiempo es la base, el eje, el elemento de cohesión y la gloria de la vida. Pero no es simple. El tiempo ordinario es el período litúrgico más largo de todos. Es un tiempo en el que la vida transcurre a su lento y monótono modo, predecible hasta en lo más mínimo. Más de lo mismo. Misma rutina y misma rutina. Semana tras semana, mes tras mes. Los trayectos entre la casa y el trabajo, el papeleo, las tareas domésticas y el llevar a los niños al colegio nos devoran día tras día con entumecedora
regularidad. Y, sin embargo, es en el tiempo «ordinario» en el que ocurren las cosas verdaderamente importantes: nuestros hijos crecen, nuestro matrimonio y nuestras relaciones maduran, nuestro sentido de la vida cambia, nuestra visión se amplía, y nuestra alma llega a su sazón.

Sin lugar a dudas, la oración de la estampa tenía razón: perder la gloria de la vida ordinaria es sufrir la pérdida de la mayor parte de la vida.


Sólo cuenta realmente lo que aprendemos mientras hacemos lo que parece ser pura rutina: cómo resistir, cómo producir, cómo hacer rica la vida en sus momentos más mudos. «Hay más verdades en veinticuatro horas -decía Raoul Vaneigem- que en todas las filosofías».

Únicamente lo ordinario hace especial lo especial. Atiborrarse de especialidad es perder todo sentido de lo excepcional de la vida.

El tiempo ordinario es el mentor de todos nosotros. «Un oficinista de correos -decía Camus- es comparable a un conquistador, si ambos tienen en común la consciencia». Quienes, allí donde están, miran y pueden ver lo que están mirando,son los que hacen extraordinario el tiempo ordinario.

Lo ordinario es lo que nos revela, poco a poco, milímetro a milímetro, «la santidad de la vida, ante la cual -como dijo Dag Hammarskjóld- nos inclinamos en reverente adoración».

Espera pacientemente esas interrupciones de lo ordinario que nos revelan el verdadero núcleo de la condición humana: vida, muerte, cambio.

Es importante entender la diferencia entre estabilidad e intransigencia. La estabilidad nos enraíza en un pasado que, como la buena tierra, nutre lo que está creciendo. La intransigencia, en cambio, nos enraíza en un pasado que se ha petrificado para no tener que crecer en absoluto.

«El despotismo de la costumbre -decía el filósofo John Stuart Mili- es en todas partes una barrera estática contra el avance humano». Considera, pues, como una mala señal cuando te sorprendas a ti mismo arguyendo que ‘siempre se ha hecho así’

Nunca confundas lo ordinario con lo simple, lo estático o lo aburrido. Vivir una vida ordinaria puede perfectamente ser algo muy complicado. Se requiere un gran talento para hacer una gran vida de una vida rutinaria.

Queremos que la vida sea apasionante cuando, de hecho, la vida no es más que vida. Deseamos que lo espiritual sea místico, en lugar de ser real. Para el verdadero místico, el paso de las estaciones nunca es una banalidad. Es la repetición lo que, por fin, abre nuestros ojos a Dios donde Dios ha estado siempre: justamente delante  de nuestros ojos.


«Vivir -decía Antoine de Saint-Exupéry- es nacer lentamente». El hecho es que llegar a estar plenamente vivo lleva toda una vida. Hay en todos nosotros tanto que nunca hemos tocado, tanta belleza en la que estamos inmersos y que pasamos por alto... La consciencia es lo que eleva lo ordinario al nivel de lo sublime.

La vida, por definición, es cálida y palpitante. La vida, por definición, habla de Dios."

JOAN CHITTISTER. Escuchar con el corazón. 










Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.