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viernes, 1 de mayo de 2009

Aguacero de mayo.

El tiempo vuela, se suele decir, y ya estamos en mayo, mes de lluvia, mes de flores, y mes último de clases. Me lo he pasado super bien en la universidad. Ahora andamos todos corriendo tratando de acabar los trabajos pendientes, y empezando a pensar cuánto echaremos de menos a estos compañeros con los que hemos compartido. A pesar de los acontecimientos de las últimas jornadas, estoy feliz, porque puedo ver que todo se vuelve bendición cuando el corazón se ha centrado en lo más importante, en lo único imperecedero. Tengo la impresión de que este blog ha perdido impulso, mientras que el otro se animó más, pero son cosas inevitables e imprevisibles, estados de ánimo, momentos de luz y de sombras que cohabitan inevitablemente, y van dando un color particular a cada día. Por ahora, sigo comprometido con el plan original de hacer presente a Thomas Merton en la red, creo que cada vez es más necesaria una palabra como la de Merton, plena de luz y equilibrio. Alguien me pregunta en un correo si soy de extrema izquierda: hay días que me levanto de izquierdas y días en que me levanto de derechas, pero de extrema, izquierda o derecha, núnca seré. Mi corazón se siente cada día más cómodo en el centro, lejos de fanatismos, de cegueras ideológicas o incondicionalidades absurdas. Creer que sólo Dios es absoluto me da una libertad enorme y una compasión inmensa por todo lo que me rodea. Porque soy frágil a más no poder, me duele el dolor de los demás, y quiero estar dispuesto a perdonar y a entender siempre.
Este mes trae algunos nombres para la memoria espiritual: Juliana de Norwich (13), Chesterton (29), Juana de Arco (30), y también José Martí (19); el 26, aniversario de Ordenación Sacerdotal de Thomas Merton, y algunos amigos: Rita (12), Martha (16), Michel (21), Alberto (26), Pepe Armas (29). El día 9, aniversario de la muerte de uno de mis abuelos, que murió cuando apenas tenía yo un mes de nacido, y que siempre ha tenido un lugar particular en memoria.
Pongo este mes que empieza en las manos de Dios, y junto con él a todos los que visiten este blog durante ese tiempo. Quiero agradecer los muchos regalos que por este medio me llegan cada día, oraciones y buenos amigos. En Cuba se dice que trae suerte bañarse en el primer aguacero de mayo. Que lluevan bendiciones desde aquí para todos los que vengan a mojarse.

7 comentarios:

Fonso dijo...

Si, por favor. Sigue haciendo presente a Thomas Merton.
Si no lo hicieras tú, alguien tendría que tomar el relevo.

Gracias.

Anónimo dijo...

Comparto totalmente que solo Él me otorga la libertad absoluta. Si fuera por mi, te aseguro que me esclavizo a cada paso, y lo peor, casi sin darme cuenta.
Mi corazón encuentra la verdadera Paz cuando adhiere a Su Palabra y es esa Palabra precisamente la que me ha regalado un corazón compasivo. gracias por regalarnos esta página y feliz descanso!

Carmen dijo...

Padre Manuel es muy interesante lo que expone, continúe por favor. Dios y la Virgen le bendigan,

CarmenZ

mj dijo...

Pues dejemos que mayo nos inunde con su agua y que Dios desde su absoluta presencia nos inunde tambíen de una absoluta libertad junto a Él fuera de significados y sentidos absurdos creados por el interés del hombre.
Un saludo y me alegro por esa felicidad que te rodea.
mj

Jesús Ernesto Aneiros Sosa dijo...

Por favor, no decaiga, siga publicando su blog. Lo leemos.

Dios le bendiga.

SAN dijo...

¡Pues a ello, Manuel! Date un buen remojón en el agua de mayo y que te cale bien adentro el optimismo.
¡Fuerza y adelante! Dispones de muchas y buenas semillas y hay mucho terreno que espera para ser sembrado.

Pablo dijo...

Esa página es EXELENTE, me a acercado la palabra de Merton, por lo cual les agradesco infinitamente.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.